16771(11-03-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 16771  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                                Magistrado Ponente:   

                              Dr.  YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                                                Aprobado Acta #  032   

Bogotá D.C., marzo once (11) de dos mil tres  (2003).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación   presentada   por   el   defensor   del   procesado   HÉCTOR  PORRAS  BARRERA.   

ANTECEDENTES:  

1.  Un Juzgado  Regional  de Cúcuta y el Tribunal Nacional, mediante fallos de marzo 26 y junio  29  de  1999,  respectivamente,  condenaron  al  mencionado,  por  el  cargo  de  homicidio  con  fines  terroristas  (art.  324-8  del cp de 1980), a 41 años de  prisión.    

2.  Los hechos que  configuraron  la  conducta punible tuvieron ocurrencia en la noche del 9 de mayo  de  1995  en  el Corregimiento Uribe Uribe de Lebrija (Santander), cuando varios  individuos  provistos  de  armas  de  fuego  de largo alcance y luciendo prendas  militares,  sacaron  de su residencia a Darío de Jesús Herrera Quintero, luego  de  indagar  con  los  pobladores  sobre  su  paradero. Lo llevaron al “kiosco  comunal”,  dijeron  ser  miembros  del grupo subversivo “nuevo horizonte del  ejército  revolucionario  de  Colombia”  y  uno  de  los  integrantes  de  la  cuadrilla,  en  presencia de los habitantes del caserío, lo mató de un disparo  en  el  ojo  izquierdo.   Al  tiempo  PORRAS BARRERA, quien también hacía  parte  de  la  banda  de  delincuentes,  justificó  el  hecho  aduciendo que la  víctima era informante del Ejército Nacional.   

3.  Es del caso  señalar  que  HÉCTOR  PORRAS  BARRERA (a. Calixto), lo mismo que su compañera  CLEOFELINA  LIZCANO MATAJIRA, fueron condenados por el delito de rebelión, como  consecuencia  del  trámite  de sentencia anticipada al cual se sometieron el 24  de          noviembre         de         19951.   

LA DEMANDA:  

El  defensor plantea dos cargos en contra de  la  sentencia  del  Tribunal,  ambos  con  fundamento  en la segunda parte de la  causal 1ª de casación.   

1.   En   el  primero dice que se incurrió  en  error  de  derecho  por  falso  juicio de convicción, al otorgársele a los  testimonios  rendidos  bajo  reserva  de identidad un valor diferente al que les  asigna  la  ley.  Se les dio a esos medios de prueba “un valor probatorio  con  fuerza  suficiente  para  sustentar  la condena” y entonces se produjo la  transgresión  del  artículo 15 de la ley 504 de 1999 (modificatorio del inciso  2º del artículo 247 del C. de P.P. de 1991).   

2. A través de la  segunda  censura  aduce  el  recurrente  que  el  Tribunal  incurrió  en  error de hecho por falso juicio de  identidad,  al  tergiversar  el  contenido de la indagatoria de su representado.  Este  señaló,  de acuerdo con lo transcrito en el libelo y en relación con el  homicidio:  “…lo  hizo  un  muchacho  que  se  llama  el negro, no se dónde  andará  ,  eso  ocurrió  en  Uribe  eso  fue el día que se terminó la novela  Café,  eso  fue como a las 9 de la noche, yo me enteré yo estaba ahí, pero yo  no  hice nada, únicamente dijimos porqué lo ajusticiaron pero nada más, yo si  estaba  ahí,  si  se habló al pueblo, pero no lo hice yo fue otro muchacho”.  Al  interpretar  el  Tribunal  el  dicho  del  procesado  se  equivoca según la  defensa,  pues  da  por  cierto  que  participó en el crimen, cuando ello no es  cierto.   Estaba  en el Corregimiento de La Uribe  pero esto no quiere  decir  que  formara  parte  del  grupo  criminal y por tal razón no se le puede  atribuir responsabilidad penal frente a la conducta punible.   

La   solicitud   del   impugnante  es,  en  conclusión,  que  se  case  el  fallo  y  se  absuelva  a  su  defendido.    

LA CORTE CONSIDERA:  

1.  Es evidente  que  la  demanda,  al no cumplir con el requisito legal de claridad y precisión  en la formulación de los cargos, no puede ser admitida.   

2.  En  la primera  censura   le   bastó   al  casacionista  afirmar  que  el  Tribunal  violó  la  disposición  legal  que  no  permitía,  en  los procesos de conocimiento de la  justicia  especializada,  dictar  sentencia  condenatoria  teniendo  como único  fundamento  uno  o  varios  testimonios  de personas cuya identidad hubiera sido  reservada.   No trajo citas del fallo demostrativas de que en realidad haya  sido  sustentado  sólo  con  tales medios de prueba y en esas circunstancias se  quedó  en  la simple enunciación del supuesto falso juicio de convicción, que  el  segundo  ataque  deja  sin soporte, al revelarse en éste que la indagatoria  también   sirvió   para   la   construcción  de  la  certeza  necesaria  para  condenar.   

Este  cargo,  entonces,  no  constituye  una  propuesta jurídica completa que pueda ser examinada por la Corte.   

3.   Con  el  segundo  pasa lo mismo.  El defensor transcribe un aparte de la indagatoria  de   su  representado  en  el  cual  se  apoyó  el  juzgador  para  deducir  su  responsabilidad  penal  a  titulo  de  coautor  en el homicidio y, sin más, sin  hacer  ninguna  mención a los demás fundamentos probatorios que sirvieron para  condenarlo,  dice  que de allí no podía concluirse que participó en un crimen  que   no   aceptó   y   que   simplemente  se  encontraba  presente  de  manera  circunstancial en el lugar de los hechos.   

No se trata, como es claro apreciarlo, de un  planteamiento  de  tergiversación  del  contenido objetivo del medio de prueba,  sino  de  una  discusión sobre el mérito de persuasión otorgado al mismo, que  como se sabe es marginal al recurso de casación.    

A  dicha  falencia  en la propuesta se suma,  como  es  derivable  de lo dicho, la falta de demostración de su trascendencia,  lo  cual  le imponía al censor la carga de enfrentar y desvirtuar los términos  lógicos de la sentencia.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de   casación  presentada  a  nombre  del  procesado  HÉCTOR  PORRAS  BARRERA.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  ningún recurso.   

CÚMPLASE.  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO      E.      ARBOLEDA  RIPOLL                HERMAN  GALÁN CASTELLANOS            

CARLOS       AUGUSTO      GÁLVEZ  ARGOTE            JORGE     ANÍBAL    GÓMEZ  GALLEGO                      

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                      ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  .  Folio 133/2.     

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