17372(23-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17372  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nro: 103   

          Bogotá   D.C.,   lunes  veintitrés  de  julio  del  año  dos  mil  uno.   

VISTOS  

          Conforme  con  lo  establecido en los artículos 234 y 235 del C. de  P.  Penal,  se  pronuncia  la  Sala  acerca  de  la  admisión  de la demanda de  revisión   instaurada   por   el   apoderado   Judicial  de   RUBÉN  DARÍO  MARTÍNEZ, contra quien el  Juzgado  17  Penal  del  Circuito  de  Medelín,  Antioquia,  en  sendas  causas  acumuladas,  profirió  condena  de 52 años de prisión en fallo adiado octubre  27  de 1998 al declararlo penalmente responsable del concurso de hechos punibles  de  dos  (2)  homicidios, ambos agravados conforme a lo normado en el Art. 324-7  del  C. Penal -indefensión de la víctima-, y porte ilegal de armas de fuego de  defensa personal.   

Dicha  determinación  fue  confirmada en su  integridad  por  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de la citada ciudad,  por  la  suya del 10 de febrero del año siguiente, al revisar por apelación el  fallo de primer grado.   

HECHOS  

          Fueron  historiados  por  el fallador en la segunda instancia, de la  siguiente manera:   

“1-.   CAUSA  MATRIZ.  Hacia  las  19:30  horas  del 15 de abril de  1994,  cuando  Juan Carlos Quintero Rodas  se  dirigía  con su esposa e hija a su casa ubicada en el Barrio  Villatina,  fue  atacado con disparos de arma de fuego y poco después falleció  en  la Unidad Intermedia de Salud de Buenos Aires, a donde se le llevó en busca  de   atención  médica.  Como  autor  de  la  acción  homicida  fue  señalado  RUBÉN DARÍO MARTÍNEZ por  la  compañera permanente del occiso Nora Hoyos Cañas  y  aquél  fue  capturado  legalmente y se inició la  pesquisa.   

“2-.   CAUSA  ACUMULADA.  Aproximadamente  a las 11:00 horas del 26  de  junio  de  1994  fue  muerto  violentamente,  con disparos de arma de fuego,  Alcides   de   Jesús   Gaviria  Rodas  en  el  Barrio  Villatina  de  esta  ciudad, en presencia de varias  personas,  entre  ellas  dos  hermanas  del  interfecto. Del hecho se señaló a  RUBÉN DARÍO MARTÍNEZ, en  contra  de  quien  se  inició  la  investigación  que  con la ejecutoria de la  resolución   acusatoria,   se   acumuló   a   la   primera  causa.”   

Sólo   resta  agregar  que  celebrada  la  correspondiente  vista  pública, se profirieron los fallos de primero y segundo  grados ya relacionados en el introito de este proveído.   

LA    DEMANDA   DE  REVISIÓN   

          Con  invocación  de la causal tercera estipulada en el Art. 232 del  C.  de  P.  Penal,  pretende  el  accionante  remover  el  fallo  atacado con la  argumentación  de  que  el  sentenciado,  amén  de  no  ser  el  autor  de las  delincuencias   por   las   cuales  se  le  procesó  y  condenó,  jamás  tuvo  conocimiento  de  las  investigaciones  que sobre sus hombros se cernía, de las  cuales  vino  a  enterarse en el instante de su aprehensión. Como que nunca fue  citado  ni  buscado por autoridad alguna, de ahí que no se hubiera ausentado de  su  domicilio,  pues,  desconocía que en su contra se hubiesen librado órdenes  de   captura.   El   Estado  omitió  investigar  con  ahínco,  “con  celo  infatigable  tanto  lo  favorable como lo desfavorable al  sindicado,  allí jamás en estas investigaciones se hizo presente el Estado por  medio  de  la fiscalía al escenario de los acontecimientos, múltiples testigos  no  comparecieron y muchas evidencias en pro del sindicado no pudieron allegarse  (…)”, asegura el demandante.   

Por  sí solo y con medios rudimentarios, el  condenado  indagó lo realmente acontecido; descubrió los nombres de algunas de  las  personas  a  quienes Juan Carlos Quintero Rodas dio muerte, cuyos registros  notariales  de  defunción se anexan a la demanda, como también la identidad de  aquellas  otras a las que hizo víctimas de desalojo y desplazamientos del lugar  habitual  de  residencia en el barrio Villatina de la ciudad de Medellín.   Igualmente,  consiguió  toda  la  información  posible  acerca  de Juan Carlos  Flórez  Herrera, a. “Pájaro”, responsable del homicidio de Alcides Gaviria  Rodas.   

Las muertes de Gaviria Rodas y Quintero Rodas  injustamente  se  le  atribuyen,  puesto  que  evidencias  tales como la extrema  maldad  que  siempre caracterizó al segundo, y la occisión del primero a manos  de    Flórez    Herrera    y    no    de    él   -el   convicto   MARTÍNEZ-, no pudieron ser apreciadas por  el  juzgador habida cuenta de su presentación extemporánea, dándosele de esta  manera  solamente  valor  a prueba parcializada proveniente de los familiares de  las víctimas.   

         

Todo  ese  cúmulo  de  pruebas  dejadas  de  practicar  en  aquella  oportunidad,  especialmente  de  orden  testimonial, hoy  pretende  el  actor  se  lleven  a  efecto,  inclusive  la  averiguación con la  Fiscalía  del  estado  actual  de  las  investigaciones  -6 en total- sobre los  homicidios  perpetrados  en las personas relacionadas en su libelo, cuyas copias  solicita  allegar,  hechos  nuevos y pruebas nuevas que de haberse conocido para  el  momento  de los debates, en sentir del accionante hubiesen cambiado el rumbo  de  la instrucción pertinente y otro muy distinto hubiera sido el sentido de la  decisión.    

    

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          1.  La  acción  de  revisión  procede  contra sentencias que hayan  hecho  tránsito  a  cosa juzgada, dispone perentoriamente el Art. 232 del C. de  P.  Penal,  y  el escrito por cuyo medio se pretende su remoción no es de libre  formulación,   por   cuanto   el   Art.   234  ibidem  impone  el cumplimiento de los presupuestos de forma y  contenido  allí relacionados, cuya inobservancia hace que la respectiva demanda  resulte   inidónea   y  por  consiguiente  su  inadmisión  es  la  consecuente  declaración  que  ha  menester  hacer,  ha  dicho  con reiterada insistencia la  Sala.   

          Entre  las  exigencias  señaladas  en el precepto citado en último  lugar,  su  inciso  final  establece  que  con  el  escrito correspondiente debe  acompañarse  copia  de  los fallos de primero y segundo grados, “y  constancia  de  su ejecutoria”, según  el  caso,  cuya  omisión,  dado  el  carácter  rogado  de la acción, no le es  posible enmendar de oficio a la Corte.   

          De  una  tal  falencia,  adolece  la  demanda  de  cuyo examen en su  aspecto  formal  se  ocupa la Sala, puesto que si bien el libelista arrimó como  anexo  de  su  escrito  copias  de  los  fallos  producidos  en  las  instancias  ordinarias,  olvidó  aportar  las  constancias acerca de su ejecutoria, defecto  este  que  impone  su  inadmisión a voces del Art. 235  ejusdem.   

          2.  Al  margen  de  lo  anterior  y  en tratándose de la causal 3ª  esgrimida  por  el demandante como motivo de revisión, tiene dicho la Corte que  esta  acción  no  es  una  instancia  más  a  la  cual acudir en demanda de un  reexamen  probatorio  ya  agotado  en  sede  ordinaria,  como aquí se pretende,  puesto  que  el  objeto  fundamental  de  la revisión es enmendar la injusticia  material    de   un   fallo   -en   el   evento   sub  lite   permitir  la  demostración  de  que  ha  sido  condenado como responsable de un delito un  inocente-.   

Reanudar  el  debate  acerca  de un punto lo  suficientemente  discutido  en  los  respectivos  procesos  a  cuya revisión se  aspira,   o  solicitar  averiguar  por  el  estado  de  ciertas  investigaciones  ignorándose  su  propósito, o pedir establecer la posible comisión de delitos  por   individuos   ya   desaparecidos,   o  llamar  a  declarar  “ampliamente    sobre    las    dos    causas    aludidas”  a  determinados  testigos  sin especificar qué se persigue con  sus   deponencias,   son  objetivos  que  si  bien  propenden  por  un  interés  particular,  no  se compadecen con lo que de acuerdo con la causal 3ª invocada,  pudiera  perseguirse  con la acción de revisión, máxime si lo que se pretende  es  descubrir  errores  en  la estimación probatoria realizada por el fallador,  finalidad extraña a esta clase de impugnación.   

          3.  Ahora,  la  informalidad  de la demanda promovida sube de punto,  cuando  el  actor  apenas si relaciona las pruebas tendientes a quebrar mediante  la   acción   rescisoria,   la   condición   de  res  iudicata  que  ostenta  toda sentencia en firme.    

          Para  que  una  tal aspiración pueda producir resultados positivos,  es  menester  aportar con la  demanda,  ha  precisado  la  Sala  en  múltiples  ocasiones,  los  elementos de  persuasión  con  los  cuales  se  pretende  acreditar los hechos básicos de la  petición,  so  pena  de que aquélla sea rechazada, pues, independientemente de  las  consecuencias  o  resultados  que  pueda  deparar  su  desarrollo  ante  la  eventualidad  de  que  se  ordene  impartir  el  correspondiente  trámite,  esa  exigencia  se  erige  en presupuesto formal de insoslayable cumplimiento a voces  del  artículo 234-4 de la Ley Procesal Penal.  Al no allegar el demandante  el  soporte  probatorio  siquiera sumario de la razón de sus dichos, el escrito  en  su aspecto formal carece de la idoneidad necesaria para que la Corte entre a  ventilar  su  pretensión.  No  es  pues  al Juez de Revisión al que le compete  recopilar  las  pruebas que sirven de fundamento de la demanda, se insiste, sino  que  es  el  accionante el que debe acompañar con la solicitud de revisión los  elementos   de   juicio  con  los  cuales  aspira  a  demostrar  la  causal  que  invoca.   

          Por  modo  que,  a fuerza de no cumplir el escrito que en su aspecto  formal  viene  de  examinarse, con los presupuestos que para su admisión impone  el  Art.  232-3  del  C.  de P. Penal, la demanda debe ser rechazada conforme lo  dispone  el  Art. 235 ejusdem.   

          En   mérito  a  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,   Sala  de  Casación  Penal,   

  RESUELVE   

         1.   Reconocer  personería  al   abogado  Rafael    Rodríguez    Mesa    como   defensor   del   condenado   RUBÉN  DARÍO  MARTÍNEZ, en los términos  y     para     los     efectos     del     poder    conferido.      

          2.    Rechazar   in   limine   la   demanda   de  revisión  que  en  representación  del  mentado  reo  instauró  su  defensor,  conforme  con  las  motivaciones plasmadas en el cuerpo de este proveído.   

         

CÓPIESE, NOTIFÍQUESE Y  CÚMPLASE   

CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS               CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                       

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO               EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                    

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN               NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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