16526(12-07-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso N° 16526  

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. JORGE ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO  

Aprobado Acta No. 97  

Bogotá,  D.C,  doce  de  julio  de  dos  mil  uno.   

V    I   S   T   O  S   

Procede  la Sala a examinar las formalidades  básicas  de  la  demanda  de  casación presentada por el apoderado de la parte  civil  en relación con el fallo del Tribunal Superior de Bogotá por cuyo medio  confirmó  la  decisión  que  en  primera  instancia  absolvió  a BERTHA   BUSTOS   PEÑA   y  NOHORA   MAGNOLIA  GIL,  acusadas  por  el  delito de falsedad material de particular en documento público.   

En  su oportunidad, el Tribunal concedió el  recurso  por  encontrar satisfechos los presupuestos de oportunidad, procedencia  y legitimación.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

Eduardo   Avila   Calderón,   diciéndose  propietario  de  un  lote  de terreno ubicado en la calle 74 No. 73-A-57 de esta  ciudad,  a  través de apoderado formuló denuncia penal por la posible falsedad  de  la  escritura  pública  No. 2769 del 30 de julio de 1992, de la Notaría 13  del  Círculo  de  Bogotá,  por  virtud  de  la  cual  dicho  inmueble  aparece  transferido  con  adulteración  de  su  firma  y documento de identificación a  favor de BERTHA BUSTOS PEÑA.   

A  la  presente  investigación  se vinculó  mediante  indagatoria  la  antes nombrada como adquirente del referido inmueble,  mientras   que   su   hija  NOHORA  BUSTOS  lo  fue  con  el  carácter  de  interviniente  en  la  respectiva  transacción.  Posteriormente,  contra  ambas  sindicadas se profirió medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  con  beneficio de excarcelación, en  calidad de presuntas coautoras del injusto atrás referido.   

La  demanda  de  parte  civil  fue  admitida  mediante  resolución  de  fecha mayo 9 de 1994, a través de la cual igualmente  se  reconoció  personería  al abogado Adalberto Amaya  Olano  para intervenir en el proceso en representación  de   los   intereses  del  denunciante  Eduardo  Avila  Calderón.   

Clausurada la investigación, el mérito del  sumario  fue  calificado  con resolución de acusación para las procesadas, por  su  presunta  responsabilidad  penal  en  el injusto que sustentaba la medida de  aseguramiento,  decisión  que adquirió ejecutoria luego de que por resolución  de  julio  15  de  1996 se rechazara el recurso de apelación interpuesto por la  defensora de una de las acusadas.   

En  la  misma  oportunidad,  atendiendo  las  solicitudes  del  Ministerio  Público  y  de  la  parte civil para que se diera  aplicación  al  artículo  61  del  estatuto  procesal  penal,  se  dispuso  la  cancelación  de  las  escrituras  y  sus  registros  por  medio  de  las cuales  BERTHA BUSTOS PEÑA adquirió  el  inmueble  de marras (No. 2769 de julio 30 de 1992) y luego lo dio en venta a  Angel     Zaadhy    Garcés    Soto    (No.  01654).  En  cumplimiento de lo ordenado se libraron  las  siguientes  comunicaciones  con  fecha  agosto  1°  de 1996: No. 3856 a la  Registradora  Principal  de  la  Oficina  de  Registro  Zona Centro, No. 3857 al  Notario  Trece   y   No.  3858  al  Notario  46, ambos del Círculo de  Bogotá.   

El  Juzgado  12 Penal del Circuito, mediante  sentencia  de  enero 28 de 1998, tuvo por suficientemente acreditada la falsedad  del  referido  documento,  pero  en  razón  a  la  duda  razonable que impedía  “afirmar   o   negar   la  responsabilidad  de  las  encartadas”,  las  absolvió  del  cargo  objeto  de  acusación,  al  tiempo  que  ordenó  la  expedición  de  copias  para que por  separado    y    en    forma    oficiosa,    se   estableciera   “finalmente   el   marco  de  la  Falsedad  Documental  denunciada”  y  “la  eventualidad de un  hipotético   FRAUDE   PROCESAL   derivado   de   la   judicialización   de  la  denuncia”        génesis        de       esta  investigación.   

En  cuanto  a  las  medidas  provisionales  adoptadas  en  relación  con el inmueble de marras, al considerarlas lesivas de  los  derechos  de  los  terceros  de  buena fe, con apoyo en el artículo 13 del  estatuto procesal penal, en el mismo fallo se dispuso:   

“DECLARAR  que  las órdenes contenidas en  los  oficios  3856, 3857 y 3858 del 1° de agosto de 1996, dirigidos en su orden  a  la  señora  Registradora  Doctora  TERESA  NAVARRO  DE CRUZ y a los señores  Notarios  13  y  46  del  círculo de esta ciudad, obedeció a un error judicial  dentro  de  este proceso y en consecuencia, se dispondrá la cancelación de las  anotaciones   respectivas,   entendiéndose  que  el  propietario  del  inmueble  correspondiente  a  la  matrícula  inmobiliaria  050-1279326,  es  la  Sociedad  Comercial  Garcés  Soto  y  Asociados  Ltda.,  representada por el señor ANGEL  ZAADHY.  Por  lo  tanto  a  tales  entidades se remitirán sendas copias de esta  decisión”.   

El  anterior  fallo,  como  se indicó en el  introito  de  esta  providencia,  fue  confirmado  por  el  Tribunal Superior de  Bogotá  a  través  del  que  ahora  es  objeto  de  la  demanda  de  casación  interpuesta por el apoderado de la parte civil.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera de casación,  el  apoderado  de  la  parte  civil  demanda  el  fallo de segundo grado por ser  violatorio   de  la  “ley  constitucional  por  vía  directa”  por indebida aplicación de los artículos  29, 58 y 230 de la Carta Política.   

Al   fundamentar  el  cargo  anuncia  que,  respetando  la  técnica  de  la  vía  seleccionada,  las razones las expondrá  amparado  exclusivamente  en consideraciones jurídicas relacionadas con la  conclusión  del  ad quem, que  encontró  acertado  el  análisis realizado en primera instancia según el cual  se  procedió  a  la  absolución  de  las  acusadas,  al  no haber sido posible  demostrar  en  el proceso quién había cometido la falsedad de la escritura No.  2769 de julio 30 de 1992.   

Agrega  luego que demostrada la materialidad  de  un  delito,  a  los  administradores  de  justicia corresponde en lo posible  “encontrar     su     autor     y    consiguiente  responsabilidad”, como lo ha entendido la doctrina y  la jurisprudencia.   

Previa  trascripción  de  apartes del fallo  impugnado  por  virtud  del  cual se confirmó en todas sus partes el de primera  instancia,  señala  el  demandante que los artículos 29 y 58  de la Carta  Política  fueron  vulnerados  porque  sin ser el objeto de esta investigación,  que  estaba  circunscrito  a  establecer  el  delito de falsedad y determinar el  responsable,  en  el  numeral  tercero  de  la  parte  resolutiva al atribuir la  titularidad   del  bien  a  la  sociedad  comercial  Garcés  Soto  y  Asociados  Ltda.   se  hizo  una  declaración  “no propia de la clase de proceso y si  correspondiente   a   una   jurisdicción   totalmente  diferente”,   amén   de  que  se  decidió  sobre  aspectos  relativos  a  la  “titularidad    o    pertenencia    de   un   bien  inmueble”,  que  según  la  última  de  las normas  citadas,  “se  ha  de tratar con arreglo a las leyes  civiles”.   

          Finalmente,  también  encuentra  vulnerado  el  artículo 230 de la  Carta  Política,  porque  si  bien  en  este  caso  los funcionarios estuvieron  sometidos  al  imperio  de la ley en cuanto a la absolución de las acusadas por  imposibilidad  de demostrar su responsabilidad en la falsedad de la escritura de  marras  e  incluso  en  cuanto  a  la  expedición  de copias para investigar la  conducta  de  las  personas  señaladas en el fallo atacado, igual no aconteció  “al  declarar la titularidad del bien”,   porque   con   esta   decisión   se   rompió  dicho  principio  constitucional  para  terminar decidiendo sobre “algo  que no fue materia de debate”.   

Como  el  yerro  del  Tribunal  generó  una  contradicción    irreconciliable   entre   lo   decidido   y   los   principios  constitucionales  atrás referidos, agrega el demandante que previa la casación  del  fallo  impugnado,  ella  “deberá ser ajustada a  sus  exactas  proporciones”,  a  lo  cual  suma  una  eventual  vulneración del principio de no  contradicción, pues de acuerdo  a   lo  acreditado  en  el  proceso,  “no  resultaba  fácticamente  compatible  con  respecto  a  la  conducta  investigada; predicar  además  la  declaratoria de titularidad de un bien”.   

Por lo anterior, solicita de la Sala casar el  fallo    de   segundo   grado   y   dictar   el   de   reemplazo,   “anulando  el  numeral  tercero  que  declara  la  titularidad del  bien”  respecto  de  lo  cual  no hubo debate ni era  objeto propio del proceso.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  intervención  de  la  parte civil en el  proceso  penal  tiene  un  objeto  suficientemente  delimitado  que no puede ser  distinto  a  la  búsqueda  de  la  indemnización  de  los  daños y perjuicios  ocasionados  con  el  hecho punible, procurando la condena del responsable, pues  ésta    se   constituye   en   presupuesto   indispensable   para   lograr   lo  primero.   

Por  ello  la ley, además de proporcionarle  los  medios  para  efectivizar su derecho a través de la constitución de parte  civil  en  el  proceso  penal,  le  otorga  facultades  para  participar  en las  diligencias  que  se realicen, solicitar y aducir pruebas, presentar alegaciones  e  interponer  recursos,  siempre  que  la  actuación  esté  de acuerdo con su  pretensión,  esto  es, en procura del reconocimiento de los daños y perjuicios  ocasionados  con el delito. No otra cosa puede deducirse del claro contenido del  artículo 48 del Código de Procedimiento Penal.   

Más  aún,  lo  que  con entera claridad se  concluye  del  último  aparte de dicha norma es que toda decisión judicial que  afecte  o  pueda llegar a afectar la pretensión resarcitoria o que incida en la  determinación  de  su  monto,  legitima  a  la  parte civil para interponer los  recursos previstos por la ley.   

   

En  el  caso  presente,  con  la  sentencia  absolutoria  que  favoreció  a las acusadas se tornaba nugatoria la posibilidad  del  resarcimiento  de  los  perjuicios  derivados  del  delito de falsedad cuyo  aspecto  objetivo quedó plenamente demostrado en autos según las decisiones de  instancia,  motivo  por  el  cual  la  parte civil se encontraba legitimada para  interponer  la  impugnación  extraordinaria, como acertadamente lo entendió el  Tribunal cuando concedió el recurso.   

No  obstante lo anterior, en razón a que en  la  sustentación del extraordinario recurso el reproche del representante de la  parte  civil  no  involucra  la  decisión  absolutoria,  con la cual incluso se  muestra  de  acuerdo, es claro que dicho sujeto procesal carece de interés para  acudir  a  la  casación, razón suficiente para que el libelo sea inadmitido de  acuerdo  con  el artículo 226 del Código de Procedimiento Penal, reformado por  el 9° de la ley 553 de 2000.   

En  efecto,  fue  suficientemente  claro  el  demandante  en circunscribir su inconformidad a la decisión adoptada en primera  instancia   y   avalada  por  el  ad  quem,  por cuyo medio se dejó sin efecto la medida provisional adoptada  en  la  resolución de acusación de cancelar las escrituras y sus registros con  los  cuales la acusada BERTHA BUSTOS PEÑA adquirió  el  inmueble  de  marras  y  luego  lo  transfirió  a un  tercero,  sin  que  para  ello  cuestionara  el  sentido  del  fallo, esto es la  absolución,  cuyo  ataque,  y  no la inconformidad con una medida accesoria, lo  legitimaba para acceder a la casación.   

La  orden  de  cancelación  de registros se  adoptó  desde  la  resolución  calificatoria  con base en el artículo 61  del  estatuto procesal penal, demostrada como estaba desde entonces la tipicidad  del  hecho  atribuido  en  esa  oportunidad a las procesadas a quienes se acusó  como  posibles  autoras  del  delito  de  falsedad  material  de  particular  en  documento  público objeto de investigación. Siendo ello así, era de elemental  rigor  jurídico  que  a través de las sentencias de instancia se adoptara  alguna   decisión   sobre   el  particular,  bien  para  mantener  su  vigencia  otorgándole  carácter definitivo ora para anular sus efectos, como ocurrió en  este   caso   cuando   la   juez   a  quo   en  decisión  avalada  por  el  superior  funcional  dispuso  la  cancelación  de  las comunicaciones por virtud de las cuales se materializó la  medida preventiva de cancelación de títulos.   

          Pero  como  esta  última  decisión deviene accesoria y consecuente  con  la  absolución de las acusadas, mal puede ser atacada en sede de casación  de  forma  insular  como  lo  pretende  el  demandante, porque las consecuencias  favorables  a  la  parte  civil  derivan  exclusivamente  de una declaración de  responsabilidad,  y  ese pronunciamiento judicial, a fuerza de no ser querido ni  pretendido  en  esta  sede  por  el  impugnante, no forma parte del objeto de la  demanda   de   casación,   declinando  con  ello  su  interés  jurídico  para  recurrir.   

          Por   no  darse  este  presupuesto  de  procesabilidad,  que  quedó  evidenciado  con  la  demanda  y  no  antes,  el  libelo  se  inadmitirá con la  consecuente     declaratoria     de     deserción     de     la    impugnación  extraordinaria.   

Por  lo  expuesto,  LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E  

Inadmitir la demanda de casación presentada  por  el  apoderado  de  la  parte civil, y en consecuencia, declarar desierto el  recurso interpuesto.   

Contra  este auto no procede recurso alguno,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  los artículos 197 del C.P.P. y 226 del  mismo   estatuto,   modificado   por   el   artículo   9   de  la  ley  553  de  2000.   

Cópiese, cúmplase y devuélvase al Tribunal  de origen.   

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL           JORGE  E.  CORDOBA  POVEDA   

No hay firma  

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS           CARLOS  A. GALVEZ  ARGOTE                

JORGE        ANIBAL       GOMEZ  GALLEGO             EDGAR   LOMBANA  TRUJILLO               

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                   NILSON            PINILLA  PINILLA                     

TERESA RUIZ NUÑEZ  

SECRETARIA  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *