16303(05-12-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  16303   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 153.  

          Bogotá D.C., diciembre cinco de dos mil dos.   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  revisión  presentada por el apoderado especial del  señor    ALFONSO   SMITH,  condenado  el  30 de noviembre de 1998 por el Juzgado Segundo Penal del Circuito  de  San  Andrés  Islas,  a la pena principal de 22 años y 4 meses de prisión,  como  autor  penalmente  responsable  de  los delitos de tentativa de homicidio,  tentativa  de  hurto  calificado  y  agravado  y tráfico de armas y municiones,  decisión  confirmada  el  12 de febrero de 1999 por el Tribunal Superior de San  Andrés, Providencia y Santa Catalina.   

HECHOS  

Aproximadamente a las 8:30 de la noche del 25  de  enero  de 1998, en la Avenida Colombia, frente a la cabecera de la pista del  Aeropuerto  de  San  Andrés,  Carlos  Eduardo  Gómez  Tello   transitaba   en   compañía   de  sus  hijos  Juan  David  y  Angela  María, cuando fue abordado por un  hombre  que  lo  intimidó  con revólver y le requirió la entrega del maletín  donde  portaba  una  cámara  fotográfica. Luego, el agresor hizo un disparo al  aire  y  otro  que  hirió  a  Gómez Tello  quien  de  inmediato  fue conducido al hospital Tymothy Britton en  busca  de  atención  médica, para posteriormente huir en una motocicleta junto  con  un  compañero  que  cerca  lo  aguardaba.  Al día siguiente se produjo la  captura  administrativa  de  ALFONSO SMITH  con  la  colaboración  de  Angela María  Medina Vitonco.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

El ciudadano ALFONSO  SMITH   fue   vinculado  mediante  indagatoria  a  la  investigación   penal   iniciada  por  razón  de  los  anteriores  hechos.  Su  situación  jurídica  fue  definida  con  medida  de aseguramiento de carácter  detentivo.  Luego  de  clausurada  la  investigación  se profirió en su contra  resolución  acusatoria  como  presunto  autor  de  los  delitos de tentativa de  homicidio,  tentativa  de  hurto  calificado  y  agravado,  y  porte  ilegal  de  armas.   

El  juicio  fue  adelantado  por  el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  San  Andrés  Islas  que  profirió sentencia  condenatoria  en  la  forma ya indicada, decisión confirmada por el Tribunal de  San Andrés mediante fallo que cobró ejecutoria.   

LA  DEMANDA   

La  acción de revisión se dirige contra la  sentencia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de San Andrés, Providencia y  Santa  Catalina  el  12 de febrero de 1999, confirmatoria de aquella de la misma  naturaleza  que  en  primera  instancia  dictó el Juzgado Penal del Circuito ya  mencionado.   

El  apoderado  del  condenado  solicita  la  revisión  con  fundamento  en  el  numeral  3°  del artículo 232 del anterior  Código  de  Procedimiento  Penal,  por  considerar  que  hay  prueba  nueva, no  conocida   en  la  instrucción  o  el  juzgamiento,  que  desmiente  todas  las  afirmaciones  hechas  por  la  declarante Angela María  Medina Vitongo.   

Al  libelo aportó el poder específico para  el  ejercicio  de  la acción de revisión, así como copia de las sentencias de  primera  y  segunda  instancia  con la correspondiente constancia de ejecutoria;  para   apoyar  su  pretensión  allegó  un  cassette  que  dice  registrar  una  conversación    entre    Jaime    Eliecer    Medina  Vitongo  “y el hermano del  condenado  de  apellido  HUMPHRIES” (fol. 62), en la  que  el  primero  dijo  que pasó con su hermana Angela  María  en  motocicleta  por el lugar donde ocurrieron  los  hechos,  y  que  cuando  escucharon el disparo se devolvieron y hallaron al  señor  herido  en  el piso; momentos más tarde pasó un amigo de su hermana en  motocicleta,  y  ellos  se  fueron  detrás  hasta el barrio Las Tablitas, desde  donde se devolvieron al hospital.   

A  partir  de  lo  expuesto,  concluye  el  apoderado    que    la   declarante   Angela   María  Medina no se bajó de la moto en la curva de Postobon,  no  tuvo  frente a frente a los agresores, y por ello no los podía identificar,  como  lo  hizo  respecto  de  ALFONSO SMITH (fol. 58).   

Finalmente,  formula  algunas  preguntas  en  torno  a  las  razones  de  la  inasistencia  de Angela  María  Medina para ampliar su declaración, y señala  como  violados  los  artículos 29 de la Constitución, 1º, 7º, 249, 258 y 333  del  anterior  Estatuto Procesal Penal, para concluir solicitando la libertad de  su  defendido  al  considerar  que  no  cometió  los delitos por los cuales fue  condenado.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

En el presente evento imperiosa se impone la  inadmisión  de  la demanda, básicamente porque en su confección se omitió el  cumplimiento  de  los  requerimientos exigidos por el artículo 234 del anterior  Código  de Procedimiento Penal, actualmente reproducida en idénticos términos  en el artículo 222 de la Ley 600 de 2000. Estas son las razones:   

Si la causal invocada es la contemplada en el  numeral   3º   del   artículo  232  del  anterior  procedimiento  –numeral   3º   del   nuevo  Estatuto  Procesal-,  esto  es, por la aparición de prueba nueva no conocida al tiempo de  los  debates con virtud para acreditar la inocencia del condenado, ella debe ser  aportada  junto con la demanda y ser idónea para acreditar de manera conducente  y  pertinente  la  pretendida  inocencia  o  el hecho indicante del cual ella se  pueda inferir.   

En efecto, en la demanda el apoderado omitió  señalar  detalles necesarios para evaluar el cassette aportado, en tanto que no  expresó   la   fecha  de  la  conversación,  los  medios  utilizados  para  su  recepción,  la  individualización  o  identificación  suficiente del supuesto  interlocutor   de   Jorge  Eliecer  Medina  y  tampoco la forma como del mencionado tuvo conocimiento. Pero lo  más  importante,  no  precisó  los  apartes  que  demuestran  la  inocencia de  ALFONSO  SMITH al punto que,  en  la exigua información suministrada, no se menciona directa o indirectamente  a su representado.   

Vale  decir,  olvidó  el  demandante que la  acción  de revisión no está instituida para reabrir los debates (jurídicos o  fácticos)  agotados en un proceso ya finalizado, ni para revaluar los medios de  prueba  que  fundaron  el fallo ejecutoriado, sino para remover la decisión que  hizo  tránsito  a cosa juzgada en procura de conseguir una declaratoria opuesta  y, en todo caso, favorable al condenado.   

El  nuevo  aporte probatorio por tanto, debe  tener  aptitud  para variar sustancialmente la atribución de la responsabilidad  del   procesado   que  determinó  su  condena,  virtud  de  la  que  carece  la  “prueba” allegada en este  asunto,  que  nada  trascendental señala de manera directa o indirecta respecto  de  la  inocencia  del  condenado,  en cuanto únicamente apunta en forma vaga a  sugerir  una nueva evaluación del testimonio de Angela  Medina, con desconocimiento absoluto de la valoración  hecha  en  las  instancias,  y  de  otros elementos de prueba que sustentaron el  fallo  condenatorio,  lo  que  lejos  está  de  evidenciar  la  injusticia  que  ameritaría su revisión.   

          Si  lo  pretendido  por  la  defensa  era  señalar que Angela  María  Medina faltó a la verdad,  era   menester   acudir   a   la   causal  quinta  mediante  su  correspondiente  demostración  a  través de una providencia ejecutoriada que así lo declarara,  y  no  mediante  la  vaga,  genérica  e imprecisa sugerencia de “curiosidades”  que  nada nuevo aporta, y  que abandona el rigor jurídico de esta especialísima acción.   

          En  suma,  insuficiente resulta aportar pruebas presunta o realmente  nuevas  para  obtener  la  remoción  de  la cosa juzgada, porque en estos casos  menester  es  que  los  nuevos  elementos  de juicio tengan trascendente aptitud  persuasiva  para  concluir,  que  de haber sido conocidos por los falladores, su  decisión final habría sido absolutoria.   

Por  tanto,  como  el  escrito  no cumple ni  siquiera  mínimamente  con  las  exigencias  formales  que  para  su  admisión  establece  el artículo 234 del Dc 2700 de 1991 -222 de la Ley 600 del 2000-, se  impone  su  rechazo de conformidad con lo indicado en el artículo 223 del nuevo  Estatuto Procesal.   

          A  ello  se procederá, una vez reconocido el apoderado a cuyo cargo  estuvo la elaboración de la demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

         1.                      RECONOCER personería al doctor Charlie Ritchie  Mc   Nish,   como   apoderado   del   señor  ALFONSO  SMITH, en los términos y para los efectos que indica  el poder que le fue conferido.   

         2.                      INADMITIR  la  demanda  de revisión presentada  por  el apoderado del señor ALFONSO SMITH.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ  PINZÓN   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN   GALÁN   CASTELLANOS                            CARLOS   AUGUSTO   GÁLVEZ  ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL  GÓMEZ  GALLEGO                                   ÉDGAR              LOMBANA  TRUJILLO                 

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

       

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

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