16545(18-04-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 16545  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado ponente:  

Nilson Pinilla Pinilla  

Aprobado Acta N°58  

Bogotá,  D.  C., abril dieciocho (18) de dos  mil uno (2001).   

ASUNTO  

Se  procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  en  defensa  de SALOMON PRADO CUERO,  sindicado de testaferrato.   

HECHOS  

Entre  1989  y  1994, Miguel Angel Rodríguez  Orejuela  entregó más de tres mil millones de pesos a SALOMON PRADO CUERO, que  consignaban  en  diversas  cuentas  corrientes  abiertas  a nombre de éste, sus  hermanas  Concepción y Carmen Prado Cuero, Gladys Mena Hurtado, Leonor Palma de  Obando  y  Ana  Isabel  Arias  (estas dos ignoraban figurar como titulares). Dos  cheques  fueron  consignados  en  cuenta  de  Adriana Patricia Romero Isaza y se  giraron  numerosos  títulos  a  terceros  y por la compra de bienes, según las  instrucciones  recibidas  del  primero.  En muchos instrumentos se falsificó la  firma del cuentacorrentista y/o los endosos.   

También fueron consignados cheques a favor de  Luz  Stella  Estrada  de Duque y JESUS EMILIO DUQUE MONTOYA, Coronel retirado de  la  Policía,  quien  recibió  varios  en  pago  de los planes de seguridad que  ideaba para Miguel Angel y Gilberto Rodríguez Orejuela.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

Una  Fiscalía  Regional  de  Bogotá  abrió  investigación  y oyó en indagatoria a Luz Stella Estrada de Duque, Concepción  Prado  Cuero, SALOMON PRADO CUERO, JESUS EMILIO DUQUE MONTOYA, Ana Isabel Arias,  Leonor  Palma  de  Obando y Adriana Patricia Romero Isaza. Mediante providencias  de  octubre 10 y 28 y noviembre 27 de 1997, decretó la detención preventiva de  los  cuatro primeros y se abstuvo de imponer medida de aseguramiento a las otras  (fs. 265 cd. 2, 63 y 325 y Ss. cd. 3).   

Habiéndose  solicitado  la aplicación de lo  previsto  por el artículo 37 del Código de Procedimiento Penal, el 10 de junio  de  1998  aceptó  SALOMON PRADO CUERO los cargos de enriquecimiento ilícito de  particular,  testaferrato  y  falsedad (fs. 12 y Ss. cd. 5) y el 19 de junio del  mismo   año   JESUS   EMILIO  DUQUE  MONTOYA  manifestó  su  aceptación,  por  enriquecimiento ilícito de particular (fs. 43 y Ss. ib.).   

El  30  de  septiembre  de  1998,  un Juzgado  Regional  de  Bogotá  declaró  la  nulidad  parcial del acta que contenía los  cargos  por  falsedad  y  enriquecimiento  ilícito  de  particular  imputados a  SALOMON  PRADO CUERO, y lo condenó por testaferrato a 56 meses de prisión y de  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas y multa de 2.133,34 salarios  mínimos  legales mensuales. También condenó a JESUS EMILIO DUQUE MONTOYA, por  enriquecimiento   ilícito   de   particular,  a  56  meses  de  prisión  y  de  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas, y multa de $50.333.334 (fs.  149  y  Ss.  ib.),  providencia apelada por los defensores y confirmada el 14 de  abril  de  1999  por  el  entonces  Tribunal Nacional, mediante sentencia que es  objeto  de  casación  interpuesta  en  defensa  de  PRADO  CUERO  (fs.  126 cd.  Trib.).   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal segunda de casación es  formulado  el  único  reproche  a  la  sentencia  impugnada,  por  no  estar la  sentencia  en  consonancia  con  los  cargos  formulados en la “resolución de  acusación”.   

El  impugnante señala que el pronunciamiento  del  fallador  debe  estar acorde con el contenido integral de la resolución de  acusación  y sólo existe la posibilidad de romper la unidad procesal cuando el  sindicado  efectúa  aceptaciones  parciales.  Por  eso,  al haber SALOMON PRADO  CUERO  aceptado  integralmente  los  cargos  formulados  por  la  Fiscalía,  la  sentencia  debió  manifestarse  sobre  todos  ellos.  De  existir violación de  garantías  fundamentales, la consecuencia es la invalidación del proceso en su  totalidad  y  no  parcialmente,  como  hizo  el Tribunal Nacional modificando la  acusación.   

Transcribe doctrina y jurisprudencia sobre la  sentencia  anticipada  y  la consonancia del fallo con el pliego de cargos, para  concluir  que  el  ad  quem no tuvo en cuenta la integralidad, indivisibilidad e  intangibilidad  del  acta  de  aceptación  de  cargos y si había violación de  garantías  fundamentales, se debió invalidar el proceso, pero no fraccionar el  acta,  ni  romper indebidamente la unidad procesal. En consecuencia, pregona que  hay  inconsonancia  entre el fallo y el acta de aceptación de cargos de SALOMON  PRADO CUERO.   

En cuanto al concepto de violación, dice que  la  congruencia hace parte del derecho fundamental a la seguridad jurídica, que  entre  otros  eventos,  impide  un  nuevo  juzgamiento  por  iguales hechos; sin  embargo,   el   Tribunal   Nacional  lo  que  realmente  hizo  fue  reabrir  una  investigación  por los mismos sucesos, con violación de los artículos 29 y 93  de  la  Carta  Política,  8°  numeral  4°  de  la Convención Americana sobre  Derechos  Humanos,  1°,  15,  37,  37  A  y  37  B del Código de Procedimiento  Penal.   

Agrega  que  la  Corte  debe  convertirse  en  tribunal  de instancia y entrar a sustituir la sentencia para conceder la rebaja  por  confesión,  la  cual  dice que fue base de la medida de aseguramiento y de  los  cargos  formulados,  “y  no  es cierto como lo afirma el extinto Tribunal  Nacional  que  la  norma  prohibe la diminuente de pena por confesión cuando la  misma es calificada”.   

Señala   que   se  ha  de  restablecer  la  congruencia,  pues  SALOMON PRADO CUERO aceptó varios cargos y debe dosificarse  la  pena  de  conformidad con lo dispuesto en el artículo 26 del Código Penal,  en  “56  meses  y  27  días  por  los  delitos de enriquecimiento ilícito de  particular, testaferrato y falsedad en documento privado”.   

Por  lo  anterior,  solicita  casar  el fallo  atacado  y  sustituirlo con la condena a su representado por los tres delitos en  mención.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Cualquiera  que  sea  la  causal invocada, la  demanda  de  casación  no  es  un  escrito  de  libre elaboración, porque debe  cumplir  los  requisitos  establecidos  por  el  artículo  225  del  Código de  Procedimiento  Penal,  como  citar  las  normas  que  se  considere infringidas,  determinar  la  clase  de quebrantamiento, indicar los fundamentos completos con  claridad,  precisión  y  lógica,  en  armonía  con  la  naturaleza  del vicio  reprochado,   además   de   demostrar   la   trascendencia   del  yerro  en  la  decisión.   

Es  usual que dentro de una misma providencia  se  incluyan  decisiones  de diferente carácter, como en este caso concreto, en  donde  la  nulidad  parcial del proceso aparece involucrada en la sentencia, sin  que  ello  implique que la determinación de menor entidad cambie su naturaleza.  Con  el fallo culmina la instancia respectiva y se resuelve de fondo el problema  jurídico,  mientras  la  anulación  gravita  en  un  auto que comporta rehacer  parcialmente  la  actuación,  para subsanar una irregularidad sustancial que no  pueda convalidarse de otra manera.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  por  el  artículo  218  del  Código de Procedimiento Penal, la casación procede contra  sentencias   de   segunda  instancia  y  no  contra  providencias  de  diferente  índole.   

Apartándose  del camino adecuado, la inmensa  mayoría  de  la  argumentación  del  casacionista  comporta  un  ataque  a  la  decisión  que  decretó  la  nulidad  parcial del acta de aceptación de cargos  suscrita  por  SALOMON  PRADO CUERO y, aunque solicita que se case la sentencia,  lo  que en el fondo pretende es la revocatoria de dicho aspecto de la decisión,  para que su materia se incluya en el fallo.   

Es  decir,  no  está conforme con la nulidad  parcial  decretada  y busca que sea dejada sin efecto, con lo cual, en realidad,  pretende  dirigir  la  casación contra una decisión interlocutoria y no contra  la  sentencia  en  sí  misma.  En otras palabras, en relación a los delitos de  enriquecimiento  ilícito de particular y falsedad en documentos privados no hay  fallo,  sino  la  invalidación  parcial  del acta de aceptación de cargos, que  conlleva retrotraer la actuación a la etapa instructiva.   

No  es  apropiado  que  se  acuda a la causal  segunda   de  casación  invocada,  con  la  pretensión  de  quebrar  sólo  la  determinación  de  la referida naturaleza, y menos propender por el remplazo de  la  sentencia  para complementarla incluyendo otros delitos e incluso sugiriendo  una  mayor  sanción  para  el  procesado,  la  cual,  en  lo inmediato, resulta  contraria al interés del impugnante.   

Si  el  defensor aspiraba a una sentencia que  comprendiese  todas  las  conductas  punibles involucradas en la formulación de  los  cargos  y,  al  no  determinarse  así  procedía  la nulidad del fallo, lo  pertinente  era  acudir a la causal tercera de casación (no a la segunda), para  que  se  declarara  la invalidez y, en remplazo, se incluyera el pronunciamiento  en  torno  a los delitos de enriquecimiento ilícito de particular y falsedad en  documento privado.   

De  otra parte, en cuanto a la rebaja de pena  por  confesión,  le  correspondía al censor encaminarse por la causal primera,  ante  la  eventual  violación,  por  uno  u otro motivo, de la norma sustancial  contenida  en  el artículo 299 del Código de Procedimiento Penal, y no incluir  este   reproche,  como  inarmónico  agregado,  dentro  de  la  causal  segunda.  Desacató  así  lo estatuido en el ordinal 4° del artículo 225 del mencionado  estatuto,    que    impone    sustentación    separada    para    los    cargos  diversos.   

Como   la   Corte   no   puede  suplir  las  imprecisiones  ni  corregir  los  errores de la demanda, se impone su rechazo de  conformidad  con  lo  dispuesto  por  los  artículos  225  y 226 del Código de  Procedimiento  Penal,  lo  cual  conduce  a  declarar  desierta la impugnación,  mediante  providencia  que  adquiere  ejecutoria  en la fecha en que es suscrita  (art. 197 ib.) y no admite recurso alguno.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

RECHAZAR  IN  LIMINE la demanda presentada en  defensa  del procesado SALOMON PRADO CUERO y, en consecuencia, declarar desierta  la  casación interpuesta.   

Contra  esta  providencia  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

CARLOS  EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR   

No hay firma  

FERNANDO   E.   ARBOLEDA   RIPOLL                                  JORGE      E.     CORDOBA  POVEDA                    

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE            JORGE  ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                             ALVARO                               ORLANDO                               PEREZ  PINZON                  

                                                                        No      hay  firma   

NILSON    PINILLA  PINILLA                                       MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria     

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