16097 (12-03-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     Nº  16097   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

APROBADO ACTA No. 37  

Bogotá,  D.C., doce (12) de marzo de dos mil  uno (2001).   

  VISTOS  

          Decide  la  Sala  sobre  la  admisión  de  la  demanda de casación  presentada  por  la  defensora  de  GERMAN  CASTAÑO  OSORIO contra la sentencia  dictada  por el Tribunal Superior de Bogotá el 29 de enero de 1999, que revocó  parcialmente  la  que  de  manera  anticipada  expidió el 4 de junio de 1998 el  Juzgado  38  Penal  del  Circuito  de  la  misma ciudad, en cuanto se abstuvo de  resolver sobre la responsabilidad civil del procesado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN  PROCESAL  

          En  noviembre de 1995 la doctora LUZ MARIANELA ORTIZ ROJAS, quien se  desempeñaba  como  Directora  de la Caja de Previsión Social de la Universidad  Nacional,  denunció  un  faltante en la entidad por la suma de $ 84’348.610.28,  valor  del que se apropió  el  pagador  GERMAN  CASTAÑO OSORIO utilizando al efecto procedimientos como la  doble  facturación,  giro  de cheques a personas distintas de los beneficiarios  de  las  cuentas  de  cobro y documentos falsos, conductas que desarrolló entre  los meses de mayo de 1994 y agosto de 1995.   

          El  10  de  septiembre  de  1996  una fiscalía delegada lo declaró  ausente  (fl.  217 C # 2) y continuó con el trámite de la investigación, a la  que  fueron  vinculadas  otras  personas.  El 14 de febrero de 1997 dictó en su  contra  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva por los delitos de  peculado  y  falsedad  (f.  116  C  #  3). En marzo 9 de 1998 CASTAÑO OSORIO se  presentó  voluntariamente  a rendir indagatoria (fl. 289 C # 3) y en abril 3 de  1998 se readecuó la medida de aseguramiento (fl. 109 C # 4).   

          Atendiendo  solicitud  del  procesado,  el  13  de  mayo  de 1998 se  celebró  diligencia de formulación de cargos con fines de sentencia anticipada  (fl.  287  C  # 4), la que en efecto dictó el Juzgado 1º Penal del Circuito de  Bogotá  el 24 de junio del mismo año (fl. 20 C # 5) condenando a GERMAN ARTURO  CASTAÑO  OSORIO  a  las  penas de 53 meses y 10 días de prisión, multa por la  suma  de  $  84’348.610.28 e  interdicción  de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso, como autor  de  los  delitos  de  peculado  por  apropiación, falsedad material de servidor  público  en documento público, falsedad ideológica en documento público, uso  de  documento  público  falso y uso fraudulento de sello oficial. Se abstuvo el  juzgado  de condenar al pago de perjuicios, aduciendo la previsión contenida en  el numeral 5º del artículo 12 de la Ley 365 de 1997.   

          Esta  última determinación, contra la que el apoderado de la parte  civil  interpuso  recurso  de  apelación, fue revocada por el Tribunal Superior  por  sentencia  de  enero 29 de 1999 y en su lugar condenó al señor CASTAÑO a  pagar  a  la  Universidad  Nacional  de  Colombia  la  suma de $ 405’951.620.39  por  concepto de perjuicios  materiales (fl. 124 C # 6).   

LA DEMANDA  

          Con  observancia  de lo dispuesto en el artículo 221 del Código de  Procedimiento   Penal,   en  cuanto  el  objeto  de  la  casación  se  refería  exclusivamente  a  lo  relacionado con la indemnización de perjuicios decretada  en  la  sentencia  de  segunda instancia, la demandante invoca la causal primera  consagrada  en el artículo 368 del Código de Procedimiento Civil por violar la  sentencia,  de  manera  directa,  una  norma  de derecho sustancial por falta de  aplicación  de  los  artículos  29, inciso 3º, de la Constitución Política,  6º del Código Penal y 10º del Código de Procedimiento Penal.   

          Censura  la  sentencia porque no tuvo en cuenta que para la fecha en  que  el procesado se acogió a la sentencia anticipada estaba vigente el numeral  5º  del  artículo  37  B  del  Código  de  Procedimiento  Penal  –declarado  inexequible  posteriormente  por  la  Corte Constitucional- que impedía resolver en esa providencia sobre la  responsabilidad civil.   

          Para  reconocer la favorabilidad “basta que la situación objetiva  que  la norma regula se verifique mientras ella está vigente” y así ocurrió  en  este  caso  porque  el  señor CASTAÑO formuló la solicitud desde el 10 de  marzo  de  1998, pero la demora de la Fiscalía para realizar la diligencia, que  tuvo  lugar  el  13  de  mayo, impidió que la sentencia de primera instancia se  expidiera antes de la declaratoria de inexequibilidad.   

          La  incidencia  de la errónea interpretación en el fallo, dice, es  evidente,  porque  si  el  Tribunal hubiese tenido en cuenta la favorabilidad el  procesado  “no  habría  sido gravado con una condena que la ley vigente en el  momento  en  que  se  acogió  a  ella  ordenaba  debía  abstenerse de hacer el  fallador”.   

          Solicita,  en  consecuencia,  se  case  la  sentencia  acusada  cuyo  numeral  primero  debe  revocarse  y,  en su lugar, se deje en firme el fallo de  primera instancia.   

         

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          La  Corte  rechazará in límine la demanda y declarará desierto el  recurso  pues,  aunque  correctamente  seleccionada  la  causal para discutir en  casación  el  reconocimiento de la favorabilidad porque a pesar de que se trata  de   una   garantía   constitucional   “no  tiene  naturaleza procesal, ya que  ampara  al  procesado  en  la  aplicación  del  derecho  sustancial, como lo ha  sostenido             la             Sala1”,       no       basta  simplemente afirmar que la  aplicación  de  una  determinada  norma  resultaría  más  benéfica  para  el  procesado     que     otra     sino    que    es    necesario    acreditar  en  la  demanda  que  en efecto,  frente  a  dos  posibles  soluciones  del caso concreto, razonablemente se puede  concluir   que   una   es   más  provechosa  que  la  otra,  demostración  que  evidentemente no logró hacer la casacionista.   

          En  realidad,  si lo que pretendía el numeral 5º del artículo 37  B   no   era   en   modo  alguno,  eso  es  obvio,  consagrar  una  eximente  de  responsabilidad  civil  sino  limitar  la  decisión  anticipada  del  juez a la  cuestión  puramente  penal,  no se ve cómo -en abstracto- pueda ser mejor para  el  procesado  que  la  condena  al  pago  de  los perjuicios ocasionados con la  infracción  se  difiera  al  juez  civil  si se tiene en cuenta que debido a la  indexación  o  actualización del correspondiente valor, la suma que finalmente  se  liquide  se  verá  en todo caso más incrementada cuanto más sea el tiempo  que     transcurra     para    su    determinación.   

          En  consecuencia,  a menos que se pretendan dilaciones que permitan  eludir  el  cumplimiento  de  la  obligación  o  la  efectiva reparación  del  daño,  propósito  que por  innoble  repugna  desde  luego a la justicia, no existe fundamento plausible que  permita      plantear,      ni      siquiera teóricamente, la favorabilidad que se alega.   

          Conclúyese  de lo dicho que la formulación del cargo no se ajusta  a  los  requisitos  formales  de  la  demanda  exigidos por el artículo 225 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  porque la censora se limitó a atribuirle un  error  al fallador de segunda instancia pero nada hizo por intentar demostrarlo,  como    era    su    deber.    Por    lo    tanto,   como   se   anunció al principio de este auto, la Sala  rechazará   in   límine  la  demanda  y  declarará  desierto  el  recurso  de  casación.           

             En  mérito  de lo expuesto la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

                      Rechazar in  límine  la  demanda  de  casación presentada por la defensora de GERMAN ARTURO  CASTAÑO  OSORIO. En consecuencia, se declara desierto el recurso extraordinario  de casación interpuesto.   

                Contra esta providencia no  procede recurso alguno.   

          Cúmplase.   

CARLOS  EDUARDO  MEJÍA  ESCOBAR   

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CORDOBA     POVEDA                               

CARLOS  AUGUSTO  GÁLVEZ ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                          ÁLVARO    O.    PÉREZ   PINZÓN                         

NILSON    PINILLA   PINILLA                                                        MAURO  SOLARTE  PORTILLA                                             

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

    

1 Ver  Casaciones  9634  mayo/97. M. P. Dr. Carlos Eduardo Mejía; 12397 abril/99. M.P.  Dr.  Fernando Arboleda Ripoll; y 13049 marzo 3/2000. M. P. Dr. Carlos A. Gálvez  Argote, entre otras.     

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