16892(05-05-04)

2004

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 16892  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado: Acta No. 37  

          Bogotá,   D.   C.,   cinco   (05)   de  mayo  del  dos  mil  cuatro  (2004).   

VISTOS  

          La   Sala   se  pronuncia  sobre  la  viabilidad  de  iniciar  o  no  instrucción  en  contra  del  doctor  Aurelio Iragorri  Hormaza,  conforme  a  los  hechos  denunciados por el  representante  legal de la empresa “Centrales Eléctricas del Cauca, S. A., E.  S. P.”, “Cedelca”.   

ANTECEDENTES  

    El  31  de octubre de 1996, el  Gerente  General de la empresa Centrales Eléctricas del Cauca, S. A., E. S. P.,  “Cedelca”,  Felipe  Fabián  Orozco  Vivas, y el ingeniero José Hildebrando  Castro  Zúñiga,  suscribieron  la orden de trabajo 0478, para la construcción  de  redes  de  baja  tensión  y  el  montaje  de  transformadores  en la vereda  “Chisquío”,  municipio de El Tambo (Cauca), por un valor de $18.185.624, de  los  cuales  el  último  recibió  $15.301.404  -$9.078.896  el 13 de diciembre  siguiente,  y  $6.222.508  el  8  de abril de 1997-, correspondientes al 90% del  valor  total  del contrato. Los días 19 de noviembre, y 13 y 27 de diciembre de  1996,  se  suscribieron  documentos  que  daban cuenta del inicio, suspensión y  avance de la obra.   

Se  estableció,  sin embargo, que esa labor  jamás  se  realizó,  por  cuanto  la  electrificación  de la vereda se había  cumplido  en  el  año  de  1992,  por  parte  de  pobladores  de la región que  acudieron  a un crédito de la Caja Agraria, deuda que no pudieron cancelar. Por  esto,  los encargados de “Cedelca” decidieron cambiar la destinación de los  dineros  de  la  orden  de  trabajo y dispusieron que, con ellos, el contratista  cancelara la obligación con la entidad bancaria.   

En desarrollo de la investigación penal, se  mencionó  el  nombre  del  actual Senador de la República, doctor Aurelio  Iragorri  Hormaza, como quien, al  parecer,  y  a  cambio  de  que lo apoyaran en las elecciones, habría prometido  conseguir  los  recursos  para  saldar  la  deuda,  y  quien,  además,  habría  determinado  la  comisión  de las irregularidades mencionadas, que significaron  la  desviación  de  los dineros de la orden de trabajo para pagar un compromiso  particular.   

Dentro de la investigación adelantada fueron  vinculadas  varias  personas y adoptadas, finalmente, las siguientes decisiones,  consecuencia    de    la    utilización   del   mecanismo   de   la   sentencia  anticipada:   

a)   El   Juzgado   Tercero   Penal   del  Circuito    y   el   Tribunal  Superior  de  Popayán  condenaron  a  José  Hildebrando    Castro    Zúñiga    –contratista-  a  12  meses y 20 días de prisión, como cómplice de  los      delitos      de      peculado     por     apropiación     –modalidad  extensiva-,  y  falsedad en  documento privado.   

b)  El  mismo  Juzgado  impuso a Luis Carlos  Plaza   Pastrana   y   a   Carlos   Edgardo   Medina   Gutiérrez   –funcionarios  de  “Cedelca”-,  las  penas   de   25   meses   y  10  días  de  prisión,  como  coautores  de  esas  conductas.   

Respecto  de  Felipe  Fabián  Orozco  Vivas  –Gerente      de  “Cedelca”-, se tomaron varias determinaciones:   

a)  Cesación  de  procedimiento  frente  al  peculado  por  apropiación,  de  conformidad  con el artículo 82.7 del Código  Penal   –indemnización  integral-.   

b) Cesación de procedimiento dictada por el  Tribunal  de  Popayán  en  relación  con  el  peculado por aplicación oficial  diferente, debido a atipicidad de la conducta.   

c) Sentencia absolutoria de primera instancia  por la falsedad documental.   

La  fiscalía  remitió  copias a la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia, en consideración a la cita  que se hizo del integrante del Congreso.   

Se    adelantaron    unas    diligencias  preliminares.   

CONSIDERACIONES  

          Con  el  fin  de  dilucidar  si  hay  lugar  o no al ejercicio de la  acción  penal,  es necesario demarcar tres aspectos diferentes, en torno de los  cuales se desarrollaron los comportamientos investigados.   

          Primero: los hechos de 1992.   

          En  ese año se realizó la electrificación de la vereda Chisquío,  en el municipio de El Tambo (Cauca).   

          Sobre  esa  actividad no surge ningún cuestionamiento, pues la obra  se  llevó  a  cabo  con dineros de los integrantes de la comunidad, quienes los  adquirieron por créditos que les otorgara la Caja Agraria.   

          Segundo: la orden de trabajo de 1996.   

          El  hecho  investigado  resulta  precisamente  de  su  utilización,  porque,  según  se  afirma,  las  deudas  fueron  canceladas  con  el numerario  producto  de  tal  orden, toda vez que los residentes en la vereda no pudieron o  no quisieron pagarla.   

          La  orden  de trabajo 0478, del 31 de octubre de 1996, fue destinada  al  cubrimiento de las obligaciones con la Caja Agraria. Para materializarla, se  suscribieron   actas   de   inicio   –del  13  y del 19 de diciembre de 1996-, de suspensión –27 de diciembre siguiente- y de avance  –8 de abril de 1997- de la  obra.  Fueron  pagados  así  $15.301.404 del total del valor pactado, trámites  todos  contrarios  a  la verdad, porque, como se dijo, el trabajo no se hizo -se  había  realizado  tiempo  atrás-  y  la suma fue desviada con el propósito de  cancelar la deuda de los pobladores.   

          Que  la  obra  no  se  ejecutó  y que los datos consignados en esos  documentos   contrariaban  la  verdad,  es  una  verdad  indiscutible,  como  se  demuestra  con  copiosa prueba testimonial, documental y pericial, así como con  la prueba de inspección.   

          A  partir  de  lo  anterior, se ha venido hablando de las siguientes  infracciones:   

          Peculado   por   apropiación,   en   su  modalidad  extensiva,  conducta definida en los artículos 133 y 138 del Código  Penal  de  1980,  modificados  por los artículos 18 a 20 de la Ley 190 de 1995.   

          Surge  de  algo evidente: el dinero procedente del Fondo Nacional de  Regalías,  previsto  para  la electrificación de una vereda, fue empleado para  cancelar   deudas   particulares.   Hubo,  pues,  apropiación  de  bienes  para  beneficiar a terceros.   

          Y       tal       peculado       sería       por       extensión,  por cuanto “Cedelca” era  una  empresa  cuya propiedad mayoritaria la tenía el Estado, pero desde 1995 la  institución  y  sus  empleados  se  subordinaron  al  régimen  de las personas  privadas.  Así,  la  apropiación  se  habría  cometido  por  parte de quienes  administraban  bienes  pertenecientes  a un ente donde el Estado tenía la mayor  parte  –artículo 138.1 del  Decreto 100 de 1980-.   

          El  Código Penal del 2000 –Ley  599-  no  trasladó  con  el  mismo  nombre la conducta punible  citada.   No   obstante,  sus  elementos  esenciales  fueron  recogidos  por  el  denominado  abuso de confianza calificado, definido en sus artículos 250 y 251.3.   

          Falsedad  en  documento  privado, descrito  en  los  artículos  221  del Código Penal de 1980, y 289 del estatuto punitivo  del 2000, respectivamente.   

          También  es clara y en forma plural, pues la orden de labores y las  actas  de  iniciación,  suspensión  y  avance  ya  mencionadas  se referían a  trámites totalmente contrarios a la verdad.   

          Igualmente     se     ha    hecho    referencia    a    peculado    por    destinación    oficial    diferente,  con  base  en  que  los  dineros girados tomaron rumbo diverso al  establecido en su origen.   

         

          Tercero:    las    imputaciones   al   Senador   Aurelio   Iragorri  Hormaza.   

          1. Algunas versiones de quienes conocieron  los     acontecimientos    hicieron    alusión    al    Senador    Iragorri Hormaza. Por ejemplo:   

          a)  David  Vásquez,  en declaración que rindiera en “Cedelca”,  tras   relatar   el   incumplimiento  en  el  pago  de  la  obligación,  agrega  que   

          “entonces  con  la cuestión de la política con el Doctor AURELIO  se comprometió a pagar esa deuda…”.   

          En   diligencia   ante   la   fiscalía,  afirmó  que  el  crédito  logrado   

          “era  para  pagarlo  con  Auxilios  Parlamentarios  que nos había  prometio  el Dr. Aurelio Iragorri, porque en ese entonces existían los auxilios  parlamentarios.  Viendo  que se terminaron los Auxilios Parlamentarios quedó la  gente con esa deuda”.   

          De  este  relato  se  desprende  que  la presunta promesa del doctor  Iragorri  Hormaza se habría  hecho  con  antelación  a  la  Constitución  de 1991, pues trataría de lograr  “auxilios   parlamentarios”  para  cancelar  la  obligación.  Sin  embargo,  descartados estos, no pudo cumplir la oferta.   

          Además,   en  el  texto  de  la  declaración  se  observa  que  el  acercamiento  y,  por  ende, la promesa, no provenían directamente del Senador,  sino  de  quienes  a  su  nombre hacían campaña política. Por eso, el testigo  aclara  que  los  contactos  iniciales  fueron  con  Hildebrando  Castro y luego  con   

          “JOSÉ  NATANAEL  ROJAS  que es de Chisquío y es quien le hace la  política  al  Dr.  Aurelio…  también el Alcalde de El Tambo Lucio, con quien  hasta tuvimos un altercado”.   

          b)  En  su  indagatoria  inicial,  Carlos  Edgardo Medina Gutiérrez  explica  que  en  enero  o  febrero de 1997 fue citado a una reunión por Felipe  Fabián  Orozco,  a  la  que asistieron varias personas, entre ellas, el Senador  Iragorri Hormaza, y que allí   

          “se  plantea  la  necesidad  de  cancelar  los  dineros  que  unos  usuarios  de  la  vereda  Chisquío  sector  Alto  debían a la Caja Agraria, al  respecto  planteo  ante  dicha solicitud que los recursos asignados por el Fondo  Nacional   de   Regalías   son   para   desarrollo   de   nuevos  proyectos  de  electrificación  rural  y  no  permiten  el  pago de dichas deudas por no estar  concebidas para tal fin”.   

         La  versión fue repetida por el indagado con posterioridad. En esta  ocasión,  el señor Medina Gutiérrez agrega que él personalmente solicitó al  contratista  y  al  interventor  que  dentro  de  lo  legal buscaran la forma de  solucionar la deuda con la Caja Agraria.   

         Ningún  cargo  directo hace en contra del congresista. Sólo afirma  su  asistencia  a  esa  reunión,  pero  no que hubiese hecho la propuesta, pues  quien   se   pronunció   al  respecto  fue  Medina  Gutiérrez  y  –según  aclaró- por requerimiento del  Gerente      de      “Cedelca”,      no     del     Senador     Iragorri.   

         Más  adelante  adopta  otra  postura:  señala  al  Gerente Fabián  Orozco  Vivas,  como  quien  le  había insinuado se destinaran los dineros para  cancelar  la  obligación  bancaria, y luego rectifica y añade que la petición  de  acceder  a  ese  pago  fue  conjunta,  es  decir,  de  aquel  y  del  doctor  Aurelio  Iragorri  Hormaza,  éste, porque se hallaba presente.   

         En    una    nueva    diligencia    explica   que   siempre   había  actuado   

         “como  transmisor  de  la  solicitud  u orden que el Doctor Orozco  quiso que le llegara al interventor y contratista”   

        y, ante pregunta específica, contesta que   

         “la  idea  para  cambiar el destino de los dineros, fue ordenada o  solicitada  por  el Dr. OROZCO, en presencia del Senador IRAGORRI, en la Oficina  de Gerencia de la Empresa”.   

         De   las   intervenciones  del  doctor  Medina  se  desprenden  tres  conclusiones:  una,  que  jamás  imputó  a  Iragorri  Hormaza   la   conducta   consistente  en  aconsejar,  coaccionar,  convencer,  etc.; dos, que, si acaso, el congresista habría estado  en  la  reunión  pero  que  quien  habría  sugerido el comportamiento indebido  sería      Orozco      Vivas;      y      tres,      que     a     Iragorri  lo  fue involucrando paulatina y  dubitativamente:  al  principio, éste nada tuvo que ver; luego, estuvo presente  en  una reunión; después, Orozco, en su presencia, le propuso la solución; y,  finalmente, Orozco fue quien dio la orden.   

         La   fragilidad   del  declarante  es  patente  y,  por  ende,  poco  atendible.  Y  con  mayor  razón  si se tiene en cuenta su conducta consistente  –luego  de  retirado-  en  ingresar  a  las  instalaciones  de  “Cedelca”  y  sustraer subrepticiamente  documentos  relacionados  con  el  hecho  investigado,  lo  que obligó a que se  prohibiera  su  permanencia allí, además de una diligencia de allanamiento que  produjo   el   hallazgo   de   documentación   atinente   a   lo  mismo  en  su  morada.   

         c)  El  Gerente  indagado  -Felipe  Fabián  Orozco  Vivas- dice que  había  asistido  a  varias reuniones a las cuales concurrió el Senador, en las  que  también  se  hallaban integrantes de las diversas comunidades en búsqueda  de  todo  tipo  de ayudas, pero que nunca obligó a nadie a un “mal proceder o  cosa parecida”.   

         Estas  afirmaciones  son  reiteradas,  con  mayor  énfasis,  en una  posterior intervención.   

         d)  La  señora  Sixta  Oliva  Orozco  Muñoz  cuenta  que se había  entrevistado     con     el     doctor     Iragorri  Hormaza,  quien le habría prometido ayuda para saldar  el  crédito  con  la  Caja Agraria, a través de los fondos de cofinanciación.  Agrega  que en otra ocasión, el Senador le comentó que existía una partida de  25  millones  de  pesos,  una parte de ella destinada a la deuda y otra a nuevas  obras.   Pero   –aclara-  finalmente  no  supo  cómo  se  recibieron  y cómo se entregaron las partidas.  Dice:   

         “la  plata  no  sabemos  quien  se  la giró al gerente de la caja  agraria…    desconozco   de   partidas   de   Cedelca   para   el   pago   del  crédito”.   

         Este  relato,  cercano  a  la  época  en que sucedieron los hechos,  resulta  más  confiable  que  el  entregado por la señora Sixta Oliva el 22 de  mayo  del  2003,  en  el  que  afirma que el investigado fue quien consiguió el  dinero  y  canceló el crédito, y que, como en un principio sólo se abonó una  parte,   

         “el  Doctor  IRAGORRI…  inmediatamente  llamó  al Doctor FELIPE  FABIÁN  OROZCO  que  también estaba allí y le dijo que esa plata debía estar  cancelada  desde el año de 1994 porque creo que esa plata llegaba era a CEDELCA  y en esa semana misma giraron el resto”.   

         e)  Jesús  Antonio  Tulande Orozco afirma que el imputado prometió  ayudarles  a  conseguir  el  dinero  para  cancelar  el  crédito,  y  que,  con  posterioridad   

         “la  señora  OTILIA  BOLAÑOS  nos  dijo  que  había llegado una  partida  para  el  pago  de  la  deuda  de  la Caja Agraria… que CEDELCA S. A.  realizaría  el  pago  a  la  Caja  Agraria,  pero que debían votar por AURELIO  IRAGORRI”.   

         Acontece,  no  obstante,  que  la  señora María Otilia Bolaños lo  contradice,  pues  niega  cualquier participación del congresista. Sobre éste,  expone:   

         “desconozco  el  que les hubiera cumplido o no porque yo solamente  recuerdo  que  la  gente  se le acumulaba a pedirle apoyo para los proyectos que  tuvieran pero yo no tengo conocimiento de más”.   

         f)   Rafael   Muñoz  explica  que  en  entrevista  con  el  senador  Iragorri Hormaza,   

         “nos  dijo que él conocía la gente de Chisquío, sus problemas y  que iba tratar de ayudarlos”.   

         Pero  nunca  supo si concretó esa promesa. Al cabo de mucho tiempo,  Natanael  Zambrano  fue  quien los enteró de que a “Cedelca” había llegado  el dinero para pagar la acreencia.   

         g)  La  versión de Melquicedec Erazo Hidrovo (o Melquisidec Gerardo  Hidrovo)  es  diferente.  Expresamente  afirma  que  quienes se comprometieron a  pagar  el  crédito  en  la Caja Agraria fueron los seguidores del congresista y  que,  al  cabo  del  tiempo, como no cumplieron, éste les dijo que ahora sí se  iba a cancelar la obligación.   

         Posteriormente,  el  testigo  dijo  que  en una reunión a la que no  compareció  el  Senador  a  pesar  de  estar  citado,  el doctor Jesús Ignacio  García    –del   grupo  político     de     Iragorri    Hormaza-,   

         “iba  con  la  autonomía  de  él  para  que se comprometiera con  nosotros  y entonces nos comprometimos que así como él nos ayudaba a conseguir  los  recursos  para  la  deuda nosotros le ayudábamos a conseguir votos para su  campaña  política…  nos  dijo  que estuviéramos tranquilos que ya nos iba a  conseguir  los  recursos…  que  ya  había  constatado con el Dr. AURELIO, que  tuviéramos  paciencia…  volvimos  a  Popayán al directorio del Dr. AURELIO y  fue  cuando  él  ya  nos  dio unas cartas… que ya él había empezado a hacer  algunos  trámites… él no nos dio la cara nunca pero autorizaba al DR. JESÚS  IGNACIO para que hiciera los convenios”.   

         En  otra intervención procesal, el declarante asegura que el doctor  Iragorri fue quien saldó la  obligación, hecho que conoció porque   

         “llegó  la  información  a los líderes y ellos en las reuniones  informaron    que   el   Doctor   AURELIO   había   ayudado   a   cancelar   la  deuda”.   

         De  las  palabras  de  este  testigo  se  desprende  que  el  doctor  Iragorri  Hormaza  no  tuvo  realmente  contacto  con los pobladores, y que quien hablaba a su nombre era uno  de sus seguidores.   

         h)  El  señor  Cristóbal Rojas Tulande solamente oyó decir que el  Senador  iba  a  auxiliarlos.  No  se  enteró de la forma como fue cancelada la  deuda.   

         i)  Lo  mismo  testificaron  Reinaldo  Cadavid  Montenegro,  Oswaldo  Tulande,  Dagoberto  Achinte  Orozco,  Susana Rodríguez Hurtado, Víctor Daniel  Rodríguez  Hurtado,  Rosmira  Astaiza  Muñoz,  Marino  Astaiza,  Carmen Esneda  Bolaños  de  Vásquez, Miraldo Arnulfo Orozco, Fanny Rodríguez Hurtado, Rafael  Muñoz,  María  Leonor  Orozco  de  Rojas,  Alirio  Astaiza,  Humberto Tulande,  Alfredo   Achinte,   Inocencio   Montilla   Bambague  y  Édgar  Ferney  Orozco.   

         Inclusive  una  de  estas  personas, doña Fanny Rodríguez Hurtado,  añade   que   no   conoció   a  Iragorri, quien nunca fue a la vereda.   

         j)  Lucio Muñoz Meneses explica que él mismo había adelantado las  gestiones  ante “Cedelca” y la Caja Agraria, y que llegaron a un acuerdo, en  virtud del cual la primera pagaría lo adeudado a la segunda.   

         Respecto  del  Senador Iragorri,  afirma  que  simplemente  había elaborado unas cartas a diversas  instituciones para que ayudaran a los pobladores.   

         k)   En   términos   similares   declara   Luis   Ramiro  Ordóñez  Zambrano.   

         l)   La   señora   Emma   Vernaza   Niño,  quien  fue  Gerente  de  “Cedelca”,  recuerda  que  por  ese  entonces fue consultada sobre si sería  posible  que,  recibidos  unos  dineros del Fondo de Regalías para electrificar  Chisquío,  se  utilizaran  para cancelar la obligación, dado que la obra ya se  había   efectuado.   Sobre   ello   –dice-  expuso sus dudas porque sólo sería viable con autorización  del  Ministerio  de  Hacienda.  A  pesar  de su detenida narración, no menciona  dentro  de  esa  consulta,  y  en  relación  con  esos  diálogos,  al  Senador  Iragorri.   

         m)  Doña  Asunción Rodríguez Hurtado cuenta que el Senador había  ofrecido pagar la deuda,   

         “pero  lo  que no sé si él fue que los ayudó o quién sería…  Yo no sé si el Dr. Aurelio tendría algo que ver con eso”.   

         Y  en  los  renglones  siguientes  rectifica: el doctor Iragorri     Hormaza    no    hizo    la  promesa,   

         “fue  el  Dr.  Jesús Ignacio García y ofreció la ayuda a nombre  del Dr. Aurelio Iragorri”.   

         2.  Se  aportó copia de una comunicación  que  el  doctor  Aurelio  Iragorri Hormaza  dirigió,  el 4 de marzo de 1994, al Ministro de Minas y Energía,  al  Director  Nacional  de Planeación y al Gerente de “Cedelca”, en la cual  describía  la situación del crédito logrado por los residentes de Chisquío y  su  apremiante  situación,  que les impedía cumplir con el pago. Por ello, les  solicitó a esas autoridades   

         “destinar  la  suma  de QUINCE MILLONES DE PESOS ($15’000.000,oo)  M/CTE,  de los programas  de  cofinanciación incluidos en el Presupuesto Nacional para la vigencia fiscal  de 1994, para recoger esa obligación comunitaria”.   

         Este   documento   enseña   que   el   congresista  sabía  que  la  electrificación  de  la  vereda se había llevado a cabo en 1992 y que su valor  fue  cancelado  por  los pobladores. También muestra que solicitó la búsqueda  de recursos para saldar el crédito.   

         Esa     petición,    firmada    por    el    doctor    Iragorri   Hormaza,   admitida   en   dos  oportunidades   por  éste  como  creación  suya,  enviada  a  las  autoridades  nacionales  mencionadas  por  él,  y  remitida  igualmente  por  él mismo a la  fiscalía,  permite  concluir,  frente  al  sentido  común y a las reglas de la  experiencia,  que  sería  insólito  que  hubiera  actuado  de  esa  manera  si  simultáneamente  se  alistaba  o  posteriormente  se aprestaría a determinar a  otras  personas  para  que cometieran delitos, precisamente relacionados con esa  actuación.   

         3.  En el “Informe de gestión y estados  financieros  de  la  junta  directiva  y el gerente” de “Cedelca”, para la  vigencia de 1996, se lee que   

         “el   Senador   Aurelio  Iragorri  Hormaza  nos  colaboró  en  la  obtención     de    recursos,    a    través    del    Fondo    Nacional    de  Regalías”.   

         La  mención  confirma  el  documento  suscrito por aquél sobre las  gestiones  que desplegaba para que se aportara capital con destino a trabajos de  electrificación,  todo  ello  legítimo  y realizado por los canales oficiales.   

         De  aquí  se  infiere,  también, que mal podría desarrollar tales  actividades  públicas  y  legales  con  el  propósito  de  -una vez logrado el  resultado  que  buscaba-  determinar a varios funcionarios de “Cedelca” a la  perpetración de conductas punibles.   

         4.  Las  demás personas que conocieron el  decurso   de   los   hechos   niegan   la   participación  del  congresista  en  ellos.   

         5.  El  doctor  Medina  ha dicho que en la  reunión  desarrollada  entre  enero  y febrero de 1997, con la concurrencia del  Gerente  de  “Cedelca”,  de  representantes  de  la  vereda  y  del  Senador  Iragorri,  se  habló  de la  necesidad  de  resolver  los  problemas  a los pobladores deudores, o  de  la  orden  que le dio Orozco Vivas  para  desviar  dineros,  o de  la  insinuación  que éste le hiciera sobre el mismo punto. La prueba indica lo  siguiente en torno al punto:   

         a)   En   ningún   momento  Medina  ha  afirmado  que  Iragorri le hubiera propuesto, aconsejado,  ordenado,  o  similares, la desviación para cancelar la deuda. Tampoco ha dicho  que  Orozco  e  Iragorri, de  acuerdo, o de consuno, le hubieran señalado esa línea.   

         b)  El  Senador  ha expresado que no tiene certeza sobre si por esos  días  estuvo  en  Popayán.  Al contrario, expresa, con base en pruebas, que no  visitó esa ciudad durante tal lapso.   

         c)  El  Jefe  de  la  Sijin  del  Departamento de Policía del Cauca  relacionó  las ocasiones en las que el doctor Iragorri  Hormaza  estuvo en la región por aquellos días, toda  vez  que  en  cada  desplazamiento  que  hacía a la ciudad se le debía asignar  personal de escolta.   

         El  texto  en  que  lo  hace,  sin embargo, es ambiguo, pues, de una  parte,  cuenta que en el “Libro de minuta” aparecía fijado ese servicio, en  tanto  que,  para  enero  y  febrero  de  1997,  en  el “Libro de escoltas”,   

         “no  se  encontró  registro  alguno  donde  hayan  sido asignadas  escoltas     por     parte     de    la    institución    a    la    mencionada  personalidad”.   

         d)  Si la reunión se hizo a comienzos de 1997, para ese entonces ya  los  delitos  se habrían perpetrado, como que la “supuesta obra” se habría  contratado  y ejecutado a finales de 1996. No tendría sentido, entonces, que el  Senador   instigara   ilícitos   ya   cometidos   o,  al  menos,  preparados  o  iniciados.   

         e)  Ningún  miembro  ni  representante de las comunidades que -dice  Medina-  se  hallaba  en el lugar de la propuesta, ha ratificado las palabras de  éste.  Nadie refiere la insinuación de Orozco Vivas a Medina, ni la sugerencia  de  Iragorri,  o de Orozco e  Iragorri       a  Medina.   

         f)  El  Senador  hizo  llegar a la investigación copia de su agenda  que,  afirma,  recoge  todos  los compromisos que debe cumplir. No aparece en el  documento  que  por  esos  días  hubiera estado en Popayán y participado en la  reunión tan mencionada.   

         g)  El  Señor  Castillo,  asistente  del Senador de largos años, y  quien  se  encarga  del  manejo  de  sus  citas, reuniones y desplazamientos, ha  declarado  sobre  el  no  viaje  de éste a Popayán en los días conocidos y en  cuanto   tampoco   tenía   reunión   alguna  con  las  personas  varias  veces  citadas.   

         6. Si en las condiciones que surgen de los  autos,  se  trataba  de una coparticipación criminal, es lógico que los varios  participantes   supieran,   concluyeran,   calcularan  o  supusieran  de  dónde  provenía  la  idea,  cómo  se  había  gestado  y  cómo  sería desarrollada.   

         Sin  embargo, los otros procesados, todos vinculados a “Cedelca”  -Plaza,   Castro   y   Orozco-,   ni   siquiera   mencionan  tangencialmente  la  intervención  del  Senador. En vez de ello, de las palabras de los dos primeros  –que igualmente acudieron  a  sentencia  anticipada-  resulta  claro  que las órdenes e instrucciones eran  impartidas  exclusivamente por Carlos Medina. Mientras tanto, Orozco, como ya se  dijo,  no  solo  niega lo narrado por Medina, sino que no incluye desde punto de  vista      alguno      a      Iragorri.   

         De     lo     anterior,     se     arriba     a    las    siguientes  conclusiones:   

         1.   Contra  el  Senador  cursarían  las  imputaciones  de  Medina,  porque  habría  asistido a una reunión en la que se  fraguaría  la  comisión  de los delitos; y las palabras de varios testigos, de  acuerdo  con  las  cuales, por razones políticas, habría prometido arreglarles  el problema, es decir, buscar la cancelación de las deudas.   

         2.  En  cuanto  a Medina, dígase, por las  razones  atrás  aludidas, primero, que no le hizo reparos concretos a Iragorri;  segundo,  que  todo  el  resto  de la prueba lo infirma; y, tercero, que por las  características    suyas    que    enseña    en    el   proceso,   no   merece  credibilidad.   

         3.  Sobre  lo segundo, obsérvese: algunos  testigos  son contradictorios; otros, declaran de oídas; unos más, afirman que  quien  hacía  las promesas no era Iragorri  sino  los  integrantes  de  su  grupo  político, especialmente el  doctor  José  Ignacio  García;  y  los  más,  niegan  su intervención en los  sucesos.   

         Si  a  lo  acabado  de  exponer  se  suman  las  demás  reflexiones  probatorias,  concretamente  aquellas  que  indican  la buena fe del Senador, se  concluye  que  no  participó,  a  título  de determinador, en ninguna conducta  delictiva.   

         Por  tanto,  se  impone dar aplicación al artículo 327 del Código  de  Procedimiento  Penal  y  declarar  la  inhibición para abrir investigación  penal.   

         Con  base  en  lo  expuesto,  la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         Abstenerse  de  iniciar  instrucción  en  contra     del     Senador     Aurelio     Iragorri  Hormaza.   

         Procede el recurso de reposición.   

                    

Notifíquese y cúmplase.  

HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO     ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO              ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA        PULIDO        DE  BARÓN               JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                 MAURO      SOLARTE  PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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