16660jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16660  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                Magistrado Ponente   

                                DR. CARLOS AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE   

                                Aprobado Acta No.127   

Santafé  de Bogotá, D.C., veintiséis (26)  de julio de dos mil (2.000).   

          VISTOS:   

Contra la sentencia proferida por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Popayán  el  21  de  julio de 1.999, que  confirmó  la  dictada  por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Santader de  Quilichao  el  10  de febrero del mismo año, mediante la cual condenó a LUCILO  SINISTERRA  MONTAÑO  como responsable del delito de cohecho por dar u ofrecer a  la  pena  principal  de  3  años  de  prisión  y  multa en el equivalente a 50  salarios  mínimos  legales  mensuales,  el  defensor del procesado interpuso el  recurso  extraordinario  de  casación,  cuya  demanda  sustentatoria procede la  Corte  a examinar a fin de establecer si cumple con los requisitos exigidos para  su    admisibilidad   por   el   art.   225   del   Código   de   Procedimiento  Penal.   

          HECHOS:   

El   20 de febrero de 1.997, el abogado  LUCILO  SINISTERRA  MONTAÑO  se  dirigió  ante  el  Comandante del Distrito de  Policía  No.  2  con  sede en la ciudad de Santander de Quilichao, Mayor Rafael  Antonio  Murcia  Villanueva,  anunciándose  como  defensor  de algunas personas  capturadas  la  víspera  al ser encontrados en su poder abarrotes al parecer de  origen  ilícito, oportunidad que aprovechó para llevarse consigo algunas actas  de  diligencias,  dejando dentro de la agenda del oficial la suma de $27.000.oo,  para  regresar  al  día  siguiente  y  ofrecerle  $400.000.oo,  a  fin  de  que  modificara   los  términos  de  los  informes,  hecho  lo  cual,  prometió  le  entregaría  otro  valor  en  pesos  igual y accedía a sus pretensiones, hechos  éstos  ante  los cuales, el oficial quien ya lo esperaba, los reportó en forma  inmediata  ante  la  Fiscalía  General, aportando una grabación y fotografías  obtenidas en desarrollo de los mismos.   

          DEMANDA:   

El defensor del procesado SINISTERRA MONTAÑO  impugna  el  fallo del Tribunal con fundamento en la primera causal de casación  prevista  por  el artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, cuyo segundo  inciso  reproduce,  advirtiendo  estar lejos de sus pretensiones controvertir el  criterio  valorativo  de  las  pruebas  del sentenciador, pues dice orientarse a  demostrar  que el Tribunal incurrió en errores in iudicando por falso juicio de  identidad del contenido probatorio.   

Afirma  a  continuación  que la condena del  fallador  se  sustentó  en  las  manifestaciones del oficial Murcia Villanueva,  respaldadas  por  un  fotografía  y  las  grabaciones  “allegadas al expediente  mediante  trasliteración”. En relación con esta última prueba, observa que no  está  tomada  desde  su inicio, como también que el referido oficial asume una  posición  insinuante,  la  que  luego modifica al presionar a su defendido para  que  saque  la  plata  del  bolsillo  en  el  que la tenía, pudiendo igualmente  constatarse  que el abogado intenta abandonar el lugar y es amenazado, aunado el  hecho  de  que  la fotografía allegada tampoco fue espontánea, sino una imagen  impostada,   en   fin,   todas   estas   circunstancias,  en  su  criterio,  son  demostrativas  de  que  el  Tribunal tergiversó las distintas pruebas, esto es,  les  dio  un alcance diverso al que les corresponde, estándose según el actor,  frente  a  un  “caso típico de suposición de prueba que encuadra igualmente en  el  error  de hecho probatorio”, es decir, que el juzgador incorporó una prueba  al  proceso  que  no  tenía  “asidero  en la realidad procesal”, para emitir el  fallo condenatorio.   

Por  lo  expuesto,  asegura  el  censor,  no  resultaba  viable  con fundamento en la prueba recaudada, tener certeza sobre la  ocurrencia  del  hecho  y  la  responsabilidad  del  procesado,  creándose  una  situación  de  duda  la  que  imponía  aplicar el artículo 445 del Código de  Procedimiento  Penal,  razón  por la cual solicita casar el fallo y absolver al  procesado.   

         CONSIDERACIONES:   

1.  No  obstante  hacer  la  salvedad  el libelista, de que está fuera de todo propósito suyo el  de  oponerse  a  la  valoración  que  de  las pruebas obrantes en el expediente  hiciera  el Tribunal, al acudir a la primera causal de casación prevista por el  artículo  220  del  Código de Procedimiento Penal, cuyo segundo inciso como se  precisó,  reproduce, en realidad es ostensible que precisamente la fuente de su  inconformidad  con  el  fallo  impugnado  radica  precisa  y  solamente en ello,  resultando    consecuencialmente    infundados    los   errores   in   iudicando  aducidos.   

2.  En efecto, si  bien  en  principio  parecería  teóricamente  bien   escogida  la  causal  primera  de  casación,  en  tanto afirma a su amparo la presencia de errores de  hecho  en  que habría incurrido el sentenciador, derivados de falsos juicios de  identidad,  que  después  en  forma  desconcertante  acusa como falso juicio de  existencia  por  “suposición”,  lo  que  ya  de  por  si  genera una ambiguedad  insoluble  para  la  Sala,  la  verdad  es  que  el demandante culmina por hacer  exactamente  aquello que desde un principio descartó como su cometido, esto es,  anteponer  a  la  valoración  que  el  Tribunal  hiciera de las pruebas la suya  propia,  descartando  a través de este método de instancia la condena inferida  por  una  decisión  absolutoria,  a  la  que  llega,  para  mayor  perplejidad,  reclamando  la  existencia  de  la  duda que debería favorecer al procesado, no  obstante,  desde  luego,  carecer  de  sustento  y  desarrollo  previos  para su  demostración.   

3.  No  son,  en  consecuencia,  los  yerros fácticos presentes en el fallo del Tribunal, materia  de  la  demanda  de  casación  en  este caso, el actor alude al hecho de que la  prueba  para  condenar  se  haya  fundado  en  la  directa  sindicación  que el  Comandante  del Distrito de Policía No. 2 con sede en la ciudad de Santander de  Quilichao,  Mayor Rafael Antonio Murcia Villanueva, le hiciera a su representado  y  de  una  grabación  y  fotografías  obtenidas  al  momento de realizarse el  ofrecimiento de dinero por parte del imputado a aquél.   

No  obstante, eludiendo cualquier comentario  en  relación  con  la denuncia formulada por el oficial, procede a descartar la  credibilidad   que   mereciera   la   restante  prueba  en  que  es  respaldada,  específicamente  la  contenida  en  las  grabaciones  obtenidas  por este mismo  funcionario,   por   cuanto   no   resulta  en  su  parecer  contundente  en  la  demostración  del  delito  imputado  a  su  defendido y por el contrario, de la  misma  se  desprende una actitud insinuante del Policía y el hecho de que fuera  éste  quien  le exigiera a su representado sacar el dinero que llevaba consigo,  es  decir,  que  no  se  trató  de un acto voluntario, contexto dentro del cual  también  critica  las fotografías allegadas, por no ser espontáneas, sino una  “imagen impostada”.   

4.  En fín, así  como  el censor no se ocupó en ningún momento de desarrollar el presunto error  de  hecho  por  falso  juicio  de identidad aducido, que luego antitécnicamente  atribuye  a  un  falso  juicio  de  existencia  por  suposición, mucho menos se  encargó  de demostrar la existencia de la duda que, a través de esta insólita  propuesta  culmina  por  reclamar  como  decisión  que  debería  favorecer  al  procesado,  existiendo  de  esta  manera una completa disparidad entre la causal  escogida  y  los  fundamentos  expuestos  para demostrarla que indefectiblemente  conducen  a  rechazar la demanda, declarando en consecuencia desierto el recurso  interpuesto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         RESUELVE:   

1.  RECHAZAR  IN LIMINE la demanda presentada  por el defensor del procesado LUCILO SINISTERRA MONTAÑO.   

2.  DECLARAR  en  consecuencia  DESIERTO   el   recurso  extraordinario  interpuesto ante el Tribunal Superior de Popayán.   

Esta  decisión no es susceptible de recurso  alguno, de conformidad con el art. 197 del C. de P.P.   

Cópiese,  devuélvase  el  expediente  al  Tribunal de orígen y cúmplase.   

           EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

No      hay  firma   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE  ENRIQUE CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS       AUGUSTO       GÁLVEZ  ARGOTE           JORGE   ANíBAL  GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO           MANTILLA  NOUGUES              CARLOS EDUARDO MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN               NILSON PINILLA PINILLA    

        Teresa Ruiz Núñez   

        Secretaria     

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