17363(28-06-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso N° 17363  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr.  FERNANDO  E.  ARBOLEDA RIPOLL   

Aprobado acta No. 92  

Bogotá, D. C., veintiocho (28) de junio del  año dos mil uno (2001).   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  JOSE HELI CASTILLO BUITRAGO.   

          Antecedentes.-   

Ante el Juzgado quinto penal del circuito de  Pereira,   se   acumularon   dos   causas   relacionadas   con   los  siguientes  hechos.   

1.-  Aproximadamente  a  la  una  y  treinta  minutos  de  la madrugada del treinta y uno de mayo de mil novecientos noventa y  ocho,  en momentos en que el señor JOSE HELI CASTILLO BUITRAGO se movilizaba en  un  vehículo  de  servicio  particular  por  el  sector  del  Barrio La Isla de  Pereira,  fue  requerido  por una patrulla policial que encontró en su poder un  revólver     calibre     .38     largo,    sin    contar    con    la    debida  autorización.   

Abierta  la  investigación por la Fiscalía  once  delegada  ante  los  juzgados  penales del circuito de Pereira (fl. 3), lo  vinculó  mediante  indagatoria (fl. 4) y definió  su situación jurídica  con  medida  de  aseguramiento de detención preventiva, concediéndole libertad  caucionada   (fl.   10   y  ss.).  Posteriormente,  previa  clausura  del  ciclo  instructivo  (fl.  26), el veintidós de septiembre de mil novecientos noventa y  ocho  se  calificó el mérito probatorio del sumario con resolución acusatoria  en  contra  del  sindicado  por  el  delito de porte ilegal de armas de fuego de  defensa  personal  (fls.  29  y  ss.),  mediante  determinación  que  adquirió  ejecutoria  en  esa  instancia  al no haber sido objeto de impugnación (fls. 35  vto.).   

2.-  Aproximadamente  a  las  diez y treinta  minutos  de  la  noche  del cinco de noviembre de mil novecientos novena y ocho,  por  el  sector de la calle 72 con carrera 26 de Pereira, la menor LEYDY TATIANA  PARDO  MONSALVE,  quien  se  transportaba  como  pasajera  en  una  motocicleta,  recibió  un  disparo  de  arma  de  fuego  que le impactó la región occipital  derecha ocasionándole la muerte.   

Abierta  la  investigación por la Fiscalía  veinticuatro  delegada ante los jueces penales del circuito de dicha ciudad (fl.  46),  vinculó  mediante  indagatoria  a JOSE HELI CASTILLO BUITRAGO (fl. 71), y  definió  su  situación  jurídica  con  medida  de aseguramiento de detención  preventiva (fls. 76 y ss.)   

Posteriormente,  luego de decretar el cierre  de  la  investigación  (fl.  102), el dos de junio de mil novecientos noventa y  nueve  calificó el mérito probatorio del sumario con resolución acusatoria en  su  contra  por  el  concurso  de delitos de homicidio, porte ilegal de armas de  fuego  de defensa personal y disparo de arma de fuego contra vehículo (fls. 108  y  ss.),  en  determinación  que  el dieciséis de julio siguiente la Fiscalía  tercera  delegada  ante  el  tribunal  superior  del  distrito judicial, revocó  parcialmente  respecto del delito de disparo de arma de fuego contra vehículo y  precluyó  la  instrucción,  confirmándola en sus restantes partes, al conocer  de  ella  por  vía  de  apelación  interpuesta  por  la  defensa  (fls.  129 y  ss.).   

Dispuesta  la acumulación de las dos causas  (fl.  51), luego de haberse llevado a cabo la vista pública (fls. 76 y ss.), el  quince  de  diciembre  de  mil  novecientos  noventa  y  nueve  se puso fin a la  instancia  mediante  condena al procesado a las penas principales de veintiséis  (26)  años  de  prisión  y  el  decomiso  a  favor  del  Estado  de  las armas  incautadas,  y  la  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas  por  el  término  de  diez  (10)  años,  por  cuanto  lo  declaró  penalmente  responsable  de  los delitos imputados en los respectivos pliegos enjuiciatorios  (fls. 84 y ss).   

Apelado  el  fallo  por  el  procesado  y su  defensor,  el  tribunal superior en decisión proferida el veintidós de febrero  del  año  dos  mil,  al  desatar  la  alzada  interpuesta, resolvió impartirle  confirmación integral (fls. 3 y ss. cno Trib.).   

Ejecutoriado  el fallo de segunda instancia,  en  la  oportunidad  prevista  por el artículo 223 del Código de procedimiento  penal,  modificado  por  el  artículo  6º  de  la Ley 553 de 2000, el defensor  presentó  demanda  de  casación sobre cuya admisibilidad se pronuncia la Corte  (fls. 30 y ss. cno. Trib.).   

                         La  demanda.-   

Sin precisar la causal en que se apoya, pues  se  limita  a  mencionar  “para el presente caso lo establecido en el art. 220  del  C.  de  P.P.”,  el  actor denuncia que en el fallo se incurrió en “una  apreciación  errónea  a  la  prueba,  dentro de un juicio de identidad”, que  determinó  la  violación  del  artículo  36 del Código penal, pues cuando su  asistido  “hizo  uso del revólver lo hizo para asustar a la persona con quien  discutía  y  no  tenía  conocimiento  de que el hecho considerado como punible  tuviera  repercusión en la humanidad de Leydy Tatiana Pardo, y todo lo sucedido  fue  entonces  casual  y  por  eso  se  ha hablado de culpa ya que hubo falta de  previsión en el resultado”.   

Dice  no explicarse la razón por la cual no  se  dio crédito al dicho del procesado, pues en el expediente no aparece prueba  que  lo  desvirtúe  al  punto  de  no  existir  denuncio  del  conductor, medio  probatorio  sobre  la  localización  de  las  heridas  recibidas  por  éste, o  diligencia de inspección judicial al vehículo.   

Acusa  asimismo  no  haberse  observado  las  formas  propias  del  juicio “en razón de que en forma unilateral se ha hecho  una  apreciación  de  lo  dicho  por  mi  defendido a fin de darle un viraje al  proceso  con  el  fin  de  imponer  una  condena como la recurrida, ya que no es  lógico   admitir   que   una  prueba  se  analice  en  forma  parcializada  con  detenimiento  de  los  mismos interés (sic) de la justicia”. (fls. 30 y ss.).   

         SE CONSIDERA:   

Cuando se plantea violación indirecta de la  ley  sustancial  por errores de hecho en la apreciación de las pruebas, como al  parecer  es  la  pretensión  del  demandante,  en  este caso, se impone para el  casacionista   el   deber   de   determinar  si  el  yerro  se  originó  en  la  contemplación  material  o  en  la  valoración  racional  de  su mérito, y en  tratándose  de la primera a hipótesis, precisar su modalidad: si de existencia  por  omisión  o  suposición  del  medio,  o de identidad por distorsión de su  contenido fáctico.   

Complementariamente,  con  demostración del  desacierto  debe  indicarse  las  pruebas  sobre  las  cuales el error ha tenido  ocurrencia,  y  acreditar  sus  repercusiones,  tarea  que presupone analizar de  nuevo  los  elementos  de  prueba  en  conjunto con los cuales no concurre vicio  alguno,  obviamente  tomando  en  cuenta  el  tipo y alcance del yerro de que se  trate,  en  orden  a  establecer si las conclusiones del fallo se mantienen o si  por el contrario pierden su fundamento.   

Este  rigor lógico y técnico, propio de la  casación,  no  es  observado  por el demandante, quien omite mencionar  la  causal  en  que  se  apoya,  y  se  limita  a enunciar la existencia de un error  probatorio  sin identificarlo. Aun cuando pareciera que denuncia un falso juicio  de  identidad,  deja  de  confrontar  el contenido material del medio con el del  fallo  en  orden  a  evidenciar  su  existencia, y no se ocupa en establecer sus  implicaciones  en  la  declaración del derecho contenida en la parte resolutiva  de la decisión impugnada, como corresponde hacerlo en estos casos.   

Además  de  esto,  el  libelo solo contiene  apreciaciones  generales  sobre  la  manera  como  los  juzgadores  de instancia  debieron  haber  valorado  la  indagatoria  del  procesado,  las  cuales si bien  revelan  la inconformidad del actor con la decisión de condena, lejos están de  constituir    un    cargo    serio    susceptible    de    ser    estudiado   en  casación.     

La doctrina de esta Corte persistentemente ha  precisado,  que  los  errores  probatorios  no solo deben alegarse sino, lo más  importante,   demostrarse,  debiendo  fundarse en atentados a la legalidad,  no  en  la  simple  oposición   del  criterio  de  las  partes  con el del  juzgador,  pues  en  una controversia de esta índole, la razón siempre estará  de  parte  de éste por virtud de la doble presunción de acierto y legalidad de  que   están   amparados  los  fallos  de  segunda  instancia.      

En estas condiciones, dado que la demanda no  reúne  los  mínimos  presupuestos  formales y de fundamentación, no cabe más  alternativa   que   inadmitirla  y,  en  consecuencia,  tener  que  devolver  el  expediente  al  despacho de origen en acatamiento a lo previsto por el artículo  226  del  C.  de  P.  P., modificado por el artículo 9º de la Ley 553 de 2000,  previa comunicación a los sujetos procesales.   

Conforme   a  las  previsiones  que  al  respecto  traen  los  artículos  197  y 226 ejusdem, esta decisión cobra   ejecutoria  con  su suscripción y, por lo mismo, contra ella no procede recurso  alguno.   

     

En  mérito  de  lo expuesto, LA  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E:   

INADMITIR   la  demanda   de   casación   presentada   a   nombre  del  procesado  JOSE   HELI  CASTILLO  BUITRAGO  por  lo  anotado en la motivación de este proveído.   

Comuníquese  y  devuélvase  al tribunal de  origen.   

Cúmplase.  

CARLOS   E.   MEJIA  ESCOBAR   

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL      JORGE E. CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS           CARLOS  A.  GALVEZ  ARGOTE                

JORGE         A.        GOMEZ  GALLEGO                  EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                                                                                                                 No hay firma   

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON                    NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *