17465(23-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17465  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr.  FERNANDO  E.  ARBOLEDA RIPOLL   

Aprobado acta No. 103  

Bogotá,  D.  C.,  veintitrés de julio  del año dos mil uno.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  NELFI NICOLAS DISCUBICHE MESINO.   

          Antecedentes.-   

La  cuestión  fáctica,  ocurrida  en  San  Andrés   –Islas-,  fue  declarada por el ad quem, de la manera siguiente:   

“El   domingo   28  de  marzo  de  1999,  aproximadamente  a las once de la noche, el señor Enoc de Jesús Vallejo Molina  al  llegar  a  su  casa  procedente de su establecimiento de comercio denominado  ‘KIKIRIKI’,  fue  asaltado  por  NELFI  NICOLAS  DISCUBICHE  MESINO  para  que le entregara el dinero, producto de las ventas del  fin  de semana. Como la víctima no cargaba el dinero y reconoció a su atacante  fue  herido  mortalmente  por  éste  quien  portaba un revólver calibre 38. El  único  disparo  que hizo impacto en su cuerpo lo hirió gravemente y le produjo  la muerte por anemia aguda.”   

Agotada   la  fase  correspondiente  a  la  instrucción  en  la  cual  fue vinculado mediante indagatoria DISCUBICHE MESINO  (fl.  24), y previa clausura de ésta (fl. 105),  el veintiocho de julio de  mil  novecientos  noventa y nueve la Fiscalía cuarenta y seis delegada ante los  juzgados  penales  del  circuito  de  San  Andrés,  Islas, calificó el mérito  probatorio  del  sumario  mediante resolución de acusación contra el procesado  por  el  concurso  de  delitos  de homicidio y porte ilegal de armas de fuego de  defensa  personal  (fls.  127  y ss.), en providencia que el trece de septiembre  siguiente  la  Unidad  de  fiscalía  delegada  ante  el  tribunal  superior del  distrito  judicial  de  Cartagena, confirmó íntegramente al conocer en segunda  instancia  por  vía  de  apelación  interpuesta por el defensor (fls. 13 y ss.  cno. sda. inst.).   

El  juicio  lo  tramitó  el Juzgado primero  penal  del  circuito  de  San  Andrés  Islas,  donde  se llevó a cabo la vista  pública  (fls.  157  y  ss.),  y el veintiséis de noviembre de mil novecientos  noventa  y  nueve  culminó  la instancia absolviendo al procesado de los cargos  imputados  en  el  pliego enjuiciatorio (fls. 165 y ss.), mediante sentencia que  el  nueve  de marzo del año dos mil, el Tribunal superior del distrito judicial  de  San Andrés, Providencia y Santa Catalina, revocó íntegramente, para en su  lugar  condenar  al  procesado  a  la  pena principal de cincuenta (50) años de  prisión,  y la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas por  el  término de diez (10) años, al hallarlo penalmente responsable del concurso  de  delitos  imputado  en  el pliego enjuiciatorio (fls. 3 y ss. cno. Trib.), al  conocer  en  segunda  instancia  por  vía  de  apelación  interpuesta  por  el  representante del Ministerio público.   

Contra  el  fallo  de  segunda instancia, el  defensor  en  la oportunidad prevista por el artículo 6º de la ley 553 de 2000  presentó  demanda  de  casación sobre cuya admisibilidad se pronuncia la Corte  (fls. 27 y ss. Ib.).   

    

             La demanda.-   

Con apoyo en la causal primera de casación,  el  actor  denuncia  que  la  sentencia  objeto  de censura es violatoria de los  artículos  28  y  230  de  la  Carta  Política,  y 2, 247 y 445 del Código de  procedimiento penal.   

Sostiene  al  efecto  que  en  contra  de su  asistido   se  libró  orden  de  captura  sin  haberse  comprobado  los  cargos  imputados,   mediante   “una   sentencia  condenatoria  que  no  se  ajusta  a  derecho”,  pues,  agrega, “hasta este momento no hemos encontrado en toda la  foliatura  de  este  asunto ninguna prueba pertinente, eficaz ni conducente para  condenar  a  mi  defendido”, ya que las allegadas no ofrecen serios motivos de  credibilidad  ni  comprometen su responsabilidad, dado que se trata solamente de  “puras   pruebas   indicionarias   (sic)  que  carecen  de  suficiente  fuerza  probatoria  para condenar a la persona aquí implicadas (sic) en el homicidio de  este proceso (sic)”.   

Apoyado   en   el   criterio   de  algunos  doctrinantes  nacionales y foráneos sobre la prueba testimonial y, en especial,  respecto  del  testigo  de  oídas,  sostiene que la declaración de LUIS HUDSON  MARTINEZ   “carece  de  credibilidad  probatoria porque no presenció los  hechos  y  se  ha observado que ha habido unas discrepancias entre su versión y  la  versión de la señorita MERY DANELY PORRAS BENT, en cuanto a la hora en que  supuestamente  sucedieron  los  hechos lo que implica que alguno de los dos esta  faltando a la verdad”.   

Igual  acontece, dice, con el testimonio del  Teniente   de   policía   MANUEL  MARIA  GARCIA  LOZANO,  quien  narra  lo  que  supuestamente le contó Hudson Martínez.   

En  cambio,  a  su criterio, sí cuentan con  fuerza  probatoria para demostrar la inocencia del procesado, los testimonios de  AYDA    MARIA   TEHERAN,   WILFRIDO   ALMEIDA   PAEZ   y   ESMILDA   MESINO   DE  DISCUBICHE.   

En últimas, concluye, la sentencia impugnada  “se  fundamenta  en puros indicios y presunciones, la ley establece el indicio  como  medio  de  prueba  pero las presunciones no son medios probatorios, por lo  tanto  no  se  puede condenar a una persona por medios (sic) de puros indicios y  presunciones”.   

Con fundamento en lo anterior, solicita de la  Corte  casar  la  sentencia  impugnada,  y  en  su lugar proferir una en sentido  absolutorio.   

         SE CONSIDERA:   

La  demanda  de  casación  que  presenta el  defensor   del   procesado   NELFI   NICOLAS   DISCUBICHE  MESINO  incumple  los  presupuestos  de  admisibilidad  establecidos  por el artículo 225 del Estatuto  Procesal  Penal,  modificado por el artículo 8º de la ley 553 de 2000, lo cual  torna  ineludible  su  rechazo,  y  tener,  en  consecuencia,  que  devolver  el  expediente  al  tribunal  de  origen  en  obedecimiento  a  lo  previsto  por el  artículo 9º de este último estatuto.   

Si  bien  acata  la carga de identificar los  sujetos  procesales y la sentencia demandada, y sintetizar el trámite llevado a  cabo,  no  acontece igual con la obligación de indicar clara y precisamente los  fundamentos  de  la  causal en que se apoya para pedir la infirmación del fallo  censurado.   

   

En  alegación  libre,  más  propia  de los  alegatos  en  las instancias, y contraria, por supuesto, a las reglas lógicas y  técnicas  que  rigen  el  instrumento  extraordinario  a  que   acude,  el  casacionista  denuncia  violación de la ley sustancial en el fallo, pero indica  erradamente  ésta,  y tampoco precisa la forma y sentido en que ello pudo haber  ocurrido.   

Es  así  como  dejando  de  mencionar si la  transgresión  de  la  ley  tuvo lugar por la vía directa o la indirecta, y sus  efectos  en  la parte resolutiva del fallo por falta de aplicación, aplicación  indebida  o  interpretación  errónea de algún precepto de derecho sustancial,  sin  ninguna  ilación  con  el  enunciado  que  debería  corresponder al cargo  que   dice postular, cita solamente el contenido de los artículos 28 y 230  de   la   Carta  Política,  y  2,  247  y  445  del  Código  de  procedimiento  penal.   

Por  la referencia hecha a algunos medios de  convicción,  daría  en  suponer  que la pretensión invalidatoria del fallo se  orienta  por  la  vía indirecta, y que en tal medida persigue denunciar errores  cometidos  en  la apreciación probatoria. No obstante, ninguna labor realiza en  orden  a  concretar  su  clase y especie respecto de cada una de las pruebas que  menciona,  menos  a  demostrar  su configuración y la definitiva incidencia que  tuvieron  en la declaración de justicia hecha en la parte resolutiva del fallo,  como  para  que el cargo pudiera entenderse al menos formalmente completo.    

Al  efecto  es  de  reiterarse  la posición  jurisprudencial  de  la  Corte, en el sentido de que cuando en sede de casación  se  denuncia  violación  indirecta  de  la  ley  por  falta  de  aplicación  o  aplicación  indebida  de  algún  precepto  de derecho sustancial, es deber del  demandante  no sólo señalar la norma que se afirma transgredida, sino precisar  el  error  cometido:  si  de  hecho  por  haber  ignorado o supuesto un medio no  incorporado  a la actuación, o por haber desfigurado su sentido objetivo, o por  haber  desconocido  los  postulados  de  la  lógica, las leyes la ciencia o los  dictados  de  experiencia  en  la ponderación del medio o medios fundamento del  fallo,  dando  lugar  a  que  se  les  otorgara  un mérito distinto del que les  correspondía;   o  de  derecho  por  haber  apreciado  un  medio  aportado  con  desconocimiento  de  los presupuestos legalmente establecidos para su aducción,  o negado el determinado en la ley o atribuido uno diverso.    

En todo caso, ha sido dicho, compete al actor  demostrar  cómo  el  desacierto que pone de presente tuvo incidencia definitiva  en  el  proferimiento  del  fallo  que  persigue derrumbar, y, que de no haberse  cometido,  habría  conducido  a  adoptar  una  decisión  en sentido distinto y  opuesto al de la censurada.   

   

Es  tal  la  falta  de  concreción  de  la  propuesta   impugnatoria,   que   el  actor  nada  informa  sobre  qué  dijeron  objetivamente  los  testigos que menciona, cuál fue el mérito que a sus dichos  se  les  confirió  en  el fallo, porqué la apreciación de estos medios por el  juzgador  rebasó los límites de discrecionalidad por atentar contra las reglas  que  rigen  el  sistema de persuasión racional, ni cómo de corregirse el yerro  denunciado  siguiendo  los  parámetros  de  la  sana  crítica,  la evaluación  conjunta  de  estas  pruebas  junto  con  las demás allegadas al proceso y cuya  apreciación  no  cuestiona,  conduce  a  adoptar  una  solución distinta de la  declarada judicialmente en la sentencia de segundo grado.   

Con  inobservancia  de  estos parámetros de  admisibilidad,  se dedica a manifestar la ninguna credibilidad que a su criterio  han  de  merecer  los  testimonios de LUIS HUDSON MARTINEZ y MANUEL MARIA GARCIA  LOZANO,  y  la  fuerza  probatoria  que ostentan las declaraciones de AIDA MARIA  TEHERAN,  WILFRIDO  ALMEIDA  PAEZ  y  ESMILDA MESINO DE DISCUBICHE,  basado  fundamentalmente   en   presuntas  inconsistencias  de  las   versiones  de  aquellos  y  en  el hecho de no haber percibido directamente el hecho noticiado,  pero  sin  llegar a precisar por qué razón las citadas características de los  relatos  los  hacen inaceptables frente a las reglas de estimación racional, ni  por  qué éstos demuestran la inocencia de su asistido, como es pregonado en la  demanda.   

Siendo entonces, tan manifiestos los defectos  que  la  demanda  exhibe,  pues,  como  se  deja  expuesto,  en  ella  no  logra  establecerse  clara  y precisamente los fundamentos de la causal que se aduce, y  como  por  virtud  del  principio  de  limitación  que  rige  este  instrumento  extraordinario  la  Corte  no  puede  corregirla  para  ajustarla  a  ellos,  lo  procedente será inadmitirla.   

En  razón  a  que  esta  decisión  causa  ejecutoria  con su suscripción, según lo disponen los artículos 197 y 226 del  estatuto  procesal,  se  ordenará  la  devolución  inmediata del expediente al  Tribunal de origen, previa comunicación a los sujetos procesales.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

INADMITIR   la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre  del  procesado  NELFI  NICOLAS  DISCUBICHE  MESINO por lo  anotado en la motivación de este proveído.   

Comuníquese  y  devuélvase al tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

CARLOS   E.   MEJIA  ESCOBAR   

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                            JORGE E. CORDOBA POVEDA   

HERMAN           GALAN  CASTELLANOS                               CARLOS                                 A.                                 GALVEZ  ARGOTE                

JORGE        A.        GOMEZ  GALLEGO                                       EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                 

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON                                             NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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