16665nov

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16665  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

MARIO MANTILLA NOUGUES  

Aprobado Acta No.201   

Bogotá,  D.C., noviembre veintinueve (29) de  dos mil        (2000).   

                            VISTOS   

                                Resuelve la  Corte,  de  plano,  el  conflicto  negativo  de  competencia  suscitado entre el  Juzgado  Cuarto  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Bogotá, y el  Juzgado  Tercero de la misma especialidad de Villavicencio, para conocer de este  asunto.   

ANTECEDENTES   

                              1. Los hechos  de  que  se ocupa este proceso, tuvieron cumplimiento el 5 de noviembre de 1995,  en  el  corregimiento de Piñalito, Municipio de Vista Hermosa (Meta), cuando en  la  habitación  ocupada  por  MARLENY CARDENAS GARZON en inmueble localizado en  sector  central  de ese corregimiento, fueron halladas 54 bolsas que sometidas a  pesaje  totalizaron  54.101,8  gramos  de  cocaína,  conducta  por  la cual, en  sentencia  anticipada,  fue condenada a la pena principal de sesenta y seis (66)  meses  de  prisión  por  un  Juzgado Regional de Bogotá, con fecha seis (6) de  noviembre  de  mil  novecientos  noventa  y  seis  (1996),  fallo  que luego fue  confirmado  por  el  Tribunal Nacional  (fls. 68 Cdno. original 2 y 2 Cdno.  Tribunal Nacional).   

                               Se anota que  mediante  proveído del 15 de mayo de 1996 (fl.278 C-1) la Fiscalía Regional de  Villavicencio  suspendió  a la imputada la detención preventiva en razón a su  estado  de  gravidez,  y  una vez cesó la causa que originó dicha suspensión,  no   fue  posible capturar de nuevo a la acusada, circunstancia por la cual  la actuación se adelantó sin detenido.   

                                            2.  Proferido  el fallo de segundo grado, el proceso fue remitido al  reparto  de  los  Juzgados  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de  Villavicencio,  correspondiéndole  al  Tercero, quien frente a la circunstancia  de  no  encontrarse persona privada de su libertad, con apoyo en lo dispuesto en  el  inciso  segundo  del  artículo  1º  del  Acuerdo  519  emanado del Consejo  Superior  de la Judicatura , dispuso su envío  al Juzgado de Ejecución de  Penas  del  lugar  del  funcionario  que  pronunció  el fallo, para efectos del  control  de  su  ejecución,  proponiéndole  colisión  frente al evento que no  compartiera su criterio.   

                                                El  Juzgado  Cuarto  de  igual  especialidad,  en  auto  del  16  de  noviembre  de  1999  (fl.4  último cuaderno)  no aceptó tal posición por  entender   que   la   competencia   para  observar  la  ejecución  de  la  pena  correspondía  al  Juez  del  territorio  donde debe ejecutarse la sentencia, en  cuya sustentación hace la siguiente reflexión:   

“…lo   que   quieren  significar  las  disposiciones  en  comento (Creación Jueces Penales del Circuito Especializados  y  su  ámbito  territorial  de competencia), al hacer expresa mención a factor  territorial,  es  que  cuando no haya condenado privado de la libertad  que  haga   variar  esa  competencia,  el  conocimiento  para  la  vigilancia  de  la  ejecución  de  penas  impuestas  por los antes llamados jueces regionales y con  amplios  territorios  bajo  su  jurisdicción,  ha  de  corresponder  al Juez de  Ejecución  de  penas  y  Medidas de Seguridad o quien haga sus veces en la sede  correspondiente  al  respectivo  Juez  Penal  del  Circuito, Especializado o no,  según lo atribuido por el artículo 5º de la Ley 504 de 1999..”   

                                 Así  las  cosas,  el  proceso  fue  enviado  a  esta Corporación para que se dirimiera el  conflicto.   

                                             

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

                              1. La Sala ha  venido  sosteniendo en forma reiterada que si bien en sentido estricto entre los  jueces  de  ejecución  de  pena  no puede plantearse colisiones de competencia,  bien  positiva  o  negativa,  porque  los factores rígidos que la determinan no  entran  en  juego  en  la  función  que a aquéllos determina la ley, que no es  diferente  a  la  vigilancia  de  la  ejecución  de  la  sentencia, también ha  aceptado  conocer  de  estos  incidentes para evitar innecesarias dilaciones que  solo  van  en  desmedro  de  la  pronta  y  cumplida administración de justicia  (Véase,  auto  de  julio  26/94 Rad.9513 M.P. Dr. Dídimo Páez Velandia, entre  otros).   

                               2. Aplicando  una  interpretación literal, el precepto en que finca la afirmación el Juzgado  Tercero  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Villavicencio, en el  sentido  que  corresponde  a  su  homólogo  de  Bogotá  la  vigilancia  de  la  ejecución  de  la  sentencia  aquí  dictada contra MARLENY CARDENAS GARZON por  infracción  al artículo 33 de la Ley 30 de 1986, es el Acuerdo No.519 de junio  3  de  1999,  expedido  por  la  Sala  Administrativa del Consejo Superior de la  Judicatura  que  reglamenta el reparto entre los juzgados de ejecución de penas  y  medidas de seguridad de los procesos provenientes de los juzgados Regionales,  en cuyo artículo 1º. se lee:   

“ Los procesos en ejecución de sentencia  que  se  encontraban bajo conocimiento de los Jueces Regionales serán remitidos  a  los  juzgados  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de seguridad con sede o  competencia territorial donde deba ejecutarse la sentencia.   

“Los   procesos   en   los  que  exista  condenado  no  detenido  o  hubiere  condena  de  ejecución  condicional,  se  remitirán a los juzgados de  ejecución  de  penas  del lugar en donde se dictó la  sentencia  (negrillas de la Sala).   

“Los  procesos en los cuales el condenado  haya  recibido el beneficio de libertad condicional, se remitirán al juzgado de  ejecución  de  penas  y medidas de seguridad con sede o competencia territorial  en donde deba ejecutarse la sentencia..”   

                              3. En torno a  este  precepto  y  haciendo  una  retrospección  al  contexto  histórico de la  disposición,  así como del  acuerdo 508 de1999 del Consejo Superior de la  Judicatura,  se  tiene  que  en  su momento no se previó la sustitución de los  jueces  regionales  por  los especilizados, como efectivamente ocurrió, de ahí  que  se reglamentó la situación como si los asuntos pasaran a la categoría de  jueces   penales   del   circuito  existentes  en  la  jurisdicción  ordinaria.   

                             4. En la tarea  de  hermenéutica  jurídica  que  corresponde  a los funcionarios judiciales al  administrar  justicia  es dogma obligado que la valoración se ajuste al proceso  de  transformación  de  las  fuentes  del  derecho,  lo  que se logra aplicando  principios  lógicos  y  racionales,  sin  sacrificar absurdamente la letra y el  espíritu de la norma.   

                                     

                                                5.   El   asunto   examinado   no   corresponde  a  plenitud  a  las  circunstancias  que  dieron  origen  al  acuerdo  519 de 1999, por lo tanto, una  definición  en el campo de las competencias como lo proponen los colisionantes,  sólo  se  ajusta  al  orden  jurídico  vigente,  si  se  tienen  en cuenta las  modificaciones introducidas por la ley 504 de 1999.   

                               El artículo  5°de  la citada ley radicó el conocimiento en los jueces especializados de los  asuntos  tramitados  ante los extintos jueces regionales, como el que fue objeto  de  juzgamiento  en  el  sub  judice,  de  acuerdo  con el factor territorial de  competencia.  En estas condiciones, fluye sin esfuerzo alguno la conclusión que  el  juez  que  dictó  la sentencia de primera instancia  fue sustituido en  funciones  por  el  juzgado  especializado  de  Villavicencio,  dado que a dicha  comprensión  territorial  corresponde  el  lugar en donde se agotó la conducta  ilícita  objeto  de  la  sentencia cuya ejecución discuten por competencia los  funcionarios trabados en conflicto.    

                                6. Hecha la  anterior  precisión,  puede  ahora  entrarse  a  precisar  a  qué  funcionario  judicial  le  corresponde  vigilar  el cumplimiento de la sentencia proferida en  contra  de  MARLENY  CARDENAS GARZON, conclusión a la que se arriba con base en  las siguientes premisas:   

6.1.  El  artículo  500  del  Código  de  Procedimiento  Penal, dispone que una vez en firme la sentencia condenatoria, su  ejecución corresponde al Juez de Ejecución de Penas.   

                               

                                  6.2.  El  Consejo  Superior  de  la Judicatura, mediante acuerdo número 548 de 1999 creó  el  circuito  penitenciario  de  Villavicencio, municipio en cual estableció la  sede  de los juzgados especializados que correspondieron a ese Distrito (acuerdo  527 de1999).   

                               

                                 6.3.  Con  acuerdo  567  de  agosto  20  de  1999,  el  Consejo  Superior  de la Judicatura  modificó   el  parágrafo  del  artículo  primero  del acuerdo 519 ídem,  derogó  las  disposiciones que le sean contrarias y dispuso  lo pertinente  en  materia  de  competencias en los eventos en los  que deba ejecutarse la  sentencia  cuando en el lugar no exista juez de ejecución de penas y medidas de  seguridad.   

7.  Como  lo  dispuso  la  ley adjetiva y se  deduce  de las reglamentaciones hechas por el Consejo Superior de la Judicatura,  a  través  de  los  acuerdos  respectivos,  en  este caso la sentencia debe ser  ejecutada  por  el Juez de Ejecución de Penas del lugar donde se haya proferido  la  decisión, entendiendo por éste para los efectos del incidente que ahora se  resuelve, el que sustituyó en funciones, como ya se explicó,   

                                   8.  Del  análisis  expuesto  se  colige  que fue acertada  la decisión del Juez de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de Bogotá al abstenerse de asumir  el  conocimiento  con  anotaciones  normativas  que  son  aplicables al punto en  estudio.  Por  consiguiente se dirime el conflicto asignando el conocimiento del  asunto al Juez Tercero de Ejecución de Penas de Villavicencio.   

                             De esta manera  se resolverá el diferendo.   

                                   Por  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

                                Dirimir el  incidente  asignando  la  competencia  al  Juez Tercero de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de Villavicencio, a donde se remitirá inmediatamente la  actuación.  Infórmesele,  con copia de este proveído, al Juez Cuarto de igual  especialidad, con sede en Bogotá.   

Cópiese y cúmplase.  

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                          JORGE E. CORDOBA POVEDA   

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                          JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA    NOUGUES                                          CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON                                NILSON      PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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