17072(27-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 17072  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

DR.   HERMAN   GALÁN  CASTELLANOS   

Aprobado acta No. 058    

Bogotá,  D.C.,  veintisiete (27) de mayo de  dos mil tres (2003)   

En  contra  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida por el Tribunal Superior de Distrito Judicial de Antioquia,  dentro  de  las  presentes  diligencias,  el  defensor  del acusado EDISON  JAVIER VALENCIA MARTÍNEZ interpuso  oportunamente  el recurso extraordinario de casación, cuya demanda compete a la  Corte  examinar  con  miras a establecer si cumple con los requisitos que la ley  exige para su admisión.   

HECHOS  

El procesado EDISON  JAVIER  VALENCIA  MARTÍNEZ fue elegido Alcalde Popular  para  el  periodo  constitucional comprendido entre el 1° de enero de 1995 y el  31  de  diciembre  de  1997  en  el  municipio  de  Puerto Triunfo (Antioquia) y  encontrándose  próximo  a  terminar  su  periodo  vendió a la señora ROSARIO  CATAÑO  el automotor de placas OKU 407 modelo 1997 de propiedad del municipio y  destinado  para  el  uso del burgomaestre como vehículo de representación, por  la  suma  de  $30.000.000.oo  cuando  según  el  inventario  del  municipio fue  avaluado en $43.000.000.oo.   

ACTUACIÓN   PROCESAL   

1.- Con base en la denuncia formulada por el  señor  JAIME  BARRIENTOS  URREA  sucesor en la Alcaldía de Puerto Triunfo y en  los  demás  medios  de  convicción  incorporados  dentro  del  término  de la  indagación  preliminar,  la Fiscalía 98 de Puerto Triunfo Antioquia, profirió  resolución  de  apertura  de  instrucción (fl. 47 c. # 1) en la que dispone la  indagatoria  del  denunciado,  cumplido  lo  cual  se le resolvió la situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención preventiva por el concurso  de  delitos  de interés ilícito en la celebración de contratos y contrato sin  el  cumplimiento  de  requisitos legales, la que al ser impugnada fue confirmada  por  la  Unidad  de  Fiscalías  Delegada ante el Tribunal Superior de Antioquia  .   

2.-  Clausurada  la investigación, el 30 de  septiembre  de  1998  se  calificó  el  mérito  de  la actuación sumarial con  resolución  de  acusación  por  el  delito  de  celebración  de contratos sin  cumplimiento  de  los  requisitos  legales  (fl.  197  c.  # 1). Ejecutoriada la  anterior   decisión,  pasó  el  proceso  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Santuario,  el  que  una vez cumplida la diligencia de audiencia publica, dictó  sentencia   de   carácter  absolutoria  en  favor  del  procesado  VALENCIA  MARTÍNEZ   por  el  delito  imputado en la resolución de acusación (fl. 377 c. # 1).   

3.-  El  representante  de  la  parte  civil  interpuso  el  recurso  de  apelación,  dando  lugar  a  la  revocatoria  de la  sentencia   absolutoria   y,   en   su   defecto,  se  condenó  a  EDISON  JAVIER VALENCIA MARTÍNEZ a la pena  principal  de  54  meses  de prisión y multa equivalente a 12 salarios mínimos  mensuales  vigentes  para la época en que se cometió el delito e interdicción  de  derechos  y  funciones públicas por el mismo término de la pena principal,  decisión  esta última que es objeto del impugnación en sede de casación (fl.  417 c. # 1).   

LA  DEMANDA   

El  defensor  del  procesado  EDISON  JAVIER  VALENCIA MARTÍNEZ, impugna  la sentencia bajo la enunciación de dos cargos.   

1.- Con la invocación del inciso 1° numeral  1°  del  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal, violación directa,  denuncia  como yerro en que incurrió el Tribunal el desconocimiento del derecho  de  defensa  consagrado en el artículo 29 de la Carta Política, los artículos  1°  y  2° del Código de Procedimiento Penal, que refieren al debido proceso y  presunción  de  inocencia y el artículo 247 del Código de Procedimiento Penal  anterior atinente a la prueba necesaria para condenar.   

Sostiene  que para que se pueda condenar por  el  delito de celebración de contratos sin requisitos legales, es necesario que  aparezcan  establecidos todos los elementos normativos del tipo; empero, en este  caso  los  requisitos  que  pudieron   haber  faltado no serían legalmente  esenciales  y  el  interés ilícito, fue deducido por parte del Tribunal de una  prueba  inexistente,  pues por ninguna parte aparece que el precio por el que se  vendió  el  vehículo  fuera  inferior  a  su  valor  comercial y brilla por su  ausencia   un   dictamen   o   avalúo   que  muestre  que  los  $30’000.000.oo  no  es  el  valor de dicho  automotor.   

Precisa  que  los  magistrados  sin fórmula  clara  determinaron  que  el  valor  es  muy  bajo, cuando en todo el proceso se  argumentó  que el precio de venta no podía ser superior, por cuanto se trataba  de  un vehículo oficial con un recorrido de 90.000 kilómetros; entonces, al no  manifestarse  por  qué  el avalúo debía ser mayor es evidente que se viola el  derecho  de  defensa  de su defendido porque se da por cierta una situación que  no aparece en el proceso.   

2.-   Bajo   el   título   “VIOLACIÓN  DEL  DERECHO  DE  DEFENSA  POR  INDEBIDA APRECIACION  PROBATORIA”,  afirma que en este caso se dice que no  se  obtuvieron los avalúos, ni se realizaron las publicaciones a que se refiere  la  Ley  80  de  1993, cosa que no es cierta, pues el vehículo fue avaluado, se  escucharon  varias  ofertas  y  se dio a conocer a la comunidad la intención de  venderlo  por  parte de la administración y esto aparece claramente establecido  dentro  del  expediente;  sin  embargo,  el  Tribunal  da  por sentado que no se  cumplieron  los  requisitos  esenciales del contrato, confundiendo los elementos  del contrato con los del delito.   

Sostiene  que  desde la audiencia se afirmó  que   a   pesar   de  que  no  se  realizaron  publicaciones  la  venta  fue  lo  suficientemente  difundida,  no sólo en el municipio de Puerto Triunfo, sino en  otras  poblaciones  de  la región e incluso en Medellín. Aduce que el Tribunal  aprecio  mal  esta  situación  probatoria  y  de  ella  concluyó que se había  actuado   a   escondidas,  de  donde  dedujo  el  dolo  el  cual  es  totalmente  inexistente.   

Refiere,  así  mismo,  que la circunstancia  probatoria  mal  apreciada  por  parte  del  Tribunal  de  no  haberse realizado  publicaciones  y  no  encontrarse  documentos  que  certifiquen  el  avalúo  lo  llevaron  al  error  de deducir el interés en el “bajo precio” y el dolo en  la supuesta falta de publicidad.   

Concluye que “por  las  erróneas  apreciaciones  de  las pruebas descritas, el Tribunal violó las  normas  sustanciales  del derecho de defensa consagrado en el artículo 29 de la  Constitución  Nacional  y  del  Código  de  Procedimiento Penal”,  razón  por  la  cual solicita a la Corte que dicte en derecho la  sentencia que corresponda.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA   

La  demanda  que  sustente  el  recurso  de  casación  necesariamente  debe  caracterizarse por permitir colegir sin temor a  equivocaciones  los  errores  de  hecho  en  la  apreciación  probatoria en que  pudieron  incurrir  los  juzgadores  de  instancia.  El  reproche a la sentencia  acusada  debe ser de objetiva comprensión, porque así lo exige la naturaleza y  alcance de las normas que gobiernan el recurso extraordinario.   

Sin  embargo,  en  el  caso  que  ocupa  la  atención  de  la  Sala,  descifrar  el verdadero alcance de la impugnación, se  torna  en  tarea  irrealizable, pues varios reparos merece la censura, que desde  su  enunciado  y  posterior  desarrollo desconoce los lineamientos técnicos que  imperan en casación, que la hacen de inexorable inadmisión.   

En primer lugar, el escrito invoca la causal  primera  de  casación,  pero omite señalar con claridad y exactitud si conduce  la  denuncia  por  la violación directa o por la violación indirecta de la ley  sustancial,     aspectos    que    tampoco    se    infieren    del    ejercicio  argumentativo.   

Ahora  bien,  en  segundo lugar, si el actor  pretendía  el  ataque  con  base en la violación directa, resulta de exigencia  obvia  aceptar en su integridad los hechos que declara como demostrados el fallo  impugnado,  para  que  a  partir  de  esa conformidad se edifique la censura, en  consecuencia,  existe  conformidad absoluta del actor con la declaración de los  hechos  y la apreciación de las pruebas realizada por el juzgador, toda vez que  en  la  causal  prevista en el cuerpo primero de la causal primera del artículo  220  del  Código de Procedimiento Penal anterior (207 del actual) la discusión  gira  en  torno de la selección de la norma sustancial o su interpretación, ya  sea  por  no aplicarse la pertinente al caso o bien por haberse aplicado una que  no   le  correspondía,  ora  por  interpretar  erróneamente  la  correctamente  seleccionada.   

Los   anteriores   parámetros  no  fueron  respetados  por el censor, habida consideración de que aunque denuncia la falta  de  aplicación  del  artículo  24 del Código Penal, no acepta los hechos como  fueron  declarados  por  el  Tribunal  ni  la  apreciación  de  los  medios  de  prueba.   

En  tercer lugar, si su intención era la de  ubicar  la  discusión  en torno a la violación indirecta de la ley sustancial,  le  era  forzoso  demostrar  un error manifiesto y señalar la trascendencia del  mismo  en  el  fallo y demostrar que la infracción en la sentencia se originaba  en  un error de hecho por falso juicio de identidad o falso juicio de existencia  ora  falso  raciocinio  o,  a  la  sumo, en error de derecho por falso juicio de  legalidad o convicción .   

Por último, si su pretensión se orientaba a  la  invalidación  de lo actuado debió acudir a la causal tercera de casación,  señalando  en qué medida se vulneró el derecho de defensa, su trascendencia y  a   partir   del   momento   en   que   considera   vulnerada   dicha  garantía  procesal.   

Es  evidente,  entonces, que el actor en los  reproches  no  sólo  incurre  en  los  defectos aludidos, sino que, desborda el  cauce   normal   de  su  alegación  para  dedicarse  a  efectuar  apreciaciones  personales  atinentes  a  la  forma en que debió valorarse la prueba, adoptando  una posición inadmisible en sede de casación.   

Finalmente,  debe  recordar  la Corte que la  casación   no  es  una  tercera  instancia,  donde  resulta  posible  entrar  a  controvertir  las  conclusiones fácticas o jurídicas del fallo impugnado, sino  que,  el  recurso  extraordinario  comporta  la  realización  de un juicio a su  legalidad   que  impone,  como  tal,  demostrar  que  la  decisión  contraviene  ostensiblemente  el  ordenamiento  jurídico,  no se trata, pues, de una tercera  oportunidad   para   debatir   los   hechos   o   discutir  las  pruebas  de  la  responsabilidad,  sino  donde se justiprecia la juridicidad de los juzgadores de  instancia.   

Se   desestima,   en   consecuencia,   la  demanda.   

Esta   decisión   no   admite   recurso  alguno.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.-  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada   a  nombre  del  procesado  EDISON  JAVIER  VALENCIA   MARTÍNEZ   por   las   razones   anotadas  precedentemente.   

2.- DECLARAR desierto el recurso de casación  interpuesto  contra  la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior    de   Antioquia.   Devuélvase   el   expediente   al   Tribunal   de  origen.   

CÓPIESE, NOTIFÍQUESE y  CÚMPLASE   

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS      

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                                            HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

CARLOS        A.        GÁLVEZ  ARGOTE                                        JORGE                                  A.                                 GÓMEZ  GALLEGO                                          

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                                         ÁLVARO                                 O.                                PÉREZ  PÍNZÓN                             

Comisión de servicio  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                           JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS    

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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