16723 (20-03-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16723  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

Aprobado Acta No. 45  

          Bogotá,   D.  C.,   veinte  (20)  de  marzo  de  dos  mil  uno  (2001).   

         

VISTOS  

          Procede   la   Corte   a  emitir  concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  CARLOS DAVID  BARRERA  GARCÉS, hecha por el Gobierno de los Estados  Unidos de América, a través de su Embajada en Bogotá.   

ANTECEDENTES   

          El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de América, por medio de su  Embajada  en  nuestro  país,  mediante  Nota  Verbal No. 1216 del 1º. de   diciembre  de  1999,  formalizó  la  solicitud  de  extradición  del ciudadano  colombiano  CARLOS  DAVID  BARRERA GARCÉS,  capturado  el  13 de octubre del mismo año en cumplimiento de la  resolución  del  11  de  octubre  de  1999   expedida  por  el Fiscal  General de la Nación.   

          El   señor   BARRERA  GARCÉS  ha  estado  asistido en la actuación por el abogado que designó,  quien     agotado     el    período    probatorio    presentó    el    estudio  correspondiente.   

DOCUMENTOS  ALLEGADOS   

          Con  la  Nota  Verbal No. 1216 se aportaron, previamente traducidos,  los siguientes documentos:   

          1.  Nota  Verbal  No.  1067   del  7  de octubre de 1999, de la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América,  mediante  la cual solicita la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  señor  CARLOS  BARRERA,  también  conocido  como  “Caliche” o “Marcos” (Anexo 1, Fl.3).   

          2.  Nota Verbal No. 1103 del 12 de octubre de 1999, mediante la cual  aclara  que  el nombre correcto de la persona cuya detención se solicitó en la  nota   verbal   No.   1067  es  CARLOS  DAVID  BARRERA  GARCÉS,  portador  de  la  cédula de ciudadanía No.  71.623.036,  expedida  en  Medellín,  Antioquia  (Anexo 1, Fl. 10).     

          3. Resolución del 14 de octubre de 1999  expedida  por  el  Fiscal General de la Nación (E), por la cual aclara la orden  de  captura con fines de extradición proferida el 11 de octubre del mismo año,  en  cuanto la verdadera identidad de la persona cuya aprehensión se requiere es  CARLOS DAVID BARRERA GARCÉS,  identificado  con  la  cédula de ciudadanía No. 71.623.036 de Medellín (Anexo  1, Fl. 16).   

         

          4.   Documentos  relacionados  con  la  aprehensión  de  CARLOS  DAVID  BARRERA  GARCÉS  y otras  personas,  ocurrida el 13 de octubre  de 1999 en las ciudades de Medellín,  Cali y Bogotá ( Anexo 1, Fs. 17 a 27).   

          5.  La  Coordinadora  del  Área  de  Traducciones del Ministerio de  relaciones  Exteriores  certificó  que  las  notas  verbales  procedentes de la  Embajada  de  los  Estados  Unidos de América fueron traducidas en forma fiel y  completa en todas sus partes (Anexo 1, Fl.43).    

          6.   La   Oficina    Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  conceptuó  que  “…por no existir Convenio aplicable al presente  caso,  es procedente obrar de conformidad con las normas pertinentes del Código  de procedimiento Penal Colombiano” (Anexo 1, Fl.44).     

          7.  Declaraciones  rendidas  bajo  juramento  ante  el  Tribunal  de  Distrito  por  THERESA  M.B.  VAN  VLIET,  Fiscal  Federal Auxiliar Especial del  Distrito  Sur  de  la  Florida,  División  de  Fort  Lauderdale  y PAUL K.  CRAINE,  Agente  Especial  de  la Agencia Antidrogas (DEA) ( Anexo 2, Fls. 137 y  201), en apoyo de la solicitud de extradición.   

          8.  Cuarta resolución de acusación No. 99-6153 CR- RYSKAMP (s) (s)  (s)  (s) dictada el 18 de  noviembre de  1999 en la Corte Distrital de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  la Florida, División de Fort  Lauderdale,  mediante  la cual se le acusa de “concierto para lavar dinero”,  violación  del  Título 18 del Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (a)  y (h) y Sección 1957 (a) (Anexo 2, Fl. 183).   

          9.  Orden  de  arresto, expedida por un Juez Magistrado del Tribunal  de  Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  del  Sur de Florida (Anexo 2,  Fl.148).   

          10.  Transcripción  de  las disposiciones legales aplicables (Anexo  2, Fls. 187 a 197).   

          11.  Una fotografía del ciudadano requerido en extradición ( Anexo  2, Fl.135).   

PRUEBAS  SOLICITADAS   

          La  Sala negó las pruebas solicitadas en forma extemporánea por el  apoderado  del ciudadano requerido, mediante providencias del 23 de agosto y del  13 de septiembre del año en curso.   

ESTUDIO    DE   LA  DEFENSA   

          El  defensor  del  señor  BARRERA GARCÉS  considera  que existen dos factores que impiden emitir  concepto favorable a la extradición solicitada:   

          1.  De  conformidad con lo previsto en el inciso final del artículo  35  de la Carta Política, en concordancia con el artículo 565 del C. de P. P.,  no    es   posible   la   extradición   de   BARRERA  GARCÉS,  pues  los  hechos  por los que es solicitado  tuvieron  ocurrencia  antes de la promulgación del acto legislativo 01 de 1997;  se  remontan  al  año de 1990, cuando tuvo aparentes vínculos con el cartel de  Medellín.  Además,  por  tales  hechos  en  Colombia se le han iniciado varias  investigaciones,  de  las  cuales  una  ya  fue fallada en su favor y la otra se  encuentra en trámite.   

          2.   La   documentación  en  que  se  fundamenta  la  solicitud  de  extradición  no reúne las exigencias del numeral 2º. del artículo 551 del C.  de  P.  P. En la acusación no se indican cargos concretos sobre sus actividades  y  no  se señalan de manera exacta y precisa las circunstancias de tiempo, modo  y   lugar  en  que  ocurrieron  los  hechos  delictivos  que  se  le  atribuyen.  Simplemente   se   indica   una   fecha   próxima   al   17   de  diciembre  de  1997.   

          Cuestiona  la  validez de las copias de los documentos aportados por  los  Estados  Unidos,  la  competencia  de  dicho país para juzgar a la persona  requerida,  y hace énfasis en la ausencia de pruebas en relación con  los  cargos que se le formulan a su representado.   

          Pide   a   la  Corte  que  emita  un  concepto  desfavorable  a  las  pretensiones  del Gobierno de los Estados Unidos de América, y que en el evento  de  concepto  favorable,  se  recomiende  al  Ejecutivo se difiera la entrega de  BARRERA  GARCÉS hasta tanto  no  se  aclare la fecha en que supuestamente comenzó la actividad delictiva por  la  que  es  requerido  en  extradición,  de  conformidad con lo previsto en el  artículo 560 del C. de P. P.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          1.  De  acuerdo  con  lo dispuesto por el  artículo  558  del Código de Procedimiento Penal, “La Corte fundamentará su  concepto   en   la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  en  la  demostración  plena de la identidad del solicitado, en el principio de la doble  incriminación,  en la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero  y,  cuando  fuere  el  caso,  en  el cumplimiento de lo previsto en los tratados  públicos”.   

          En  consecuencia,  el análisis que a continuación hará la Sala se  limitará  a  la  verificación  de  tales  aspectos,  dejando de lado cualquier  referencia  a  la  responsabilidad  del  requerido,  a  supuestos  vicios que se  hubieren  presentado  en el precedente trámite administrativo, a la competencia  del  país  requirente,  o  a  la validez de las pruebas en que se fundamenta la  solicitud, como lo pretende el señor defensor.   

         Con  relación  al  estudio  de  la  responsabilidad  de la persona  solicitada  en  extradición  y  al contenido de los documentos aportados por el  país requirente, dijo la Sala:   

         “La  extradición,  ha  sido  sostenido  por  la  Corte,  no  corresponde  a la noción de un proceso judicial en el que se juzgue la conducta  de  aquél a quien se reclama en extradición, sino que obedece a un instrumento  de  cooperación  internacional  previsto  normativamente (Convención, Tratado,  Convenio,  Acuerdo,  Constitución,  o Ley, según el caso), con la finalidad de  evitar  la evasión de la acción de la justicia por parte de quien ha realizado  comportamientos  delictivos  escondiéndose  en territorio sobre el cual carecen  de  competencia  las  autoridades jurisdiccionales que solicitan su presencia, y  pueda  responder  personalmente  por  los  cargos que le son imputados y por los  cuales se le convocó a juicio criminal”.   

         “Debido  a ello, en su trámite no tienen cabida cuestionamientos  relativos  a  la  validez  o  mérito de la prueba recaudada por las autoridades  extranjeras  sobre  la  ocurrencia  del  hecho,  el lugar de su realización, la  forma  de  participación  o  el  grado  de  responsabilidad  del  encausado; la  normatividad  que  prohibe  y  sanciona  el  hecho  delictivo;  la calificación  jurídica  correspondiente;  la competencia del órgano jurisdicente; la validez  del  trámite  en  el  cual se le acusa; o la pena que le correspondería purgar  para  el  caso  de  ser  declarado  penalmente  responsable; pues tales aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y excluyente de las autoridades del país  que  eleva  la  solicitud,  y  su  postulación  o  controversia debe hacerse al  interior  del respectivo proceso con recurso a los instrumentos dialécticos que  prevea  la  legislación  del  Estado  que  formula  el  pedido”  1.   

                    Sobre este  aspecto expuso la Corte Constitucional en reciente pronunciamiento:   

“…  el  acto mismo de la extradición no  decide,  ni  en  el  concepto  previo,  ni  en su concesión posterior, sobre la  existencia  del  delito,  ni  sobre  la autoría, ni sobre las circunstancias de  tiempo,  modo  y lugar en que se cometió el hecho, ni sobre la culpabilidad del  imputado,  ni  sobre  las  causales  de  agravación o diminuentes punitivas, ni  sobre  la  dosimetría  de  la  pena,  todo  lo  cual  indica que no se está en  presencia  de  un  acto  de  juzgamiento,  como quiera que no se ejerce función  jurisdicente”.   

“Entrar  en  una  controversia  de  orden  jurídico  como  si  se  tratara  de  un  acto  jurisdiccional,  implicaría  el  desconocimiento  de  la  soberanía del Estado requirente, como quiera que es en  ese  país  y  no  en  el requerido en donde se deben debatir y controvertir las  pruebas  que  obren  en  el  proceso  correspondiente,  de  conformidad  con las  disposiciones  sobre  Derecho Internacional Humanitario y con las normas penales  internas      del      Estado     extranjero”.2   

          2.  Precisado  lo  anterior,  se  procede  a  realizar  el análisis  correspondiente,  conforme  a  las  previsiones  del  artículo 558 del estatuto  procesal:   

          2.1.  Validez  formal de la documentación  presentada.   

          No  hay  duda de  que  este  primer  requisito se cumple cabalmente. Los  documentos  allegados  por  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de América,  relacionados  con la resolución acusatoria proferida el 18 de noviembre de 1999  por  un  Gran  Jurado  Federal  en  el  Distrito  Sur de Florida, División Fort  Lauderdale,   en   contra  de  CARLOS  DAVID  BARRERA  GARCÉS,  aparecen autenticados por el Secretario del  Tribunal  señor  CLARENCE  MADDOX.  Los testimonios jurados de THERESA M.B. VAN  VLIET,  Fiscal  Federal  Auxiliar  para el Distrito Sur de la Florida, y PAUL K.  CRAINE,  Agente  Especial  de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA),  fueron  rendidos  ante  ANN  E.  VITUNAC,  Juez  Federal  de Instrucción de los  Estados  Unidos,  y   sus  firmas  avaladas  por MARY B. TROLAND, Directora  Adjunta  de  la  Oficina de Asuntos Internacionales del Departamento de Justicia  de  los Estados Unidos de América. La firma de este funcionario fue autenticada  por  la  señora JANET RENO, Procuradora Fiscal General de los Estados Unidos, y  el  señor  STROBE  TALBOTT, Secretario de Estado,  hizo lo propio respecto  de  la documentación proveniente del departamento de justicia. Por su parte, el  señor   TERNESIA   CRAWFORD,   Funcionario  Asistente  de  Autenticaciones  del  Departamento  de   Estado,  certificó la firma del Secretario de Estado, y  la  Cónsul  de  Colombia  en Washington, D. C., cuya firma es refrendada por el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, dio fe de que en efecto quien  suscribe  el  documento  es  el  Funcionario  Asistente  de  Autenticaciones del  Departamento de Estado (Anexo 2, Fls. 1- 4).   

         La  solicitud de extradición del ciudadano colombiano CARLOS  DAVID BARRERA GARCÉS se hizo por  la  vía  diplomática, en la expedición, trámite y traducción de los citados  documentos  se cumplieron los ritos formales de legalización prescritos por las  normas  del  Gobierno de los Estados Unidos de América, y por ello la Corte los  tendrá  como  aptos para servir de prueba, de conformidad con lo previsto en el  artículo  259  del  Código de Procedimiento Civil, modificado por el artículo  1º,  numeral.  118  del  D.E.  2282  de  1989, según el cual “Los documentos  públicos  otorgados  en  país  extranjero  por  funcionario  de éste o con su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o  agente  diplomático  de  la  república,  o en su defecto por el de una nación  amiga,  lo  cual hace presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país”.   

         2.2.     Plena    identidad   del  reclamado.   

         Está  demostrada la identidad del solicitado, quien  no   ha  formulado  ningún reparo al respecto y que, antes bien, la corrobora en sus  manifestaciones  en  este  trámite  en  cuanto  se identifica como CARLOS  DAVID BARRERA GARCÉS, titular de  la  cédula  de  ciudadanía  No.  71.623.036,  expedida  en Medellín (Cuaderno  Corte,  Fls.  10,  16,  105).  Es  la  misma  persona  que ha sido solicitada en  extradición  mediante  las  notas  verbales  No. 1067 y 1103 de octubre de 1999  (anexo  1,  Fls.  3  y  12;  anexo 2, Fl.135), y que fue capturada por orden del  Fiscal General de la Nación (anexo 1, fol. 16, 21).   

         2.3.      Principio     de     doble  incriminación.   

         De  conformidad  con  el numeral 1º. del artículo 549 del Código  de     Procedimiento  Penal,    para   que   pueda   ofrecerse   o  concederse  la  extradición,  se  requiere  que el hecho  que  la  motiva  también esté previsto como delito en Colombia y reprimido con  una  sanción  privativa de  la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años.   

         Los  cargos que los Estados Unidos de América le formulan al señor  CARLOS    DAVID    BARRERA    GARCÉS   en    la    acusación   formal   de   reemplazo,   son:    

         “Cuarto cargo.  A partir del 17 de diciembre de 1997 o fecha próxima,  hasta  el  4 de noviembre de 1999 o fecha próxima, en los condados de Broward y  Dade,  en el Distrito Sur de Florida, en la República de Colombia, Las Bahamas,  la   república  de  México,  y  en  otros  lugares,  los  acusados  (…)  con  conocimiento  e  intencionalmente,  se  combinaron,  conspiraron, confederaron y  accedieron,  mutuamente  y con personas conocidas y desconocidas al Gran Jurado,  llevar   a   cabo   los   siguientes   delitos   en   contra   de   los  estados  Unidos:   

         1.Llevar  a  cabo  e  intentar  llevar  a  cabo   transacciones  financieras   afectando   el  comercio  interestatal  y  extranjero  las  cuales  involucraron  las  ganancias  de actividades ilegales especificadas, tal como el  término  se  encuentra  definido  en  el  Título 18 del Código de los estados  Unidos,  Sección  1956  (a) (7) (i) y (C), y que el acusado tenía conocimiento  de  que  la  propiedad  involucrada  en  las transacciones financieras, esto es,  fondos  e  instrumentos  monetarios,  incluyendo  moneda  de los Estados Unidos,  representaba  la ganancia de alguna forma de actividad ilegal, con el intento de  promover  el  llevar  a  cabo la actividad ilegal específica, en violación del  Título  18  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección  1956 (a) (1) (A)  (i).   

                 

         2.  Llevar a cabo e intentar llevar a cabo transacciones financieras  afectando  el  comercio interestatal y extranjero el cual involucró la ganancia  de  actividades  ilegales  especificadas,  tal  como  el  término  se encuentra  definido  en  el Título 18 del Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (a)  (7)  (B) (i) y (C), teniendo conocimiento ambos de que las transacciones habían  sido  concebidas  en  su  totalidad  o  en  parte  para  esconder  y  ocultar la  naturaleza,  localización,  fuente,  propiedad  y control de la ganancia de las  actividades  ilegales especificadas, y que el acusado tenía conocimiento de que  la  propiedad  involucrada  en  las transacciones financieras, esto es, fondos e  instrumentos  monetarios,  incluyendo moneda de los Estados Unidos, representaba  la  ganancia  de  alguna  forma de actividad ilegal en violación del Título 18  del Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (a) (1) (i) y   

         3.  Dentro  de  los estados Unidos, con conocimiento, involucrarse e  intentar  involucrarse en una transacción monetaria con propiedad criminalmente  obtenida  la  cual  (1)  tiene  un  valor  mayor  de $10.000.00 en moneda de los  estados  Unidos  y  (2) proviene de actividades ilegales especificadas, tal como  el  término  está definido en el Título 18 del Código de los Estados Unidos,  Sección 1957 (a).   

         Todo  en  violación  del  título  18  del  Código  de los Estados  Unidos,  Sección  1956  (h)”  (Anexo  2,  Fls.  182 a 184).      

         El  título 18 del Código de los Estados Unidos, Sección 1956, que  regula  lo  relativo  al  “lavado  de  dinero”,  dispone  en  los  literales  pertinentes:   

“  (a) (1) Cualquier persona que teniendo  previo  conocimiento  de  que  una  propiedad  involucrada  en  una transacción  financiera  representa  el producto de alguna forma de actividad ilegal, lleva a  cabo  o  tiene  la intención de llevar a cabo semejante transacción financiera  la   cual   de   hecho   incluye   el   producto   de   una   acción   ilícita  específica-   

(A) (i) con la intención de llevar adelante  una actividad ilegal específica;…o   

    

(i)  a  esconder o disfrazar la naturaleza,  lugar,  fuente,  propiedad  o control de las ganancias producto de una actividad  ilegal específica; o …   

Será  sancionada  con  multa  no  mayor  a  $500,000  o  el  doble del valor del instrumento monetario o fondos involucrados  en  la  transportación,  transmisión.  O  transferencia  cualquiera que sea la  cantidad  mayor,  o  encarcelamiento por un período no mayor de veinte años, o  ambos”.                            

(1)  El  término  “cualquier persona que  teniendo   previo   conocimiento   de  que  una  propiedad  involucrada  en  una  transacción  financiera  representa  las  ganancias producto de alguna forma de  actividad  ilegal”  significa  que  la  persona  tenía conocimiento de que la  propiedad  involucrada  en  la transacción representaba la ganancia producto de  alguna  forma, aunque no necesariamente cuál forma, de actividad que constituye  un  delito bajo la ley estatal, federal, o extranjera, independientemente de que  dicha  actividad  se encuentre o no especificada en el párrafo (7)” (Anexo 2,  Fl. 195).   

                

        La  conducta  delictiva  a  que hace alusión este cargo (lavado de  dinero),  en  Colombia  se  halla  tipificada  en el artículo 247 A del Código  Penal  (Adicionado  por  la  Ley  365 de 1997, artículo 9º), en los siguientes  términos:   

        “Lavado   de   activos.  El  que  adquiera,  resguarde,  invierta,  transporte,  transforme,  custodie  o  administre  bienes  que  tengan su origen mediato o inmediato” en  actividades   de  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  secuestro  extorsivo,  rebelión  o  relacionadas  con  el tráfico de drogas  tóxicas,  estupefacientes o sustancias sicotrópicas,  le  dé  a  los  bienes  provenientes  de dichas actividades  apariencia de  legalidad  o  los  legalice,  oculte  o encubra la verdadera naturaleza, origen,  ubicación,  destino,  movimiento  o  derechos  sobre  tales  bienes,  o realice  cualquier  otro  acto para ocultar o encubrir su origen ilícito incurrirá, por  ese  solo  hecho, en pena de prisión de seis (6) a quince (15) años y multa de  quinientos   (500)   a   cincuenta   mil   (50.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales.   

        …   

        Parágrafo      1º.     El  lavado  de  activos será punible aún cuando el delito del que  provinieren  los  bienes,  o  los  actos  penados  en  los  apartados anteriores  hubiesen sido cometidos, total o parcialmente, en el extranjero.   

        …”.   

                     Resulta  evidente  que  los  hechos  imputados  por  la justicia de los Estados Unidos de  América  a  BARRERA GARCÉS  (lavado  de  dinero)  son  punibles  en Colombia, reprimidos con pena mínima de  prisión  superior  a  los 4 años, pues se enmarcan en forma clara y precisa en  la  descripción  comportamental  de  “lavado  de activos”. En consecuencia,  debe  concluirse  que  la  exigencia  de  la  doble  incriminación  también se  encuentra reunida en este asunto.   

                                  El   hecho   de  que  en  la  normatividad  de  los  Estados Unidos (Título 18, Sección 1956) se sancione de  manera  expresa  el  “lavado  de  dinero”  en su modalidad tentada, y que la  definición  del  delito  de  “lavado  de  activos”  en  el Código Penal de  Colombia  –artículo 247  A-  corresponda  a  un  tipo  penal  de  resultado, no puede significar, como lo  pretende   la   defensa,  que  no  se  cumpla  con  el  requisito  de  la  doble  incriminación,  máxime  si  la  acusación formulada en contra de BARRERA  GARCÉS es por “haber llevado  a  cabo  transacciones  financieras  que  afectaban  el  comercio interestatal y  exterior,   que   involucraban   el   producto   de   una   actividad   ilícita  específica…,  el  negocio  de  narcóticos y drogas  peligrosas”, y “por haber sido un socio de lavado  de  dinero”,  como  se  indica en las declaraciones de THERESA M.B. VAN VLIET,  Fiscal  Federal  Auxiliar  para el Distrito Sur de la Florida, y PAUL K. CRAINE,  Agente  Especial  de  la  Agencia  Antidrogas  de  los Estados Unidos (DEA), que  sirven  de apoyo a la acusación formulada por la justicia de los Estados Unidos  de América.   

         

                     2.4.  Equivalencia de las decisiones.   

       Este  requisito  también  se  cumple,  en  la  medida  que  en la  decisión  proferida  por  el  Gran Jurado ante el Tribunal Distrital de Estados  Unidos  para  el  Distrito Sur de la Florida, División de Fort Lauderdale el 18  de  noviembre  de  1999,  guarda  equivalencia  con  la  resolución  acusatoria  prevista   en   el   artículo   441   del   Código   de   Procedimiento  Penal  Colombiano.   

       En  efecto,  una y otra contienen los elementos esenciales que las  convierten  en presupuesto del juzgamiento en los sistemas jurídicos a que cada  una  pertenece.  En  este  sentido,  debe  advertirse  cómo,  a semejanza de la  providencia  acusatoria  en el ordenamiento colombiano, en aquélla se consignan  las   circunstancias  de  tiempo,   modo   y   lugar   en   que  se  realizó  la  conducta  reprochable,  su descripción típica y  las  normas  sustanciales  aplicables  al caso. Obviamente, no podría esperarse  una  absoluta  identidad entre las dos decisiones ni es tal cosa lo que pretende  el  numeral  1º  del  artículo  551  del  Código  de Procedimiento Penal, que  claramente  alude  a  la  providencia       equivalente      en  el  Estado  requirente  a  la resolución de acusación o a la  sentencia   que   se  dictan  en  el  ordenamiento colombiano.   

                   No  es  cierto  que  en  la  resolución  de  acusación  dictada por la justicia de los  estados  Unidos se haya omitido especificar las “circunstancias de modo,   tiempo  y  lugar”,  como  lo  indicó  el  defensor. En ella se indica que las  “transacciones  financieras  que  involucran ganancias de actividades ilegales  especificadas..”    que    se    le    imputan    al    señor    BARRERA  GARCÉS  tuvieron  ocurrencia  “…a  partir  del  17  de  diciembre  de 1997 o fecha próxima, hasta el 4 de  noviembre  de  1999  o  fecha próxima, en los Condados de Broward y Dade, en el  Distrito  Sur  de  Florida,  en  la  República  de  Colombia,  Las  Bahamas, la  República de México, y en otros lugares… “.   

                       3.  Aplicación   del  artículo  565  del  Código  de  Procedimiento Penal.   

                       La  eventual  existencia  de  procesos  adelantados  por  la justicia de Colombia en  contra  del  requerido  por los mismos hechos que dieron origen a la resolución  de  acusación  proferida en los Estados Unidos de América no es motivo válido  para  que  la Sala emita concepto desfavorable a la extradición, como lo pidió  el  defensor.  Tampoco  se  accederá  a  su  requerimiento  de “recomendar al  Ejecutivo”  para  que difiera la entrega de su representado, con fundamento en  las  previsiones  del  artículo  565  del  C. de P. P. Dicha decisión es de la  competencia   exclusiva   del   Gobierno,   y   por   lo  tanto  es  ante  dicha  autoridad  donde debe formular tal solicitud.   

                       En  relación con la aplicación de la norma mencionada, dijo la Sala:   

“…durante   la  fase  judicial  del  trámite  no  resulta  pertinente para la expedición de su concepto, proceder a  consultar  o conocer, o decretar la práctica de pruebas a efectos de establecer  si   el   requerido  en  extradición    tiene    asuntos    pendientes    ante   las   autoridades  nacionales,  y de tenerlos, si  ellos  coinciden  o  no  con  los  motivos  de  su requerimiento por el Gobierno  extranjero,  ya  que  si se relaciona sistemáticamente el precepto contenido en  el   artículo  565  del  Código  de  Procedimiento  penal con las restantes disposiciones procesales que  regulan  el  tema,  ha  de  concluirse  que  el  mismo tiene por destinatario al  Gobierno  Nacional  y  no  a  la Corte, pues la decisión que de ella demanda el  Poder  Ejecutivo no es una  orden  de  extraditar  o  dejar  de  hacerlo,  sino un concepto jurídico que se  regula  en los parámetros concretos que señala el artículo 558 del Código de  Procedimiento  Penal,  sin  que allí se contemple la necesidad de establecer la  concurrencia   de   la  hipótesis    que    invoca    la    defensa   y   menciona   el   Representante     del     Ministerio  Público”.   

                  

       “Al  efecto,  de lo previsto por los artículos 546 y siguientes  del  Código  de  Procedimiento  Penal  se  establece que la existencia de otros  procesos   en   contra   del   solicitado,   es  asunto  que  le  compete   determinar   o  verificar  al  Ministerio   de   Justicia,   siendo  dicha  autoridad  quien,  de  acuerdo  con sus facultades, habrá de  cotejar  si  la  naturaleza  del proceso seguido por las autoridades colombianas  corresponde   o   no   a   la   hipótesis   prevista   por   el   artículo    560   del   Código   de  Procedimiento  Penal,  o  a  la del 565 ejusdem, y definir si concede o niega la  extradición,        o        eventualmente  concederla  difiriendo  la entrega del solicitado, para  lo  cual,  el  Gobierno  Nacional  bien se halla facultado para obrar según las  conveniencias     nacionales     (art.     557    ejusdem),    pudiendo  analizar,  sobre bases concretas,  de    acuerdo    con    la    órbita    de    su    competencia    –de  la cual carece la Corte-, si en  Colombia  existe  el proceso a que en este caso se refiere el defensor, y de ser  ello  cierto,  si  trata  de  los  mismos  hechos  por  los que se solicita  la  extradición  o  de otros  distintos,   y  si  la  etapa  que  atraviesa  obedece  o no a una estrategia diseñada especialmente para  burlar  la pretensión del Estado solicitante, y adoptar las decisiones que sean  del     caso.     Por     consiguiente,     es     a    esa    autoridad,  al Gobierno, a quien la defensa  o    el    Ministerio    Público,   podrían   plantear   sus  inquietudes  al  respecto”.3   

                  Así las  cosas,  como se reúnen los requisitos exigidos en el artículo 558 del estatuto  procedimental  y  los hechos que se imputan en la acusación tuvieron ocurrencia  con  posterioridad  a  la promulgación del Acto Legislativo No. 01 de diciembre  17  de  1997,  por  medio  del  cual  se  reformó  el  artículo 35 de la Carta  Política,   la   Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

       EMITE   CONCEPTO   FAVORABLE   a   la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   CARLOS  DAVID  BARRERA  GARCÉS,  hecha  por  el Gobierno de los Estados Unidos de América mediante Nota Verbal No. 1216  del 1º. de diciembre de 1999.   

       Entérese    de   esta   decisión   al   ciudadano   CARLOS  DAVID  BARRERA  GARCÉS,  a su  defensor  y  al  Fiscal General de la Nación, para lo de su cargo y devuélvase  el  expediente al Ministerio de Justicia y del Derecho, para lo que concierne en  adelante al Gobierno Nacional.   

                                  

                                      Comuníquese     y  Cúmplase.   

CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA RIPOLL           JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

No  hay  firma                                                        No hay firma   

CARLOS  A.  GÁLVEZ  ARGOTE                                  JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                       

EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO         ÁLVARO O.  PÉREZ     PINZÓN                              

NILSON  E.  PINILLA  PINILLA             MAURO  SOLARTE     PORTILLA                                                                       No hay firma   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  C.S.J.  Concepto  del  8  de  agosto  de  2000,  M.P.  Dr.  Fernando E. Arboleda  Ripoll.   

2 C. C.  Sentencia   C-1106,   24   de   agosto   de  2000,  M.P.  Dr.  Alfredo  Beltrán  Sierra.   

3  C.S.J.  Concepto  del 8 de agosto de 2000, M.P. Dr. Fernando E. Arboleda Ripoll.     

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