18169(01-08-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso N° 18169  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta No. 112  

          Bogotá,  D.C.,  primero  (1º)   de  agosto  de  dos  mil  uno  (2001)   

          La   Sala   se   pronuncia   sobre  la  admisión  de  la  casación  discrecional  presentada  contra la sentencia de fecha julio 31 del pasado año,  mediante  la  cual  el  Juzgado  Segundo  Penal del Circuito de Honda revocó el  fallo  absolutorio proferido por el Juzgado 2º Promiscuo Municipal de Mariquita  a   favor   de   la  procesada  María  Elsy  Espinosa  Gallego, a quien se condenó a la pena principal de un  (1)  año  de prisión y multa de un mil pesos ($1.000), como autora responsable  del delito de invasión de tierras o edificaciones.   

ANTECEDENTES  

          1.     José  Epaminondas  Valbuena  Contreras  denunció  que  desde el 24 de febrero de 1995  ejercía  la posesión inscrita, quieta y pacífica sobre el inmueble ubicado en  la      calle      9     No     12     –    36,  urbanización  Las  Palmeras  de  la  localidad de Mariquita (Tolima), señorío  manifestado  a  través  del  arrendamiento  del  predio  a  diversas personas y  mediante  la constitución de una hipoteca abierta y en cuantía indeterminada a  favor de la Corporación de Ahorro y Vivienda Colmena.   

          Refirió  también, que esa pública y tranquila relación posesoria  fue    usurpada    por    María    Elsy    Espinosa  Gallego,  quien  el  21  de  febrero de 1998 forzó la  puerta  de  acceso  para  ocupar desde entonces la aludida vivienda.                     

          2.   Con  fundamento en las pruebas  recaudadas  durante  la indagación preliminar, la Unidad Local de Fiscalías de  Mariquita  dispuso  la  apertura  formal  del  sumario  en resolución del 29 de  septiembre  de  1998,  escuchó  en  indagatoria  a  la  sindicada  Espinosa  Gallego  y definió su situación  jurídica  con  detención  preventiva  por  el delito de invasión de tierras o  edificaciones  tipificado  en  el artículo 367 del Código Penal, subrogado por  la Ley 308 de 1996.   

          3.    La  Fiscalía  calificó  el  mérito  probatorio  de  la  investigación  con  resolución  acusatoria de fecha julio 7 de 1999, en la que  imputó  a la procesada la autoría del hecho punible discernido en la medida de  aseguramiento.   El recurso de apelación interpuesto por la defensa contra  tal providencia se declaró desierto por falta de sustentación.   

          4.  Celebrada la audiencia pública,  el  Juzgado  Segundo  Promiscuo Municipal de Mariquita absolvió a la acriminada  del  cargo  imputado,  y  apelada tal decisión por el representante de la parte  civil,  el  Juzgado Segundo Penal del Circuito de Honda la revocó para condenar  a    la    sindicada   Espinosa   Gallego  a  las penas principales atrás precisadas, como autora penalmente  responsable  del  delito  de invasión de tierras o edificaciones contemplado en  el  artículo  367  del  Código  Penal,  modificado por el 1º de la Ley 308 de  1996.   

          El fallo de segunda instancia fue objeto  de  la  solicitud  de casación excepcional que centra la actual atención de la  Sala.   

LA  IMPUGNACION   

          El  defensor de la procesada solicita la aceptación de la casación  excepcional   en   protección   del  derecho  fundamental  al  debido  proceso,  consagrado  en  el  artículo 29 de la Constitución Política, y que afirma fue  vulnerado  con el fallo de segunda instancia porque el Juzgado Segundo Penal del  Circuito  “no estudió, valoró ni criticó nada del  material  probatorio  presentado  por  la  defensa, limitándose a decir que los  dichos  de   ELCY  ESPINOSA carecían de respaldo probatorio”.   

          En  sustento  de  la  irregularidad  denunciada  transcribe  algunos  apartes  de  la  motivación  de  la  sentencia  recurrida y trae a colación el  criterio  de  la Corte Constitucional sobre la omisión probatoria, para colegir  la  procedencia  de  la  impugnación  postulada  pues  si  bien el juez goza de  autonomía  al  tomar sus decisiones, las mismas deben tener como base la prueba  legal y oportunamente aportada al proceso.   

          Señala  además,  que  cuando  el fallador guarda silencio sobre el  material  probatorio  incorporado en el expediente transgrede el debido proceso,  en  la  comprensión que “una de las manifestaciones  de  este  derecho  fundamental  es  la  prueba  y  su valoración”,  como  sucedió  en  el  presente  asunto  donde,  insiste,  no se  analizó  ninguna  de  las  pruebas aportadas al expediente por iniciativa de la  acusada.   

          Agrega    de    manera    escueta,    que    respecto   “del  desarrollo  jurisprudencial,  también sería importante el  estudio  del  tema  ya que la defensa trajo a colación la sentencia de la Corte  Constitucional  sobre  la  exequibilidad  condicionada  del  artículo  367  del  Código  Penal,  modificado  por  el  1º  de  la Ley 308 de 1996”,  a  partir  de  la  cual surge indispensable abordar dicho tópico  para  “establecer cuando existe realmente una causal  de  antijuridicidad  o  en  subsidio  una  de  culpabilidad y establecer así la  verdadera      esencia      del      delito      de     invasión”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          1.   En  el  caso de autos el examen sobre la procedencia de la  casación  excepcional  debe verificarse con apego a las normas contenidas en la  Ley  553  de  2000,  pues el fallo cuya juridicidad se pretende controvertir, de  fecha  julio  31  de  2000,  su  notificación  y la presentación de la demanda  respectiva  se  sucedieron  bajo  el  período  de  existencia  jurídica de sus  disposiciones,  esto es, con antelación a la declaratoria de inexequibilidad de  varios  de  sus  artículos, dispuesta en las sentencias C-252, C-260 y C-261 de  2001.   

          Tal  criterio,  no  sobra  reiterar,  parte de la consideración que  “en  eventos  como  el  examinado,  donde  ningún  señalamiento  específico verificó la Corte Constitucional sobre dicho aspecto  al  contrastar  la armonía de la Ley 553 de 2000 con la Carta Política, fuerza  concluir  que  los fallos de inconstitucionalidad de varias de sus disposiciones  surten  efectos  a futuro, es decir, no son retroactivos, lo que implica, de una  parte,  que  las  actuaciones posteriores deben ajustarse a sus postulados, pero  además,  y  de otro extremo, por elementales motivos de seguridad jurídica, el  respeto  de  la  presunción de legalidad de las actuaciones cumplidas al amparo  de  las  normas  retiradas del ordenamiento jurídico.  En otros términos,  las  sentencias  de  inexequibilidad  en  modo  alguno afectaron las situaciones  consolidadas  con precedencia a su notificación…”  (auto  de julio 23 de 2001, M.P. Dres. Álvaro O. Pérez Pinzón y Edgar Lombana  Trujillo, rad. 18.463).   

          2.   En  este  orden  de  ideas,  se  tiene  que la demanda fue  allegada  dentro  del  término  que  preveía el artículo 6º de la Ley 553 de  2000  por entonces vigente, mediante escrito en el cual se dedicó un acápite a  fundamentar  la  viabilidad  del  ataque  propuesto  y,  así las cosas, ningún  reparo  surge  en  cuanto  a  la  satisfacción  de  los requisitos formales que  condicionan  la  casación  excepcional,  pues fue incoada en forma oportuna por  sujeto  procesal  revestido  de  interés  jurídico,  contra  fallo  de segunda  instancia emitido por un Juzgado Penal del Circuito.   

          3.  En lo atinente a las exigencias  sustanciales  de  procedibilidad  debe  partirse  de  la  regulación  legal del  instituto  en  comento, de conformidad con la cual la casación en tales eventos  surge  viable  cuando  la  Corte  discrecionalmente  lo estime necesario para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  tal  como  lo  contemplaba  el  entonces  vigente  artículo  218 del C. de P.P,  Decreto  2700  de  1991,  subrogado por 1º de la Ley 553 de 2000, y se consagra  ahora  el  artículo  205  de la Ley 600 de 2000.  Por tal motivo y ante el  carácter  rogado  de  la casación, con apego al reiterado criterio de la Sala,  al  demandante   le  corresponde fundamentar de manera breve o sucinta, por  lo  menos,  las  causas  que  específicamente  determinan  su  admisión, carga  procesal  que  si  es incumplida o es satisfecha en forma precaria o deficiente,  es  decir,  sin  apoyo  en  razones  serias  y  jurídicas,  impone  declarar la  improcedencia del recurso.   

             4.    En   el   caso   examinado,  tratándose  de  la  presunta  violación  de  las garantías constitucionales y  legales  de  la  sindicada,  el recurrente denunció la vulneración del derecho  fundamental  al  debido  proceso,  señaló la norma superior que en realidad lo  consagra,  pero  al  delimitar  la  anomalía  de  la  cual  deriva  esta  grave  consecuencia  dejó  traslucir  el  propósito  de  revivir el debate probatorio  propio  de  las  instancias,  que  incluso pretendió plantear, advertido sea, a  través  de la acción de tutela de la cual conoció también esta Sala por vía  de  impugnación, tanto así que el libelista centró la razón para reclamar la  casación  excepcional  en  la genérica, abstracta y supuesta omisión de todas  “las   pruebas   de   la  procesada”,  descalificando  simplemente  y de manera implícita el acierto de  la condena proferida en su contra.   

Sin  embargo,  en esta acusación planteada a  través  de afirmaciones escuetas el recurrente pierde de vista, además, que el  cumplimiento  del  mandato  de valorar los elementos de convicción incorporados  al  expediente  en  forma conjunta y con apego a las reglas de la sana  crítica,  no  se  satisface  únicamente  y  como  parece  entenderlo,  con  la  referencia,  la enunciación o la enumeración de aquellos medios de persuasión  que  le  brindan  respaldo  a  las justificaciones del procesado, sino también,  involucrándolos  de manera tácita en las respectivas motivaciones del fallo al  concederse  una  eficacia  o  mérito  prevalente  a  la  prueba  aportada a las  diligencias  en  detrimento del implicado, discurrir argumentativo a través del  cual  se  desvirtúan  implícitamente  las alegaciones de inocencia y la prueba  que las sustentan.   

          Por  otra parte, sin indicar las pruebas sobre las cuales recayó la  omitida  apreciación  que  vincula al menoscabo del debido proceso, menos aún,  la  trascendencia  negativa  de la irregularidad alegada frente a tal garantía,  el  defensor  acrecentó la falta de claridad y precisión en el motivo argüido  para  deprecar el recurso desde la perspectiva de la protección de los derechos  fundamentales,  por  cuanto  insinuó  después,  no  la  valoración  sesgada y  parcial  de  la  prueba recaudada a la que venía aludiendo, sino la precariedad  de  su motivación, el carácter arbitrario o caprichoso de ésta, prescindiendo  aquí  también  de  toda  concreción  sobre  los reparos surgidos desde dichos  ámbitos.   

          En  estas  condiciones,  entonces,  no  procede  la  concesión  del  recurso por la causal atrás comentada.   

          5.   En  lo  atinente al desarrollo  jurisprudencial    la    alegación   se   ofrece   aún   más   incompleta   y  deficiente.   En  efecto,  de  antaño  la  Sala  ha reiterado que en tales  eventos   “es  deber  del  impugnante  indicar  si  pretende  fijar  un  alcance  novedoso  en la interpretación de un precepto, la  unificación  de  posiciones dísimiles de la Corte, el pronunciamiento sobre un  punto  inédito  concreto,  o  la  actualización jurisprudencial de la doctrina  respecto  de  nuevas realidades fácticas y jurídicas, además de la incidencia  favorable  para  el  caso  concreto  y  la  ayuda  prestada  a  las  autoridades  judiciales  al  trazar  esos derroteros…” (auto del  31  de  julio  de  2000,  M.P.  Dr.  Nilson  Pinilla  Pinilla, radicado 16.318).   

          Nada  de  ello fue cumplido por el recurrente, quien aludió de modo  tangencial  a  la  decisión  de  la  Corte  Constitucional en la que revisó la  exequibilidad  del  artículo 367 del Código Penal entonces vigente, modificado  por  el 1º de la Ley 308 de 1996, norma recogida en el artículo 263 del actual  estatuto   punitivo,   para   atestar   luego   la   necesidad  de  “establecer    cuando    existe    realmente    una   causal   de  antijuridicidad    o    en    subsidio    una   de   culpabilidad”.   

          En  fin,  a  través  de  estos  genéricos enunciados desde ninguna  óptica  justificó  la  necesidad  de  un  pronunciamiento de la Sala sobre los  tópicos  referidos,  ni  señaló  en  qué forma la jurisprudencia resultaría  susceptible  de  ser  desarrollada en dicho ámbito por la Corte, menos aún, la  repercusión  favorable  que  se derivaría de ella para la situación jurídica  de  la  acriminada,  situación  que  determina  por  sí sola la exclusión del  recurso impetrado.   

          Sin  embargo,  no  sobra  añadir que la  temática  postulada  tampoco  surge  de  indispensable  abordaje ante la simple  invocación  de  la  providencia  de  control constitucional (sentencia C-157 de  1997,   M.P.   Dr.   José  Gregorio  Hernández  Galindo),  pues  en  ella  sin  determinarse   un   específico  sentido  en  la  interpretación  de  la  norma  descriptiva  del  hecho  punible  objeto  de  juzgamiento  en estas diligencias,  contenida  en  el artículo 367 del Código Penal de 1980, modificado por el 1º  de  la  Ley  306  de  1996, recogido en el artículo 263 del estatuto actual, se  reitera,  simplemente se supeditó la constitucionalidad del mencionado precepto  punitivo  a  una  aplicación  que  pondere  en concreto los fenómenos sociales  existentes  y  las  circunstancias que “en cada caso  rodeen  al  inculpado  del delito en cuestión”, como  también   al   examen   de   “las   causales   de  justificación   o   exculpación,   en   los  términos  de  ley”.   

          Por  lo  anterior,  tampoco  frente a este otro motivo el recurrente  satisface  el  deber  de acreditar que una decisión de la Sala contribuiría al  desarrollo  de  la  jurisprudencia y, en este orden de ideas, impera no conceder  el recurso de casación excepcional interpuesto.   

          En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia en Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

          Inadmitir  la casación excepcional incoada  por  el  defensor  de la procesada María Elsy Espinosa  Gallego.   

         

          Cópiese,  notifíquese,  devuélvase al  despacho judicial de origen y cúmplase.   

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

No hay firma  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL             JORGE  E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALAN   CASTELLANOS              CARLOS  A.  GALVEZ ARGOTE   

JORGE   A.   GOMEZ   GALLEGO          EDGAR LOMBANA  TRUJILLO   

ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                   NILSON  E.  PINILLA  PINILLA           

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *