18265(23-07-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    República    de  Colombia   

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 18265  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 84  

Bogotá, D. C., veintitrés (23) de julio de  dos mil dos (2002).   

ASUNTO  

                Procede la Sala a emitir  concepto   sobre   la   solicitud   de  extradición  del  ciudadano  colombiano  GERMÁN  LUJÁN, formulada  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América por medio de su Embajada en  Colombia.   

ANTECEDENTES   

         El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América, a través de su  Embajada  en  Bogotá,  mediante  Nota  Verbal  No. 273 del 15 de marzo de 2001,  formalizó  la  solicitud  de extradición del ciudadano colombiano GERMÁN  LUJÁN, capturado el 18 de enero  del  mismo año en cumplimiento de resolución que el día anterior expidiera el  Fiscal General de la Nación.   

         El  requerido  en  extradición ha estado asistido en este trámite  por  el  abogado que designó, quien agotado el período probatorio presentó el  estudio correspondiente.   

DOCUMENTOS  ALLEGADOS   

         Con  la Nota Verbal No. 273 de la Embajada de los Estados Unidos de  América     se    aportaron,    previamente    traducidos,    los    siguientes  documentos:   

         1.  Nota  Verbal  No.  046  de  la misma embajada, mediante la cual  solicita  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  señor  GERMÁN LUJÁN.   

         2.  Resolución  de enero 17 de 2001 expedida por el Fiscal General  de  la  Nación,  por  la  que  se  decreta  la  captura del señor LUJÁN.   

         3.  Declaraciones  rendidas  bajo  juramento  ante  el  Tribunal de  Distrito  por  BRIAN  K.  KUTZ,  agente  especial  de la Administración para el  Control     de     Narcóticos     –DEA-  y CRAIG D. MARGOLIS, fiscal auxiliar del Distrito Federal del  Este de Pennsylvania, en apoyo de la solicitud de extradición.   

         4.  Acusación del Gran Jurado en la que se le formula un cargo por  violación  del  Título  21  del Código Penal de los Estados Unidos, secciones  841 (a)(1), (b)(1)(A) y 860.   

         5.  Orden  de  arresto,  expedida  por  un  oficial del Tribunal de  Distrito de los Estados Unidos, Distrito del Este de Pennsylvania.   

         6.      Transcripción     de     las     disposiciones     legales  aplicables.   

         7.     Una     fotografía     del     ciudadano    requerido    en  extradición.   

PRUEBAS PEDIDAS EN  ESTE TRÁMITE   

         La  Sala,  mediante  providencia del 19 de diciembre de 2001, negó  las   pruebas   solicitadas   por   el   apoderado   del   señor   LUJÁN.  Así  mismo,  el  19  de  febrero  de  2002, declaró  desierto el recurso de reposición interpuesto contra aquélla.   

ESTUDIO  DE LA   DEFENSA   

         Para       el       defensor      del      señor      LUJÁN,  en este asunto no se cumple con  el  requisito  señalado  en  el  numeral  1º. del artículo 513 del Código de  Procedimiento  Penal,  pues  el  Estado  requirente  no  aportó  copia  de  una  providencia  dictada  por  sus autoridades judiciales que fuera equivalente a la  sentencia  o  a  la  resolución  de  acusación  previstas  en  la legislación  colombiana.   

Para que esa exigencia se cumpla, agrega, es  necesario   que   tanto  el  indictment  norteamericano  como  la  resolución  acusatoria colombiana tengan  unos  semejantes  requisitos  para  su  expedición  y que las decisiones estén  precedidas de iguales o parecidos actos procesales.   

         Concluye,   de  tal  comparación,  que  mientras  el  indictment   se  expide  luego  de  una  deliberación  secreta  del  Gran  Jurado, que excluye por completo al acusado y  puede  ser  discrecionalmente variado, la resolución acusatoria es el resultado  de  una  etapa  procesal  que  garantiza  la  controversia  de  la  prueba  y es  inmodificable.   

         Y  aunque  sabe  que  la  Corte  ha  admitido  en  esos  eventos la  equivalencia  de  las  providencias,  estima  que  esta tesis debe ser revaluada  frente  a  la  Constitución  Política vigente, fundada en los principios de la  dignidad  humana, la legalidad, la seguridad jurídica y la soberanía nacional.  Si  en  el procedimiento penal de los Estados Unidos de América el indictment  no  implica  la  práctica,  debate  y  controversia  de  la prueba, necesarios en el sistema colombiano para  formular  acusación,  ese  acto  procesal  equivaldría  a  lo  sumo en nuestro  ordenamiento a la resolución de apertura de instrucción.   

         El  debate  probatorio  está diferido en el proceso norteamericano  al  juicio,  en el que se le advierte a otro jurado que la acusación que consta  en   el   indictment  no  constituye  evidencia  o prueba como tal, de manera que el veredicto debe versar  sobre  lo  que  en  el  juicio  se  discuta. En esta medida, la única decisión  equiparable   a   la  acusación  sería  la  sentencia,  pues  el  indictment  sólo  está precedido de un  período  de  producción  de  pruebas  sin  contradictorio  y  el acto procesal  subsiguiente  se  materializa  con la manifestación del acusado respecto de los  cargos,   de   manera   que   si   no   los   acepta  se  pasa  a  la  etapa  de  juzgamiento.   

         Estima  que una anterior decisión del Tribunal Nacional en la que,  con  apoyo  en  la  declaración  del  abogado norteamericano JOEL ROSENTHAL, se  concluyó  en  la  no  equivalencia de estas providencias, fue confirmada por la  Corte  Suprema  de  Justicia  en  un momento en que ya no era objeto de debate a  raíz   de  la  prohibición  consagrada  en  el  inicial  artículo  35  de  la  Constitución  Política  de  1991, posición que últimamente cambió de manera  radical  esta  Corporación,  tal  vez  ante las indebidas presiones que hubiere  ejercido  el  ejecutivo  sobre los magistrados que integran la Sala de Casación  Penal.   

         Por  otro  lado,  manifiesta el defensor que al señor LUJÁN  ya  se le condenó en Colombia a  la  pena de 5 años y 6 meses de prisión por los mismos hechos que dieron lugar  al  pedido  de  extradición, de manera que por haber operado el fenómeno de la  cosa  juzgada  el  país  requirente  no  lo  podrá  juzgar nuevamente. Reclama  entonces   que   la   Corte   haga   “un  pronunciamiento  novedoso  sobre  el  particular”  y,  en  respeto del debido proceso consagrado en la Constitución  Política,    no    autorice    la    extradición   del   señor   GERMÁN LUJÁN.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

         El  señor  Procurador  Primero  Delegado  para la Casación Penal,  encargado,   considera   que  la  Sala  debe  emitir  concepto  favorable  a  la  extradición  del  señor  GERMÁN LUJÁN,  pero sólo por el cargo de “concierto para distribuir y poseer  con  la  intención  de  distribuir 1000 gramos o más de una mezcla o sustancia  que  contenía  una  cantidad  perceptible de heroína…”, por las siguientes  razones:   

         1.  Los  documentos  aportados  con  la solicitud fueron expedidos,  tramitados  y  traducidos  de acuerdo con la legislación del país requirente y  se  reunieron  en un expediente con los respectivos sellos y cintas de seguridad  y  oficialmente  traducidos  al castellano, como lo certifica la Directora de la  Oficina  Internacional de Asuntos Criminales del Departamento de Justicia de los  Estados Unidos.   

         2.   Existe   plena  identidad  entre  el  ciudadano  requerido  en  extradición   y   la   que   para   esos   efectos   se  encuentra  privada  de  libertad.   

         3.   De   las   dos  conductas  imputadas  al  señor  LUJÁN            –concierto  para  distribuir  y poseer  con  intención  de  distribuir  droga controlada, la una, y distribuir y poseer  con  intención  de  distribuir sustancia controlada a 1000 pies de distancia de  escuelas-  sólo  la  primera  se  tipifica  en  la legislación colombiana como  delito,  y  corresponde al concierto para delinquir previsto en el artículo 340  de  la  Ley 599 de 2000, que reprodujo la redacción del anterior artículo 8º.  de  la  Ley  365 de 1997, cuya pena mínima prevista es superior a cuatro años.  La  segunda  constituye  una  circunstancia de agravación que para el delito de  tráfico  de  estupefacientes consagran los literales a y b del numeral 1º. del  artículo  384  del  Código  Penal,  de manera que su aplicación depende de la  efectiva  realización del tipo penal. Por lo tanto, como el país requirente no  le   formuló  cargos  al  señor  LUJÁN  por  ese  ilícito,  no  es viable acceder a la petición en este  punto.   

         4.  La  providencia  proferida  en  el exterior es equivalente a la  resolución  acusatoria  prevista  en  el  ordenamiento  nacional,  en cuanto el  indictment  señala  los  hechos,   especifica   las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar  en  que  ocurrieron,  expresa  la  calificación  jurídica  de la conducta y señala las  disposiciones   sustanciales   aplicables.  Corresponde  entonces  a  un  pliego  concreto     de    cargos    para    que    GERMÁN  LUJÁN  se  defienda  de  ellos  en  el juicio, etapa  subsiguiente que culmina con el fallo de mérito.   

         Agrega  el Delegado que no se debe atender la petición que hace el  defensor  del  requerido  para  que la Sala conceptúe de manera desfavorable al  pedido  porque  en  Colombia  se está adelantando proceso en su contra, por dos  razones      esenciales:      1.      Cuando      el     señor     LUJÁN   fue  capturado  con  fines  de  extradición,  en el país no se adelantaba ninguna investigación en su contra;  y,  2. Aunque la investigación que realizaba la fiscalía se inició en octubre  8  de  2000,  al  requerido  sólo  se  le  vinculó  a ella en febrero de 2001.  Además,  recuerda  el  Procurador,  la  Corte ha sido reiterativa en exponer la  tesis  según  la  cual  no  es  a  ella sino al Ejecutivo al que le corresponde  decidir  sobre  ese  particular. Con todo, la Procuraduría Delegada se ocupa en  el examen detallado del tema.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

         De  la  simple  lectura  de  las normas contenidas en el Código de  Procedimiento  Penal  respecto  del trámite de la extradición, se concluye con  facilidad  que  la  tarea  encomendada  por  el legislador a la Corte Suprema de  Justicia  se  limita  a  la  emisión  de un concepto sobre su procedencia o no,  opinión  que  resulta  vinculante para el Gobierno Nacional si es desfavorable,  pero  que  lo  deja  en libertad de obrar según las conveniencias nacionales si  fuere   favorable   (artículo   519   del   Código  de  Procedimiento  Penal).   

         No  puede  sin  embargo  la  Corporación,  a través de su Sala de  Casación  Penal,  referirse  a  temas  diferentes  de  los que la propia ley le  impone  examinar, esto es, la validez formal de la documentación presentada, la  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado, el principio de la doble  incriminación,  la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero y,  cuando  sea pertinente, el cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos  (artículo 520 ibídem).   

         El  mismo  estatuto  le  señala  al Gobierno Nacional las materias  específicas  de  su  competencia.  Así,  le  corresponde  conceder  u  ofrecer  facultativamente   la  extradición  (artículos  509  y  510);  establecer  las  condiciones  que  en ambos casos considere oportunas (artículo 512); expresar a  través  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores si es del caso proceder con  sujeción  a  convenciones  o usos internacionales o si se debe obrar de acuerdo  con   las   normas   del   estatuto   procesal   (artículo  514);  examinar  la  documentación  recibida  y  su perfeccionamiento si fuere necesario (artículos  515  y  516);  expedir  la  resolución que niega o concede el pedido (artículo  521);  disponer  la  entrega  diferida por la existencia previa de un proceso en  Colombia  (artículo  522);  establecer  el  orden de precedencia cuando existan  varias  demandas  de  extradición  (artículo  523); sufragar los gastos que se  causen dentro del territorio nacional (artículo 526), etc.   

         Teniendo  en  cuenta esta distribución de competencias, la Sala no  abordará  el  examen  de  las  implicaciones  que  para  la  concesión  de  la  extradición  tenga  el hecho de que el señor GERMÁN  LUJÁN  hubiese  sido  condenado por el Juzgado Penal  del  Circuito Especializado de Pereira y el Tribunal Superior de la misma ciudad  por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir,  tráfico  de  narcóticos  y  enriquecimiento  ilícito derivado del narcotráfico ni cotejará los hechos que  le  imputan  las  autoridades  norteamericanas para determinar su identidad o no  con   los   valorados   por  la  justicia  colombiana,  ni  podrá  realizar  el  “pronunciamiento  novedoso”  a que la invita el defensor, simplemente porque  tales temas son del exclusivo resorte del Ejecutivo.   

         En  consecuencia,  la  Sala abordará el estudio de la solicitud de  extradición  del ciudadano GERMÁN LUJÁN  dentro  del  estricto  marco temático que le indica el artículo  520    del    Código    de   Procedimiento   Penal.   En   este   sentido,   se  considera:   

         1.   Validez  formal de la documentación presentada.   

         El  escribano  auxiliar  del  Tribunal  de  Distrito de los Estados  Unidos  para  el Distrito Este de Pennsylvania, certificó la autenticidad de la  acusación  formal  del  Gran  Jurado;  Thomas  G.  Snow, Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  del  Departamento  de Justicia avaló las  firmas   de   quienes   suministraron   las   declaraciones   de   apoyo   y  el  Procurador/Fiscal  General  de los Estados Unidos, John Ashcroft, hizo lo propio  con  la  del señor Snow y ordenó poner el sello del Departamento de Justicia y  autenticar   su  firma  por  el  Director  Adjunto  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,   División   Penal,  de  ese  Departamento.  Lo  anterior  fue  certificado  por  Colin  L.  Powell,  Secretario  de Estado, y por el Oficial de  Autenticaciones  del  Departamento  de  Estado.  Finalmente,  la  Vicecónsul de  Colombia  en  Washington  D.  C.,  cuya firma es refrendada por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia,  dio fe de que en efecto quien suscribe el  documento es el oficial de autenticaciones.   

         Por  lo tanto, se cumple este primer requisito, pues de acuerdo con  lo  dispuesto  por  el  artículo  259 del Código de  Procedimiento  Civil,  modificado  por  el  artículo  1-118 del Decreto 2282 de  1989,  “Los documentos públicos otorgados en país extranjero por funcionario  de  éste  o con su intervención, deberán presentarse debidamente autenticados  por  el  cónsul  o agente diplomático de la república, o en su defecto por el  de  una  nación amiga, lo cual hace presumir que se otorgaron conforme a la ley  del respectivo país”.   

         2. Plena identidad del reclamado   

         El  Gobierno  de los Estados Unidos informó en su solicitud que el  requerido   se   llama   GERMÁN  LUJÁN,  también  conocido como “Tacho”, ciudadano colombiano nacido  en  Manizales el 17 de enero de 1970, identificado con la cédula de ciudadanía  10’288.911, portador del  pasaporte  colombiano  AE-115803  y  de  la  licencia  de conducir del Estado de  Pennsylvania  25668974,  de  quien  además  se suministró su fotografía. Esta  identidad  corresponde a la persona que fue capturada con fines de extradición,  como  lo  estableció  técnica  y  científicamente  la  Dirección  Central de  Policía  Judicial  de  la  Policía Nacional y lo aceptó el mismo aprehendido,  quien  se  identificó como GERMÁN LUJÁN,   portador   de   la   cédula   de   ciudadanía  10’288.911 de Manizales.   

         3. Principio de doble incriminación   

         El  numeral  1º  del  artículo  511  del Código de Procedimiento  Penal  dispone:  “Para  que  pueda  ofrecerse  o concederse la extradición se  requiere,  además:  1.  Que el hecho que la motiva también esté previsto como  delito  en  Colombia  y reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo  mínimo no sea inferior a cuatro (4) años”.   

         Los  cargos  que  los  Estados  Unidos de América le formularon al  señor  LUJÁN,  expresan:   

“1.  Desde  una fecha desconocida al gran  jurado  empezando  al  menos en abril de 1998 hasta alrededor de enero del 2001,  en  Filadelfia,  en  el  Distrito  Este de Pennsylvania, y en otros lugares, los  acusados   (…)   GERMÁN  LUJÁN,  alias  “Tacho”  (…),  a  sabiendas  e  intencionadamente  conspiraron y acordaron con personas conocidas y desconocidas  al  gran  jurado:  para  distribuir  y  poseer con intención de distribuir 1000  gramos  o  más de una mezcla o sustancia conteniendo una cantidad detectable de  heroína,  una  sustancia  controlada  de  la Lista I, y distribuir y poseer con  intención  de  distribuir  esta  sustancia controlada dentro de 1000 pies de la  propiedad  inmobiliaria  de  escuelas  y  colegios  elementales y secundarios, a  saber,  la  Escuela  Potter  Thomas,  Calle 6 Norte # 3001; la Escuela Fairhill,  Calle  Somerset  #  601; la Escuela Joseph C. Ferguson, Calle 7 Norte # 2000; el  Colegio  San  Ambrosio,  Boulevard  Roosevelt  Este  #  405  y  el Colegio de la  Ascensión,  Calle  Westmoreland  Este # 735, todos en Filadelfia, Pennsylvania;  en  violación  del  Título  21, Código Penal de los Estados Unidos, Secciones  841 (a)(1), (b)(1)(A) y 860”.   

(…)  

“Todo lo anterior en violación al Título  21, Código de los Estados Unidos, Sección 846”.   

Las  invocadas secciones del Título 21 del  Código de los Estados Unidos, disponen:   

Sección 841:  

“Actos prohibidos  

(a) Actos ilícitos  

Excepto  cuando  lo  autoriza el artículo,  será     ilícito     para     cualquier     persona,     a     sabiendas     e  intencionalmente   

(1)  fabricar,  distribuir,  o dispensar, o  poseer  con  intención  de  fabricar,  distribuir,  o  dispensar  una sustancia  controlada; o (…)   

(b) Penalidades  

Excepto  cuando lo dispone la sección 859,  860  u  861  del  artículo, cualquier persona que viole el apartado (a) de esta  sección será condenada conforme a lo siguiente:   

(1)(A)  En  caso de violaciones al apartado  (a) de esta sección en lo referente a:   

(i)  1  kilogramo  o  más  de una mezcla o  sustancia  que  contenga una cantidad detectable de heroína (…) dicha persona  será  sentenciada  a  un término mínimo de encarcelamiento de 10 años y a un  máximo  de  cadena  perpetua  … una multa que no exceda la autorizada por las  disposiciones  del  Artículo  18, o $4,000,000 si el acusado es un individuo…  Cualquier  sentencia  que  se  imponga bajo este subinciso, de no haber condenas  previas,  imponen  un  término  de por lo menos 5 años de libertad supervisada  además del término de encarcelamiento (…)”.   

Sección 846:  

“Intento y conspiración.  

Cualquier persona que conspire o que intente  la  comisión  de  cualquier  ofensa  definida  en  este  artículo  subordinado  quedará  sujeta  a  las  mismas  penalidades  prescritas por dicha ofensa, cuya  comisión fue el objetivo del intento o de la conspiración”.   

Sección 860:  

“Distribución  o  manufactura  dentro  o  cerca de escuelas y universidades   

(a) Penalidad  

Cualquier persona que viole la sección 841  (a)(1)  o  la  sección  856 de este artículo bien sea distribuyendo, poseyendo  con  intención  de distribuir, o manufacturando una sustancia controlada dentro  o  cerca,  o  a  una  distancia de mil pies, de la propiedad que comprehenda una  escuela  pública  o  privada,  primaria,  vocacional  o  secundaria… queda…  sujeta  (1)  al  doble de la pena máxima autorizada por la sección 841 (b) del  artículo;  y  (2)  por  lo  menos  al  doble  de cualquier término de libertad  supervisada  autorizada  por  la  sección  841  (b) del artículo, si fuera una  primera  ofensa.  Una multa de hasta el doble de lo que autoriza la sección 841  (b)  del  artículo  podría  ser  impuesta  además  de  cualquier  término de  encarcelamiento autorizado por esta sección…”.   

         La   conducta  que  se  define  en  el  cargo,  conspiración  para  distribuir  heroína,  la  describía la legislación colombiana en el artículo  186  del  Código  Penal  de 1980 -modificado primero por el artículo 8º de la  Ley  365  de  1997 y luego por el artículo 4º de la Ley 589 de 2000- según el  cual  “Cuando  varias  personas  se  concierten con el fin de cometer delitos,  cada  una  de ellas será penada, por ese solo hecho, con prisión de tres (3) a  seis  (6) años”; pero si el comportamiento se realiza para cometer delitos de  narcotráfico,  la  pena  será  de  prisión de diez (10) a quince (15) años y  multa  de  dos  mil  hasta  cincuenta  mil  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes.  Regulación  semejante,  aunque  con penalidad de entre 6 y 12 años,  adoptó  el  artículo 8º. de la Ley 733 de 2002, que subrogó el artículo 340  de la Ley 599 de 2000.   

Por  lo tanto, se cumple el principio de la  doble  incriminación,  pues  el  hecho  también  está previsto como delito en  Colombia  y  reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no  es inferior a cuatro años.   

Sobre  el  punto,  conviene reiterar que la  conducta  imputada  se  adecua  al ilícito que en la legislación colombiana se  denomina  concierto  para delinquir, tipo básico respecto del cual debe hacerse  la  evaluación  del  principio  de  la doble incriminación, sin que para estos  efectos  interese  precisar  las  circunstancias  de agravación que se pudiesen  deducir  del  concreto  comportamiento  que  se  le  reprocha  al  requerido. En  consecuencia,  resulta equivocada la apreciación del Procurador Delegado, quien  considera  que  el análisis de este requisito debe extenderse a las mencionadas  circunstancias.   

         4. Equivalencia de las decisiones   

De  manera  uniforme y reiterada la Sala ha  insistido  que  la  similitud  de  los  elementos  esenciales  que  registran la  acusación  formal  pronunciada  por  el Gran Jurado y la resolución acusatoria  prevista  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal, en las que se consignan las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar  en  que  se  realizó  la  conducta  reprochable,  su  descripción  típica  y las normas sustanciales aplicables al  caso  –como ha sucedido en  este  evento-  y  que constituyen presupuesto del juzgamiento en sus respectivos  sistemas,   es   razón   suficiente  para  entender  cumplido  este  requisito.   

También  ha dicho la Sala que “es apenas  obvio  que  entre  tales providencias existan algunas diferencias, pues ellas se  adoptan  de  conformidad  con  ordenamientos  que,  como  se  sabe, pertenecen a  sistemas  jurídicos  sustancialmente  distintos. Sin embargo, repárese en que,  contrario  a  lo  que considera la defensa, el numeral 1º del artículo 551 del  C.  de  P.  P.  no  exige  identidad sino equivalencia y esta expresión, según  el   Diccionario  de  la  Real  Academia  Española,  significa  “igualdad  en  el  valor, estimación, potencia o eficacia de dos o  más  cosas”  (Diccionario de la Lengua Española, vigésima primera edición,  Espasa       Calpe,      Madrid,      1992)”.1   

         En  conclusión, como se dan los presupuestos del artículo 520 del  Código  de  Procedimiento  Penal  y  los  hechos  por  los  que  se formuló la  acusación  fueron  cometidos  con  posterioridad  a  la  promulgación del Acto  Legislativo  No.  01  de  diciembre  17  de  1997,  por  el  cual se reformó el  artículo  35  de  la  Constitución  Política, la Corte conceptuará de manera  favorable  a  la solicitud de extradición del ciudadano colombiano GERMÁN   LUJÁN,   por  el  delito  de  concierto para delinquir.   

Otro  punto:  en su escrito, el defensor ha  dicho,  con  aparente respeto y con mucha irresponsabilidad, que la Corte actúa  en  el  trámite de extradición probablemente por presiones de orden político,  comportamiento  que puede constituir infracción al artículo 50 del Decreto 196  de  1971,  pues  se  trata  de  una acusación temeraria que el señor apoderado  lanza,  en  vez  de  acudir al competente y denunciar la conducta de la Sala que  estima   indebida.  Por  ello,  serán  compulsadas  copias  para  que  el  juez  correspondiente  determine  si  el  letrado  ha infringido el Estatuto de Ética  Forense.   

Teniendo  en  cuenta  lo expuesto, la Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  ante   la   solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  GERMÁN  LUJÁN,  hecha  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América mediante Nota Verbal  No.  273  del  15  de  marzo de 2001, por el delito de concierto para delinquir.   

         Por   medio   de   la   Secretaría   de   la   Sala,  hágase  saber  esta decisión al señor  LUJÁN,  a su defensor, al  Procurador  Primero  Delegado  para  la  Casación  y  al  Fiscal  General de la  Nación, para lo de su cargo.   

         Devuélvase  el expediente al Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho,  para  lo  que  concierne en adelante al Gobierno  Nacional,  y  compúlsense  copias   de   lo   pertinente,   de  acuerdo  con  lo  dicho  al  final  de  las  consideraciones de este concepto.   

Comuníquese y cúmplase.  

  ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS            CARLOS A.  GÁL­VEZ  ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO              ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS   E.   MEJÍA  ESCOBAR                                NILSON      PINILLA  PINILLA   

No hay firma  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Extradición,   concepto   del  22  de  mayo  de  2001,  radicado  17.344.      

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *