18699(16-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18699  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado  Ponente:   

  Nilson Pinilla Pinilla  

Aprobada Acta N°042  

Bogotá,  D. C.,  abril dieciséis (16)  de dos mil dos (2002).   

ASUNTO  

Procede  la Corte a resolver la petición de  pruebas  elevada por el defensor del solicitado en extradición JOSÉ DEL CARMEN  ÁLVAREZ ILES, ciudadano colombiano.   

ANTECEDENTES  

1. Mediante oficio N° 07975 del 28 de agosto  de  2001, el Ministro de Justicia y del Derecho comunicó que el Gobierno de los  Estados  Unidos de América, por intermedio de su Embajada en Colombia, por nota  verbal  N°  683  del  14  de  junio  del  mismo  año,  solicitó la detención  provisional  con fines de extradición del ciudadano colombiano JOSÉ DEL CARMEN  ÁLVAREZ  ILES,  “requerido  para  comparecer a juicio por delitos federales de toma de rehenes (secuestro) y  delitos  relacionados”, cuya  aprehensión  se hizo efectiva el 21 de junio en obedecimiento a resolución del  mismo día, proferida por el Fiscal General de la Nación.   

Manifestó  que  la  Embajada de los Estados  Unidos  de  América,  mediante nota verbal N° 1003 del 17 de agosto siguiente,  formalizó  la  solicitud  de extradición, allegando documentación debidamente  traducida  y  autenticada.  Puso de presente que de conformidad con lo dispuesto  en  el  artículo  514  del  Código  de  Procedimiento  Penal, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores,  mediante oficio N° OJ.E. 0542 del 17 de agosto de 2001  conceptuó  “…que  por  no  existir Convenio aplicable al caso es procedente obrar  de  conformidad  con  las  normas pertinentes del Código de Procedimiento Penal  colombiano”.   

Para  los fines establecidos en el artículo  517  ibídem,  envió a la Corte la documentación presentada por la Embajada de  los   Estados   Unidos  de  América,  “debidamente   legalizada,  teniendo  en  cuenta  que  se  encuentran  reunidos   los   requisitos  formales  exigidos  en  las  normas  aplicables  al  caso”  (fs.  1  y  2  cd.  Corte).   

2.  Recibida la documentación por la Corte,  mediante  auto de fecha 5 de septiembre de 2001 se ordenó hacerle saber a JOSÉ  DEL  CARMEN  ÁLVAREZ  ILES que en el trámite de la extradición pedida por los  Estados  Unidos  de América a través de su Embajada en Colombia, tiene derecho  a  designar  un  defensor,  lo  cual así hizo, apoderado que fue reconocido por  auto  del  14  de  los  mismos,  proveído  en el cual, además, se ordenó  correr  traslado  por  el término de 10 días, a ÁLVAREZ ILES y a su defensor,  para  que  soliciten  las  pruebas que consideren necesarias dentro del presente  trámite (f. 9 ib.).   

3. Surtido el traslado anterior, el defensor  de   ÁLVAREZ  ILES  presentó  peticiones  de  pruebas,  como  se  sintetiza  a  continuación:   

3.1.  En memorial que corre a folios 17 a 20  del   cuaderno   de   la   Corte,   pide   que   se   solicite  al  “JUEZ PRIMERO DE LO PENAL DE SUCUMBÍOS,  ubicado  en  la  ciudad  de  Lago  Agrio -o Nueva Loja- Provincia de Sucumbíos,  República  del  Ecuador”,  que     remita     con     destino     a     esta     actuación    “el  Juicio  N°  362-98 que se adelanta  por  el  delito  de  SECUESTRO  de los señores EDDIE EUGENE BOND, LARRY COLLINS  HELVEY  y  RAMIRO TAMAYO, cometido el día 5 de octubre de 1998, juicio iniciado  el   día   14   de   octubre  de  1998”.   

Solicita que se reciban las declaraciones de  Víctor  Eduardo  Mosquera  Macías,  José  Vargas, José García, Eddie Eugene  Bond,  Ramiro  Tamayo  Dávila,  Juan  Coronel,  José Yépez, Arsellano Vargas,  Erwin  Duval  Vivanco,  José  Lizandro  Vargas Ríofrío, del Subteniente de la  Policía  Nelson Almendáriz Sánchez, el Sargento Guillermo Solano, el Sargento  Segundo  y  Agente  Investigador Luis Ceballos Benítez y Edison Germán Velasco  Recalde,  quienes  se  localizan  en  la  Provincia  de Sucumbíos, Ecuador, por  cuanto  “las personas antes  mencionadas,  fueron  testigos presenciales  de  los  hechos  ocurridos  el  día  5  de octubre de 1998, en su  condición  de  trabajadores de la Compañía BAKER subsidiaria de la Compañía  SANTA  FE  (conductores  de los vehículos que fueron objeto de retención, jefe  de  seguridad,  profesionales,  entre  otros  cargos) y quienes declararán  todo  lo  que  les  conste  sobre  las  personas  que  observaron fueron las que  cometieron  los  delitos  de  secuestro y robo de vehículo automotor y lesiones  personales.”   

Plantea   que   la   recepción  de  tales  declaraciones  se  haga  a  través  del Juez Primero de lo Penal de Sucumbíos,  ciudad     Lago     Agrio     -o     Nueva    Loja-,    Ecuador,    “o  de  la  autoridad  que  el Honorable  Magistrado  considere competente a quien le enviará CARTA ROGATORIA” (f. 19 ib.).   

3.2. En un segundo memorial presentado en la  misma  fecha  (13 de noviembre de 2001), nuevamente solicita que se le oficie al  Juez  Primero  de  lo Penal de Sucumbíos, Ecuador, a fin de que remita copia de  los  procesos  N°  362-98  y  358-99, referentes a los hechos ocurridos el 5 de  octubre   de  1998   y  el  11  de  septiembre  de  1999,  respectivamente,  “y  respecto  a los hechos  del  22  de  agosto  de  1997 se solicitará la información correspondiente, en  caso   positivo,   se   expedirán   las   correspondientes   copias” (f. 23 ib.).   

Agrega que se oficie al Juzgado Tercero de lo  Penal  de Sucumbíos, Ecuador, a fin de que suministre información “respecto  de  los  hechos  ocurridos el  día  11  de  septiembre  de  1999  y  31  de  enero  de  2001; igualmente se le  solicitará  información  respecto de los hechos ocurridos el día 22 de agosto  de   1997   y   si   fuera   positiva   la   misma,   se   pedirá   las  copias  pertinentes”   (f.   24  ib.).   

Solicita  que se ordena la recepción de las  declaraciones  del agente de la Policía Nacional Angel Polivio Manzano Naranjo,  de  los  señores Klever Tituaña Ruiz, Angel Gustavo Calero Pozo, Edison Miguel  Shiguango  Cusme,  Luis Seferino Jiménez Espín, Juan Javier Cun Rueda, Segundo  Javier  Borja  Caicedo; de la Dirección de la Policía Judicial de la Provincia  de  Sucumbíos, los investigadores  Angel Guaño Silva y Guido Rojas; Colin  George  Fraser,  Steven James Brent Walsh, Neil Barber, Barry Meyer, Rod Dumbar,  Brant  Scheeler,  Leonard  Carter,  Grant Rankin, José Raúl Alarcón Castillo,  Edgar  Polanco,  Jorge  Virgilio  Cruz  Suárez,  Wilson  Nahun Quiñónez Bone,  Eduardo  Celedonio  Suárez,  Wilter Napoleón Moya Salazar, Ruperto Guambuguete  Acurio,  Niyer Exequiel Vera Santilla y Arnulfo Luis Naranjo Villacís, personas  que   se   localizan  en  la  Provincia  de  Sucumbíos,  Ecuador,  “quienes  por  ser testigos presenciales  y/o   víctimas,   depondrán   todo  lo  que  les  conste  respecto  a  la  identificación  personal  del  señor  JOSÉ  DEL  CARMEN  ÁLVAREZ  ILES, y su  supuesta  responsabilidad  de  los hechos ocurridos en los días 22 de agosto de  1997,  5  de  octubre  de  1998,  11 de octubre de 1999 y 12 de octubre de 2000,  respecto  de  estos  dos  últimos  hechos  así  como el ocurrido el día 31 de  octubre  de 2001, para obtener su desvinculación definitiva por no haber tenido  ninguna     participación    ni    como    autor,    coautor,    cómplice    o  encubridor”  (f.  24 ib.).   

Plantea  que  la  Corte  ordene “la  recepción  de  los  testigos antes  citados  (DECLARACIÓN  JURADA)  y  de otros testigos de los hechos, la eventual  entrevista   y   recepción   de  declaración  con  exhibición  de  documentos  (fotografías)”  (fs. 24 y  25 ib.).   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En  el trámite de extradición regulado por  el  Código  de  Procedimiento  Penal,  a  la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación  Penal,  le  corresponde  emitir  concepto  sobre  la viabilidad de su  otorgamiento,  el  cual,  por  mandato  del artículo 520 se fundamentará en lo  siguiente:  a)  La validez formal de la documentación enviada por el ejecutivo;  b)   demostración  plena de la identidad del solicitado, correspondiente a  la   persona   aprehendida  con  dichos  fines;  c)  concurrencia  de  la  doble  incriminación,  en el entendido que el hecho que motiva la petición sea delito  en  Colombia,  se  reprima con pena privativa de la libertad cuyo mínimo no sea  inferir  a  cuatro años, y no se trate de un delito político o de opinión; d)  equivalencia   de   la   providencia  proferida  en  el  extranjero,  cuando  de  formulación  de  cargos se trata, equiparable a la resolución de acusación en  el  sistema colombiano; e) el cumplimiento de lo previsto en tratados públicos,  si fuere el caso.   

Sentadas  estas  premisas,  es de ver que el  decreto  y  práctica  de  pruebas  dentro  del  trámite  previo al concepto de  extradición  a  cargo  de  esta  corporación,  condiciona su allegamiento a la  conducencia  que  guarden  con las precisas exigencias que es necesario cotejar,  para  determinar  la  viabilidad  o  no  de  la entrega solicitada por el Estado  extranjero.   

Lo   anterior,   de  conformidad  con  las  previsiones  de  los artículos 511 y 520 de la ley 600 de 2000, en concordancia  con el 235 ibídem.   

Las  pruebas  pedidas  y las que se hayan de  decretar   en   el   trámite   de  extradición  regulado  por  el  Código  de  Procedimiento   Penal,   deben  estar  orientadas  a  la  demostración  de  los  presupuestos  a  que alude el citado artículo 520, sobre los cuales versará el  concepto  encomendado  a  la  Sala  de Casación Penal, de manera que las que no  ofrezcan  conducencia,  pertinencia  o  eficacia  a  esos propósitos, se han de  negar.   

Así  sucede  con  aquellas  pedidas  por el  defensor  del ciudadano colombiano JOSÉ DEL CARMEN ÁLVAREZ ILES, en el sentido  de  solicitar  a  los  Juzgados Primero y Tercero de lo Penal de la Provincia de  Sucumbíos,  Ecuador,  que suministren información y copias de algunos procesos  que  allí  se  adelantan;  o  que se ordene la recepción de la declaración de  varias  personas  que  allá  residen,  probablemente porque fueron “testigos    presenciales”         o         “víctimas”  de  algunos  hechos  ocurridos en ese  territorio,  a  efectos  de  que  depongan  sobre  lo que les pueda constar y la  supuesta  participación de ÁLVAREZ ILES en tales conductas; y frente a sucesos  acaecidos  el 11 de octubre de 1999, el 12 de octubre de 2000 y el 31 de octubre  de  2001,  “para obtener su  desvinculación      definitiva      por     no     haber     tenido     ninguna  participación”  en  tales  episodios.   

Tiene establecido la Corte que cuando examina  los  elementos de juicio aportados, en cumplimiento del deber de emitir concepto  sobre  la  extradición  solicitada,  lo  hace  en  un  plano  jurídico-formal,  limitado  al  lleno  de las condiciones previstas en el respectivo tratado o, en  su   defecto,   en  la  regulación  que  al  efecto  establece  el  Código  de  Procedimiento  Penal,  entre las cuales no se encuentra una evaluación crítica  sobre  el  mérito de las pruebas que sirvieron al Estado requirente para dictar  resolución  de  acusación  o  sentencia  condenatoria  contra  la persona cuya  extradición  se  reclama, o sobre su inocencia, toda vez que tales evaluaciones  materiales  son  potestativas  de  la  autoridad  que  profiere  la decisión en  ejercicio  de  su  soberanía jurisdiccional (cfr. concepto de fecha 10 de marzo  de 1999, rad.14.324, M. P. Carlos E. Mejía Escobar, entre otros).   

Dentro  de  los objetivos del instrumento de  extradición,  no  se  incluye  la  necesidad de establecer si los hechos que la  fundamentan  en realidad tuvieron ocurrencia en el territorio del país que hace  la  solicitud  o  en  otro  distinto,  ni  lo acertado del juicio de adecuación  típica,  menos  sobre  el  establecimiento  de la responsabilidad de la persona  requerida,    o   la  legalidad  de  las  pruebas  aducidas  en  el  Estado  requirente,  sino verificar el cumplimiento de los requisitos establecidos, para  el caso, por el Código de Procedimiento Penal.   

De  esta  manera, resultan improcedentes las  peticiones  del  defensor  de  ÁLVAREZ  ILES,  en  la  medida  que  las pruebas  solicitadas  no  sólo  no  guardan  relación  con  los precisos requisitos del  concepto  que  le  corresponde  a  la  Corte,  sino que escapan a su específica  regulación,   pues   analizar   la   “supuesta   responsabilidad”     de     la     persona     solicitada    u     “obtener  su  desvinculación definitiva  por       no      haber      tenido      ninguna      participación”,   son  atribuciones  propias  de  la  soberanía  del Estado requirente, en una de sus manifestaciones más clásicas:  la  administración  de  justicia  a  través  de  sus jueces, al interior de su  territorio y de acuerdo con su ordenamiento jurídico.   

En   relación   con   la   “identificación  personal  del  señor  JOSÉ   DEL   CARMEN   ÁLVAREZ   ILES”,  punto  que  no  cuestiona  el  defensor,  en  el trámite existen  elementos de juicio que dilucidan tal aspecto.   

Consecuencialmente,  se negará el acopio de  las pruebas pedidas.   

Por  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE :  

1.-    NEGAR  el   acopio   de  las  pruebas  pedidas  por  el  defensor  del  ciudadano  colombiano JOSÉ DEL CARMEN ÁLVAREZ  ILES, solicitado en extradición.   

2.- Para el fin previsto en el último inciso  del  artículo  518  del Código de Procedimiento Penal, permanezca el asunto en  la Secretaría por el término de cinco (5) días.   

Cópiese,   notifíquese   y   cúmplase,   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO       E.     ARBOLEDA  RIPOLL              JORGE                          E.                          CÓRDOBA  POVEDA                        

         No hay firma   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS           CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE        

JORGE          ANIBALGÓMEZ  GALLEGO              ÉDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

CARLOS       EDUARDO       MEJÍA  ESCOBAR       NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria              

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