17573(08-08-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17573  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 90  

          Bogotá,   D.   C.,   ocho   (08)   de   agosto   de   dos  mil  dos  (2002).   

VISTOS  

          Mediante  sentencia  del 8 de noviembre de 1999, el Juzgado Séptimo  Penal  del  Circuito  de  Cali declaró al señor José  Alejandro  Gómez Hernández penalmente responsable del  delito  de  homicidio  agravado,  le  impuso  la  pena  principal de 45 años de  prisión,  la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por  10,  la  obligación de cancelar los perjuicios causados y le negó el subrogado  de la condena condicional.   

          El  fallo fue recurrido por la defensa y el Tribunal Superior de esa  ciudad  lo  confirmó  el  11  de  abril  de  2000.  El  6 de junio siguiente se  presentó demanda de casación.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

          Aproximadamente  a  las  11 de la noche del 18 de noviembre de 1995,  en  la calle 78 con carrera 28J del barrio Comuneros de Cali, RAMÓN URIEL ISAZA  MARTÍNEZ  se acercó a un grupo de jóvenes que allí estaban, les solicitó le  colaboraran  con  cincuenta  pesos  y  José Alejandro  Gómez  Hernández  lo  insultó,  ante lo cual medió  FRANKY  ANDRÉS  GIRALDO CARDOZO, exigiendo que no trataran mal a RAMÓN URIEL y  como  respuesta  recibió tres heridas con arma cortopunzante que le causaron la  muerte.   El   señor   Gómez  Hernández fue señalado como uno de los causantes del hecho.   

          La   fiscalía   inició   la  respectiva  investigación,  en  cuyo  desarrollo    escuchó  en  indagatoria  a  José  Alejandro   Gómez   Hernández  y  le  resolvió  su  situación  jurídica,  para,  el  12  de enero de 1999, proferir resolución de  acusación  en  su contra como coautor del delito de homicidio agravado. Apelada  esta  decisión,  fue  confirmada  por la Fiscalía Delegada ante el Tribunal de  Cali, el 23 de enero del mismo año.   

          El  8  de  noviembre de 1999, el Juzgado Séptimo Penal del Circuito  de  Cali  profirió  la  sentencia de condena reseñada, que  recurrida fue  confirmada  por  el Tribunal Superior el 11 de abril siguiente. El 6 de junio de  2000, el defensor presentó demanda de casación.   

LA DEMANDA  

          El  actor formula tres cargos, el primero principal y los siguientes  subsidiarios. Los desarrolla de la siguiente manera:   

          Primer cargo.   

          Con  base  en la causal tercera, invoca nulidad por faltas al debido  proceso,  por  cuanto  el  sentenciador  no presentó un análisis, exposición,  motivación  y  razonamiento del caudal probatorio, “puesto que todo el debate  lo   centró  en  el  estudio  de  la  responsabilidad  del  autor  material”,  desconociendo  los  mandatos  de  los  principios generales de las pruebas y del  artículo  292-1  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  1991, porque no se  identificó  al  testigo de cargo URIEL ISAZA, con lo que no se sabe si responde  a los datos suministrados en las diligencias.   

          Agrega  que  conocida la identidad del imputado, no se le citó para  comunicarle  la  existencia  de  la indagación, ni para que rindiera versión y  con  ello  permitirle  ejercer  su  derecho a la defensa. Por tanto, solicita se  invalide  lo  actuado  desde  “el  folio  10,  fechado  el  24 de noviembre de  1995”.   

          Segundo cargo.   

          La  sentencia  violó  de  manera  directa  la ley sustancial por un  error  de  selección  de  los artículos 323 y 324-7 del Código Penal de 1980.  Para  demostrarlo,  analiza  los  hechos  y  concluye  que “el juzgador no los  concibió  en su integridad”, pues lo sucedido se ubica en un homicidio simple  atenuado por la ira, lo que aspira reconozca la Sala.   

          Tercer cargo.   

            Infracción  indirecta,  por  error  de  derecho, pues el Tribunal  concedió  y  otorgó  valor  probatorio  a  los  testimonios  de  URIEL  ISAZA,  allegados  de  manera irregular porque se incumplió la formalidad del artículo  292-1  del  Código de Procedimiento Penal de 1991. Solicita, como fundamento de  la  causal,  que  la  Sala  se  remita  a  los  argumentos expuestos al impetrar  nulidad.   

CONSIDERACIONES  

El artículo 9°. de la ley 553 de 2000, que  subrogó  el  226  del  Código  de Procedimiento Penal de 1991 (decreto 2.700),  bajo  cuya vigencia se profirió la sentencia de segunda instancia y se tramitó  la  casación, establece que “Si el demandante carece de interés o la demanda  no  reúne  los  requisitos,  se  inadmitirá  y  se devolverá el expediente al  despacho  de  origen”.  Según  se  explica  a  continuación,  el  libelo  no  satisface  las  exigencias  formales que establece el legislador respecto de los  cargos  segundo  y  tercero,  por  lo  cual  la  Sala  procederá  a inadmitirlo  parcialmente.   

Entre  los requisitos formales de la demanda  de  casación,  el artículo 8°. de la ley 553, en su numeral tercero exige que  el  escrito  exponga “La enunciación de la causal y la formulación del cargo  indicando  en  forma  clara  y  precisa  sus  fundamentos  y  las  normas que el  demandante  estime  infringidas”. Dado que las dos censuras señaladas carecen  de  la inteligibilidad, fácil comprensión, concisión y exactitud rigurosa que  demanda el legislador, el rechazo deviene obligatorio.   

Primer        cargo.   

Como   la   propuesta   de   nulidad  recoge las formalidades básicas  que  se  esperan  de  una  demanda  de  casación,  se  admite en su respecto.   

Segundo       cargo.   

Fue  formulado como violación directa de la  ley  sustancial  por selección errada al aplicar los artículos 323 y 324-7 del  Código  Penal  de 1980, y desconocer la atenuación prevista en el artículo 60  del mismo estatuto.   

No   obstante,  el  casacionista  hizo  lo  siguiente, en contra de los requisitos del motivo aludido:   

a)     Reprochó    la    concepción   que   tuvo  y  plasmó  el  Tribunal    sobre   el   desenvolvimiento   de   los  hechos.   

b)   Quiso   resaltar   su   propia  percepción  de  lo sucedido. Por  eso  afirmó  que  “la  realidad  procesal”  correspondía  a violación del  artículo  323, homicidio simple, con la diminuente del artículo 60 del Código  Penal  de  1980  –con  la  modificación  introducida  por  la  Ley  40  de  1993-.  Por  eso  –agregó-,         mirados  los hechos en detalle se concluye  que el Ad quem se equivocó al deducir homicidio agravado.   

c)  El  Tribunal,  por error de lógica  jurídica, violó el artículo 21  del  Código  Penal,  cuando “el caso que nos ocupa” no alcanza a enmarcarse  dentro  del  homicidio  agravado.  Por  esto, el fallo  debe ser anulado parcialmente.   

d)  A  pesar  de que advierte que no se debe  ocupar  de  la  prueba  pues  todo el problema es de “selección” de normas,  hace  su  propio estudio de la evidencia con  base  en  la existencia de dos grupos de testigos y al hilo del  mismo  concluye  que  el  “occiso nunca estuvo en situación de indefensión o  inferioridad”  y  que la víctima “causó ofensa o agravio grave o injusto a  los integrantes del grupo 2”.   

e)  Al final, pidió casar de manera parcial  la   sentencia,   “ordenando   el   envío  de  las  diligencias  para  el  juzgamiento  por  el punible de  homicidio…con la atenuación del Art. 60 del C.P.”.   

Como  se  detecta  con facilidad, las fallas  técnico-formales abundan.   

Tercer        cargo.   

También  ha  sido  formulado  con  yerros  lamentables. En efecto:   

a)  Lo  propuso  recordando  la  violación  indirecta  de  la ley sustancial: si la infracción proviene de error de hecho o  de  derecho  en  la apreciación de la prueba, así debe alegarlo el demandante.  En  la  presentación  no  dijo  ni  explicó  si  se  trataba del primero o del  segundo,  ni,  en  uno  u  otro  evento, tampoco dijo a qué modalidad del mismo  apuntaba.   

b)  Al  culminar su escrito, en la petición  que  hizo  a  la  Corte,  el  casacionista  expresó  que se refería a error de  derecho  porque  el fallador admitió y confirió valor a unas declaraciones y a  un  reconocimiento  en  fila  de  personas.  Sin  embargo,  quiso desarrollar el  reproche  “remitiendo”  a la Sala al primer reparo con base en que la única  diferencia  entre  el  primer y el tercer cargo era que “aquí” –en      el     tercero-     “nos  encontramos   ante  errores de juicio,   de   lógica   jurídica,      de     razonamiento  por  parte  del  Juez, que ha aceptado que en la producción de la  prueba     se     desconocieron     los     requisitos     legales    para    su  validez…”.   

Como   se   ve,   el   planteo  se  dirige  simultáneamente  hacia  la violación indirecta por falso juicio de legalidad y  hacia  la  violación  indirecta por falso raciocinio o, como se decía antes de  esta  última  terminología,  hacia  una  de  las  formas  del  falso juicio de  identidad.  Y  a la vez, respecto de la misma prueba o del mismo haz probatorio,  no es posible predicar esas dos clases de error.   

c) Finalmente, importa tener en cuenta que el  “reenvío”  que  hizo  el  actor  para que la Corte devuelva las fojas de la  demanda   y   traslade   la   sustentación   del   primer   cargo  –nulidad-  al  espacio  dejado  para la  fundamentación    del    tercero    –violación  indirecta-, a más de ligera, es injurídica pues que el  principio  de  limitación  le  impone  a la Sala ceñirse a la formulación del  motivo  y  al  desarrollo que al mismo le imparta el casacionista. Y súmese que  una  justificación a partir de la petición de nulidad no puede servir para una  explicación  coherente  de  una  violación  indirecta  pues que, a lo último,  aquella  conduce  a  la  invalidación  del  fallo  o  del  proceso y ésta a la  sustitución o reemplazo de la sentencia.   

Dados el inicial tino del primer cargo y las  faltas  graves frente a los siguientes, la Corte admitirá la demanda por aquél  y la inadmitirá por estos.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

          1.   Admitir  la  demanda  de  casación estudiada, respecto del primer cargo formulado, es decir,  petición         de         nulidad.   

          2.  Inadmitir la  demanda   en   relación  con  el  segundo       y      tercer      cargos.   

          3.  Consecuencia  de  lo  dicho  en  el  numeral  1º. de esta parte  resolutiva,  correr  traslado  del  asunto  al  Señor Procurador Delegado en lo  Penal, para que emita el concepto que le corresponde.   

Esta  decisión  no  admite recurso alguno.   

Comuníquese,  devuélvase  y  cúmplase.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                                      JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA            

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS              CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                                                   

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                   ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO           

CARLOS       EDUARDO       MEJÍA  ESCOBAR               NILSON    E.    PINILLA    PINILLA                         

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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