16738(11-03-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 16738  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                                            Magistrado  Ponente:   

                                        Dr.  YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                                                          Aprobado Acta  #  032   

Bogotá D.C., marzo once (11) de dos mil tres  (2003).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación    presentada    por   el   defensor   del   procesado   FABIO   OCHOA  CAMARGO.   

ANTECEDENTES:  

1.   El  4 de  febrero  de  1999,  en  desarrollo  del  trámite  de  sentencia  anticipada, el  mencionado  aceptó ante la Fiscalía los cargos de peculado por apropiación en  cuantía  de $3.080.000.oo, falsedad en documento privado y falsedad ideológica  en  documento  público, agravada en virtud del inciso 2º del artículo 222 del  Código         Penal         de         19801.     Las  conductas  constitutivas  de  esos  delitos ocurrieron en la Oficina Postal de Sogamoso, de  la  cual  OCHOA  CAMARGO  se  desempeñaba  como  Jefe, y consistieron en que se  apropiaba  mensualmente de $190.000.oo de los $540.000.oo que valía el contrato  de  transporte  del  correo  suscrito  con  WILLIAM  PORRAS  GOYENECHE.  El  servidor  público,  para  el efecto, suplantaba la firma del contratista en los  distintos  documentos,  incluidos  los  cheques  que  se  le  giraban.   La  falsedad  ideológica  en  documento  público también la cometió en relación  con  los  contratos  de  conducción  del  correo  suscritos  con Félix Antonio  Carvajal e Hipólito Chaparro Montaña.   

2.   Mediante  sentencia  del  25  de  febrero  de  1999  el  Juzgado 2º Penal del Circuito de  Sogamoso  lo  condenó  a 40 meses de prisión, interdicción de derechos y  funciones  públicas  por el mismo término y multa de $1.540.000.oo2.    

4.  El  defensor  apeló  esa  decisión y a través del fallo impugnado en casación, expedido el  6  de agosto de 1999, el Tribunal Superior de Santa Rosa de Viterbo la confirmó  en   su   integridad.  Como  uno  de  los  puntos  de  la  impugnación  fue  la  dosificación  punitiva,  la segunda instancia efectuó el cálculo respectivo y  concluyó  que  debían  imponerse  50  meses  de  prisión.   Pero fue una  modificación  que  no introdujo, acatando así la prohibición consignada en el  artículo  31  de  la  Constitución Nacional.  Así las cosas, quedó como  pena  privativa de la libertad la tasada en la primera instancia, cuyo resultado  surgió  de  considerar  la  falsedad  ideológica en documento público como el  delito  más  grave,  de  sumarle  a sus 36 meses previstos como pena mínima 24  meses   por  razón   del  uso  del  documento,  18  por  el  peculado  por  apropiación  y  12  por  la falsedad en documento privado.  El total de 90  meses,  sin  embargo,  no fue el considerado como pena a imponer, sino 72 meses,  estimándose  que  de  acuerdo  con el artículo 26 del Código Penal de 1980 no  podía  superarse  el  doble  de  la  sanción  establecida  para el delito más  grave.   

LA DEMANDA:  

El defensor plantea dos cargos de violación  directa de la ley sustancial.   

1. En el  primero  considera que la sentencia es  violatoria  del  artículo  133  del  Código Penal de 1980.  La razón que  suministra  es  que  cuando  el  valor de lo apropiado no supera los 50 salarios  mínimos  legales  mensuales  la  pena  se rebaja de la mitad a las tres cuartas  partes  y  a  su  representado se le descontó en la primera porción, cuando la  disminución  ha  debido  ser  de  las  tres  cuartas  partes “con base en los  antecedentes,  el  reintegro,  y  la  conducta  asumida frente al proceso y a la  sociedad”.   

Dice  que  debía  ser  objeto  del  máximo  descuento  pues  dentro  del expediente no aparecen antecedentes de ningún tipo  en  su  contra  y,  además, reintegró el total de lo apropiado.  El cargo  que  desempeñaba,  de  otra  parte,  al  no  ser de elección popular ni ser de  relieve  a  nivel  nacional, departamental o municipal, no le exigía ser modelo  de comportamiento social.    

Agrega  que  la  sentencia  anticipada está  instituida  para  no  agravar  la situación de quien se acoge a ella, sino para  brindarle  los  máximos  beneficios.    “De  acuerdo  a lo anterior  –finaliza—   el   peculado   por   apropiación  disminuido  de  acuerdo  al  inciso  2º del artículo 133 del C.P., sería de 9  meses  y  no de 18 como lo consagró tanto el Juez de 1ª instancia como el Juez  de 2ª instancia”.   

2.   En   el  segundo cargo denuncia que se  aplicó  indebidamente  el  inciso  2º  del  artículo 222 del Código Penal de  1980,  “puesto  que  esta norma no agrava la conducta del 219 del C.P, sino la  del inciso 1º del 222 del C.P.”.   

Dicha  circunstancia de agravación punitiva  le  fue  deducida  a  su  representado, le implicó un incremento punitivo de 24  meses  y  ello  le impidió tener acceso a la condena de ejecución condicional,  quebrantándose así el artículo 29 de la Constitución Nacional.   

La petición del recurrente es, entonces, que  se  case  la  sentencia, se le rebaje la pena a su defendido en 33 meses y se le  otorgue la condena de ejecución condicional.   

   

LA CORTE CONSIDERA:  

1.    Sin  dificultad  se  concluye que los cargos no cumplen con las exigencias legales de  claridad   y   precisión   en   su   formulación,   como   pasa  brevemente  a  demostrarse.   

2.  En  los dos se  plantea  violación  directa de la ley sustancial y cuando así se hace, como es  sabido,  no le está permitido al recurrente discutir la apreciación probatoria  realizada  por  el juzgador, porque en tal hipótesis la transgresión de la ley  no  se  produce  a través de la prueba, sino que es la consecuencia de un error  de   juicio  jurídico,  originado  en  la  aplicación  indebida  de  la  norma  sustancial,   en   su   falta   de   aplicación   o   en   su   interpretación  errónea.   

2.  Es evidente que  lo  anterior  fue  desconocido  por  el  censor en la primera propuesta, pues la  transgresión  de la ley sustancial que le atribuye al Tribunal la vincula a que  no  se  tuvieron en cuenta una serie de circunstancias en la tasación punitiva,  como  los  antecedentes  de  su  representado  y  su  conducta procesal, lo cual  necesariamente  significa  el  intento  de discutir los aspectos probatorios que  sustentan  la  determinación judicial de la pena, aunque sin ningún desarrollo  satisfactorio, y no los jurídicos.   

La discusión de éstos le implicaba decirle  a  la  Corte cómo se obtuvo la sanción a imponer, qué normas se aplicaron, de  qué  manera y en qué parte del proceso se produjo la transgresión de la ley y  cuál  la  razón  jurídica de la irregularidad.  Le bastó al demandante,  sin  embargo,  advertir  que el juzgador “debería”  haber  disminuido  la  pena  del  peculado en las tres  cuartas  partes  “con  base  en  los antecedentes, el reintegro, y la conducta  asumida  frente  al  proceso y a la sociedad por FABIO OCHOA CAMARGO”, lo cual  no  explica  cómo  se  tasó la pena frente al concurso de conductas punibles y  mucho  menos  logra  precisar  un  error  de  juicio  jurídico  del fallador al  realizar ese ejercicio.   

3. El segundo cargo  tampoco  es  susceptible  de  ser  examinado  por la Sala.  Es claro que el  defensor  omitió  suministrar  los  fundamentos  de  derecho  que lo conducen a  sostener  que  el  juzgador erró al considerar agravado por el uso el delito de  falsedad  en  documento  público.   Lo  que  hizo  simple y llanamente fue  concluir  categóricamente  que se dedujo indebidamente la agravante, lo cual no  es   por   sí   mismo  demostrativo  de  ninguna  equivocación  jurídica  del  Tribunal.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de   casación   presentada   a   nombre  del  procesado  FABIO  OCHOA  CAMARGO.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  ningún recurso.   

CÚMPLASE.  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

FERNANDO      E.      ARBOLEDA  RIPOLL                HERMAN  GALÁN CASTELLANOS            

CARLOS       AUGUSTO      GÁLVEZ  ARGOTE            JORGE     ANÍBAL    GÓMEZ  GALLEGO                      

ÉDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                      ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  .  Folio 360.   

2  .  Folio 368.     

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