17173(04-10-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 17173  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No.151  

          Bogotá,   D.   C.,   cuatro   (04)   de  octubre  de  dos  mil  uno  (2001).   

VISTOS  

          Mediante  sentencia  del  12  de  agosto de 1999, el Juzgado Segundo  Promiscuo  del  Circuito  de  San Juan del Cesar condenó al señor César  Augusto  Gómez  Valle a las penas  principales  de  cinco años de prisión, multa de doce mil pesos y prohibición  de  conducir  automotores por tres años, al encontrarlo penalmente responsable,  como  autor,  del  concurso de delitos de homicidios culposos en las personas de  JOSÉ PABLO ARAÚJO KAMMERER y HUMBERTO BARRAGÁN CASTRO.   

          Recurrida  esta decisión por la defensa, el 18 de noviembre de 1999  fue  confirmada  por  una  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de  Riohacha.   

          El  defensor  interpuso  recurso  de casación el 29 de noviembre de  1999.  El  25  de febrero del año siguiente presentó la demanda. Ahora la Sala  se pronuncia de fondo sobre ésta.   

HECHOS  

          Aproximadamente  a las 7:30 de la noche del 18 de diciembre de 1994,  en  la  vía  que  de  El  Molino conduce a San Juan del Cesar, colisionaron los  siguientes  vehículos:  camioneta  marca  Ford  de  placas  venezolanas 915XHD,  conducida  por  GUSTAVO  ADOLFO  SÁNCHEZ  DÍAZ  y que llevaba como pasajeros a  MARÍA  SANDRA  MEJÍA  DÍAZ  y JOSÉ DE DIOS CAMPO TORREGROZA; camioneta marca  Toyota  de  placas  RCG-007,  que  llevaba  a  César  Augusto   Gómez  Valle  como  conductor  y  a  JESÚS  MAURICIO  GÓMEZ,  RONAL  WARNER  MIETH  y  JOSÉ  PASEYA  DÁVILA en condición  acompañantes;  y  automóvil  marca  Renault  de placas LDA-162, ocupado por su  conductor  HUMBERTO  BARRAGÁN  CASTRO  y  los  pasajeros  JOSÉ  PABLO  ARAÚJO  KAMMERER,  ENRIQUE  ALFREDO  BENJUMEA  VEGA,  JENNYS CRISTINA OÑATE GONZÁLEZ y  ORIETA DEL CARMEN CUADRADO MALDONADO.   

          Como  consecuencia del suceso fallecieron BARRAGÁN CASTRO y ARAÚJO  KAMMERER y resultaron varios lesionados.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          El  4  de  enero  de  1995  el  Fiscal  Seccional  de  la  Unidad de  Anti—Extorsión    y  Secuestro  de San Juan del Cesar abrió investigación y, tras indagar al señor  César Augusto Gómez Valle,  el  7  de febrero siguiente decretó su detención como responsable del concurso  de delitos de homicidio y lesiones personales culposos.   

          El  12  de  agosto  de 1996 se declaró cerrada la instrucción (fl.  393)  y  el  19  de  septiembre  del  mismo  año  se  profirió  resolución de  acusación  contra  el  indagado  en  los  mismos términos por los cuales se le  impuso medida de aseguramiento.   

          El  12 de agosto de 1999, el Juez Segundo Promiscuo del Circuito del  Cesar,  luego  de cumplir con las formas propias del juicio, declaró la nulidad  de  lo  actuado  en  lo  relacionado  con  las  lesiones  personales y profirió  sentencia  condenatoria  en  contra  del señor Gómez  Valle,  en  los términos ya indicados, decisión que,  recurrida  por  el  defensor,  fue  objeto  de  confirmación  por  una  Sala de  Decisión   Penal   del   Tribunal   Superior  el  18  de  noviembre  del  mismo  año.   

          El  señor  defensor  interpuso recurso extraordinario de casación;  admitida  la  correspondiente  demanda,  se  recibió concepto de la Procuradora  Primera Delegada en lo Penal.   

LA DEMANDA  

          El  defensor  formula  tres cargos contra la sentencia del Tribunal,  los cuales desarrolla así:   

          1.  Como  cargo principal acude a la causal primera, cuerpo segundo,  del  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal derogado (que corresponde  al  207  del  nuevo) en cuanto a la violación indirecta de una norma sustancial  por  error de hecho, al apreciar el testimonio de YENIS CRISTINA OÑATE, pues el  Tribunal,  para desestimarlo, expresa que los señores ENRIQUE BENJUMEA y ORIETA  DEL  CARMEN,  con su silencio respecto de si el carro blanco adelantó de manera  indebida  al automóvil Renault, refutan a la primera, además de que se tiene a  BENJUMEA  como  testigo  imparcial, cuando le asiste interés por ser ofendido y  parte  civil,  lo  que  al  desconocerse  comporta  yerro  por omisión que hace  producir a su declaración efectos contrarios.   

          2.  El  cargo  segundo  se hace consistir en violación indirecta de  una  norma  sustancial  por  error  de  hecho,  por cuanto las sentencias restan  mérito  al  croquis  levantado  por  las  autoridades  de tránsito, con lo que  tergiversan  la  prueba,  pues  en  ninguna  parte  del gráfico se afirma, como  concluye   el   Tribunal,   que   el   vehículo   Renualt,  en  un  intento  de  adelantamiento,  invadió el carril contrario, aspecto que se habría dilucidado  si  se  hubiera  accedido a practicar la inspección solicitada por el apoderado  de la parte civil.   

          3.  Como cargo subsidiario se invoca la causal primera para acusar a  la  sentencia  de  incurrir  en  error  de  derecho  al  valorar  el  croquis de  tránsito,  pues  en  tratándose,  dice  el  actor,  de una prueba pericial, ha  debido  permitirse su controversia, agotando el trámite de los artículos 270 y  271    del   Código   de   Procedimiento   Penal   (254   y   255   del   nuevo  estatuto).   

EL MINISTERIO PUBLICO  

          La  señora  Procuradora  Primera Delegada en lo Penal solicita a la  Sala no casar la sentencia, porque:   

          1.  Respecto  del  cargo  por  error  de hecho en la valoración del  testimonio  de  YENIS OÑATE, es deficiente su formulación al no especificar la  modalidad  del  yerro  y  como cuestiona el proceso de valoración, concluye que  debió  plantearla dentro del denominado falso raciocinio, pero no demostró que  el  Tribunal  desconoció  las  leyes  de  la  ciencia,  los  principios  de  la  lógica   o  las  reglas  de  la  experiencia,  tornándose  en  un postura  personal  sobre  lo  que considera correcto entendimiento de la prueba. Además,  el  Tribunal  descartó  el  dicho  de  YENIS  porque  los  otros  ocupantes del  vehículo,  no sólo ENRIQUE BENJUMEA sino también ORIETA CUADRO, no dan cuenta  del  hecho  por  ella  descrito.  Finalmente, la Corporación concluye, que aún  aceptando  el  dicho  de  YENIS,  la  maniobra que detalla no hubiera causado la  tragedia,  lo  que  torna  insubstancial el cargo pues el error no se dio, ni de  haberse presentado habría tenido trascendencia.   

          2.  En  lo relacionado con el error de hecho al valorarse el croquis  de  tránsito  por haberse tergiversado su contenido, la Procuraduría anota que  cuando  el  actor  sostiene que el dibujo sí muestra invasión del carril y que  por  ello  el  Tribunal  pudo concluir que intentó un adelantamiento, admite la  inexistencia  del  yerro  porque  acepta  que  lo  último pudo ser producto del  análisis  del fallador. El Ad-quem, dice el Ministerio Público, no tergiversó  el    documento,    pues   éste   sí   muestra   la   invasión   del   carril  contrario.   

          3.  Sobre  el  subsidiario cargo atinente a que se cayó en error de  derecho  al  valorar  el  croquis,  la  Procuradora  Delegada  concluye  que hay  confusión  técnica y conceptual, pues si se argumenta, aunque no se nombra, un  falso  juicio  de  legalidad, debe probarse su trascendencia en la sentencia, lo  que  no  se  hace  y  ese medio de prueba no sólo no fue soporte de la condena,  sino   que   se   descartó   por   considerarse   contrario   a   la  evidencia  procesal.   

          Agrega  que  este  cargo  no  puede  soportarse  en  la  negativa de  practicar   una  inspección  judicial,  pues  el  no  acopio  de  pruebas  debe  plantearse  por  la  causal tercera de nulidad y no por la primera, pero además  con  tal  inspección  la parte civil pretendía probar precisamente la falsedad  del  croquis,  conclusión  idéntica  a la que llega la sentencia, lo que torna  ilógico  el sustento del cargo. Por otro lado, el croquis no fue utilizado para  desvirtuar  el dicho de YENIS OÑATE, como afirma el actor, quien se equivoca al  pretender  un  trámite  de prueba pericial a ese gráfico, cuando constituye un  documento público.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          La  Sala  se  ocupará de las pretensiones de la demanda en el mismo  orden en que fueron propuestas.   

El primer cargo  

          Al  amparo  de la causal primera, cuerpo segundo, (artículo 220 del  derogado  Código  de  Procedimiento  Penal  y  207  del  nuevo),  se acusa a la  sentencia  del  Tribunal  de  violar,  por  vía indirecta, una norma de derecho  sustancial,  lo cual, se dice, ocurrió por error de hecho en la apreciación de  las pruebas.   

          1.  Por  el  principio  de limitación, la Corte no puede suplir las  falencias  de  la  demanda  y  proceder,  a  través  de  la  interpretación, a  completarla,  pues el demandante con su escrito es quien fija la competencia del  Tribunal  de  casación.  En  estas  condiciones  el  cargo  no  está llamado a  prosperar,  como  que  tratándose  de  la  violación indirecta de una norma de  derecho  sustancial por error de hecho, compete al actor especificar si el yerro  constituye  un  falso  juicio  de existencia, un falso juicio de identidad, o un  falso raciocinio. Con estas exigencias no cumple el demandante.   

          2.  Observa  la  Sala,  por  otra  parte,  que  el censor acusa a la  sentencia  de  tergiversar el testimonio de YENIS CRISTINA OÑATE con base en el  dicho  de ENRIQUE BENJUMEA, a quien se lo tiene como imparcial, cuando no lo es,  en  consideración  a  su  condición  de  víctima  y parte civil, cargo que no  coincide  con  la  verdad,  pues  en  principio  debe  decirse que los fallos de  primera  y  segunda  instancia conforman una unidad, contexto dentro del cual se  tiene  que  el  Juez Promiscuo concluyó en la credibilidad de los cargos contra  el   señor  Gómez  Valle,  basado  de  manera  primordial en la observación del video grabado la noche del  accidente,  cuyos  “análisis, fundamentados en reglas lógicas y afincados en  elementos  probados,  permiten restarle credibilidad a  la  versión  del  procesado  y  sus  acompañantes; en  cambio,  posibilitan  reconocérsela  a  la  versión  sostenida  por  los  viajeros  de  la  Ford  blanca  y  del  Renault …”.   

          De  tal  manera  que el cargo queda sin soporte, toda vez que fueron  elementos  diversos  de  la  pretendida  ausencia  de  imparcialidad  de ENRIQUE  BENJUMEA,  los  que llevaron al juez de primera instancia a admitir como ciertos  unos testimonios y descartar los otros.   

          Además,   tampoco  es  cierto  que  el  Tribunal  para  valorar  el  testimonio  del  señor ENRIQUE ALFREDO BENJUMEA omitiera apreciar su pretendido  interés  en  cuanto  su  condición  de víctima. Parece que no se leyó con el  detenimiento  necesario  la sentencia de segunda instancia, pues allí se afirma  que   “La   Sala   tiene   entendido,   en  armonía  con  la  doctrina  y  la  jurisprudencia,  que  la  calidad  de  parte  ofendida  con  el delito, no puede  conducir,  por  sí  sola,  a  desestimar  su  testimonio,  ya  que es tarea del  fallador,  en  razón  de  las reglas de la sana crítica que debe aplicar en la  valoración  de  la  prueba,  analizar en conjunto todos los elementos de juicio  existentes  en  el  proceso,  para  así  desechar  o acoger, razonadamente, los  testimonios rendidos por uno u otro grupo de testigos …”.   

          El  Tribunal  siguió analizando que el juez realizó esa labor que,  al  compartirla  la  segunda  instancia,  comportó  que  hiciera  propios tales  argumentos,  todo  lo  cual, en su conjunto llevó a esa Corporación a concluir  que  YENIS CRISTINA OÑATE “no merece credibilidad”; luego no hay tal que se  haya  omitido  el  análisis  que se reclama, como tampoco que la no aceptación  del  relato  de  esa dama haya obedecido a la aceptación exclusiva del dicho de  ENRIQUE  ALFREDO  BENJUMEA, el que, por otra parte, cuando es citado, se hace en  conjunto  con  el  de ORIETA DEL CARMEN CUADRADO, para colegir que son ellos, no  sólo  ENRIQUE, quienes estando en igualdad de condiciones que YENIS no pusieron  en conocimiento el pretendido adelantamiento.   

          3.  Por  otra  parte,  como  con  acierto anota la Procuraduría, el  actor  no  demostró  que  la supuesta omisión, que no existió, tuviese alguna  trascendencia  en  el sentido de la decisión. Recuérdese que no basta enunciar  los  hipotéticos  yerros,  y  que  es  su  deber demostrar que si no se hubiese  incurrido  en  ellos, el sentido de la sentencia habría sido diverso, carga con  la  cual  no  cumplió  el demandante. Súmese que si la falencia fuera real, no  habría  tenido  injerencia  en  la  condena, pues que el Tribunal concluyó que  aún  en  el  supuesto  de  aceptar  el  relato de YENIS respecto del pretendido  adelantamiento,  “  …  dicho  lugar,  según  la  misma  deponente y ENRIQUE  ALFREDO  BENJUMEA,  está  ubicado  mínimo  a  doscientos  metros del sitio del  accidente,  distancia  esta  que  le  permitía a la Ford retomar ampliamente su  carril, antes de colisionar con la Toyota”.   

          Por  modo que si la sentencia demandada encontró, que aún creyendo  a  la  testigo,  ello  no  exoneraba  de  responsabilidad  al  sindicado,  surge  incuestionable  lo  intrascendente  del  error,  como  que  el  mismo no habría  determinado que el sentido del fallo fuera diverso.   

          El cargo no prospera.   

El segundo cargo  

          Se  ubica  como  violación  indirecta  de  una norma sustancial por  error  de  hecho  en  la  apreciación del croquis levantado por la autoridad de  tránsito,  por  cuanto se hace una tergiversación de esa prueba, que consiste,  en  palabras del actor, en que el documento no reza que el accidente se debió a  que  el automóvil Renault invadió el carril de la camioneta Toyota y menos que  intentara realizar maniobra de adelantamiento.   

          1.  Al  desarrollar  el cargo, el censor desvirtúa su censura, toda  vez  que admite que en el croquis se especifica “como causa probable según la  descripción  del  apartado  12 (folio23) la invasión por el Renault del carril  correspondiente  al  vehículo  # 1”, transcripción de la defensa que pone de  presente  que  el  dibujo  de tránsito sí estipula la invasión a que alude la  sentencia;  ahora  bien,  es  cierto,  como  dice la demanda, que el gráfico no  contiene  “el  agregado  de  intento  de adelantamiento”, pero ello obedece,  según   explica   el   mismo  censor  a  “que  la  Sala  lo  infiera  de  las  convenciones”,  esto  es, que el mismo actor admite que en su labor válida de  valoración  el  Ad-quem concluyó, con base en las especificaciones y símbolos  señalados, lo que causa extrañeza al casacionista.   

          Basta  revisar  el  boceto  de  folio  23 para percatarse de que, en  efecto,  se muestra al automóvil Renault (el vehículo número 2) invadiendo el  carril  contrario,  y  para  que  no  quede  duda alguna al respecto, dentro del  apartado  de “causas probables”, el agente especificó que “El vehículo #  2  (el  Renault)  invadió el carril del vehículo # 1 (la camioneta Toyota)”;  de  tal manera que cuando el Tribunal dedujo estos aspectos del croquis, no puso  a  decir al documento nada diverso de su real contenido, con lo cual respetó la  esencia material del medio.   

          2.  Yerra  el  actor  cuando  pretende  sustentar  el  cargo  con la  ausencia  de  una  inspección  judicial que fue solicitada por la parte civil y  rechazada  por  los  jueces. En principio, como anota el Ministerio Público, la  negativa  a  recaudar  medios  de  prueba, por incidir, ya en un proceso como es  debido,  ora  en  el  derecho de defensa, debe atacarse por la vía de la causal  tercera de nulidad.   

          Por  otra  parte, cuando el apoderado de la parte civil solicitó la  aludida  inspección  judicial,  fue enfático en sostener que quería constatar  la  ubicación  real de personas y carros, por cuanto lo levantado en el croquis  “constituye  una  falsedad”,  luego  la prueba que se echa de menos tendía,  como  argumentó  quien  la  solicitó,  a  demostrar  la  falsedad  del aludido  gráfico,  falencia  que  deviene  en  inocua,  como  que  el  Tribunal llegó a  idéntica  conclusión,  al  extremo  de  disponer  se  investigara al agente de  tránsito  por  falsedad y fraude procesal, delitos originados en lo plasmado en  el boceto.   

          El cargo se despachará de manera adversa.   

El cargo tercero  

          Radica,  a  voces  del demandante, en violación a la causal primera  de  casación,  por  error  de  derecho  en la apreciación del croquis, pues el  alcance  que  el  Tribunal  suministra  a  su  contenido  incide  en la carga de  culpabilidad pues infirma el dicho de YENIS CRISTINA OÑATE.   

          1.  Aparte  de  reincidir en las fallas de técnica, pues no precisa  expresa  y  exactamente  si  la violación fue por vía directa o indirecta y la  modalidad  del pretendido error, el soporte de esta censura radica en los mismos  argumentos  en  que  se apoya el cargo primero, y la Sala ya demostró a espacio  que  en  modo  alguno  los  fallos  de  instancia desvirtuaron el dicho de YENIS  OÑATE  bajo  las  premisas  que discrimina el actor, pero que aún cuando fuera  cierta   su  tesis,  tampoco  prosperaría  la  propuesta,  por  cuanto  ninguna  incidencia  tendría  en  el  sentido  de  la  decisión,  pues el Tribunal hizo  claridad  respecto  de  que  así  se  aceptara  la  descripción de la dama, la  derivación de responsabilidad permanecía invariable.   

          2.  Desacertado  se muestra el censor cuando afirma que se violó el  proceso  como  es debido porque al croquis no se le dio el trámite propio de un  dictamen  pericial,  para permitir su contradicción, cuando lo cierto es que se  está  ante  un informe de policía judicial, en los términos del artículo 319  del  vigente  Código  de  Procedimiento  Penal  (316 del derogado) que, como lo  anota  la  Procuradora  Delegada, debe tenerse como un documento público, en la  medida  en  que  fue  expedido  por  un  servidor  público  en ejercicio de sus  funciones.   

          El cargo no puede tener éxito.   

          Como  no  prosperan  las  pretensiones  del  señor  defensor, no se  casará la sentencia demandada.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia,  administrando  justicia en nombre de la República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE  

         

          No casar la sentencia impugnada.   

          Cúmplase   y   devuélvase   al   Tribunal  de  origen.                

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                   JORGE  E.  CÓRDOBA  POVEDA            

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                    CARLOS  A.  GÁLVEZ  ARGOTE                                      

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                    EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO           

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN            NILSON  E.  PINILLA     PINILLA                               

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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