17814(05-12-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17814  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 153  

          Bogotá,   D.   C.,   cinco  (05)  de  diciembre  del  dos  mil  dos  (2002).   

VISTOS  

          La  Sala  se  pronuncia sobre la demanda de casación presentada por  el  apoderado  de  la  empresa SEGURIDAD CONSTANTE LIMITADA, en su condición de  tercero   civilmente   responsable   en   el   proceso  seguido  a  Arvey  Guzmán  Cardona,  en  contra de la  sentencia  del  28  de  abril de 2000 por medio de la cual una Sala de Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Cartagena, al conocer la apelación interpuesta  contra  la  proferida  el  15 de septiembre de 1998 por el Juzgado Primero Penal  del  Circuito  de  esa ciudad, la modificó en el sentido de aumentar los daños  materiales  que  el  señor Guzmán Cardona  y  la  citada  firma  debían  cancelar  en  razón  del delito de  homicidio  culposo  por  el  cual  fue condenado el primero, los cuales fijó en  $58’439.212.   

          En  lo  restante, el fallo de primera instancia fue confirmado, esto  es,    la    condena    al   señor   Arvey   Guzmán  Cardona  a  la  pena principal de 4 años de prisión,  multa  de  ocho  mil  pesos,  suspensión  del oficio de conductor de vehículos  automotores  por  2  años  y  el  pago  del  equivalente  a  200 gramos oro por  perjuicios morales.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Aproximadamente  a  las 5 de la mañana del 20 de noviembre de 1994,  en  la  carretera denominada “Troncal de Occidente”,  frente a la finca  “Casita   Blanca”,  corregimiento  de  “Gambote”,  municipio  de  Arjona  (Bolívar),  la camioneta marca “Chevrolet” de placas PT-0782, conducida por  Arvey  Guzmán  Cardona y de  propiedad  de  la  empresa  SEGURIDAD  CONSTANTE  LIMITADA,  atropelló a RAFAEL  ORLANDO  REYES MARTÍNEZ, causándole la muerte. El conductor, que se encontraba  bajo el influjo de bebidas embriagantes, se dio a la fuga.   

          En  desarrollo  de  la respectiva investigación, el 21 de diciembre  de  1994  se  reconoció a la empresa SEGURIDAD CONSTANTE LIMITADA, como tercero  civilmente responsable.   

          El  22  de  enero  de 1997 se profirió resolución de acusación en  contra  de  Guzmán  Cardona  como  autor  del  delito  de  homicidio culposo previsto en el artículo 329 del  Código Penal de 1980, agravado por las circunstancias del 330.   

          Luego  de  agotar  la  fase del juicio, el Juzgado Primero Penal del  Circuito  de  Cartagena  profirió,  el  15  de  septiembre  de  1998, sentencia  condenatoria    en    contra   del   señor   Guzmán  Cardona  como  autor  de  la conducta por la que se lo  acusó,  fallo que, apelado y con la modificación arriba citada, fue confirmado  el 28 de abril de 2000 por una Sala del Tribunal Superior.   

          El  apoderado  de  la empresa SEGURIDAD CONSTANTE LIMITADA presentó  escrito de casación el 6 de julio de 2000.   

LA DEMANDA  

          El  representante  del  tercero  civilmente  responsable formuló un  cargo  por  violación de un derecho sustancial de los previstos en el artículo  3°  de  la  Ley  553  de  2000.  La sentencia infringió el artículo 2.349 del  Código  Civil, porque el sindicado causó el daño saliéndose de la órbita de  sus  funciones  y no “con ocasión del servicio prestado”. El patrono estaba  impedido  para ejercer una vigilancia sobre el conductor en todo momento y éste  desconoció las instrucciones, se embriagó y originó la muerte.   

          Solicita  dejar  sin  valor  el numeral primero del fallo, en lo que  respecta  a  la  modificación del monto de los perjuicios, eximiendo del pago a  la empresa SEGURIDAD CONSTANTE LIMITADA.   

CONSIDERACIONES  

La   decisión  de  segunda  instancia  se  profirió  en  vigencia  del  artículo  226 del Código de Procedimiento Penal,  modificado  por el 9° de la Ley 553 de 2000, bajo cuyas reglas se debe regir la  casación.  La disposición señala que “Si el demandante carece de interés o  la  demanda  no  reúne  los  requisitos  se  inadmitirá  y  se  devolverá  el  expediente al Despacho de origen”.   

A) De la legitimación del  recurrente   

La postulación del apoderado apunta a que la  Sala  case  “la  sentencia  respecto  al  punto  solicitado  por  el  suscrito  representante  del  tercero  civilmente  responsable…y en su lugar reformar lo  correspondiente  a quien debe responder por la indemnización, eximiendo de este  a la empresa de vigilancia SEGURIDAD CONSTANTE LTDA”.   

          1.  El  artículo  221  del Decreto 2.700 de 1991, modificado por el  4°  de  la  Ley  553  de 2000, dice que “Cuando la casación tenga por objeto  únicamente  lo  referente  a  la  indemnización de perjuicios decretados en la  sentencia  condenatoria deberá tener como fundamento las causales y la cuantía  establecidas  en las normas que regulan la casación civil, sin consideración a  la pena señalada para el delito o delitos”.   

2. Por su parte, el artículo 366 del Código  de  Procedimiento Civil vigente para cuando se profirió el fallo y se interpuso  la  casación  y  que  es aplicable por remisión, supedita su procedencia a que  “el  valor actual de la resolución desfavorable al recurrente sea o exceda de  diez  millones  de  pesos”,  los  que,  incrementados  en  los  términos  del  artículo  3°  del  decreto 522 de 1988 (un 40% cada dos años, a parir del 1°  de     enero     de    1990),    arrojan    un    total    de    $75’310.000.  Es  de precisar que el monto  sólo  se  puede  establecer para la fecha de la sentencia de segunda instancia,  que  es  cuando  se  concreta el perjuicio, y se establece por la diferencia que  resulte entre lo pedido y lo concedido por el Tribunal.   

3.  El  juez  de  segunda  instancia,  tras  modificar  la  decisión  apelada,  reconoció, en razón de la muerte causada y  como  daños materiales, la suma de $58’439.212,  guarismo  al  que se debe incrementar el equivalente a 200  gramos  oro  por  los  morales  que  dedujo  el  A  quo,  los  que,  a razón de  $17.763,73/gramo   –para  cuando   se  emitió  la  decisión  del  Ad  quem-,  significan  $3’552.746,    para    un    total   de  $61’991.958.   

El apoderado de la parte civil, al solicitar  la  vinculación  del  tercero  (fl.  111, C. 1), por los dos conceptos reclamó  $200’000.00 (fl. 8, C. 1),  de  donde  surge  que  la  diferencia  entre  lo impetrado y lo concedido en las  sentencias  ($138’008.042),  señala  que  el actor sí tiene legitimidad para recurrir en casación por este  aspecto.   

B)  De  los  requisitos  formales   

En  atención  a que el escrito no satisface  las  exigencias  formales  que  establece  el  legislador,  la Sala procederá a  inadmitirlo.   

1. Como único cargo, el demandante invoca la  violación  de un derecho sustancial, por considerar que la sentencia infringió  el  artículo  2.349 del Código Civil, para lo cual presenta algunos argumentos  que,   en   su   sentir,   se   deben   tener   en   cuenta  para  aplicar  esta  disposición.   

2.  La  total  ausencia  de  técnica que se  evidencia  en  el  libelo  lleva  a  la  Sala a anunciar su rechazo de plano. En  efecto,  el demandante dice que invoca “como causal de casación la violación  de  un  derecho  sustancial de las indicadas (sic) en el artículo 3ro de la ley  553  de  2000,  el  cual modificó el artículo 220 del C. de P.  P.”. La  disposición  a  que  debió  acudir  fue  a  la  del  Código  de Procedimiento  Civil.   

3.  La  norma citada por el actor discrimina  las  tres causales por las cuales procede la casación y resulta que todas ellas  hacen  referencia  a “derechos sustanciales”, luego mal se puede aludir como  cargo  la violación de uno de esos “derechos sustanciales”, sin especificar  cuál  de ellos, en la medida que compete al demandante “La enunciación de la  causal  y  la  formulación  del  cargo  indicando  en forma clara y precisa sus  fundamentos”,  según  términos del numeral 3° del artículo 225 del Código  de  Procedimiento  Penal  de  1991,  subrogado por el 8° de la Ley 553 de 2000,  exigencia  idéntica  a  la  que  trae  el artículo 374-3 del Estatuto Procesal  Civil.   

          5.  En virtud del principio de limitación, el casacionista es quien  fija  la  competencia  de  la  Sala,  como  que  ésta se contrae a estudiar sus  pretensiones  (artículo  228  del  Decreto  2.700 de 1991), lo cual no se puede  hacer  cuando, como en el evento en estudio, el cargo es ambiguo pues no se cita  de  manera  concreta  ninguna  de los motivos de casación, sino que se alude en  forma genérica a la norma que los contiene a todos ellos.   

          6.   Aún   en   el  supuesto  de  que  la  Corte  interpretara  las  pretensiones  del  recurrente,  lo  que  le  está vedado, igualmente la demanda  estaría  llamada  al fracaso. En efecto, como el actor alude a que la sentencia  es  “violatoria  del  artículo 2349 del Código Civil”, se podría entender  que  quiso  encaminar  la acusación en términos de la causal primera, esto es,  por violación de una norma de derecho sustancial.   

          Pero  en  tales  condiciones,  no  basta con que el actor indique la  disposición  aparentemente  infringida,  como  que es carga suya especificar el  concepto  de  la  violación,  esto  es,  si  ella  está  dada por vía    directa   (cuerpo   primero)   o  indirecta    (apartado  segundo).  En  el  primer  evento,  debe  demostrar  una  de las siguientes tres  hipótesis:  a)  que el juzgador incurrió en falta de  aplicación  o  exclusión  de  la  norma, esto es, que  dejó  de aplicar aquella que era de recibo en el caso concreto; b) que existió  una  indebida aplicación, es  decir,   que   el   caso  demostrado  se  ubicó  en  una  disposición  que  no  correspondía;     o,     c)     que     se     presentó    una    interpretación  errónea, en el entendido  de  que  el hecho se tipificó en la correcta, pero se le dio un alcance diverso  del   establecido   en   la   ley,  es  decir,  que  se  interpretó  de  manera  equivocada.   

          De  tratarse de violación indirecta, el impugnante está obligado a  demostrar  que  el  juzgador  incurrió en un error de  hecho      o      de  derecho.  Si  opta por el primero, debe acreditar que:  a)    se   incurrió   en   un   falso   juicio   de  existencia,  ya  porque existiendo una prueba se dejó  de  valorar,  ora  por  cuanto se supone una que no aparece en el proceso; b) se  presentó  un  falso  juicio de identidad  en  relación  con  la  observación  de  los elementos de juicio,  porque  el funcionario, al mirarlos, distorsionó sus alcances y les suministró  un  contenido  diverso,  esto  es,  los puso a decir lo que no decían; o, c) se  cayó  en un falso raciocinio  porque  al estimar las pruebas se vulneraron los postulados de la sana crítica,  es  decir,  las  reglas  de  la  lógica,  las  máximas de la experiencia o los  aportes de la ciencia.   

          De  acudir  al error de derecho, el casacionista debe verificar que:  a)    se   incurrió   en   un   falso   juicio   de  legalidad  en cuanto se decretaron o allegaron pruebas  sin  cumplir  con  las  formalidades  exigidas por la ley; o, b) se presentó un  falso  juicio de convicción  porque  el fallador le suministró al medio un valor que no tenía o desconoció  el que la ley le otorgaba.   

En el caso en estudio, el censor no sólo no  indicó  la causal de casación, sino que en el supuesto de que la Corte pudiese  interpretarlo,  completar su demanda y colegir que quiso esgrimir la primera, no  precisó  si la violación fue por vía directa o indirecta, la clase de error a  través  del  cual  ocurrió ello ni, menos aún, desarrolló los argumentos que  demostraran el yerro.   

          Como  el  escrito  presenta  graves  errores de técnica tanto en la  formulación  de  los  cargos como en su desarrollo, no satisface los requisitos  legales  para  conocer de él, lo cual obliga a su inadmisión de acuerdo con lo  establecido   en  el  artículo  226  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  1991.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,    

RESUELVE   

Inadmitir  demanda  de casación presentada,  por no reunir los requisitos formales.   

Esta  decisión  no  admite  recurso alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL             JORGE  E.  CÓRDOBA    POVEDA                         

HERMAN            GALÁN  CASTELLANOS            CARLOS      A.      GÁLVEZ  ARGOTE                                            

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO          ÉDGAR     LOMBANA     TRUJILLO           

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN                YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                 

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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