16725(09-04-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 16725  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

             SALA    DE  CASACIÓN PENAL   

                 Magistrado Ponente:   

               Nilson Pinilla Pinilla   

                                              Aprobada Acta N° 039   

Bogotá,   D. C., abril nueve (9) de dos  mil dos (2002).   

ASUNTO  

Procede  la  Corte a emitir concepto sobre la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   MARIO  GERMÁN  LÓPEZ CARDONA, elevada por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América a través de su Embajada en  Colombia.   

ANTECEDENTES  

1.  A  MARIO GERMÁN LÓPEZ CARDONA, también  conocido          como          “Pedro”   o  “Negro  Vélez”, se le requiere para que comparezca en  juicio  ante  el  Tribunal Distrital de los Estados Unidos de América, Distrito  Sur  de  Florida, División de Fort Lauderdale, que con fecha 18 de noviembre de  1999      le     dictó     la    acusación    sustitutiva    “N°  99-6153  CR-RYSKAMP  (s)  (s)  (s)  (s)”,  mediante la cual se  le  acusa  de  los  siguientes  cargos, según la Nota Verbal N° 1212 del 26 de  noviembre de 1999 (f. 41 cd. 1):   

“–  Cargo  II.  Concierto  para  distribuir  y  poseer  con  la  intención  de distribuir cinco  kilogramos  o  más  de  cocaína,  en violación del Título 21, Código de los  Estados Unidos, secciones 841 (a) (1) y 846;   

—  Cargo III. Concierto para importar cinco  kilogramos  o  más  de  cocaína,  en violación del Título 21, Código de los  Estados Unidos, secciones 952 y 963; y   

— Cargo IV. Concierto para lavar dinero, en  violación  del  Título 18, Código de los Estados Unidos, secciones 1956 (a) y  (h)    y    1957   (a).”   

2. Para formalizar el trámite de extradición  fueron  aportados  los siguientes documentos, efectuada la traducción necesaria  y    la    legalización   respectiva   ante   el   Ministerio   de   Relaciones  Exteriores:   

2.1. Las notas verbales N° 1059, 1105 y 1212  de  7  de  octubre,   15  de  octubre  y  26   de  noviembre  de 1999,  respectivamente,  a  través  de las cuales la Embajada de los Estados Unidos de  América  hace  conocer  la  petición  de  extradición (fs. 5 a 8, 21, 37 a 42  ib.).   

En  la  primera  nota la Embajada informó al  Ministerio       de       Relaciones       Exteriores      que      “Mario  Germán López Cardona, también  conocido          como          ‘Pedro’   o  ‘Negro  Vélez’,  es  ciudadano  colombiano, nacido en  Buga,  Valle  de  Cauca,  Colombia,  el  16  de  abril  de 1966. Su descripción  corresponde  a  la de un hombre de raza blanca, de 5 pies 7 pulgadas de estatura  y  tiene  cabello  castaño.  Su  número  de  cédula colombiana es 16.722.971,  emitida  en  Buga,  Valle  de  Cauca.  Se  cree  que el señor López Cardona se  encuentra  en  Colombia” (f.  5 ib.).   

2.2. Copia de la orden de detención expedida  por  el  Tribunal  Distrital  de los Estados Unidos de América, Distrito Sur de  Florida, de fecha 30 de septiembre de 1999 (f. 149 cd. 2).   

2.3.  Copia  de  disposiciones  penales  del  Código  de  los Estados Unidos de América, relevantes en el presente caso (fs.  188 a 199 ib.)   

2.4. Declaraciones juradas de Theresa M.B. Van  Vliet,  Fiscal  Auxiliar  de  la  Oficina  Fiscal  de los Estados Unidos para el  Distrito  Sur de Florida y de Paul K. Craine, agente especial del Servicio de la  Agencia  Antidrogas  de  los Estados Unidos de América, en apoyo a la solicitud  de extradición (fs. 138 a 147, 201 a 270 ib.).   

    

1. En Colombia se realizó el siguiente trámite:     

3.1.  La  Oficina Jurídica del Ministerio de  Relaciones  Exteriores  remitió  a  la  Fiscalía General de la Nación la nota  verbal  N°  1059  del  7  de  octubre de 1999, procedente de la Embajada de los  Estados  Unidos  de América, mediante la cual solicitó la captura con fines de  extradición   de   MARIO   GERMÁN   LÓPEZ  CARDONA,  también  conocido  como  “Pedro”         o         “Negro         Vélez”,  entidad  que mediante resolución de  fecha   11   de   octubre   siguiente,  acogió  lo  pedido,  (fs.11  a  13  cd.  1).   

3.2.  El 13 de octubre de 1999, MARIO GERMÁN  LÓPEZ  CARDONA  fue  capturado  por  la  Policía  Nacional,  Dijin,  quien  se  identifica  con la cédula de ciudadanía N° 16.722.971 expedida en Cali (f. 19  ib).   

El  requerido  se  encuentra  privado  de  la  libertad  en  la  Penitenciaría  Nacional  La Picota (f. 18 cd. 2 Corte).    

3.3. La mencionada Oficina Jurídica mediante  oficio  OJ.E.  34998  del  29  de noviembre de 1999, conceptuó que “por  no  existir  Convenio aplicable al  caso  es  procedente obrar de conformidad con las normas pertinentes del Código  de   Procedimiento   Penal  colombiano” (f. 51 cd. 1).   

3.4.  Iniciado  el  trámite  previsto  en el  artículo  566  del Código de Procedimiento Penal anterior, el 11 de febrero de  2000  se  corrió  traslado  por el término de 10 días, a MARIO GERMÁN LÓPEZ  CARDONA  y  a  su  defensor,  para  que solicitaran las pruebas que considerasen  necesarias  dentro  del  presente  asunto;  luego de varios incidentes,  la  petición  de  pruebas  elevada  por  el apoderado de LÓPEZ CARDONA, la Sala la  resolvió  en  providencia  de  fecha 25 de abril de 2001 negándolas, proveído  contra  el cual se interpuso reposición que se decidió el 25 de septiembre del  mismo  en  el  sentido  de no reponer en ninguna de sus partes el auto que negó  las pruebas solicitadas (fs. 203 a 217, 2 a 15 cds. 1 y 2 Corte).   

El    diligenciamiento   permaneció   en  Secretaría,  a  disposición de las partes, para efectos de alegar, habiéndolo  hecho  el  Ministerio  Público  y  el  defensor del pedido en extradición como  enseguida pasa a verse.   

MINISTERIO PÚBLICO  

La  Procuradora  Primera  Delegada  para  la  Casación  Penal  sugiere  a  la  Sala  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia  conceptuar  favorablemente  a  la  extradición  del  ciudadano colombiano MARIO  GERMÁN  LÓPEZ  CARDONA  al encontrar acreditados los presupuestos establecidos  en   el   artículo   520  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  “así  como  el requisito constitucional  de  haberse  cometido  los delitos en el exterior y la prevalencia de la acción  penal   iniciada   en   el   extranjero” (f. 41 cd. 2 Corte).   

ALEGATO DE LA DEFENSA  

1.-  Plantea  el  apoderado del señor LÓPEZ  CARDONA  que,  en  el  presente  caso,  no se dan los requisitos de “tanto  la  ley penal, como los tratados  que   rigen  la  materia”,  motivo  por  el  cual  pide  que  la  Sala  emita concepto desfavorable sobre la  petición  de  extradición  elevada  por  el  Gobierno de los Estados Unidos de  América.   

Lo  primero,  porque  no está acreditada con  suficiencia  la  identidad de la persona reclamada en extradición, si al efecto  se  tiene  en  cuenta que de los documentos presentados por el país solicitante  se    hizo    aparecer    a    MARIO   GERMÁN   LÓPEZ   CARDONA   “como  un  sujeto  de sexo masculino, de  nacionalidad  Colombiano,  nacido  en  Buga  (Valle del Cauca) el 16 de abril de  1966  con  estatura  de  5  pies  y 7 pulgadas, cabello castaño, portador de la  cédula   N°   16.722.971  expedida  en  Buga,  y  nacido  en  Buga”, cuando lo cierto es que el mencionado  documento  de identidad se expidió en la ciudad de Cali y no en Buga (f. 48 cd.  2 Corte).   

En   segundo   lugar,  afirma  que  resulta  inadmisible  que  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores no acate y tenga en  cuenta   el   principio   de   derecho  internacional  de  reciprocidad  que  la  Constitución  Política  de  Colombia  ha  acogido  en  los artículos 9 y 226,  disposiciones  que  han de prevalecer sobre los artículos 513 y 514 del Código  de  Procedimiento  Penal.  Agrega  que  la  Cancillería  vulneró  esta última  disposición  procesal,  al  abstenerse  de  mencionar  los tratados y convenios  aplicables,  que  en  su opinión son La Convención Unica de Estupefacientes de  1961,  La  Convención  sobre  sustancias sicotrópicas de 1971, El Protocolo de  Modificación  de  la Convención Unica de 1961 sobre estupefacientes firmada en  1971  y  la  Convención  de  las  Naciones Unidas sobre el tráfico ilícito de  sustancias sicotrópicas de 1988.   

En  tercer  lugar,  porque  la  solicitud  de  extradición  no  cumple con lo dispuesto en el ordinal 2° del artículo 513 de  la  ley  600 de 2000, precepto que obliga a revelar la indicación exacta de los  actos  que  determinan  la solicitud de extradición, el lugar y la fecha en que  fueron  ejecutados,  aspecto coincidente con lo establecido en el inciso 2° del  artículo  35  de  la  Constitución  Política,  en  la medida que “a  quien se reclama para ser sometido a  la   ley   del  país  requirente  haya  cometido  o  participado  en  el  hecho  endilgado”    (f.   50  ib.)   

Manifiesta  que  si  la  Corte  observa  el  “indictment  o  pieza  de  cargos,  habla  que  MARIO  GERMÁN  LÓPEZ CARDONA junto con otros colombianos,  dentro  de  nuestro  suelo  patrio, conspiraron para ingresar estupefacientes en  Estados  Unidos  de  América,  pero  no  existe  prueba alguna que respalde tal  afirmación,  ya  que  los  investigadores  federales  que  intervinieron en las  pesquisas  que  se  adelantaron  en  torno  a  demostrar la existencia de algún  comportamiento  delictual,  en  forma  alguna  demuestran  de  manera  directa o  indirecta,  que  LÓPEZ CARDONA haya intervenido en el envío o recibo de drogas  alucinógenas  en  la  Nación  requirente,  por el contrario, la referencia que  existe  en  torno  a  él  resulta vaga, antojadiza y sin respaldo alguno en los  medios  de prueba que se incorporaron para conocer de la actividad presuntamente  ilícita      en      que      aquél      habría     incursionado.” (fs. 50 y 51 ib.).   

En torno a este mismo tema, sostiene que   “ninguna  de  las acciones  que  se  le  imputan  al señor MARIO GERMÁN LÓPEZ CARDONA, TUVO OCURRENCIA EN  TERRITORIO  DE  LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTE AMÉRICA, y ninguna de las pruebas a  que  hace  alusión  la  documentación,  que  se  adjunta  a  la  solicitud, lo  compromete  en  hecho  alguno,  ya  que  es  solo  un dicho sin ninguna clase de  respaldo  probatorio,  de  donde  se  adolece en esencia, visto desde el ámbito  meramente  formal  -como expresamente ha insistido la Corte debe mirarse- de los  requisitos  esenciales  que permitan conocer que aquél probablemente infringió  la  ley  y  por ende que deba ser procesado en el Estado requirente.” (f. 52 ib.).   

Como  cuarto  aspecto  en el orden propuesto,  manifiesta  que  la solicitud de extradición tampoco cumple con lo dispuesto en  el  numeral  4°  del  artículo  513  del  Código  de  Procedimiento Penal que  determina  que  a  la  petición formal deben anexarse copias auténticas de las  disposiciones  penales aplicables para el caso, y como  la situación de su  representado  no  se  fundamenta  en  tratados  sino  en  lo  establecido  en el  artículo     35     de     la     Constitución     Política,     “el  Estado  requirente  estaba  en  la  obligación   de   anexar  aquellas  disposiciones  aplicables  en  ausencia  de  tratado.”   

En  quinto  lugar  expresa  que  “no le es dado poner en duda”  la  autenticidad  de  los  documentos  remitidos  por  el Gobierno de los Estados Unidos de América, pero si le abriga  una     enorme     desconfianza     “por     la     legalidad     de    esa    documentación”,  cuando  previamente se refirió a la  indefensión  en  que  pueda  encontrarse el señor LÓPEZ CARDONA ante la Corte  Federal  que  lo  requiere,  en  concreto  frente  a una acusación “cuya   motivación  anfibológica,  se  detecte    tan    abultada    indeterminación    en    el   tipo   objetivo   y  subjetivo”,     la  indeterminación  frente  a  los  delitos  conexos  y la pena a la que pueda ser  merecedor.   

Agrega  que  como no se sabe cuando se llamó  por   primera  vez  al  Gran  Jurado,  “ni     cuando     éste     retorno     el    primer    ‘sealed  original  indicment’”,   el   acto   acusatorio   o   su  equivalente  a  la  resolución   acusatoria de la legislación colombiana,  amerita  las  mismas  causales  de  nulidad  que  restringen  el  poder punitivo  desbordado  del  Estado,  irregularidades  que  engendran violación de derechos  fundamentales  irrenunciables.  Tales desaciertos se ofrecen en el aporte de una  fotografía               “callejera”  tomada    a    MARIO   GERMÁN   LÓEZ   CARDONA,   aspecto   que   “no constituye denotación y mucho menos  connotación     delictiva     alguna”,   el   haberse   supuestamente  ordenado  la  instalación  de  un  “PEN REGISTER, en la línea  del  abonado  telefónico  que  sirve  la  oficina  del  señor ALEJANDRO BERNAL  MADRIGAL”,     son  irregularidades  que  constituyen  una  violación  al  artículo 29 de la Carta  Política    cuando   dispone   que   “ES  NULA  DE  PLENO  DERECHO  LA  PRUEBA OBTENIDA CON VIOLACIÓN DEL  DEBIDO   PROCESO”  (f.  62  ib.),  precepto  que  se equipara a una regla del Código de Procedimiento Penal  de  los  Estados  Unidos  que  declara  inadmisible  como  prueba,  una o varias  grabaciones   de   conversaciones   telefónicas,  sin  contar  primero  con  la  correspondiente  autorización  legal expedida por un Juez Federal, nunca por un  Fiscal (f. 63 ib.).   

Comenta    que    en    el   “informe    de    policía”   rendido   por  el  señor  Paul  K.  Craine,   agente  especial  de  la  DEA  en Colombia se refiere a unas  conversaciones  que  fueron  interceptadas,  punto  frente  al cual “es  preciso  manifestar  que  no existe  claridad  por parte de los funcionarios encargados de las interceptaciones, pues  en   este   preciso  punto  de  la  sindicación  mencionada,  se  habla  de  un  helicóptero,  y  después  se  habla de que era mediante transporte marítimo o  barco.  No existe siquiera claridad, sino por el contrario confusión. Y como se  prueba  en  el  presente  escrito,  el  señor  MARIO GERMÁN LÓPEZ CARDONA, no  posee,  ni  es  propietario  de  naves,  aeronaves, barcos, lanchas o bienes que  sirvan  en  la navegación marítima, tal y como lo dicen las certificaciones de  las   entidades   que   en   Colombia,   rigen   y  reglamentan  esta  clase  de  actividades”  (fs. 67 y 68  ib.).   

Manifiesta que de la declaración rendida por  Theresa  M.V.  Van  Vliet,  Fiscal  Auxiliar,  referente a los hechos que se han  denominado   “operación  milenio”, son los mismos de  la      “operación  compadre”,   y   que  de  producirse  concepto  favorable  para  la  extradición  de  su representado, el  mismo   “versaría por  hechos  acaecidos exclusivamente dentro de nuestro territorio nacional. (Así lo  afirma    la    fiscal   Van   Vliet).” (f. 76).   

2.- Por fuera de los términos establecidos al  efecto,  el  señor  MARIO  GERMÁN LÓPEZ CARDONA presentó memorial en el cual  plantea  que  por  los  mismos  hechos por los cuales el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América lo solicita en extradición, la Unidad Antinarcóticos y de  Interdicción  Marítima,  Unaim,  de  la  Fiscalía  General  de  la Nación le  adelanta  el proceso de radicación 500, aspecto que se debe clarificar antes de  emitirse  el concepto correspondiente, o que en el caso que tal aspecto escape a  la  competencia  de  la  Corte,  solicita  que  si  el  concepto  es  favorable,  “diferir    en   forma  provisional  la  expedición  de la resolución que resuelva la procedencia o no  de  mi  entrega,  hasta tanto constate si en verdad concurre demostrada la causa  que  se  oponga  a la misma, en los términos previstos por el artículo 522 del  Código    de   Procedimiento   Penal.”   

Manifiesta  que  de  no  accederse  a  este  pedimento,  se  traslade  la  petición  al Ministerio de Justicia, “recomendándole   el  cumplimiento  de  dichas  diligencias.” (f. 96  cd. 2 Corte).   

      

CONCEPTO DE LA CORTE  

    

1. Una cuestión previa.     

1.1.  Manifiesta  el  defensor  del ciudadano  colombiano   MARIO   GERMÁN   LÓPEZ   CARDONA  que  resulta  indispensable  un  pronunciamiento       de       reciprocidad;      que      una      “fotografía    callejera”   tomada   desprevenidamente   a   su  representado  por  agentes  de la DEA, no puede servir de prueba que sustente la  acusación  que  se  ha formulado; en el acopio de unas grabaciones telefónicas  se  advierte  ilegalidad  y  que  su  representado no pudo cometer alguna de las  conductas  que  se  le  imputan  en  el  Estado  requirente,  en  cuanto  no  es  propietario  de  aeronaves y tampoco se acreditó su adiestramiento en el manejo  de   tales   medios   de   transporte.   De  otra  parte,  que  el  “indicment” ofrece serios reparos que a la luz del  derecho procesal nacional generarían una declaración de nulidad.   

1.2.  Referente  a  lo primero, esto es, a la  exigencia  de una declaración de reciprocidad, tiene definido la jurisprudencia  de  la  Sala que es asunto de la exclusiva competencia del ejecutivo, en tanto a  esa  rama  del  poder  público  le  corresponde  el  manejo  de  las relaciones  internacionales,  como  así  lo  sostuvo  la  Corte Constitucional en sentencia  C-1106  de  24 de agosto de 2000, Magistrado Ponente Alfredo Beltrán Sierra, en  el  sentido  que  “…si la  manera  como  se  procede  en  otros  Estados  conforme  a  su  derecho  interno  comparativamente  resulta  distinta  a la señalada en la ley colombiana y, ello  se  considera  que  pudiera  afectar  el  principio  de la reciprocidad, en este  punto,  corresponde  al  Jefe del Estado como director supremo de las Relaciones  Internacionales  del  país,  proceder  de acuerdo con la Constitución y con la  Convención  de  Viena  -Derecho  de los Tratados- a actuar en consecuencia, sin  que  pueda  la  Corte  Constitucional  arrebatarle  esa  competencia”,  aspecto  que  también  escapa a los  precisos  parámetros  que  ocupan el concepto  que le corresponde emitir a  la  Sala  de  Casación  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  como adelante se  verá.    

1.3.  En  relación  con  la  otra  clase  de  planteamientos,  no  solo  en  este  asunto,  sino  en  otros,  la  Corte  se ha  pronunciado  en  el sentido que cuando examina los elementos de juicio aportados  en  cumplimiento  del deber de emitir concepto sobre la extradición solicitada,  lo  hace  en  un  plano  jurídico-formal,  limitado al lleno de las condiciones  previstas  en  el  respectivo  tratado o, en su defecto, a la regulación que al  efecto  establece  el  Código  de  Procedimiento  Penal, entre las cuales no se  encuentra  una  evaluación  crítica  sobre  el  mérito  o la legalidad de las  pruebas   que   sirvieron  al  Estado  requirente  para  dictar  resolución  de  acusación  o  sentencia  condenatoria  contra  la  persona cuya extradición se  reclama,   o  sobre  la  supuesta  inocencia,  en  consideración  a  que  tales  evaluaciones  materiales  son  potestativas  de  la  autoridad  que  profiere la  decisión  en  ejercicio  de  su  soberanía  jurisdiccional, motivo por el cual  tales  aspectos  deben  discutirse  al  interior  del  proceso  correspondiente.   

En  el concepto de fecha 8 de agosto de 2000,  rad. 16.515, M. P. Fernando E. Arboleda Ripoll, la Sala expresó:   

“La extradición,  ha  sido sostenido por la Corte,  no corresponde a la noción de un proceso  judicial  en  el  que  se  juzgue  la  conducta  de aquél a quien se reclama en  extradición,  sino  que  obedece a un instrumento de cooperación internacional  previsto    normativamente    (Convención,    Tratado,    Convenio,    Acuerdo,  Constitución,  o  Ley,  según el caso), con la finalidad de evitar la evasión  de  la  acción  de  la justicia por parte de quien ha realizado comportamientos  delictivos  escondiéndose  en  territorio  sobre el cual carecen de competencia  las  autoridades  jurisdiccionales que solicitan su presencia, y pueda responder  personalmente  por  los  cargos  que  le  son  imputados  y por los cuales se le  convocó a juicio criminal.   

Debido  a  ello,  en  su  trámite no tienen  cabida  cuestionamientos relativos a la validez o mérito de la prueba recaudada  por  las  autoridades  extranjeras sobre la ocurrencia del hecho, el lugar de su  realización,  la  forma  de  participación  o  el grado de responsabilidad del  encausado;  la  normatividad  que  prohibe  y  sanciona  el  hecho delictivo; la  calificación    jurídica   correspondiente;   la   competencia   del   órgano  jurisdicente;  la  validez del trámite en el cual se le acusa; o la pena que le  correspondería  purgar  para  el  caso de ser declarado penalmente responsable;  pues  tales  aspectos  corresponden  a  la órbita exclusiva y excluyente de las  autoridades  del  país que eleva la solicitud, y su postulación o controversia  debe  hacerse  al interior del respectivo proceso con recurso a los instrumentos  dialécticos   que   prevea   la   legislación   del   Estado  que  formula  el  pedido.”   

1.4. Referente a la manifestación que hizo el  ciudadano  colombiano  MARIO  GERMÁN  LÓPEZ  CARDONA en el sentido que la Sala  verifique   que   por  algunos  de  los  hechos  que  motivan  la  petición  de  extradición  se  le está investigando en Colombia y que en el caso de que ello  no  le  corresponda,  si  el  concepto  fuere  favorable,  se  difiera  en forma  provisional  la  expedición  de la resolución que resuelva la procedencia o no  de  la  entrega al Estado requirente, es de ver que el examen sobre si hay lugar  o     no    a    conceder    la    extradición    por    cuanto    “por  el  mismo  delito  la persona cuya  entrega    se   solicita,   esté   investigada   o   haya   sido   juzgada   en  Colombia” a que se refiere  el  artículo 565 del Código de Procedimiento Penal anterior, es de competencia  exclusiva  del  Gobierno  Nacional,  y  no  de la Corte, incluido el estudio del  artículo  527 del actual estatuto y de su declaratoria de inexequibilidad hecha  por  la  Corte Constitucional en la sentencia C-760, jul. 18/2001, M. P. Rodrigo  Escobar Gil.   

Por lo anterior, las peticiones del defensor y  del señor LÓPEZ CARDONA resultan improcedentes.   

2.  Respondidos estos primeros planteamientos  del  apoderado  y  de  lo  manifestado por MARIO GERMÁN LÓPEZ CARDONA, en este  caso  el Ministerio de Relaciones Exteriores ha expuesto que se debe proceder de  acuerdo  con  las  disposiciones  del  Código  de  Procedimiento Penal, ante la  ausencia  de  un  convenio  con  los Estados Unidos de América, que es el país  solicitante, aplicable en el ordenamiento interno.   

En el trámite de extradición regulado por el  estatuto  procesal  penal,  a  la  Corte le corresponde rendir concepto sobre la  viabilidad  de  su  otorgamiento,  el  cual,  por disposición del artículo 520  ibídem,  (558 anterior), se fundamentará en la demostración de las siguientes  condiciones:   

a.  La  validez  formal  de la documentación  presentada.   

b.  La identificación plena del reclamado en  extradición.   

c.  La concurrencia del principio de la doble  incriminación.   

d. La equivalencia de la providencia proferida  en el extranjero.   

e.  El  cumplimiento  de  lo previsto en los  tratados públicos, cuando fuere el caso.   

En  ese  orden,  se  procede  a  realizar  el  análisis correspondiente:   

a.     Validez     formal     de     la  documentación:   

Este presupuesto fue observado por el Gobierno  de  los  Estados Unidos de América al demandar la extradición de MARIO GERMÁN  LÓPEZ  CARDONA, también conocido como “Pedro”   o  “Negro  Vélez”,  por  conducto  de  su  Embajada  en  Colombia;   en   efecto,  la  solicitud  se  hizo  por  vía  diplomática,  fue  acompañada       de       la      acusación      sustitutiva      “N°  99-6153  CR-RYSKAMP  (s)  (s)  (s)  (s)”,  dictada  el  18  de  noviembre  de  1999 en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos de América  para  el  Sur  de  Florida,  División Fort Lauderdale, que indica los actos que  soportan  la  reclamación,  el lugar y las fechas de su ejecución, y los datos  necesarios  en  orden a establecer la identidad del reclamado; las declaraciones  de  Theresa  M.B.  Van  Vliet  y  Paul  K.  Craine, que además de confirmar los  pormenores  de  la  acusación,  la  primera  en su condición de Fiscal Federal  Auxiliar  de  la  Oficina  del  Fiscal de los Estados Unidos de América para el  Distrito  Sur  de  Florida,  efectuó  la  relación de los preceptos normativos  aplicables  al  caso,  los cuales contrario a lo afirmado por el defensor fueron  apropiadamente  aportados,  y  copia  de  la  orden de aprehensión que el 30 de  septiembre  de  1999  expidió  Barry S. Seltzer, Juez Magistrado de los Estados  Unidos  de  América;  documentos,  que  por  lo demás, obran en traducción al  castellano,  certificada  y  autenticada  conforme  a la legislación del Estado  requirente,  firmas  autenticadas  ante la Cónsul de Colombia en Washington, D.  C.   y,  posteriormente,  por  el  Jefe  de  Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  cumpliéndose  así con lo establecido por el artículo  259  del  Código de Procedimiento Civil, modificado por el 1°, numeral 118 del  D. E. 2282 de 1989 que al efecto establece:   

“Los  documentos  públicos  otorgados  en  país  extranjero  por  funcionario  de éste o con su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o  agente  diplomático  de  la  República,  y en su defecto por el de una nación  amiga,  lo  cual hace presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país.  La  firma  del  cónsul   o  agente diplomático se abonará por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia,  y  si se trata de agentes  consulares  de  un  país  amigo, se autenticará previamente por el funcionario  competente  del  mismo  y  los  de  éste por el cónsul colombiano.”   

     

a. Plena identificación del solicitado:     

En la nota verbal N° 1059 del 7 de octubre de  1999,  la  Embajada  de los Estados Unidos de América informó al Ministerio de  Relaciones  Exteriores  que  a  quien  se  solicita  es  a  MARIO GERMÁN LÓPEZ  CARDONA,   también   conocido   como  “Pedro”   o  “Negro  Vélez”, ciudadano colombiano, nacido en Buga,  Valle  del  Cauca,  el  16  de  abril  de  1966,  identificado con la cédula de  ciudadanía    N°    16.722.971,    “emitida      en     Buga”,        su        descripción       corresponde       “a  la de un hombre de raza blanca, de 5  pies   7   pulgadas   de   estatura   y   tiene   cabello   castaño” (f. 5 cd. 1).   

De  la  documentación  remitida  por  vía  diplomática,  se infiere que se trata de MARIO GERMÁN LÓPEZ CARDONA, quien en  este  trámite se ha identificado con la cédula de ciudadanía a que se refiere  la  petición, sin que la equivocación inicial sobre el lugar de expedición de  tal  documento  ponga  en  duda  su identidad, pues la Dirección de la Policía  Judicial  y  la Dirección de Asuntos Internacionales de la Fiscalía General de  la  Nación pusieron de presente que la cédula de ciudadanía del señor LÓPEZ  CARDONA  fue  expedida  en  Cali  y,  como  ya  se  expresó,  él  así  se  ha  identificado  en  este  trámite,  sin que se ponga en tela de juicio los demás  datos que cumplen el requisito aquí estudiado.    

     

a. Principio   de   la  doble  incriminación  y  el  mínimo  de  pena  señalada:     

MARIO   GERMÁN  LÓPEZ  CARDONA,  también  conocido          como          “Pedro”   o  “Negro  Vélez”,  es  requerido  para que comparezca a  juicio   en  el  Distrito  Sur  de  Florida,  siendo  objeto  de  la  acusación  sustitutiva  “N°  99-6153  CR-RYSKAMP    (s)    (s)    (s)    (s)”,  dictada  el 18 de noviembre de 1999 en el Tribunal de Distrito de  los  Estados  Unidos  de  América,  Distrito  Sur  de  Florida,  División Fort  Lauderdale,    mediante   la   cual   se   le   acusa  de  tres  cargos,  a  saber:   

“SEGUNDO  CARGO   

A partir del 17 de diciembre de 1997 o fecha  próxima,  hasta  el 4 de noviembre de 1999 o fecha próxima, en los Condados de  Broward  y  Dade,  en  el Distrito Sur de Florida, en la República de Colombia,  Las  Bahamas,  la  República de México, y en otros lugares, los acusados, …,  MARIO    GERMÁN   LÓPEZ   CARDONA,   también   conocido   como   ‘Pedro’,    …,    con    conocimiento    e  intencionalmente,   se   combinaron,   conspiraron,  confederaron  y  accedieron  mutuamente  y  con  personas  conocidas  y  desconocidas  al  Gran  Jurado, para  distribuir  y  poseer  con el intento de distribuir, cinco (5) kilogramos o más  de  una  mezcla  y  substancia conteniendo una cantidad perceptible de cocaína,  una  substancia  narcótica controlada de la Tabla II, en violación del Título  21 del Código de los Estados Unidos, Sección 841 (a) (1).   

Todo en violación del Título 21 del Código  de los Estados Unidos, Sección 846.   

TERCER CARGO  

A  partir de o alrededor del 17 de diciembre  de  1997,  hasta  o  alrededor  del  4  de noviembre de 1999, en los Condados de  Broward  y  Dade,  en  el Distrito Sur de Florida, en la República de Colombia,  Las  Bahamas,  la  República de México, y en otros lugares, los acusados, …,  MARIO    GERMÁN   LÓPEZ   CARDONA,   también   conocido   como   ‘Pedro’,    …,    con    conocimiento    e  intencionalmente,   se   combinaron,   conspiraron,  confederaron  y  accedieron  mutuamente  y  con  personas  conocidas  y  desconocidas  al  Gran  Jurado, para  importar  dentro  de  los  Estados  Unidos  desde  un lugar fuera del mismo, una  cantidad  de  cinco (5) kilogramos o más de una mezcla y substancia conteniendo  una  cantidad  perceptible  de cocaína, una substancia narcótica controlada en  la  Tabla  II,  en  violación del Título 21 del Código de los Estados Unidos,  Sección 952.   

Todo en violación del Título 21 del Código  de los Estados Unidos, Sección 963.   

CUARTO CARGO  

A partir del 17 de diciembre de 1997 o fecha  próxima,  hasta  el 4 de noviembre de 1999 o fecha próxima, en los Condados de  Broward  y  Dade,  en  el Distrito Sur de Florida, en la República de Colombia,  Las  Bahamas,  la  República de México, y en otros lugares, los acusados, …,  MARIO    GERMÁN   LÓPEZ   CARDONA,   también   conocido   como   ‘Pedro’,    …,    con    conocimiento    e  intencionalmente,   se   combinaron,  conspiraron,  confederaron  y  accedieron,  mutuamente  y  con  personas  conocidas  y desconocidas al Gran Jurado, llevar a  cabo los siguientes delitos en contra de los Estados Unidos:   

1.  llevar  a  cabo e intentar llevar a cabo  transacciones  financieras  afectando  el comercio interestatal y extranjero las  cuales  involucran las ganancias de actividades ilegales especificadas, tal como  el  término  se  encuentra definido en el Título 18 del Código de los Estados  Unidos,  Sección  1956  (a)  (7)  (B)  (i)  y  (c),  y  que  el  acusado tenía  conocimiento  de  que la propiedad involucrada en las transacciones financieras,  esto  es,  fondos  e  instrumentos  monetarios, incluyendo moneda de los Estados  Unidos,  representaba  la  ganancia  de alguna forma de actividad ilegal, con el  intento  de  promover  el  llevar  a  cabo  la  actividad ilegal específica, en  violación  del  Título 18 del Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (a)  (1) (A) (i).   

2.  llevar  a  cabo e intentar llevar a cabo  transacciones  financieras  afectando  el  comercio interestatal y extranjero el  cual  involucró  la ganancia de actividades ilegales especificadas, tal como el  término  se  encuentra  definido  en  el  Título 18 del Código de los Estados  Unidos,  Sección 1956 (a) (7) (B) (i) y (c), teniendo conocimiento ambos de que  las  transacciones  habían  sido  concebidas  en  su  totalidad o en parte para  esconder  y ocultar la naturaleza, localización, fuente, propiedad y control de  la  ganancia  de las actividades ilegales especificadas, y que el acusado tenía  conocimiento  de  que la propiedad involucrada en las transacciones financieras,  esto  es,  fondos  e  instrumentos  monetarios, incluyendo moneda de los Estados  Unidos,  representaba  la  ganancia  de  alguna  forma  de  actividad  ilegal en  violación  del  Título 18 del Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (a)  (1) (B) (i), y   

3.  dentro  de  los  Estados  Unidos,  con  conocimiento,   involucrarse   e   intentar  involucrarse  en  una  transacción  monetaria  con propiedad criminalmente obtenida la cual (1) tiene un mayor valor  de  $10.000.00  en  moneda  de  los Estados Unidos y (2) proviene de actividades  ilegales  especificadas,  tal  como  el término está definido en el Título 18  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección 1956 (a) (7) (B) (i) y (C), en  violación  del Título 18 del Código de los Estados Unidos, Sección 1957 (a).   

Todo en violación del Título 18 del Código  de      los      Estados      Unidos,      Sección     1956     (h)” (fs. 177 a 184 cd. 2).   

Los  cargos de estar confabulado y participar  en  una  organización  dedicada  a actividades ilícitas, como concertarse para  importar   cocaína   y  para  poseer  dicha  sustancia  con  la  intención  de  distribuirla,  son  modalidades  que  guardan  consonancia  con  la conducta que  penalmente  se  ha  reprimido en Colombia, actualmente en el artículo 8° de la  ley 733 de 2002, así:   

“Concierto para  delinquir.  Cuando  varias  personas   se  concierten  con el fin de cometer delitos, cada una de ellas  será  penada,  por  esa  sola  conducta,  con  prisión  de tres (3) a seis (6)  años.   

         

Cuando el concierto sea para cometer delitos  de   genocidio,  desaparición  forzada  de  personas,  tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo, tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o  sustancias    sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,   extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos o testaferrato y conexos, o para  organizar,  promover,  armar  o financiar grupos armados al margen de la ley, la  pena  será de prisión de seis (6) a doce (12) años y multa de dos mil (2.000)  hasta veinte mil (20.000) salarios mínimos legales mensuales.   

La   pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir.”   

Los     cargos     de     “Concierto  para distribuir y poseer con  la  intención  de distribuir cinco kilogramos o más de cocaína, en violación  del  Título  21,  del  Código  de  los Estados Unidos, secciones 841 (a) (1) y  846”   y   “Concierto    para    importar   cinco  kilogramos  o  más  de  cocaína,  en violación del Título 21, Código de los  Estados  Unidos,  secciones  952  y  963”,  son  conductas  similares  a  las  previstas  en  Colombia  en el  artículo  376  del  Código  Penal,  cuando  alude  el  comportamiento de quien  “introduzca al país, así  sea  en tránsito o saque de él, …, lleve consigo, …, venda, ofrezca, … o  suministre  a  cualquier  título  droga que produzca dependencia, incurrirá en  prisión     de     ocho     (8)     a    veinte    (20)    años…”   

En  relación  con  el  cargo de “concierto   para   lavar   dinero,  en  violación  del  Título 18, Código de los Estados Unidos, secciones 1956 (a) y  (h)  y  1957  (a)”, se halla  también  previsto  y  sancionado  en la ley penal colombiana con pena de 6 a 15  años  de  prisión,  como  lavado  de  activos  (L. 599/2000, arts. 323 y 324),  estableciendo al efecto:   

“Lavado   de  activos.  Art.  323.-  El que adquiera, resguarde,  invierta,  transporte,  transforme,  custodie  o administre bienes que tengan su  origen  mediato  o inmediato en actividades …, relacionadas con el tráfico de  drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias sicotrópicas, o les dé a los  bienes  provenientes  de  dichas  actividades  apariencia  de  legalidad  o  los  legalice,   oculte  o  encubra  la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación,  destino,  movimiento  o  derechos  sobre  tales bienes, o realice cualquier otro  acto para ocultar o encubrir su origen ilícito incurrirá …   

…  

El lavado de activos será punible aun cuando  las  actividades  de  que  provinieren  los  bienes,  o los actos penados en los  apartados  anteriores,  se  hubiesen  realizado,  total  o  parcialmente,  en el  extranjero.   

Las penas privativas de la libertad previstas  en  el  presente artículo se aumentarán de una tercera parte a la mitad cuando  para  la  realización de las conductas se efectuaren operaciones de cambio o de  comercio  exterior,  o  se  introdujeren  mercancías  al  territorio  nacional.   

…”    

“Circunstancias  específicas  de  agravación.  Art.  324.-  Las penas privativas de la libertad  previstas  en  el  artículo  anterior  se aumentarán de una tercera parte a la  mitad  cuando  la  conducta sea desarrollada por quien pertenezca a …, … una  organización     dedicada     al     lavado    de    activos    …”   

Así, queda demostrado que todos los hechos o  cargos     descritos     en     la     acusación    sustitutiva    “N°  99-6153  CR-RYSKAMP  (s)  (s)  (s)  (s)” del 18 de noviembre de  1999,  cumplen el requisito establecido por el numeral 1° del artículo 511 del  Código  de  Procedimiento  Penal, (art. 549 anterior), relativo al principio de  la     doble     incriminación    y    la    pena    señalada    (“sanción  privativa de la libertad cuyo  mínimo  no  sea inferior a cuatro años”).   

d. Equivalencia de la  providencia proferida en el extranjero:   

Este requisito también se cumple, en criterio  de  la  Sala, en la medida que la decisión proferida por el gran jurado ante el  Tribunal  de  Distrito  de los Estados Unidos de América, Distrito Sur Florida,  División  Fort  Lauderdale,  guarda  equivalencia con la resolución acusatoria  prevista  en  el  artículo  397  del Código de Procedimiento Penal Colombiano.   

De  acuerdo  con los documentos aportados por  vía  diplomática, autenticados y traducidos con el beneplácito del Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  en  el  acta de acusación sustitutiva “N°  99-6153  CR-RYSKAMP  (s)  (s)  (s)  (s)” del 18 de noviembre de  1999,  se  concreta  la  formulación  de  los  cargos tanto con relación a los  hechos   constitutivos   de   cada   uno   de   ellos,  como  las  disposiciones  transgredidas.   

En  el  acta  de  acusación,  contrario a lo  afirmado  por  el  apoderado  del señor LÓPEZ CARDONA, aparecen señalados los  lugares  de  ocurrencia  de los hechos (“en  los  Condados  de Broward y Dade, en el Distrito Sur de Florida,  en  la República de Colombia, Las Bahamas, la República de México, y en otros  lugares”),   su   fecha  (“a  partir  del  17  de  diciembre  de  1997  o  fecha  próxima, hasta el 4 de noviembre de 1999 o fecha  próxima”),  el nombre del  acusado  MARIO  GERMÁN  LÓPEZ  CARDONA,  también  conocido  como “Pedro”,         o         “Negro         Vélez”    y    complementariamente   fueron  adjuntadas   dos   declaraciones   juradas   en   respaldo  a  la  solicitud  de  extradición,  la  primera  rendida  por  Theresa M.B. Van Vliet, Fiscal Federal  Auxiliar  de  la  Oficina  del  Fiscal de los Estados Unidos de América para el  Distrito  Sur  de  Florida, certificando la existencia de las pruebas que apoyan  la  actuación  y  comprometen al requerido, medios de prueba y compromiso a los  cuales  también  alude Paul K. Craine, agente especial de la Agencia Antidrogas  de  los  Estados  Unidos de América, de manera que ninguna duda existe entre el  procedimiento  foráneo  y  la resolución de acusación del sistema colombiano,  en  el  entendido  de  tratarse  de  una  equivalencia  de  condiciones  y no de  identidad  de  formas,  que  en  ambas legislaciones dan comienzo a la etapa del  juicio.   

Los  cargos  imputados a MARIO GERMÁN LÓPEZ  CARDONA,     en    el    acta    de    acusación    sustitutiva    “N°  99-6153  CR-RYSKAMP  (s)  (s)  (s)  (s)” del 18 de noviembre de  1999,  se refieren a hechos que se habrían cometido después de la vigencia del  Acto   Legislativo  N°  01  de  1997,  que  reformó  el  artículo  35  de  la  Constitución   Política,   autorizando  la  extradición  de  colombianos  por  nacimiento,  por  lo cual no es necesario hacer ninguna salvedad a ese respecto.   

Así las cosas, la Sala es del criterio que el  Gobierno  colombiano  puede  extraditar  al  ciudadano  colombiano MARIO GERMÁN  LÓPEZ  CARDONA,  por  ser  requerido  para  comparecer  en  juicio, conforme lo  solicita  el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América, con fundamento en la  acusación  sustitutiva “N°  99-6153  CR-RYSKAMP  (s)  (s)  (s)  (s)”,  dictada  el  18  de noviembre de 1999 en el Tribunal Distrital de  los  Estados  Unidos  de  América,  Distrito  Sur de Florida, División de Fort  Lauderdale,  pues  como  viene  de  demostrarse,  se  satisfacen  los requisitos  establecidos al efecto.   

Por lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,  SALA DE CASACION PENAL,   

1.  Conceptúa  favorablemente  al  pedido  de  extradición  del  ciudadano colombiano MARIO  GERMÁN  LÓPEZ  CARDONA, formulado  por  vía  diplomática  por  el  Gobierno de los Estados Unidos de América, en  relación  con  los  cargos contenidos en la acusación sustitutiva “N°  99-6153  CR-RYSKAMP  (s)  (s)  (s)  (s)”,  dictada  el  18  de  noviembre  de  1999  por  el  Tribunal  Distrital  de los Estados Unidos para el  Distrito Sur de Florida, División de Fort Lauderdale.    

2.   Comuníquese  esta  determinación  al  requerido  MARIO  GERMÁN  LÓPEZ  CARDONA, a su defensor y al representante del  Ministerio  Público, al igual que al Fiscal General de la Nación para lo de su  cargo en relación con el detenido con fines de extradición.   

3. Devuélvase la actuación al Ministerio de  Justicia y del Derecho, para lo de ley.   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO       E.     ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE    E.   CÓRDOBA  POVEDA                        

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS           CARLOS  AUGUSTO GALVEZ ARGOTE        

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO            ÉDGAR   LOMBANA  TRUJILLO   

CARLOS       EDUARDO       MEJÍA  ESCOBAR     NILSON  PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                                                           Secretaria     

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