18660(14-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    República    de  Colombia   

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 18660  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 174  

         Bogotá,   D.  C.,  catorce  (14)  de  noviembre  de  dos  mil  uno  (2001).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre la colisión de  competencias   que   se   suscita   entre  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  Especializados,  Único de Ibagué y Primero de Cundinamarca, dentro del proceso  seguido    en    contra    de    Aníbal   Quintero  Real  y otros por el concurso de delitos de secuestro  extorsivo, homicidio y utilización ilegal de uniformes.   

ANTECEDENTES  

         Los  hechos a que se contrae la actuación fueron reseñados por el  Tribunal  Nacional,   en sentencia del 26 de julio de 1996, de la siguiente  manera:   

“Dan  cuenta  los autos que el veintidós  (22)  de  abril de mil novecientos noventa y uno (1991), cuando se encontraba en  su     finca     ‘La  Sabana’  ubicada  en  el  municipio  de  Guayabal  (Tolima),  fue  secuestrado el ciudadano Norteamericano  WILLIAM  ROBERT  GRIEBLING  CLEVER  y  conducido  en su propio vehículo a lugar  desconocido.   Días  después,  y  gracias  a  labores  de  inteligencia  y  de  seguimientos  adelantados  por  efectivos  del D. A. S., se logró establecer la  presencia  de  varias  personas,  entre ellas JOSÉ ARMANDO VELÁSQUEZ TRIVIÑO,  cuando  hacían una llamada telefónica al hijo del secuestrado desde una de las  cabinas  de  Telecom en el edificio Murillo Toro (de Bogotá, se aclara), por lo  que se procedió a su captura”.   

“Los retenidos aceptaron su participación  en  el plagio y suministraron información acerca del lugar donde permanecía en  cautiverio  el  ciudadano extranjero, de manera que el día 28 de mayo del mismo  año  se  realizó  el correspondiente operativo encaminado a la liberación del  secuestrado  en  el  sitio  de  cautiverio ubicado cerca de la desembocadura del  río  Totare,  orillas  del  río  Magdalena,  jurisdicción  del  municipio  de  Guataquí” (Cundinamarca).   

“En  desarrollo de dicho procedimiento se  suscitó  un  enfrentamiento  armado  en  el  que  resultó  herido  uno  de los  efectivos  del  DAS;  en  tanto  que la persona secuestrada fue ultimada por sus  captores de un disparo en la cabeza” (fl. 4, C. T.).   

En  las  oficinas  de  Telecom  en Bogotá,  fueron  aprehendidos Gabriel Quintero Real,     José     Armando    Velásquez  Triviño,  José  Álvaro  Díaz  Herrera  y Jorge Luis  Navarro Aguirre (fl. 2, C. 1).   

Adelantada     la     correspondiente  investigación,  el   11  de septiembre de 1992 se profirió resolución de  acusación  contra  Gabriel Quintero Real,    Jorge    Luis   Navarro   Aguirre  y  José  Álvaro  Díaz  Herrera  por  los  delitos  de  secuestro  extorsivo  agravado  y  utilización  de  uniformes  de  la fuerza pública. A Aníbal   Quintero   Real,  hermano  del  primero,  se  lo acusó por homicidio agravado, lesiones personales, secuestro y  uso  de  los  uniformes (fl. 484, C. 1). Los tres primeros aceptaron cargos y se  acogieron  a  sentencia anticipada pero sólo en relación con el secuestro (fl.  78,  C. 3), delito por el cual, el 19 de julio de 1994, se acusó a José  Armando  Velásquez  Triviño (fl.  167).   

El 30 de octubre de 1995 se profirió pliego  de    cargos   en   contra   de   Aníbal   Quintero  Real,            por           secuestro,          homicidio,          lesiones           y              utilización         de              uniformes;   y   contra   Gabriel    Quintero   Real,  Jorge Luis Navarro Aguirre,       José      Álvaro      Díaz      Herrera      y     José     Armando    Velásquez  Triviño  en razón de los uniformes, a la par que se  les  precluyó  lo relativo al atentado contra la vida (fl. 252); esta decisión  fue  confirmada  por  la  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal Nacional el 4 de  septiembre de 1996 (fl. 1, C. F. T.)..   

Las  causas  originadas  en  razón  de las  diferentes  acusaciones  fueron tramitadas por los entonces jueces regionales de  Bogotá.  Al  desaparecer  estos,  el  presente  asunto  (que  se  sigue  por la  acusación  del  30 de octubre de 1995) se remitió al Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado  de  Cundinamarca  que,  el  29  de  junio de 1999, tras  argumentar  que el delito se cometió en Guayabal (Tolima), lo envió al reparto  de  los  juzgados  especializados de Ibagué (fl. 210, C. 4) y el Único de esta  ciudad,  en  decisión  del  6 de agosto siguiente, lo devolvió al Primero pues  consideró  que  el  homicidio,  el  porte  de  armas  y  el uso de uniformes se  perpetraron  en  Guataquí  (Cundinamarca), incluso el secuestro porque allí se  mantuvo  cautiva  a la víctima, planteamientos con los cuales propuso colisión  negativa  de  competencia  (fl.  213).                     

El  28  de  septiembre  de 1999, el Juez de  Cundinamarca  dijo  aceptar  los  planteamientos  del  de Ibagué, pero decidió  “romper  la unidad procesal”, para remitir lo relativo al uso de uniformes a  su  similar  de  Girardot,  y  continuar  él  con la situación de Aníbal           Quintero           acusado           de              homicidio,          secuestro          y              utilización         de              prendas           militares   (fl.   216).   El   último  funcionario  rechazó  el  argumento  pues se trataba de una sola acusación por  delitos  conexos  (fl.  233)  y  el  22  de  octubre  de  1999,  el  juzgador de  Cundinamarca resolvió asumir el conocimiento del asunto (fl. 238).   

Agotada  la  fase  del juicio, celebrada la  audiencia  pública  y  encontrándose  el expediente para proferir el fallo, el  pasado  8  de  agosto  el  Juez  Primero  Penal  del  Circuito,  con cita de una  decisión  de  esta Sala, del 23 de julio anterior (radicado 18.525), retomó el  argumento  de que el delito se cometió en el Tolima porque de allí se llevaron  al  secuestrado  y  aceptó  el  conflicto  negativo  de competencia que el 6 de  agosto  de  1999  le  había  propuesto  su  similar  de  Ibagué  y remitió la  actuación a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES  

A   efectos  de  dilucidar  cuál  es  el  funcionario  competente  para  fallar  el asunto, debe tenerse en cuenta en qué  sitio  o  sitios  tuvieron ocurrencia los hechos origen de debate, sin que pueda  perderse  de vista que la acusación que fija los parámetros para desarrollar y  terminar   el   juicio,   se   formuló   por   los   delitos   de  secuestro          extorsivo          y              homicidio          agravado   cometidos  en  el  ciudadano  WILLIAM  ROBERTO  GRIEBLING y utilización ilegal de uniformes militares, cargos  formulados   a   Aníbal  Quintero   Real,   en   tanto   que   Gabriel    Quintero   Real,  Jorge Luis Navarro Aguirre,       José      Álvaro      Díaz      Herrera      y     José     Armando    Velásquez  Triviño   sólo  fueron  acusados  por  el  último  ilícito.   

         En  principio  cabe advertir que los delitos referidos son conexos,  por  cuanto  quienes  mantenían  cautivo al secuestrado y le dieron muerte eran  quienes  empleaban los uniformes oficiales; por modo que no admite discusión la  presencia  de  las  causales  1ª   y  2ª  del artículo 90 del Código de  Procedimiento  Penal  (87  del  derogado),  en atención a lo cual, para la Sala  resulta  extraño que el Juez de Cundinamarca dispusiera la ruptura de la unidad  procesal  (fl.  216, C.- 4)), trámite que en buena hora rechazó el funcionario  de Girardot (fl. 233).   

Tratándose de la “Competencia por razón  de  la  conexidad”,  es  claro  que  procediéndose por un delito de secuestro  extorsivo,  la  competencia  radica  en  los jueces del circuito especializados,  según   dispone   el   artículo   5°-4   transitorio  del  nuevo  Código  de  Procedimiento  Penal (71-4 del derogado) y “cuando se trate de conexidad entre  hechos  punibles  de  competencia  del  juez  penal del circuito especializado y  cualquier  otro funcionario judicial, corresponderá el juzgamiento a aquél”,  según  determinan  los  artículos  7°  transitorio  y  89-2  de  los aludidos  estatutos,  de  donde surge que de todos los hechos que tienen que juzgarse bajo  una misma cuerda procesal, debe conocer el juez especializado.   

Como  el  atentado contra la libertad es el  que   determina  el  funcionario  competente,  debe  dilucidarse  en  dónde  se  cometió,  por  cuanto  que  el  factor  objetivo del territorio es el llamado a  aclarar la controversia planteada.   

Conforme al artículo 169 del actual Código  Penal  (268  del  anterior)  incurre  en  secuestro extorsivo quien “arrebate,  sustraiga,  retenga  u  oculte  a una persona con el propósito de exigir por su  libertad  un provecho o cualquier utilidad”. De manera que la conducta punible  se  ejecuta  o consuma cuando quiera que con esa intención, que no es necesario  lograr,  se  arrebata a una persona, pero también cuando se la sustrae, o se la  retiene, o se la oculta.   

Por ello es que el secuestro es una conducta  punible  de  las  consideradas  de  ejecución  permanente,  porque se continúa  ejecutando  durante  el  lapso  en  que  el  afectado  permanece  privado  de su  libertad,  como  quiera que hasta este último momento se lo mantiene retenido u  oculto.  De  ahí  que  en  estos  eventos el término de la prescripción de la  acción  penal “comenzará a correr desde la perpetración del último acto”  (artículos   84   y   83   de   los   códigos  penales,  vigente  y  derogado,  respectivamente).   

En este contexto, el secuestro se ejecuta en  todos  y  cada  uno  de  los  sitios  en que el afectado permanece privado de su  libertad  de  locomoción,  a merced de sus captores, lo cual permite determinar  que  en  el  evento  del  ciudadano estadounidense WILLIAM ROBERTO GRIEBLING, en  verdad,  como  lo  afirma  el  Juez  de  Cundinamarca,  el plagio se ejecutó en  comprensión  del  departamento del Tolima, como que los agresores lo sacaron de  su  finca  de  Guayabal,  esto  es,  que  en  este  municipio  lo  arrebataron o  sustrajeron  (dos  de  las  conductas  alternativas  del  tipo),  pero lo propio  sucedió  en  Guataquí  (Cundinamarca), porque allí estaba en cautiverio, esto  es,  retenido  u  oculto  (los otros dos verbos rectores) cuando las autoridades  llegaron   a   rescatarlo  e,  incluso,  allí  fue  en  donde  se  consumó  el  homicidio.   

En  las  condiciones  que  se  reseñan, no  admite  duda  que el delito se cometió cuando menos en dos sitios determinados,  en  atención  a  lo  cual  el  asunto debe dirimirse aplicando las reglas de la  competencia  “A  prevención” que regula el artículo 83 del actual estatuto  procesal  (80  del  anterior),  de  las que surge que el llamado a conocer es el  funcionario   “del  territorio  en  el  cual  se  haya  formulado  primero  la  denuncia”,  y  si  por tal vía no se soluciona el conflicto, ha de acudirse a  aquél   “donde   primero   se   hubiere   avocado   la  investigación”  y,  sucesivamente,  al  del  “lugar en el cual fuere aprehendido el imputado” o,  en  el  evento  de varios capturados, “el del lugar en que se llevó a cabo la  primera  aprehensión”.  Cabe  advertir que las alternativas deben agotarse en  el  orden  establecido  por  el legislador y sólo cuando la primera de ellas no  ofrezca respuesta positiva, debe acudirse a las otras.   

En  el  presente  evento,  el  juicio  lo  adelantó  uno  de  los entonces jueces regionales de Bogotá, luego el criterio  del  sitio  donde  se  formuló la denuncia no permite establecer el competente,  porque  quien  lo  era,  el  Juez  Regional de Bogotá, dejó de existir ante el  desmonte  de la llamada jurisdicción regional, además de que por el ámbito de  su  competencia,  igual  la  tendrían  tanto  el  Juez  de  Ibagué  como el de  Cundinamarca,  pues  ambos  territorios  eran  parte  de  lo  que  conformaba la  “Regional de Bogotá”.   

Ahora   bien,  al  crearse  los  juzgados  especializados  (que reemplazaron a los regionales), el asunto se remitió al de  Cundinamarca  (fl. 209, C. 4), funcionario que de manera inicial, y única hasta  el  momento,  el  28 de septiembre de 1999 decidió “AVOCAR el conocimiento de  la  presente  actuación”  (fl.  216, C. 4), sin que ningún otro funcionario,  menos  el  de  Ibagué,  que  rechazó la competencia y propuso el conflicto, lo  hubieren hecho.   

De  tal  manera  que  el  competente  es el  funcionario  que  en  principio  avocó  el conocimiento del juzgamiento, lo que  comporta  que  el  asunto  debe  asignarse  al  Juez  Primero Penal del Circuito  Especializado de Cundinamarca.   

En verdad que en decisión del pasado 23 de  julio  (radicado 18.525) esta Sala adjudicó, en un caso similar, la competencia  al  funcionario del sitio donde se arrebató al secuestrado, pero porque partió  de  la  tesis  de  que  en  ese evento “el lugar donde fueron plagiadas” las  víctimas  “no  resulta  incierto”.  En  el  presente asunto también existe  claridad  respecto  del  sitio  de sustracción, pero igual sucede con aquél en  donde  se  retuvo  y  ocultó  al  perjudicado, con lo que hay certeza sobre dos  diversos  lugares en donde, de manera permanente, se consumó el hecho, debiendo  por tanto escogerse uno de ellos.   

Una tal precisión, con ese alcance, hizo la  Corporación  en  decisión  del 15 de agosto (radicado 18.524), cuyo contenido,  así  como el de la del 22 de mayo cuyos apartes se transcriben allí, conoce el  señor  Juez  de  Cundinamarca,  toda  vez  que  con ella se dirimió un similar  conflicto por él planteado, asignándole el conocimiento.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

         1.  Asignar  la  competencia para conocer del juicio seguido contra  Aníbal  Quinterio  Real y  otros,    al    Juez    Primero    Penal    del    Circuito   Especializado   de  Cundinamarca.   

         2.  Comunicar  esta  decisión  al  Juez  Único Penal del Circuito  Especializado de Ibagué.   

         Cúmplase.   

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                          JORGE   E.  CÓRDOBA  POVEDA             

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                              CARLOS    A.    GÁLVEZ  ARGOTE                                                           

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO           

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN            NILSON E.  PINILLA     PINILLA                              

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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