18374(11-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 18374  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                     Magistrado Ponente   

                                                     Dr. CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE   

                                                     Aprobado Acta No. 194   

Bogotá,  D.C., once (11) de diciembre de dos  mil uno (2.001).   

VISTOS:  

Decide  la  Sala  la  legalidad  formal de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   WILSON  YEPES  GARCÍA  contra la sentencia  proferida  por el Tribunal Superior de Antioquia el 15 de diciembre de 2.000, en  la  que   confirmó  la  decisión  de  primer grado dictada por el Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Marinilla  el 22 de agosto del mismo año, mediante la  cual  lo  condenó  a  la pena principal de 42 años y 4 meses de prisión, como  autor  responsable  de  los  delitos  de homicidio agravado y hurto calificado y  agravado.   

LOS         HECHOS:   

Son  sintetizados por el Tribunal Superior en  los términos siguientes:   

“Sucedieron  los  hechos  materia  de  esta  encuenta  entre  la noche del veintitrés de agosto de mil novecientos noventa y  nueve  y  la  mañana  del veinticuatro del mismo mes y año, en el Municipio de  San   Rafael   (Ant.).   FABIAN   DE   JESÚS  MARÍN  HERRERA  ,  auxiliar de enfermería del Hospital de la  citada  localidad  se  encontraba,  a  eso  de  las  ocho  de  la  noche,  en su  apartamento  ubicado  en  el  primer  piso  del edificio ocupado también por la  señora  LIBIA  DE  JESÚS GARCÍA MURILLO,  quien  además de ser su propietaria, era su vecina de confianza.  Como  era  costumbre, se comunicaban por el patio interior y esa noche, al decir  de  ésta,  fabian  de jesús no se sentía bien de salud, motivo por el cual no  le  recibió  la  comida  que  le  ofreció, y además notó que otra persona lo  acompañaba.   

Durante  la  noche,  la  citada dama escuchó  ruidos  producidos  por  golpes  a  las  puertas,  y  a eso de las diez de dicha  jornada,  le pareció oír como que alguien se ahogaba, y luego como a las once,  escuchó   el   familiar   ruido   de   la   tabla  utilizada  por  MARÍN  HERRERA  para sacar la motocicleta  del  apartamento.  Aproximadamente a las cinco del día siguiente escuchó voces  de  auxilio  y  ruido  con  tapas,  corrió  presta, y obtuvo por conducto de su  propio  vecino las llaves del inmueble, y con la ayuda de dos coterráneos   ingresó    a   él,   observando   que   FABIAN   DE  JESÚS yacía en muy mal estado, carente casi de habla  y  de respiración sobre una butaca de la cocina; de inmediato fue trasladado al  hospital,    en    donde    momentos    después    murió   debido   a   anoxia  mecánica.   

Del apartamento fue sustraída esa misma noche  por  los  homicidas la motocicleta de propiedad de la víctima, una RX 115 marca  Yamaha  de  placas  DDM  47,  quien  en  medio de las dificultades propias de su  agónico  estado, logró noticiar a quienes la auxiliaron que había sido objeto  del  hurto  de  la  misma,  y  ya  en  el  hospital, cuando era atendido por sus  compañeros  de  labores,  ante  su imposibilidad para comunicarse, elaboró una  nota   con   el   siguiente   texto:   ‘anoche  fue  un  man  a  mi casa y como que se robo la moto llamar a  guateque   (sic)   placa   DDM  47  115’, después de lo cual falleció.   

Días  después  fue  hallada la motocicleta  que,  con  sus  documentos,  había  sido  dejada abandonada en predio rural del  Municipio   de  Marinilla  por  dos  individuos  que  se  movilizaban  en  ella,  trasladándola    el    señor    BERNARDO    GÓMEZ  ARBELÁEZ  a su casa, para dedicarse a la búsqueda de  su  dueño,  siendo  coincidencialmente  observada  por  un  funcionario  que de  inmediato  dio  cuenta  a  la  autoridad  de su existencia. Por estos hechos fue  vinculado     a    la    encuesta    WILSON    YEPES  GARCIA”.   

LA DEMANDA:  

Con   sustento  en  la  primera  causal  de  casación,  cuyo  integral  texto  reproduce,  acusa  el  defensor del procesado  YEPES  GARCÍA  la sentencia  impugnada  de  ser  violatoria  de  la  ley sustancial, arts. 323 y 324.8, 350 y  351.6  y  9 del C.P. y arts. 333 “de la investigación integral y 445 sobre la  “presunción de inocencia”, del C de P.P.   

Como   primera  censura,  bajo  el  título  “de  la presunción del  cargo”,  aduce  que a raíz de los hechos acaecidos entre la noche del 23 y la  mañana  del  24  de  agosto de 1.999, se practicaron algunas pruebas las cuales  condujeron  a  “meros  indicios  que  crearon  más confusión que certeza”,  dejándose  de  acopiar  otras  que  habrían podido esclarecer que el homicidio  tuvo  origen,  v.g.,  en móviles pasionales, sin relación alguna con el hurto,  conforme  podría  desprenderse de la orden dada por el Tribunal de investigar a  Aldemar Hernández como copartícipe en ellos.   

Sin acotar algo más, para el actor “salta a  la  vista”  la  “apreciación  irregular  de  las  pruebas”  por parte del  fallador.   

Como   segundo  cargo, afirma el censor haber incurrido el Tribunal en  error  de  hecho  al  formarse  un  “juicio  de  identidad equivocado” en la  valoración  de  la  prueba  indiciaria, principalmente deducida a partir de los  testimonios  de  José  Angel  García  y  José  Libardo  Guerrero. Discrepa el  demandante  con la “cadena de indicios propuesta por el fallador”, pues Juan  David   Daza   habría   “visto   la   moto   de   propiedad  de  FABIAN  a  eso  de las once y media cuando  dos  individuos  se movilizaban en ella”, mientras García Usme manifestó que  “Rogelio”  fue  quien  le dijo que quien había pasado en la moto era Wilson  Yepes,  al  paso  que  sobre  el  autor  o  autores  Libia García señaló a un  “Bernardo”  y  Sorelly Quintana se refiere a “un tal Yepes”, disponiendo  el Tribunal compulsar copias en contra de Aldemar Hernández.   

Con   base   en  lo  anterior,  asegura  el  casacionista  que  el sentenciador acogió plenamente “los indicios para sobre  ellos  construir  indicios  graves (sic)”, profiriendo en sustento de ellos la  condena,  no  obstante  que  los  mismos fueron elaborados partiendo de un hecho  indicador   no   probado,  desvertebrándose   así  la  decisión  al  ser  cuestionados  los  testimonios  y  evidente  el  error  acusado, pues de haberse  valorado  las  pruebas de acuerdo a los parámetros legales, se habría absuelto  al procesado.   

Solicita, así, casar la sentencia.  

CONSIDERACIONES:   

Ha mencionado el libelista  como  fundamento  de  los dos cargos que dice proponer contra el fallo objeto de  la  impugnación  extraordinaria,  la  primera  causal  del  art.  220 del C. de  P.P.   

En el primero,   omite   absolutamente  señalar  si  la  violación  de  la  ley  sustancial  acusada  lo  fue  en  forma  directa  o  indirecta, falencia de este  elemental  presupuesto que desde luego tampoco le posibilita indicar si la misma  ha  concurrido  por aplicación indebida, falta de aplicación o interpretación  errónea.   

Alude en forma confusa al  hecho  de  no obrar en el expediente prueba suficiente que conduzca a la certeza  sobre  la  responsabilidad  del  procesado,  refiriéndose  al  propio tiempo de  manera  genérica  y  abstracta  a que han debido allegarse algunos elementos de  convicción  que esclarecieran los móviles del delito, afirmación esta última  que   parecería   estar   referida   a  una  evidente  falta  al  principio  de  investigación  integral,  lo  que  atañe  a  un motivo de nulidad propio de la  causal tercera y no de la primera postulada.   

Culmina,   para  mayor  perplejidad,   afirmando   cómo  “salta  a  la  vista”  la  “apreciación  irregular  de  las  pruebas”  por  parte del fallador, cuando esta conclusión  aparece   huérfana   por   completo  del  más  mínimo  postulado  previo  que  posibilitara  su  consiguiente  desarrollo  y  semejante escueta aseveración no  coadyuva   en   ninguna   medida   a   hacer   comprensible   el   ataque  a  la  sentencia.   

Lo  propio  acontece  con  el  segundo  reproche,  en la medida en que no  obstante  sostener  que  el ataque lo es por la vía indirecta, acusando errores  de  hecho por “falso juicio de identidad”, la falta de claridad y precisión  es  también  ostensible,  pues  referida  como  está la censura a la prueba de  indicios,  competía  al demandante proceder a demostrar aquellos aspectos de la  prueba  en  que  se  fundaron  que  fueron  tergiversados  por  el fallador, sin  embargo,  es  manifiesto  que la inconformidad está directamente relacionada es  con  la  valoración que de la testimonial allegada efectuó el sentenciador, en  concreto,  los testimonios de José Angel García y José Libardo Guerrero a que  el propio actor alude.   

El  cargo,  entonces,  dista  por completo de  estar  orientado  a  establecer  que  la fuente probatoria de la cual emanan los  indicios  fue  falseada  en  su  contenido  objetivo,  sometiendo  a su personal  especulación  valorativa  los  diversos  medios, anteponiendo de este modo a la  que  denomina  “cadena de indicios propuesta por el fallador”, las versiones  de  Juan David Daza y José Angel García Usme, así como las de Libia García y  Sorelly  Quintana,  pues  desde  su margen apreciativa, no se logra a través de  estos testimonios la certeza para condenar.   

El cuestionamiento al fallo se mantiene, hasta  el  final,  en  el  campo  de una verdadera controversia de instancia, agregando  mayor  confusión,  cuando   asegura  el  casacionista  que el sentenciador  acogió  plenamente  “los  indicios para sobre ellos construir indicios graves  (sic)”,  e  igualmente  que el hecho indicador no estaba probado, pues si así  fuese  habría  sido  lo  correspondiente  a  esta  aseveración alegar un falso  juicio de existencia mas no de identidad.   

Los  evidentes  desaciertos  en  la  formal  presentación    de    la    demanda    en    este    caso,    conducen   a   su  inadmisión.   

En razón y mérito de lo  expuesto,    la    Corte    Suprema   de   Justicia   en   Sala   de   Casación  Penal,   

RESUELVE:   

Inadmitir  la  demanda de  casación   presentada   por   el  defensor  del  procesado  WILSON     YEPES     GARCIA.   

Contra   esta   decisión   no  procede  recurso  alguno.   

Copiese, cúmplase y devuélvase el expediente al Tribunal  de origen.   

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA  ESCOBAR   

FERNANDO   ARBOLEDA  RIPOLL                      JORGE ENRIQUE CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS                    CARLOS AUGUSTO  GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN                                 NILSON PINILLA PINILLA   

Teresa     Ruiz  Núñez   

Secretaria   

    

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