17751(13-06-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    República de Colombia  

         

Corte Suprema de Justicia  

Proceso No 17751  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado Acta No. 62  

         Bogotá,  D.  C.,  trece (13) de junio de dos mil dos (2002).    

VISTOS  

         Se  pronuncia  la Corte sobre la admisibilidad formal de la demanda  de  casación  que  por  vía  excepcional  interpuso  el defensor de la señora  BLANCA MYRIAM ERAZO RUÍZ y  en  relación  con  la  solicitud de cesación de procedimiento formulada por el  mismo profesional.   

HECHOS  

         En  el  año de 1989, la señora Nora Chavarro le confirió poder a  la  doctora  Blanca  Myriam  Erazo  de Ruíz para que la representara como parte  civil  en el proceso penal que el Juzgado 24 de Instrucción Criminal adelantaba  en  contra  de  su  ex  compañero  Dagoberto  Reyes,  quien se apropió de unos  dineros  que  por  su intermedio le había enviado desde Holanda a su hija Tania  Reyes  Chavarro.  En  el curso de dicha investigación el  señor Dagoberto  Reyes  canceló  integralmente  el  valor  de  los  perjuicios  causados  con la  infracción,  cuyo  monto,  en  cuantía  de  $4.700.000.00, fue recibido por la  doctora  Erazo  Ruíz  en  el  año  de  1990 y los consignó en una cuenta a su  nombre.  Cuando  la  señora  Nora  Chavarro  le solicitó la entrega del dinero  referido,  aquella  le  prometió  que se lo reintegraría en el mes de julio de  1991,  y  en  esta  fecha  le  dijo  que  no podía hacerlo porque se lo habían  hurtado.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

         

         Con  base en la denuncia formulada por la señora Nora Chavarro, el  Juzgado  25  de  Instrucción  Criminal  de  Palmira  decretó la apertura de la  investigación  el  22  de  julio  de  1991 y vinculó mediante indagatoria a la  doctora  BLANCA  MYRIAM  ERAZO RUÍZ (C. 1, Fol. 81). Al definirle la situación  jurídica,  la  afectó  con  caución  prendaria  (C.1,  Fol. 113).     

         Cerrada  la  instrucción  el  24  de abril de 1992, el funcionario  instructor  la  calificó  el  21  de  mayo  siguiente   con resolución de  acusación  por el delito de abuso de confianza, decisión que fue confirmada en  segunda  instancia  el  22  de  septiembre del mismo año (C.1, fol. 194 y 250).   

         El  14  de  abril  de 1993, el juzgado Cuarto penal del Circuito de  Palmira  decretó  la  nulidad de todo lo actuado a partir del auto de cierre de  la  investigación  (C.1,  fol.  353).              

         El  16  de  febrero  de  1995,  la  Fiscalía  local  25 de Palmira  declaró  nuevamente  el  cierre de la investigación y el 31 de marzo siguiente  la  calificó  con resolución acusatoria en contra de Blanca Myriam Erazo Ruíz  por  el  delito  de  abuso  de  confianza.  Apelado este proveído, la Fiscalía  Delegada  ante el tribunal Superior de Cali lo confirmó el 17 de agosto de 1995  (C.1, fol. 427, 447, 475).   

         El  25  de  abril  de  1996,  el  Juzgado  Sexto Penal Municipal de  Palmira  la  condenó a 16 meses de prisión, multa de $1.333.33 e interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  (C.1,  fol.  585).  Al  ser  apelada esta  decisión  por  la  defensa,  el  Juzgado  Quinto Penal del Circuito de la misma  ciudad  decretó  la  nulidad  de  la  actuación  a  partir  del  auto del 6 de  septiembre  de 1995 (C.1, fol. 492), que ordenó correr a los sujetos procesales  el  traslado  de  que  trata  el  artículo  446  del  C.  de  P.  P. (C.1, fol.  677).   

             El  15  de  mayo de 2000, después de una accidentada  actuación  en  que  el  defensor  formuló  reiteradas  peticiones  de nulidad,  recusó  al  juez  de  primer  grado e incumplió las múltiples citaciones para  audiencia  pública,  por  lo que fue desplazado por un abogado de oficio (C. 2.  fol.  601),  el  Juzgado  Quinto  Penal  Municipal  de Palmira condenó a Blanca  Myriam  Erazo  Ruíz  a  21  meses  y  10 días de prisión, multa de $1.777.77,  interdicción  del  ejercicio  de derechos y funciones públicas por un término  igual  al  de  la  pena  privativa  de  la libertad, y al pago de los perjuicios  materiales  y  morales  en  cuantía  de  $5.862.006.40  (C.3,  fol.  677). Esta  decisión  fue  confirmada  el  15 de junio de 2000 por el Juzgado Tercero Penal  del Circuito de la misma ciudad (C.3, fol. 720).   

    

         El  15  de  agosto  de  2000,  el  representante  de  la  procesada  presentó  la  demanda de casación que de manera excepcional autoriza el inciso  3º del artículo 218 del Código de Procedimiento Penal.   

         El  16  de  mayo de 2001, el mismo profesional solicitó a la Corte  cesación   de   procedimiento  por  considerar  que  la  acción  se  encuentra  prescrita.   

           

LA DEMANDA  

         El   defensor  indicó  que  acudía  a  la  casación  excepcional  “  para el desarrollo de  la   jurisprudencia  y  garantías  de  los  derechos  fundamentales”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

     

1. En     relación    con    la    solicitud    de    cesación    de  procedimiento.     

         Resulta improcedente su declaración por lo siguiente:   

         La  sentencia  de  segundo  grado  fue proferida el 15 de junio del  año  2000  (Fl.  720,  C.  3) y cobró ejecutoria el 29 de junio del mismo año  (Fl.  742,  C. 3). Ello significa que los fallos de instancia hicieron tránsito  a  cosa  juzgada  antes de que se presentara el fenómeno de la prescripción de  la  acción  penal,  lo  cual, de conformidad con el artículo 84 del Código de  Procedimiento  penal  anterior  ( hoy artículo 86 de la Ley 599 de 2000),   no  podía  suceder  antes  del  17  de  agosto  del  año 2000, toda vez que la  resolución  de  acusación dictada en contra de la procesada quedó en firme el  17 de agosto de 1995 (Fl. 476, C. 1).   

         Si  fuera tema de debate, importa tener en cuenta que si  bien  es  cierto  la  Corte Constitucional mediante sentencia C- 252 del 28 de febrero  de  2001  (M.  P.  Carlos  Gaviria  Díaz)  declaró  la  inexequibilidad de las  expresiones     “…  ejecutoriadas…    “  del inciso primero del artículo 218 del C. de P. P.,  tal  como fue modificado por el artículo 1º. de la ley 553  (enero 13) de  2000,  también  es  verdad  que  dicha  decisión  sólo tiene efectos hacia el  futuro,  de conformidad con lo previsto en el artículo 45 de la ley estatutaria  de la administración de justicia (ley 270 de 1996).   

         Emana  de  lo  anterior  que las situaciones que se consolidaron en  vigencia  de  la ley 553 de 2000, como sucedió con el trámite de ejecutoria de  la  sentencia  impugnada,  deben permanecer incólumes y no pueden ser afectadas  por  el  fallo  de  la  Corte Constitucional referido, pues éste, se repite, es  posterior a la fecha en que aquellas se produjeron.   

         En  consecuencia, la Sala se abstendrá de declarar la cesación de  procedimiento   solicitada,   por   cuanto   no   se  configuró  la  causal  de  improseguibilidad invocada.   

                          2.  En   relación   con   la   demanda   de  casación.   

                    La demanda  será  inadmitida,  por  no satisfacer las exigencias que para la concesión del  recurso  extraordinario  de casación excepcional establece el artículo 218 del  Código   de   Procedimiento  Penal.  Estos  son  los  argumentos  de  la  Sala:   

         1.  De  conformidad  con  la norma procesal señalada, la casación  excepcional   es   procedente   sólo   frente   a  dos  propósitos  claramente  delimitados:  el  desarrollo de la jurisprudencia y la garantía de los derechos  fundamentales.   

         2.  En razón de la naturaleza rogada del recurso, si el impugnante  opta  por  alguna  de esas dos alternativas de interposición del recurso que la  ley  ofrece,  o  por  ambas,  es de su carga precisar, clara y nítidamente, las  razones por las cuales la Corte debe intervenir.   

         Si  lo  perseguido  es un pronunciamiento con criterio de autoridad  en  relación  con  determinado  punto  jurídico  que por lo oscuro merezca ser  clarificado,   resulta   indispensable  que  ello  se  diga  en  el  escrito  de  sustentación,  indicándose igualmente, si lo que se pide es la unificación de  posiciones  encontradas  sobre  el  particular, la actualización de la doctrina  hasta  el  momento  imperante  o  el  pronunciamiento  sobre  un  punto  aún no  desarrollado.  Además,  debe  precisar  de  qué  manera la decisión demandada  presta  el doble servicio de solucionar el caso y servir de norte a la actividad  judicial.   

         Si  la  razón  que invoca es el desconocimiento de la garantía de  los  derechos  fundamentales,  debe  precisar el derecho transgredido, la manera  como  ha  sido desconocido en el proceso, su exacta protección constitucional y  su  repercusión en el fallo (Cfr, por ejemplo, Casaciones de mayo 5 de 1994. M.  P.  Guillermo Duque Ruíz; agosto 5 de 1999. M. P. Edgar Lombana Trujillo; 30 de  septiembre  de  1999.  M. P. Fernando Arboleda Ripoll; 27 de octubre de 2000. M.  P. Jorge Aníbal Gómez Gallego).   

         3.  Al  impugnar  el  fallo  de  segunda instancia proferido por el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  Palmira, el defensor de la procesada  incumplió  con  la  referida  necesidad de fundamentar, pues la impugnación es  del siguiente tenor:   

“Demanda  de  casación  excepcional  para desarrollo de la jurisprudencia y garantías de los  derechos  fundamentales”  (C.3, fol. 762).   

         Enunció  los  motivos consagrados en el artículo 218 del C. de P.  P.,  pero  omitió  su  demostración  y  desarrollo.  Olvidó  que,  como lo ha  reiterado  la Corporación, al censor que acude a la casación extraordinaria le  corresponde  efectuar dos sustentaciones. La primera, orientada exclusivamente a  establecer  la  necesidad   de  que  la Corte admita el recurso por la vía  excepcional,  pues  se  parte  de  la  base  que  el  recurso no es en principio  procedente,  bien porque no se cumple con el requisito de la pena o la sentencia  de  segunda  instancia  no  ha  sido  dictada por un Tribunal. La segunda,   dirigida  a  demostrar  cada  uno  de  los  cargos que le sirven de soporte a la  demanda.   

         Como  a  la  Corte  le  está  vedado  en  virtud  del principio de  limitación  escoger  la  causal,  el motivo, el sentido de la imputación y sus  fundamentos,  resulta evidente que la demanda debe ser inadmitida de conformidad  con  lo  normado  en  el  artículo  226  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

         En  mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         1.  Abstenerse  de  declarar   la  cesación  de procedimiento  solicitada  por  el  defensor  de  la  señora  BLANCA  MYRIAM  ERAZO RUÍZ.             

         2.  Inadmitir la demanda de casación excepcional  interpuesta  por  el  apoderado judicial de la citada doctora ERAZO  RUÍZ.   

         En  firme  esta decisión, devuélvase el expediente al Tribunal de  origen.   

         Notifíquese y cúmplase.   

         

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CORDOBA    POVEDA                         

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS            CARLOS A.  GALVEZ ARGOTE   

JORGE  ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO               EDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS   E.  MEJÍA  ESCOBAR            NILSON E.  PINILLA     PINILLA                      

         

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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