17958(06-08-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    República   de  Colombia   

       

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 17958  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 89  

         Bogotá,   D.   C.,   seis   (06)   de   agosto   de  dos  mil  dos  (2002).   

VISTOS  

         Mediante  sentencia  del  15  de  diciembre  de 1999, el Juzgado 38  Penal   del   Circuito   de   esta   capital  declaró  al  señor  Jaime    Mayorga   Quesada   penalmente  responsable,  como  autor,  del  delito  de  porte  de armas de uso personal, le  impuso  la  sanción  principal  de  37  meses  de  prisión,  la  accesoria  de  interdicción  de derechos y funciones públicas por el mismo lapso, le negó el  subrogado  de  la  condena  condicional  y  lo  absolvió del cargo de homicidio  agravado.   

         El  fallo  fue recurrido por el fiscal delegado y el 28 de junio de  2000  el  Tribunal  Superior  de Bogotá revocó la absolución por el homicidio  agravado,  para  condenar  al sindicado, y confirmó lo restante, modificando la  sanción  que  dejó  en 43 años de prisión, además de imponer el pago de los  perjuicios causados. El defensor presentó demanda de casación.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

         Aproximadamente  a  las  6:30  de la tarde del 18 de enero de 1999,  JOSÉ  ANTONIO  LÓPEZ SILVA se desplazaba en su motocicleta, cuando a la altura  de  la calle 12 sur con carrera 1ª este de Bogotá, fue interceptado por varios  hombres  que  se  transportaban  en  un  taxi,  quienes  para  despojarlo  de su  vehículo  le  dispararon  con arma de fuego, causándole la muerte. Como uno de  los  partícipes del hecho fue señalado Jaime Mayorga  Quesada, propietario de un carro de servicio público  utilizado en la comisión del delito.   

         Se  inició  la  respectiva  investigación,  en cuyo desarrollo se  escuchó    en    indagatoria    a   Jaime   Mayorga  Quesada y se resolvió su situación jurídica. El 18  de  mayo de 1999, se profirió resolución de acusación en su contra como autor  de   los   delitos   de   homicidio   agravado   y   porte   de   armas  de  uso  personal.   

         El  15  de  diciembre  de 1999, el Juzgado 38 Penal del Circuito de  Bogotá  profirió  la  sentencia ya reseñada. Recurrida, fue conocida el 28 de  junio de 2000 por el Tribunal Superior, en la forma ya indicada.   

LA DEMANDA  

         El  defensor  dijo  que  el  Tribunal  cometió  un  grave error al  deducir  al  acusado  coautoría  en el homicidio, sin que existieran evidencias  reales  de  que  se reunían los presupuestos del artículo 23 del Código Penal  de  1980,  pues no había siquiera prueba indiciaria que así lo determinara; el  yerro  radicó  en  que se dedujo certeza del testimonio de RAFAEL ENRIQUE TOVAR  PACHECO  y  del  reconocimiento realizado por LUIS ALBERTO GIRALDO, sin tener en  cuenta  los  parámetros del artículo 294 del Código de Procedimiento Penal de  1991.  Pretende  se  case  el  fallo  para  que  en  su  lugar  se absuelva a su  asistido.   

CONSIDERACIONES  

La  sentencia  de  segunda  instancia,  que  señala  el  momento  en  que se adquiere el derecho para acudir a la casación,  fue  proferida  el  6  de  julio  de 2000, esto es, en vigencia de la ley 553 de  2000,  cuyo  artículo  9°,  que  subrogó  el 226 del Código de Procedimiento  Penal  de  1991  (Decreto  2.700),  dispone  que  “Si  el demandante carece de  interés  o  la  demanda no reúne los requisitos se inadmitirá y se devolverá  el  expediente  al  despacho  de  origen”.  Como en el escrito del defensor se  cumplen  las dos circunstancias, la Sala acatará el mandato legal rechazando la  demanda. Estas son las razones:   

         1.     El     apoderado     no     señaló     con    exactitud   la  causal de casación  que     motivaba     su     trabajo.     No     expresó     con    cuidado      y     sustento  si se trataba de violación de  la       ley      sustancial      –directa  o  indirecta-, de incongruencia entre acusación y fallo o  de nulidad.   

         2.  A  pesar  de lo anterior, parece que su descontento se halla en  que  como consecuencia de errores probatorios su poderdante resultó condenado a  título de coautor.   

         Si  ese  parecer  fuera válido, habría que afirmar, entonces, que  tampoco  explicó  que se trataba de infracción indirecta de la ley sustancial,  ni se preocupó por determinar cuál de sus formas o especies.   

         3.  Si  se  quisiera pensar en violación  directa   –que   mencionó  en  los  preámbulos  de  la  demanda,  en la  página  2,  referida  al  artículo 23 del Código Penal-, la reflexión sería  exactamente    igual,    pues    nada    relacionado   con   ella   enunció  con  precisión ni desarrolló  siquiera  tenue  o  tangencialmente.  No  hizo  estudio  sobre  su  alcance,  su  contenido,  ni sus formas, aparte de que quiso desnaturalizar el fallo impugnado  diciendo   que   no   había   prueba   real  de  la  coparticipación      del      señor     MAYORGA  QUESADA.   

         4.  En  otra  parte,  afirmó  que  no  habían  sido  acatados los  lineamientos   del  artículo  294  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  aseveración  que  podría  dar  lugar  a  pensar  en  un  eventual falso   raciocinio.   Sin  embargo,  no  explicó  sus  palabras,  no   comentó  ni  ligeramente  la ruptura de los  componentes  de  la sana crítica y, por supuesto, no expuso sobre las reglas de  la  experiencia, los principios lógicos o las leyes científicas que han debido  ser atendidas por el Tribunal.   

         5.  Y  nada  vincula  al  escrito  con  la  inconsonancia ni con la  nulidad.   

         En  fin,  el  memorial  presentado  no  es  más  que una prueba de  aquello que el actor dijera en la primera página del mismo:   

         “No  obstante  saber  que el tecnicismo de la casación es de tal  naturaleza,  que  rara  vez  se  Casan  las demandas, la presente tiene como fin  solicitar  a  la Honorable Corte Suprema de Justicia, que por vía de excepción  como  lo  faculta  la  ley  553  de  enero  13  del  presente  año,  se haga el  correspondiente  pronunciamiento,  aún  si no lograra satisfacer las exigencias  técnicas  en  su  totalidad,  por  lo menos se considere TAMAÑA INJUSTICIA, de  condenar  a  tantos  años  de  prisión  a  un  Ciudadano, sin hacer un estudio  pormenorizado  y  justiciero,  sobre  la  supuesta  o  presunta Coautoría de mi  representado…”.   

         Como  la demanda no cuenta con los requisitos mínimos establecidos  por la ley procesal penal, debe ser inadmitida.   

         Con  base  en  lo  dicho,  la  Sala  de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         Inadmitir  el  escrito  de  casación presentado por el defensor de  JAIME        MAYORGA        QUESADA.   

         Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

COMUNÍQUESE Y CÚMPLASE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS            CARLOS A.  GÁLVEZ     ARGOTE                       

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS   E.   MEJÍA  ESCOBAR                                NILSON      PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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