16888(23-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16888  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE:  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 103  

Bogotá,  D.C.,  veintitrés (23) de julio de  dos mil uno (2001).   

VISTOS  

          Resuelve  la  Sala  sobre  la admisibilidad del recurso de casación  discrecional  interpuesto por el apoderado de la señora MARTHA TERESA MARTÍNEZ  SARMIENTO  contra  el fallo de segundo grado del Tribunal Superior de Santa Rosa  de  Viterbo,  que  confirmó la sentencia condenatoria de primera instancia, que  la halló responsable del delito de falso testimonio.   

HECHOS  

          La  justicia  condenó  a  MARTHA  TERESA MARTÍNEZ SARMIENTO porque  faltó  a la verdad, cuando absolvió un interrogatorio de parte celebrado en el  Juzgado  Tercero  Civil  Municipal de Sogamoso, declaración que rindió bajo la  gravedad del juramento.   

          Dijo  que  para  cumplir  con  unos  contratos no había constituido  sociedad  de  hecho  con  ADRIANA BOTERO; sin embargo, el Tribunal concluyó que  ésta  sí  le  había  prestado colaboración a aquella en la ejecución de los  convenios  y  que, por tanto, al concurrir al interrogatorio había incurrido en  el delito mencionado.   

ANTECEDENTES  

          El  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Sogamoso condenó el 6 de  septiembre  de  1999  a  la  señora MARTHA TERESA MARTÍNEZ SARMIENTO a la pena  principal  de  un  (1)  año  de  prisión  y a la accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo tiempo, como autora del delito de  falso  testimonio, y le concedió la suspensión condicional de la ejecución de  la  pena.  Su apoderado impugnó esta decisión, y el Tribunal Superior de Santa  Rosa  de  Viterbo  la confirmó el 16 de noviembre de 1999. El día 29 del mismo  mes  y  año,  dentro  del término de ejecutoria, el defensor presentó recurso  extraordinario   de  casación  discrecional,  que  posteriormente  complementó  mediante escrito entregado el 19 de enero del 2000.   

LA DEMANDA  

          El defensor escribió lo siguiente:   

          “  1.-  Mi defendida, MARTHA T. MARTINEZ SARMIENTO, fue denunciada  penalmente  por  el delito de FALSO TESTIMONIO, porque según la denunciante, en  interrogatorio  de  parte que le formuló ante Juzgado competente y a través de  apoderado,  con  el  propósito  de  preconstituir prueba de la existencia de un  vínculo  contractual  que  caracteriza como una sociedad de hecho acordada para  contratar  con  unos  municipios,  bajo  la gravedad del juramento respondió de  manera contraria a la realidad.”   

          “2.-  Mi defendida, MARTHA T. MARTINEZ SARMIENTO, fue condenada en  primera    instancia    como    autora   responsable   del   delito   de   falso  testimonio.”   

          “3.-  Que  apelada  la  sentencia condenatoria ante el H. T. S. de  Santa Rosa de Viterbo, fue confirmada.”   

          “4.-  Dicha  apelación  se  sustentó  con el argumento principal  consistente    en    que    el    interrogatorio    de    parte,    independientemente   de   lo  que  a  él  se  responda,  no puede preconstituirse en prueba que demuestre la existencia de  una  sociedad  de hecho para contratar con el Estado, dado que la Ley 80 de 1993  asimila  estas  sociedades  al tipo de consorcio y hace unas exigencias mínimas  tales  que  la  prueba de su existencia puede determinarse sólo a través de la  propuesta  presentada  y  de  la  minuta  del respectivo contrato con la entidad  estatal contratante.”   

          “5.-  Que  teniendo  en  cuenta  lo anterior, el interrogatorio de  parte  en  el  caso concreto se convierte en una herramienta inocua, y lo que se  responda  en él no es determinante para la justicia y  no  se  puede  perjudicar  su  administración.  Por lo  tanto,  en  dicho  caso y circunstancias es imposible que se configure el delito  de  falso  testimonio,  toda  vez  que  no  se ha transgredido el bien jurídico  tutelado como lo es la administración de justicia.”   

          “6.-  Dicha argumentación fue sólo medianamente tenida en cuenta  por  la segunda instancia, en el sentido de que se aceptó la inexistencia de la  sociedad   de  hecho,  pero  se  confirmó  el  fallo  condenatorio  de  primera  instancia.”   

          “7.- Que sobre este asunto en concreto:   

                     

Cuando constituir la prueba esté por fuera de  las  posibilidades  del interrogatorio de parte, independientemente de lo que en  él  se  responda,  es imposible que se configure el delito de falso testimonio,  pues  lo  que  se  dé  como respuesta no puede perjudicar la administración de  justicia.”   

          “No  existe  jurisprudencia  que guíe la correcta interpretación  de  la Ley ni su acertada aplicación, por lo que considero que la Sala Penal de  la   H.  Corte  Suprema  de  Justicia  debe  admitir  el  recurso  de  casación  interpuesto  y  con  ello  poder  presentar  en  debida forma la correspondiente  demanda.”   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Se  inadmite  el recurso de casación excepcional, por no satisfacer  las  exigencias que para su concesión establece el artículo 218 del Código de  Procedimiento Penal, por las siguientes razones:   

          De  acuerdo  con lo establecido en el artículo 18 transitorio de la  Ley  553 del año en curso, ésta rige para las casaciones interpuestas a partir  de  su  vigencia  (15 de enero del 2000), por consiguiente, si en este asunto se  presentó  la casación el 29 de noviembre de 1999, las disposiciones que guían  su trámite corresponden a la normatividad derogada.   

          El  inciso  3º del artículo 218 del Código de Procedimiento Penal  establece  los  parámetros  que  se  deben  tener  en cuenta para que esta Sala  determine  si  es  procedente  o  no  lo  solicitado;  así, pues, el recurso se  dirigió  contra un fallo de segunda instancia por delito cuya pena privativa de  la  libertad  es  inferior  a  seis (6) años, se presentó dentro de los quince  días  siguientes  a  la  última  notificación  de  la  sentencia  de  segunda  instancia,  existe  legitimación  para  efectuar  el  pedido  por  tratarse del  defensor  de  la  señora  MARTÍNEZ  SARMIENTO.  Sin  embargo,  respecto  de la  sustentación es pertinente formular dos objeciones:   

          La  primera, que el actor se quedó en el enunciado del fundamento y  no  expresó  su  razón  teleológica,  esto  es, no señaló de qué manera la  decisión  solicitada  sirve a la vez como solución del caso, y como guía a la  actividad  judicial,  pues  el  desarrollo  jurisprudencial  por sí mismo no es  argumento  suficiente  para  admitir la impugnación extraordinaria excepcional,  en  cuanto  es  necesario  que  se  acredite  que con él, y dentro de la debida  sujeción   a   la   ley,   se   obtendría  una  solución  diversa1.   

          La  segunda,  que  contrario  a  lo  expuesto por el recurrente, sí  existen  pronunciamientos  de esta Corporación sobre el tema planteado, lo cual  hace   innecesario  que  una  vez  más  se  aborde  aquello  que  se  encuentra  suficientemente  dilucidado  mediante  decisiones  con criterio de autoridad. En  efecto,   ya   mediante  providencia  de  1984  se  expresó  que  “en  Colombia  se continúa sancionando como modalidad del delito de  falso  testimonio  la  consciente  y  voluntaria  violación  del juramento como  garantía  para  determinadas  actuaciones  judiciales  o  administrativas, aún  cuando  su  autor  sea  persona interesada en los resultados de las mismas, pues  si  tiene  derecho para defender sus pretensiones, no  lo   tiene   para   engañar   a   la   justicia   empeñada  en  establecer  la  verdad”2    (negrillas    fuera    de  texto).   

En   fallo   posterior   se   indicó  que  “considerar aplicable el artículo 33 de la Carta a  procesos  diferentes de los penales, correccionales o de policía, desconocería  los  deberes  y  obligaciones  que  deben  observar  todas  las  personas  en el  ejercicio  responsable  y  no  abusivo  de  los  derechos  que  les  reconoce la  Constitución  Nacional  y que puntualiza el artículo 95 en sus ordinales 1° y  7°,       cuales       son:      ’Respetar    los    derechos    ajenos    y   no   abusar   de   los  propios’  y ‘Colaborar para el buen funcionamiento  de   la  administración  de  justicia’.  Deberes  de  rango constitucional que  carecerían  de  contenido y sentido de hacerse extensiva la prohibición de que  trata  el  artículo  33  a  los asuntos no penales en que se ventilan intereses  particulares.  Se insiste por ello que la aplicación  extensiva  pugnaría con los deberes y obligaciones generales antes mencionados,  que  conforme  lo  dice  el  artículo  95  tienen  los miembros de la comunidad  nacional”3  (negrillas  fuera  de texto);  esta  tesis  fue  después  reiterada  en la providencia de Sala Plena del 12 de  diciembre  de 1991, con ponencia de los Magistrados  doctores Pedro Escobar  Trujillo y Pablo Cáceres Corrales.   

          Más  recientemente  se ha expuesto que la aplicación del artículo  33  de la Constitución, “sólo opera en el reducido  espacio  de  la  actuación  penal,  contravencional  y  policiva,  hecho  que  por  supuesto  permite  colegir  su no interferencia en  asuntos  probatorios  específicos  regulados por materias diversas, y tal es el  caso  del  interrogatorio  extraproceso, tema sobre el  cual  también  la  Corte  Constitucional,  tomando  las  resoluciones  de  esta  Corporación  atrás  transcritas,  declaró  la exequibilidad de los artículos  202  y  203  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  no  sin  antes precisar la  obligación  de  las  personas  de  actuar de buena fe en los trámites civiles,  ámbito  dentro  del cual se incluyen los interrogatorios a los que pueden verse  sometidas  las  personas,  por  ejemplo  el  que como prueba anticipada se puede  formular  a  la presunta contraparte -artículo 294 del Código de Procedimiento  Civil-,  de  tal manera que si ésta oculta la verdad  en   el   diligenciamiento   de  la  prueba  que  deberá  observar  las  reglas  establecidas  para  la  práctica  de una en el curso del proceso -artículo 301  del  Código de Procedimiento Civil- a más de contravenir el artículo 83 de la  Constitución  Nacional, a no dudarlo, encajaría en el precepto penal dispuesto  para  proteger  el  bien jurídico de la administración de justicia, denominado  falso  testimonio … esta misma Sala antes y después  del  mandato  constitucional  de 1991 en varios fallos de casación ha precisado  la  independencia  entre la causa civil y los efectos  penales   que   ellas   pueden   generar,   como   sería   el  caso  del  falso  testimonio”4    (negrillas    fuera    de  texto).   

          Finalmente  debe  advertirse  que  el  texto  del  artículo 172 del  Código  Penal  es  suficientemente  claro  en  cuanto  se refiere a faltar a la  verdad  o  callarla total o parcialmente en actuación judicial o administrativa  ante  autoridad  competente,  bajo  la gravedad del juramento, frente a lo cual,  como  lo  indica el artículo 27 del Código Civil, “cuando el sentido de la ley  sea  claro,  no  se  desatenderá  su  tenor  literal a pretexto de consultar su  espíritu”;  entonces,  si de acuerdo con la disposición legal no hay cobertura  para  efectuar  hermenéuticamente  un  desarrollo jurisprudencial diverso al ya  planteado  a la luz de la Carta Política, carece de sentido ahondar en ello por  innecesario  y superfluo, y por lo tanto no se concede el recurso extraordinario  de casación discrecional propuesto.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, La Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación  Penal,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE  

         1.     No    conceder    el  recurso  de  casación discrecional interpuesto por el defensor  de la señora MARTHA TERESA MARTÍNEZ SARMIENTO.   

Cúmplase.  

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA  ESCOBAR   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL             JORGE  E.  CÓRDOBA    POVEDA                         

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                    CARLOS  A.  GÁLVEZ  ARGOTE           

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                       EDGAR LOMBANA TRUJILLO                     

ÁLVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN                    NILSON   PINILLA   PINILLA                     

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr.  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA.  Sala  de  Casación  Penal. Providencia del 27 de  agosto   de   1999.   Magistrado   ponente   doctor   Carlos   Augusto   Gálvez  Argote.   

2 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA. Sala de Casación Penal. Providencia del 1º de noviembre  de 1984. Magistrado ponente doctor Darío Velásquez Gavíria.   

3 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA.  Sala  Plena.  Providencia  del  17  de  octubre de 1991.  Magistrado ponente doctor Rafael Méndez Arango.   

4 CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA. Sala de Casación Penal. Providencia del 18 de febrero del  2000. Magistrado ponente doctor Jorge Aníbal Gómez Gallego.     

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