17832(19-12-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17832  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Aprobado acta No. 201   

                            Magistrado Ponente:   

                                Dr.     FERNANDO    E.    ARBOLEDA  RIPOLL   

Bogotá, D. C.,  diecinueve de diciembre  del dos mil uno.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  presentada por el defensor de la procesada MONICA CECILIA ALBA AVILA.   

Hechos  y  actuación  procesal.   

La  empresa  de  telecomunicaciones  TELECOM  celebró  un  contrato  administrativo de concesión con la señora Mónica   Cecilia   Alba   Avila  para  la  prestación  de  los  servicios de larga distancia desde el Municipio de Juan de  Acosta  (Atlántico).  De  acuerdo  con lo pactado, la contratista debía rendir  cuentas  en  los primeros cinco días de cada mes ante la Regional de TELECOM de  Barranquilla,  y  consignar  los  saldos  a  favor  de  la  empresa,  pero  esta  obligación  fue  omitida  por  ella, registrando a marzo de 1996 un faltante de  $3’628.020.oo.   

La  Fiscalía  vinculó  al  proceso mediante  declaración  de  persona  ausente  a la señora Monica  Cecilia   Alba   Avila,  y  profirió  resolución  de  acusación  en  su  contra  por  el  delito  de  peculado  por  extensión en la  modalidad  de  apropiación, en cuantía inferior a 50 salarios mínimos legales  mensuales,  conforme  a  lo  previsto en los artículos 133 inciso 2º y 138 del  Código  Penal  (modificados  por los artículos 19 y 20, respectivamente, de la  ley  190  de  1995).  Celebrada  la audiencia pública,  el Juzgado Primero  Penal  del Circuito de Barranquilla la condenó a la pena principal privativa de  la  libertad  de  18  meses  de  prisión,  como  autora  responsable del delito  imputado en la resolución de acusación (fls.111/1 y 37/2).   

Apelado este fallo por la defensa, el Tribunal  Superior,  mediante  el  suyo  de  14 de julio del 2000, que ahora es objeto del  recurso  de  casación, lo confirmó en todas sus partes (fls.4 del cuaderno del  Tribunal).   

La         demanda:   

Con  fundamento  en  la  causal  primera  de  casación,  cuerpo  segundo,  el  actor  acusa  la sentencia impugnada de violar  indirectamente  la ley sustancial, debido a un error de convicción, al darle al  dictamen  pericial  contable practicado para determinar si existía faltante, un  valor probatorio diferente del que le correspondía por ley.    

Sostiene que el Código de Procedimiento Penal  (Decreto  2700  de  1991), en su artículo 247, exige como requisito para dictar  sentencia,  la  existencia de pruebas conducentes y pertinentes, que conduzcan a  la  certeza  del  hecho  punible  y la responsabilidad del sindicado. Además se  requiere  que  hayan  sido  objeto de contradicción, porque si no lo fueron, se  estaría  en  presencia de una prueba sumaria, “la cual al tenor del artículo  251  del mismo cuerpo normativo, deben ser controvertidas, garantizándose a los  sujetos   procesales   tal   oportunidad,   durante   la   instrucción   y   el  juzgamiento”.   

En   el  presente  caso,  se  violaron  los  principios  de  publicidad  y  contradicción,  ya  que  no  se  dio a la prueba  pericial  el  traslado  ordenado  en  el  artículo 270 del estatuto procesal, y  aunque  el defensor de oficio lo alegó en el curso de la audiencia pública, el  Juez   omitió   ajustar   “su  comportamiento  a  las  ritualidades  legales,  pretermisión  que se hizo extensiva al juzgador de segunda instancia al estimar  que  tal  contradicción  no  generaba  nulidad  alguna  capaz  de  trastocar el  principio universal del debido proceso”.   

En  el  proceso  está  probado que la prueba  pericial  contable  fue  ordenada  mediante resolución de 21 de mayo de 1997, y  que  la  misma fue practicada no encontrándose vinculada a la investigación la  procesada  Mónica  Cecilia  Alba  Avila, situación  que  conduce a concluir que no contó con la oportunidad  para  controvertirla, sobre todo si se toma en cuenta que después fue declarada  persona  ausente, y que no se surtió el traslado del artículo 270 del estatuto  procesal.  Es  decir, que “se está en presencia de una prueba sumaria, que no  fue controvertida y carente de validez para condenar”.   

En conclusión, los falladores estructuran su  pronunciamiento  con  base  en  el  informe  contable, el cual consideran prueba  reina  en  la  determinación de la comisión del hecho y la responsabilidad del  procesado,  desconociendo  que  la  misma  “no  satisface  los  requisitos  de  existencia  y  validez,  por  cuanto únicamente se le puede dar el carácter de  prueba  sumaria  carente  de  la  fuerza  vinculante  para proferir sentencia de  carácter condenatorio”.   

Esto,  permea  de  nulidad  del  proceso  por  violación  del  derecho  de  defensa, y consecuencialmente, por quebrantamiento  del  debido  proceso.  Por  ende,  el  fallo  debe  ser  revocado, y en su lugar  proferido uno de contenido absolutorio.   

SE        CONSIDERA:   

La   demanda   de  casación  debe  cumplir  determinadas  exigencias  de  carácter  legal y de técnica para que el recurso  pueda  ser  declarado  en  trámite,  y  decidido  de  fondo.  En esto radica su  carácter  formalista.  Las exigencias de orden legal las establece el artículo  225  del  Decreto 2700 de 1991 (hoy 225 del nuevo Código de Procedimiento). Las  de   técnica,  son  reglas  desarrolladas  por  la  doctrina  casacional  y  la  jurisprudencia,  basadas  en  principios de lógica formal, y lógica jurídica,  necesarias  para  la adecuada comprensión del discurso, y la determinación del  alcance de la impugnación.       

Entre las primeras, se encuentra la de indicar  en  forma  clara y precisa los fundamentos de causal aducida, sin incluir dentro  de  un  mismo  cargo  planteamientos  o  proposiciones  excluyentes.  Entre  las  últimas,  la  de  hacerlo  de  manera  coherente,  y  con  acatamiento  de  los  principios  de  no contradicción, de no exclusión, y de unidad temática.  El  principio  de  coherencia,  ha sido dicho por la Corte, implica que entre el  enunciado  del  cargo,  su  fundamentación,  y  la  conclusión,  debe  existir  absoluta  correspondencia;  el  de  no contradicción, que los planteamientos al  interior  de  un  mismo  reparo  no se eliminen recíprocamente; y, el de unidad  temática,   que   en  el  desarrollo  de  un  mismo  reproche  no  se  incluyan  argumentaciones ajenas a las que constituyen su objeto.   

Pues  bien.  En  el  caso  que se estudia, el  casacionista  desatiende  todos  estos  principios,  haciendo de la propuesta de  ataque  un verdadero galimatías. En el enunciado del cargo afirma, en relación  con  el  dictamen contable,  la existencia de un error de derecho por falso  juicio  de convicción, por desconocimiento del valor probatorio asignado por la  ley  al  medio.  En  el  desarrollo  de  la  censura,  el  incumplimiento de las  exigencias  legales  requeridas  para  la  existencia  y validez jurídica de la  prueba,  es  decir,  la configuración de un eventual error de derecho por falso  juicio  de legalidad. En las conclusiones, la nulidad del proceso por violación  del  derecho  de  defensa  y  violación  de  debido  proceso.  Y,   en las  peticiones,  opta  por solicitar el proferimiento de un fallo de sustitución de  contenido absolutorio.   

Como  puede  verse,  no  solo  se  está  en  presencia  de  una  propuesta  de  ataque  incoherente,  en  cuanto  el actor no  mantiene   una  ilación  lógica  entre  las  distintas  fases  del  desarrollo  argumentativo   (enunciado,  fundamentación,  conclusión  y  petición),  sino  ininteligible,   y   por   ende  inestudiable,  puesto  que  son  entremezclados  indebidamente  ataques  por  errores  de  naturaleza distinta (in iudicando o de  juicio  con errores in procedendo o actividad), y causales totalmente diferentes  (primera  y  tercera),  que  como  es  sabido, conducen a conclusiones jurídico  procesales diversas.   

La  causal  primera,  que sirve de marco a la  censura,   presupone  la  existencia  de  vicios  in  iudicando,  es  decir,  de  desaciertos  en  la  aplicación  del  derecho  sustancial,  bien por errores de  apreciación  probatoria,  ora  de  raciocinio puramente jurídico, e implica el  proferimiento  de  un  fallo de sustitución; la tercera, por su parte, comporta  la  existencia  de errores  in procedendo, es decir, de vicios de carácter  estrictamente  procesal  o  de rito, y conduce a la nulidad de la actuación. De  allí  que  resulte  un  contrasentido  invocar, al mismo tiempo, por razón del  mismo  vicio, las dos causales mencionadas, y más aún, solicitar, a la vez, la  absolución del procesado,  y la nulidad del proceso.   

Dígase, también, que los errores de derecho  por  falso  juicio  de  convicción  solo  pueden  tener en principio existencia  dentro  del  marco  de  un  sistema  de  probatorio de tarifa legal, del cual no  participa  el  nuestro,  y  que  los  errores  de  derecho  por  falso juicio de  legalidad  derivados del incumplimiento de requisitos legalmente requeridos para  la  validez  jurídica  de  la prueba, no tienen la virtualidad de proyectar sus  efectos  invalidatorios  más  allá  de la prueba misma, razón por la cual, lo  acertado,  en  estos  casos, es solicitar la exclusión del medio, no la nulidad  del proceso.    

Estas breves consideraciones permiten concluir  que  la  demanda  revisada no cumple las exigencias mínimas requeridas para ser  declarada  en forma. Por consiguiente, se la inadmitirá, teniendo en cuenta que  la  Corte,   en virtud del principio de limitación que preside el recurso,  no  puede  entrar  a  suplir  sus  vacíos,  ni  a  corregir  sus defectos, y se  declarará  desierto el recurso, acorde con lo dispuesto en el artículo 226 del  Decreto  2700 de 1991, modificado por el 9º de la ley 553 del 2000 (hoy 213 del  Código  de  Procedimiento Penal). Esta decisión, de acuerdo con lo establecido  en  el  artículo  197  ejusdem,  aplicable  para  el  proceso casacional, queda  ejecutoriada con su suscripción.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor de Mónica  Cecilia   Alba  Avila.  En  consecuencia,  se  declara  desierta       la  impugnación.   

Contra  esta  decisión no proceden recursos.  Devuélvase a la oficina de origen. CUMPLASE.   

CARLOS E. MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                JORGE CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                   CARLOS                              A.                              GALVEZ   ARGOTE                          

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                           EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO         O.        PEREZ  PINZON                              NILSON PINILLA PINILLA   

                                                    Teresa Ruiz  Nuñez   

                                                         SECRETARIA   

    

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