18625(01-11-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18625  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE:  

Dr. HERMAN GALAN CASTELLANOS  

APROBADO ACTA No. 169  

Bogotá, D.C., primero (1) de noviembre de dos  mil uno (2001)   

  VISTOS  

Resuelve la Sala sobre la admisibilidad de la  demanda  de casación presentada por la defensora de JAIME ALBERTO SINNING DE LA  ROSA,  contra  la  sentencia proferida por el Tribunal Superior de Barranquilla,  confirmatoria  del  fallo  dictado  por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de  dicha  ciudad,  que condenó al aquí recurrente junto con WINSTON TADEO CABRERA  BAENA  por  el  concurso  heterogéneo  de  delitos  de  concusión con falsedad  ideológica  de  documento público agravada por el uso, a quien impuso 66 meses  de  prisión,  una  pena  accesoria  de  interdicción  de  derechos y funciones  públicas igual al de la pena principal.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

WINSTON  TADEO  CABRERA BAENA y JAIME ALBERTO  SINNING  DE  LA  ROSA  se  presentaron  el 28 de mayo de 1996 al establecimiento  METALICAS  CENTRAL  MURILLO,  ubicado  en  la  calle  45  número 3 –  51 de Barranquilla, identificándose  como  servidores  de  la  DIAN,  e  informando  que  su presencia obedecía a la  necesidad  de revisar la facturación expedida. Cumplido lo anterior, informaron  a   ALFONSO   PADILLA   SOTO   que  la  documentación  no  se  ajustaba  a  los  requerimientos  fiscales pertinentes, porque no debía estar dentro del régimen  simplificado,  exigiéndosele  el  pago de $300.000 para colaborarle. Se convino  que  los  funcionarios  en  mención  pasarían  dos días después a recoger el  dinero,  lapso  que  aprovecho  la  víctima  para  denunciar el hecho al C.T.I,  pudiéndose  elaborar con el Grupo Anticorrupción un operativo que permitió la  captura  de  los  inculpados,  encontrándose  a  CABRERA BAENA los billetes que  previamente  habían  sido  marcados  y  a  quien  el denunciante le entregó el  dinero.   

El  sumario, luego de oídos en indagatoria y  resuelta  la  situación  jurídica  de  los incriminados, el 12 de noviembre de  1996  fue  calificado por la Fiscalía Cuarta Delegada ante los Juzgados Penales  del  Circuito  de  Barranquilla, providencia en la que se acusó a JAIME ALBERTO  SINNING  DE  LA  ROSA y WINSTON TADEO CABRERA BAENA por el concurso heterogéneo  de  delitos  de  concusión  con  falsedad  ideológica  de  documento  público  agravada  por  el  uso.  El  Juzgado  Segundo Penal del Circuito de la ciudad en  mención  tramitó la causa y luego de agotar los actos propios de ésta, dictó  el fallo de condena en los términos ya referidos.   

El Tribunal de Barranquilla, con sentencia del  22  de  marzo de 2001 desató la alzada, adoptando las determinaciones referidas  a  principio  de esta providencia, decisión contra la cual interpuso recurso de  casación el procesado JAIME ALBERTO SINNING DE LA ROSA.   

El  ad quem con auto del 30 de abril de 2001  autorizó   la   impugnación   interpuesta.   Como   la  demanda  se  presentó  oportunamente, la Sala procede al estudio de su aspecto formal.   

LA  DEMANDA   

Falso  raciocinio.   

En  la demanda, se presentan tres cargos, por  violación  indirecta  de  la ley sustancial, originada en “error de hecho”,  al  haberse  apartado  los falladores de instancia de las reglas que orientan la  sana  crítica,  lo  que  condujo  a  la  inaplicación  del  artículo  445 del  C.P.P.    

                               

Para el demandante los tres cargos con base en  los  cuales  desarrolla  el  error atribuido a la decisión de segunda instancia  demuestran  que  la  pruebas  “excluyen  de  toda  responsabilidad”  a JAIME  SINNING  DE  LA  ROSA,  más si se tiene en cuanta que estaba recién llegado al  cargo,  ingresó  por  concurso,  no  se  le encontró el dinero y no eludió la  justicia.   

A  manera  de conclusión se sostiene que los  testimonios  sobre los cuales recayó el error generaban dudas, no daban certeza  sobre   la  responsabilidad  de  JAIME  SINNING  en  el  delito  de  concusión.   

Primer cargo.  

El  fallo recurrido incurrió en falso juicio  de  raciocinio  en la valoración de la declaración de LILIA SALCEDO HERNANDEZ,  al   extraer  conclusiones  que  no  se  desprenden  de  su  contexto,  como  la  incriminación del procesado JAIME SINNING.   

Para  demostrar  el  desconocimiento  de  la  lógica  por  el  funcionario  judicial sostiene el recurrente que si la testigo  LILIA  SALCEDO  sostuvo  que  WISTON  CABRERA afirmó que si no llevaba el libro  como  se  decía  la  sanción  era el cierre, haciendo alusión que todo estaba  hablado,  la conclusión sólo podía ser que quien constriñó al comerciante y  recibió  el  dinero es el responsable, más no se puede tomar ese testimonio de  manera  absurda   como  fundamento  de  condena,  dado  que excluye a JAIME  SINNING.   

Segundo cargo.  

El  falso  juicio de raciocinio se vincula en  este   caso  en  la  apreciación  del  testimonio  de  LEONOR  MORATO  PEDROSO.   

Luego  de  transcribir  tres renglones de las  referencias  que  la  declarante  hace en cuanto a que uno de los dos procesados  llamó  aparte  al ofendido, quien procedió a entregarle el dinero, señala que  la  conclusión  lógica  debió  ser WINSTON CABRERA constriñó y pidió, pero  equivocadamente se dedujo lo contrario.   

Tercer cargo.  

Se  violó  la  ley  sustancial  de  manera  indirecta  por  desconocimiento de las reglas de la lógica en la valoración de  la  declaración  de ALFONSO PADILLA SOTO, afirmación que se pretende demostrar  con la cita del siguiente aparte del dicho de aquél:   

“WINSTON  recomendó  comprar un libro …  quien  dijo  que  no  podía dar rebaja fue WINSTON….El que más se dirigió a  Mí  fue  WINSTON…….Recibió  el  dinero  No  lo  contó  y  se lo llevó al  bolsillo”.   

Para  el  censor  lo  que  se  puede  inferir  lógicamente  de  lo  que  transcribe  es  que JAIME SINNING no participó en el  obrar de WINSTON CABRERA    

Falso juicio de existencia.  

Se  afirma por el impugnante que al valorarse  el  Acta  de Hechos de  Visita levantada por los funcionarios de la DIAN se  dio  por  establecido  un hecho carente de demostración, pues el ad quem dedujo  que  se  incurrió  en falsedad al registrar que el comerciante llevaba un libro  cuando  ha  debido  indicarse que no lo hacía correctamente. La información de  los  funcionarios corresponde a la verdad porque el libro era llevado  y no  existía  espacio en el formato de visita donde colocar que existía “desorden  o no”.   

Como  al  proceso  no  se  allegó  el  libro  revisado  como  tampoco  se  efectuó  inspección  judicial sobre el mismo para  constatar  la  existencia  de  aquel mal podía hablarse de desorden, por lo que  surge la duda en cuanto al delito de falsedad.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

                                            

1. El propósito de quien acude a la casación  no  puede  ser  otro  que  demostrar  la  existencia  de un error de juicio o de  actividad  que  vicie de ilegalidad el fallo. En armonía con esto, es necesario  que  el libelista, cumpliendo los requisitos legales (formales y sustanciales) y  técnicos,  cuestione  la  validez  legal  de  la  sentencia  a  través  de una  argumentación  que  corresponda a la causal y motivo de casación, así como al  sentido de violación de la norma sustancial.   

2.  Como la demandante desconoció las reglas  anteriores,  la  Sala  se ve obligada a inadmitir la demanda, por incumplimiento  de   los   requisitos   exigidos   por   la  ley,  tal  y  como  se  consigna  a  continuación:   

                               

2.1. Falso raciocinio.  

Los  tres  cargos  presentados  al amparo del  falso  raciocinio,  en  común,  presentan los siguientes desaciertos técnicos:   

Se  invoca  la violación indirecta de la ley  sustancial  por  error  de  hecho,  al haberse apartado el fallo impugnado en la  apreciación  de las pruebas de la “sana crítica”, sin precisar la regla de  lógica   que   provocó   un  yerro  trascendente  en  la  orientación  de  la  providencia,  y  por  qué  fue  desconocida.  De manera que desde este punto de  vista  la  formulación  del cargo es genérica e incompleta, y no permite tener  claridad  sobre  la  inconformidad  del  recurrente  y  el  error  atribuido  al  Tribunal.   

Es sabido que a éste mecanismo extraordinario  se  llega  luego  de  superadas  las instancias y por lo tanto le corresponde al  demandante  señalar el error, lo que debe hacer mediante escrito cuyo carácter  es técnico más no de corte libre.   

                                            

En  el sub judice, la actora pretende cumplir  las  reglas  indicadas  y  dar  por  demostrado  el  cargo,  afirmando  que  los  planteamientos  del  Tribunal  son  ilógicos,  y  en  prueba de ello transcribe  exclusivamente  las  referencias  que  hacen  las declaraciones de LILIA SALCEDO  HERNANDEZ,   LEONOR   MORATO   PEDROSO   y   ALFONSO   PADILLA  SOTO         en cuanto a la  responsabilidad  de  WISNTON  CABRERA.  Omitió  la  recurrente  suministrar  el  contenido  material  y  objetivo  de  la  prueba,  el raciocinio que al respecto  realizó  el  juzgador  y su confrontación integral o de conjunto con el caudal  probatorio   recopilado.   Se   limitó   a   hacer  un  señalamiento  aislado,  parcializado,  con  lo  cual  resulta  imposible demostrar el error atribuido al  juzgador.   

Además,  en  el  discurso  de  la  libelista  sobresalen  sus  personales  apreciaciones, oponiéndolas a la de los juzgadores  de  instancia,  sin  ninguna  reflexión  distinta  a  la lógica de su personal  interés  en  el  resultado del proceso, desconoce la apreciación del juzgador,  sin  comprobar  por  qué resulta absurda o ilógica la valoración del ad quem,  ignorando  que  la  sentencia  goza de la presunción de acierto y legalidad. En  síntesis,  las  afirmaciones  de  la  censura  no  apuntan al señalamiento del  motivo   por   el   que   considera   que   se   violó  indirectamente  la  ley  sustancial.   

Para la casacionista la proposición jurídica  no  revistió importancia alguna. Mencionó los artículos 445, 247, 254 294 del  C.P.P.  y  140,  219 y 222 del C.P. dando por cumplida la misión de esa manera,  sin  suministrar los fundamentos por los cuales denunciaba el desconocimiento de  tales   disposiciones,   ni   desarrollar   y   demostrar   el   sentido  de  la  violación.   

         

                     

2.2. Falso juicio de existencia.  

Aduce la recurrente que el fallador supuso la  prueba  de  un hecho al valorar el acta de visita que levantaron los procesados,  dio  por  demostrada  la falsedad porque se consignó que el comerciante llevaba  el  libro,  y  no  se  especificó  que  éste no reunía los requisitos de ley.   

El falso juicio de existencia por suposición  implica  que  el hecho que da por demostrado el ad quem no tiene respaldo en las  pruebas  legalmente  incorporadas al proceso. Situación que no corresponde a la  denunciada  en  el  cargo, pues la demandante admite que el documento denominado  Acta  de  Hechos  de  Visita  fue  ingresado  y apreciado como prueba al proceso  penal,  sin  discutir  la  ilegalidad  de su aportación, sólo que se le dio un  alcance probatorio sobre hechos no contenidos en la evidencia.   

La  asignación  de  un  alcance  mayor  al  realmente  revelado  por  el contenido literal de la prueba, desconociéndose su  aspecto  objetivo,  conduce  a  una  apreciación  parcial  o  fraccionada de la  evidencia,  y  por  ende  esta  situación  es  demandable  como falso juicio de  identidad  y  no como falso juicio de existencia, como en este caso lo concibió  la censura.   

                                            

A  este  respecto,  la Sala, con ponencia del  Magistrado    doctor    CARLOS    MEJIA    ESCOBAR1, dijo:   

“De  acuerdo  con  la técnica casacional,  cuando  se  fracciona una prueba para analizarla, omitiendo parte de ella, no se  incurre  en  “preterición” (falso juicio de existencia) sino que se distorsiona  su  sentido  material  (falso  juicio  de  identidad),  toda  vez  que  por  esa  circunstancia    no    es   posible   otorgarle   el   sentido   que   realmente  tiene”.   

3.  Por  haberse  desconocido  aspectos  que  atañen  al debido proceso, pues de esta norma rectora también forman parte los  requisitos  formales  y sustanciales de la demanda de casación, la Sala procede  a inadmitirla.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

Primero.  Inadmitir  la  demanda de casación  presentada  por  la  defensora  de  JAIME  ALBERTO  SINNING  DE LA ROSA, por las  razones expuestas en la parte motiva.   

Segundo.  Como  contra  esta  providencia  no  procede  recurso  alguno,  regrese  la  actuación  al Tribunal de origen.    

Cópiese y cúmplase.  

         

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                  JORGE   E.  CORDOBA  POVEDA   

HERMAN   GALAN   CASTELLANOS                                            CARLOS    A.    GALVEZ    ARGOTE                                             

JORGE   A.   GOMEZ   GALLEGO                                          EDGAR      LOMBANA     TRUJILLO                         

ALVARO  O.  PEREZ  PINZON                                            NILSON      PINILLA     PINILLA                         

Salvamento parcial de voto  

TERESA    RUIZ  NUÑEZ   

                                                                                 Secretaria   

    

1  C.S.J.  Sala  Penal, Sent. de Cas. M.P. Dr. CARLOS MEJIA ESCOBAR, Septiembre dos  (2) de mil novecientos noventa y ocho (1998).     

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