17461(14-05-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17461  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACIÓN PENAL   

          Magistrado Ponente   

          Dr. JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

          Aprobado acta N° 52   

Bogotá  D.  C., catorce (14) de mayo de dos  mil dos (2002).   

          V I S T O S   

Resuelve la Corte la admisibilidad formal de  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de  la procesada MARINA BURBANO DE GARZÓN.   

A N T E C E D E N T E S  

1.-   Dos hechos motivaron los procesos  acumulados en la presente causa:   

          “Primera  Causa   

          En  horas  de  la  noche  del  7 de octubre de 1997, la señora Elsa  Betancurth  Suárez  salió  del sitio en el que laboraba, ubicado en la Avenida  30  de  Agosto  de  la  ciudad  de  Pereira  y  se  dispuso  a tomar un bus para  trasladarse al municipio de Dosquebradas.   

Doña  Elsa esperaba su medio de transporte,  cuando  de  repente le fue propinado un impacto con arma de fuego, que le causó  herida de gravedad.   

Segunda Causa  

Aquí  los hechos se remontan a las horas de  la  tarde  del  6  de  octubre  de  1998,  fecha en la que la misma señora Elsa  Betancurth  Suárez se encontraba en el interior de su casa, ubicada en la calle  15  N° 16-15 de este municipio. La citada dama fue llamada desde el exterior de  su  casa,  por  unos individuos que le hicieron creer que le llevaban un ramo de  flores,  pero tal gesto no fue más que una disculpa, porque una vez la tuvieron  bien  cerca, le dispararon con arma de fuego que le produjeron mortales lesiones  que     ocasionaron     su    deceso    en    forma    instantánea.”.   

Estos  punibles, según la sentencia, fueron  cometidos   con   la   autoría   intelectual   por   la   señora  María  Burbano  de  Garzón,  debido a la  animadversión  que  sentía contra la víctima, por las relaciones amorosas que  sostenía con su esposo Miguel Garzón García.    

2.-  El  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Dosquebradas  (Risaralda),  mediante sentencia del 11 de enero de 2000, condenó  a  la  procesada  MARINA BURBANO DE GARZÓN  a  la pena principal de 50 años de prisión y a las accesorias de  rigor,  como  autora  intelectual  de  los  delitos  de tentativa de homicidio y  homicidio  agravado,  y a la señora Magda Janeth Urrego Forero, a la pena de 40  años de prisión, como coautora del delito de homicidio agravado.   

Inconforme  con  la  anterior  decisión, la  defensora  de  la  primera  la recurrió, siendo confirmada integralmente por el  Tribunal de Pereira, el 16 de marzo de 2000.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Un solo cargo formula el demandante contra la  sentencia     del     Tribunal,    invocando    la    violación    “directa”  de  la  ley  sustancial, derivada de  error  de  derecho  en  la  apreciación  de la prueba indiciaria que sirvió de  soporte  al  fallo  condenatorio, estimando que no se podía llegar a la certeza  exigida por el artículo 247 del C. de P. P.   

Luego de transcribir y hacer referencia a la  sentencia  de  esta  Sala  Penal  del  30 de septiembre de 1999, sostiene que el  error  se  cometió  en  el momento de “analizar”  el  contenido  de  los  artículos  300  y  301  del  C. de P. P., normas que estima  sustanciales   y   que   describen   la   forma   como   debe   construirse   el  indicio.   

Dice  que  de  los  enfrentamientos  que  se  tuvieron  como  indicios, a saber, el ocurrido en la fuente de soda “Los          Palos” y la presunta herida que la procesada  le  causó a su esposo, no existe prueba que los confirmen, distinta al dicho de  Elsa,  quien  por  todos  los   medios  trataba  de perjudicar a su rival y  “para  lograrlo  no  tuvo  ningún  inconveniente  en  mentir  o  en  exagerar  los  hechos  en  los cuales  indiscutiblemente       participó”.   

Asevera que es indiscutible que entre las dos  mujeres  existía rivalidad pasional e, incluso, que la procesada llamó a Elsa,  la  insultó  y la amenazó de muerte, pero esas injurias eran de parte y parte,  pero  sin  que  sobre  ese  hecho  se  pueda  construir más que un “indicio        leve”, pues no se tuvo en cuenta que Marina  Burbano  de Garzón “es una  mujer  anciana,  gravemente  enferma, y sobre todo con unos principios y valores  muy  claros,  sobre  la moral, fue educada bajo los estrictos principios morales  de  las  religiosas  franciscanas, que han hecho que sea una persona creyente en  Dios,  ha  llevado una vida dedicada al hogar y sus hijos, incapaz de cometer un  delito, …”.   

Acepta que la procesada amenazó a Elsa, ante  la  destrucción  de  su  hogar,  pero  sobre  esto  no  puede edificarse prueba  indiciaria para demostrar su participación en el crimen.   

Critica la sentencia del Tribunal por cuanto  consideró  como  indicio de responsabilidad que la víctima no tenía enemigos,  salvo  la  procesada,  lo  que  fue desvirtuado con la circunstancia de que tres  meses  antes, un hermano de Elsa Betancurth había sido asesinado en su casa por  personas desconocidas.   

En cuanto al indicio derivado de la versión  de  César Julio Cano Taborda quien aseguró que una señora de nombre Janeth lo  había  contratado  para  darle  muerte  a  Elsa  Betancurth,  por  órdenes  de  “una  vieja”  que  ofrecía  cuatro  millones  de  pesos,  de  lo que el Tribunal infirió que era la procesada, anota que se trata  de  un  “error judicial muy  grande”, pues Magda Janeth  Urrego  Forero,  quien  también fuera condenada dentro de este proceso, sostuvo  que  la  contrató  una  señora  de  nombre  Blanca  Nancy Bedoya a quien ni la  fiscalía,   ni  el  juzgado  ni  el  tribunal  dedicaron  espacio  alguno  para  corroborar  su  existencia,  no obstante que se suministraron todos los datos de  esa persona.   

Sostiene  que  Magda  Janeth Urrego no sólo  pagó  por  el  crimen  sino  que  ideó  su  desarrollo.  Así  mismo que en un  principio  afirmó  que  no conocía a la procesada, para después, “aconsejada” para que la involucrara y así lograr  una rebaja de pena, decir que había estado en su casa.   

En   capítulo   que  titula  “ELEMENTOS     ESTRUCTURALES     DEL  INDICIO”,  reitera que la  enemistad  y  la  referencia  que  hizo  Julio  César  Cano  Taborda de que fue  “una  vieja”  la  que  pagó  por  el  crimen,  no  podían  ser  tenidos  en  cuenta  como  indicios para condenar. Además, que la  versión   de  Magda  Janeth  Urrego  “no  presta serios motivos de crédito como lo exige la sana crítica  del  testimonio,  por  el  marcado  interés  que  tenía la sindicada en lograr  beneficios  jurídicos  en  su  favor.”.   

En  el  apartado  que  titula  “RELACIÓN      CAUSAL”,  vuelve a insistir en que la señora  Elsa  Betancurth  no era la primera persona que en su familia recibía atentados  contra   su  vida,  por  cuanto  meses  antes  había  fallecido  su  hermano  a  consecuencia de uno de ellos.   

Por  lo  expuesto,  reitera  que el fallador  incurrió   en   error  de  derecho  en  la  apreciación  de  la  prueba,  pues  “los indicios que obran en  el  proceso  no  constituyen  la  certeza  para derivar la responsabilidad de mi  defendida”, siendo apenas  levísimas  y, por lo tanto, insuficientes para concluir en que la procesada sea  la autora intelectual del homicidio.   

Con  fundamento en lo expuesto, solicita que  se    case    la    sentencia    condenatoria   y   se   dicte   la   que   deba  reemplazarla.   

LA CORTE CONSIDERA  

La  demanda  de casación que a nombre de la  procesada  presentó su defensora, no reúne los requisitos formales que para su  admisión  estatuía  el numeral 3° del artículo 225 del Decreto 2700 de 1991,  subrogado por el 8° de la Ley 553 de 2000, vigente para la época.   

Entre  sus desatinos, que impiden un estudio  de fondo, se destacan los siguientes:   

1°  No distingue entre violación directa e  indirecta   de  la  ley  sustancial,  pues  denuncia  la  primera  y  dedica  la  disertación  a atacar la prueba, siendo del caso que la Sala reitere que cuando  se   acoge  la  senda  directa  se deben aceptar los hechos tal como fueron  plasmados  y  la  pruebas tal como fueron apreciadas por el sentenciador, siendo  el cuestionamiento estrictamente jurídico.   

En  el  primer  caso, el quebrantamiento del  precepto  sustancial es inmediato, en tanto que en el segundo es mediato, ya que  se  llega  a  él  como  consecuencia  del  yerro  cometido  en  la apreciación  probatoria.   

2° No diferencia entre normas sustanciales y  procesales,   pues   le   da   el  carácter  de  sustanciales  a  disposiciones  eminentemente  procesales,   como los artículos 247, 300 y 301 del Decreto  2700 de 1991.   

3°  Aceptando que quiso orientar la censura  por  la  vía  indirecta,  se  encuentra  que  no  logra exponer, con claridad y  precisión,  cuáles  son  los  desatinos  en  que,  a  su  juicio, incurrió el  Tribunal.   

Así,  en cuanto al ataque que dirige contra  la  prueba  indiciaria,  no  dice  si  lo  orienta  contra  la  prueba del hecho  indicador,   o  contra  el  proceso  intelectual  valorativo  de  la  inferencia  lógica,    o   contra   su   apreciación   conjunta,   al  considerar  su  articulación,  convergencia  y  concordancia,  siendo  del  caso  que  la  Sala  recuerde  que  si  se  dirige contra la prueba del indicante se debe señalar la  naturaleza  del  yerro en que incurrió el fallador, si de hecho o de derecho, y  el  falso  juicio  que  lo  determinó.  En  tanto  que  si lo cuestionado es la  inferencia  lógica,  la  única  vía  posible  es  el error de hecho por falso  raciocinio,  al  haberse  desconocido las leyes de la ciencia, los principios de  la  lógica o las reglas de la experiencia común, lo que no hace la demandante,  quien  reduce  la  argumentación  a oponerse a las conclusiones probatorias del  sentenciador,  al  estilo  de un alegato de instancia, desconociendo que las del  fallador  prevalecen,  por llegar la sentencia a esta sede amparada por la doble  presunción de acierto y legalidad.   

En  cuanto  a  la  crítica  que  hace  a la  declaración  de  Janet  Urrego  Forero,  no  dice  cuál  fue la naturaleza del  desatino  cometido  por  el  juzgador,  ni el falso juicio que lo determinó, ni  cuál  su  trascendencia,  habiéndose limitado a oponerse a la credibilidad que  le  dio  a  la segunda versión, sin percatarse que aquél goza de libertad para  apreciar  la prueba, dentro del sistema de la persuasión racional que nos rige,  sin   que  la  simple  discrepancia  sobre  su  mérito  constituya   vicio  demandable en casación.   

4° Finalmente, infringiendo el principio de  autonomía,  al  tenor  del   cual,  no se pueden entremezclar dentro de un  mismo  cargo  ataques  correspondientes  a  causales  distintas, se desvía a la  causal  tercera,  cuando  reclama  por  no  haberse investigado la existencia de  Blanca  Nancy  Bedoya,  censura  que  ha debido postular y desarrollar de manera  separada, por violación del principio de investigación integral.   

Frente a los anotados yerros de la demanda y  dado   que   la  Corte,  en  virtud  del  principio  de  limitación,  no  puede  subsanarlos,  se impone su rechazo y, consecuencialmente, se declarará desierto  el recurso extraordinario de casación.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por  la  defensora de MARINA  BURBANO   DE  GARZÓN.  En  consecuencia,  se  declara  desierto el recurso extraordinario de casación interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno,  al  tenor  de lo dispuesto por los artículos 226, subrogado por el 9°  de  la ley 553 de 2000, y 197 del C. de P. P. (Decreto 2700/91, aplicable a este  caso).   

Comuníquese y cúmplase.  

ALVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS                            CARLOS   AUGUSTO   GALVEZ  ARGOTE   

JORGE  ANIBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR  LOMBANA     TRUJILLO                     

CARLOS  EDUARDO MEJÍA ESCOBAR              NILSON  PINILLA     PINILLA                              

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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