16552(23-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 16552  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 103  

Bogotá,  D.C,  julio  veintitrés de dos mil  uno.   

V   I   S   T   O   S   

Se  pronuncia  la  Sala  sobre la acción de  revisión  presentada  por  el  apoderado  de ANIBAL DE  JESUS  VILLA  CADAVID,  quien  fue  condenado  por los  delitos  de  homicidio  y  porte  ilegal  de  armas  de defensa personal, según  sentencias  de  fechas  octubre  26  de 1998 y marzo 2 de 1999 proferidas, en su  orden,  por el Juzgado 21 Penal del Circuito de Medellín y el Tribunal Superior  de la misma ciudad.   

ANTECEDENTES  

1.-  El  31  de  diciembre  de  1997, cuando  vecinos  del  Barrio  Belén  El  Rincón  de  la ciudad de Medellín se habían  reunido   en  el  establecimiento  conocido  como  El  Kiosko  de  propiedad  de  William  Toro  Pérez  para  recibir  juntos  el año nuevo, se presentó un altercado en el que inicialmente  resultaron  involucrados  JESUS  ANIBAL  VILLA CADAVID  y     WILSON     TORO  PEREZ,   en  razón  a  que  la  amiga  del  primero,  Orfa  Nelly Cardona David, le  comentó  que  éste le había lanzado algún piropo que no fue de su agrado. Al  ingresar  al  establecimiento VILLA CADAVID  con  arma de fuego en la mano, luego de una ausencia temporal, fue  sorprendido  por  TORO  PEREZ  quien  le  disparó primero causándole lesiones que motivaron respuesta similar  con el arma de que se había provisto.   

Entretanto,  Gloria  Bibiana  Betancur Villa que se ocupaba de proteger a su  hermano  Edwin  mientras  se  realizaban  los  disparos,  al  notar su ausencia insistentemente indagó por lo  ocurrido,    reacción    en   la   que   fue   acompañada   por   Oswaldo,   su   otro  hermano,  quien  al  pretender   agredir   a   VILLA   CADAVID  con  una silla, fue lesionado en la región malar izquierda por el  disparo  que  este  último  realizó,  la  que por su gravedad en definitiva le  ocasionó la muerte.   

2.-   A  la  investigación  que  por  los  anteriores  hechos  se adelantó se puso término por parte del Juzgado 21 Penal  del  Circuito  de  Medellín,  despacho  que mediante sentencia de octubre 26 de  1998  condenó  al  mencionado  procesado  a  la  pena  privativa de la libertad  inicialmente  señalada, a la accesoria de interdicción de derechos y funciones  públicas  por  el  lapso  de diez (10) años y al pago de la suma equivalente a  dos  mil  quinientos  gramos  oro  por  concepto  de los perjuicios materiales y  morales ocasionados con la infracción.   

3.-  La  anterior  condena  fue  confirmada  integralmente  por el Tribunal Superior de Medellín mediante sentencia de marzo  2  de  1999, al desatar el recurso de apelación interpuesto por el defensor del  condenado   VILLA  CADAVID,  decisión  ésta  que  según  constancia  emitida  por  la secretaría de dicha  corporación,   para   el  9  de  junio  de  1999  había  adquirido  ejecutoria  material.   

LA DEMANDA  

El apoderado del condenado promovió acción  de  revisión  con fundamento en la causal 3ª del artículo 232 del C. de P.P.,  aduciendo  el “aparecimiento después de la sentencia  condenatoria    de    hechos   nuevos,   no   conocidos   al   tiempo   de   los  debates”,  que  establecen  la  inocencia  de  quien  equivocadamente  fue condenado por la muerte de Oswaldo Betancur Villa, porque a  partir  de  aquéllos  se  tiene  que  el  autor  del homicidio fue HAIBER TORO.   

Bajo   el   acápite   de   “Fundamentos  de  hecho”, el libelista  critica  acerbamente el testimonio de la hermana del occiso, Gloria Bibiana, del  que  dice  fue  pilar exclusivo del fallo adverso en contra de su patrocinado no  obstante  ser  evidente  que  no  estuvo  en  el  lugar  de  los hechos, o de la  “balacera”    como  textualmente  lo anota, careciendo por tanto de oportunidad de percibir en forma  directa lo que luego relató a la jurisdicción.   

Agrega  que  “el  grueso  de la prueba testimonial”, a excepción de la  mencionada  declarante,  “no  sólo  no  atribuye el  homicidio  de   Oswaldo  Betancur  al señor Jesús Aníbal Villa, sino que  además,  excluye  a  Gloria  Bibiana  observadora de la balacera”,  incluyendo  a  continuación  fragmentos  de  los testimonios que  sustentan su afirmación.   

De  este  mismo  testimonio,  “único  soporte  para  predicarle  autoría  del crimen a Aníbal  Villa”, también afirma el demandante que las graves  contradicciones   e   incongruencias   de  que  adolece  le  restan  motivos  de  credibilidad,  afirmación  que  sustenta  en  un  particular  análisis  de  lo  afirmado por la deponente.   

Ya en cuanto al motivo de revisión, refiere  que  luego  de  producirse  el  fallo  de  condena  se  conocieron  “algunos    testimonios   de   personas   que   presenciaron   los  hechos”  y  que, por tanto, afirman que el autor del  disparo  que  ocasionó el conocido resultado fue persona distinta al condenado,  esto    es,    el   joven   HAIBER   TORO,  pariente  incluso  de algunas de las personas involucradas en los  hechos objeto de juzgamiento.   

En  este  “hecho  nuevo” que demuestra con declaraciones rendidas ante  notario  por  las  personas atrás referidas que anexa a la demanda, sustenta la  solicitud  de  rescisión  parcial  del  fallo  de  segundo  grado, a fin de que  regresada  la  actuación  a  la  etapa previa al cierre se tramite de nuevo con  exclusión   del   delito   de   homicidio   y   se   ordene   la  libertad  del  procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          De  los  términos  de  la demanda sin dificultad se concluye que el  demandante  pretende  demostrar  la  inocencia de su patrocinado en el delito de  homicidio   por   el   cual   fue   condenado,   a  partir  de  un  “hecho  nuevo” (la intervención de un  tercero  que sería el autor del disparo mortal), que acredita con declaraciones  extra  proceso  rendidas  por  personas que estuvieron en el sitio de los hechos  (pruebas  nuevas), pero cuyas  versiones  sólo  fueron  conocidas  después  de  la  ejecutoria material de la  referida decisión judicial.   

         

Ha sido dicho por la Sala que cuando, como en  el  presente  caso,  el  soporte de la pretensión es la tercera de las causales  previstas  en  el  artículo  232  del  estatuto  procesal  penal,  bien  por la  aparición  de  hechos  nuevos  o  pruebas  de similar naturaleza, que apunten a  acreditar  la inocencia del condenado o su inimputabilidad, corresponde al actor  demostrar  no  sólo  el  surgimiento  de  aquéllos  o de éstas, sino, lo más  importante,  que  el  fallador no tuvo oportunidad de pronunciarse sobre ellos y  que  de  haber  sido conocidos o haber ingresado oportunamente al expediente, la  solución  del  asunto  hubiera  sido  sustancialmente  distinta  y opuesta a la  adoptada.   

          En  cuanto  a  los supuestos de hecho de la referida causal, la Sala  ha   sido   reiterativa   en   señalar   desde  antaño  que  por  hecho   nuevo  se  entiende  “todo  acaecimiento  o  suceso fáctico vinculado al hecho punible  materia  de  investigación,  del cual no se tuvo conocimiento en ninguna de las  etapas    de   la   actuación   judicial,   de   manera   que   no   pudo   ser  controvertido”,     y    por    “prueba  nueva,  todo mecanismo probatorio (documental, pericial o  testimonial)  no  incorporado al proceso, que da cuenta de un hecho desconocido,  o  de  una  variante  sustancial  de  un  hecho conocido en las instancias, cuyo  aporte  ex  novo  tiene  la  virtualidad  de  derruir  el juicio positivo que se  concretó  en  la  decisión  de condena” (Revisión,  diciembre   1°   de   1983,   M.   P.  ALFONSO  REYES  ECHANDIA;   Revisión,   marzo  18  de  1997,  M.  P.  FERNANDO  ARBOLEDA  RIPOLL,  entre otros).   

          En  el  asunto  que  ahora ocupa la atención de la Sala, si bien en  principio  es  dable aceptar que el hecho que presenta el demandante como motivo  para  la  rescisión  parcial  del  fallo  de condena, podría tildarse de nuevo  aunque  referido  exclusivamente  a  uno de los delitos objeto de la misma, vale  decir,  al  de  homicidio,  es  lo  cierto  que la demanda no tiene vocación de  prosperidad por las razones que a continuación se precisan.   

          En   primer   lugar,   porque   tratándose  de  un  hecho  nuevo  y  consecuentemente  de  una  prueba  nueva  por  virtud  de la cual se lo pretende  acreditar,  era  de  elemental rigor jurídico que se indicara de manera clara y  precisa  la  forma como de aquél se tuvo noticia y, en cuanto a los declarantes  que  del  mismo  dan  cuenta, todos los datos necesarios para que la Corte pueda  formarse  una  idea inicial respecto de la trascendencia, seriedad y procedencia  de  la  acción  impetrada,  tema  este  último sobre el cual en providencia de  diciembre  5  de 1997, con ponencia del Magistrado CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR,  se dijo:   

“Si las que se plantean como pruebas nuevas  son  declaraciones de supuestos testigos presenciales de los hechos, como sucede  en  el  caso  examinado,  se  le impone al demandante explicar quiénes son, sus  relaciones  pasadas  y  actuales  con  el  condenado,  con  la víctima, con sus  familias  y  allegados,  si fueron mencionados dentro del proceso el por qué no  declararon,  o  en  el  caso  contrario  el por qué nadie los citó ni hicieron  contacto  con  el  fiscal  investigador,  cómo surgen ahora, cuál fue el medio  para  contactarlos  y  saber  del  conocimiento  que tenían sobre lo sucedido e  igualmente  los  intereses  en concreto que los motivan en el presente a prestar  declaración.  Ello  para  posibilitar  el  juicio  sobre  la  procedencia de la  acción  que  depende,  como  lo establece la ley, de la naturaleza novedosa del  medio de prueba respectivo”.   

         Como  sobre  estos  fundamentales  aspectos  el  demandante  guardó  absoluto    silencio,    ello    per   se  constituye razón suficiente para que la demanda sea rechazada, en  tanto  que  una  omisión  como  esta  le  resta  capacidad  para desvirtuar las  probanzas  de  cargo  que  sirvieron  de  fundamento  al fallo cuya revisión se  pretende.   

En  segundo  lugar, como del contenido de la  demanda  lo que surge evidente es la intención del libelista de que por vía de  revisión  se  le desconozca el valor probatorio otorgado en las instancias a la  testigo  única  de  cargo, para otorgárselo a los deponentes que extra proceso  han  dado  cuenta del hecho nuevo allí referido, la improsperidad de la demanda  no  se remite a duda, en tanto que la revisión, tal como está concebida por el  legislador,  no  es  instancia adicional a la cual se pueda acudir en procura de  enmiendas  por  supuestos  yerros  de  procedimiento o de juicio en los que pudo  haber  incurrido  el  fallador  en  la  valoración  de las pruebas, como parece  entenderlo  el  demandante,  pues  para  conjurar  tales  vicios  la  ley  tiene  establecidos  los  recursos  ordinarios en las instancias y, agotadas éstas, la  casación.   

          Por  tanto,  como  el  escrito  incumple  básicamente  la exigencia  formal  prevista  en  el numeral 3° del artículo 234 del C. de P.P., se impone  su  rechazo  de  conformidad  con  lo  indicado en el artículo 235 ejusdem.   

          A  ello  se  procederá una vez reconocido el apoderado a cuyo cargo  estuvo la elaboración de la demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.-   Reconocer   al  doctor  Jorge  Rogelio  Uribe  Uribe como defensor  del     condenado     ANIBAL    DE    JESUS    VILLA  CADAVID,   en   los  términos  y  para  los  efectos  precisados en el poder conferido.   

2.-           Rechazar     in     limine  la  demanda de revisión que en representación del mencionado reo  instauró   su   defensor,   por   las   razones   consignadas  en  la  anterior  motivación.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                  JORGE E. CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                 CARLOS                                 A.                                 GALVEZ  ARGOTE                  

              

JORGE        ANIBAL       GOMEZ  GALLEGO               EDGAR LOMBANA  TRUJILLO               

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON           NILSON  PINILLA  PINILLA                    

TERESA RUIZ NUÑEZ  

SECRETARIA    

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