15762ago

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15762  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                DR.     JORGE     ANIBAL     GOMEZ  GALLEGO   

                            Aprobado Acta Nro: 142   

          Bogotá  D.C.,  jueves  veinticuatro  de  agosto  del  año dos mil.   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  la  impugnación  que  por  vía  del  recurso  de  reposición,  formuló  el  defensor  de MAURICIO SOLER  RENDÓN  y  ALEJANDRO TORRES  MANRIQUE  contra  el auto por cuyo medio se inadmitió  la  casación excepcional propuesta respecto del fallo dictado el 12 de marzo de  1999  por  el  Juzgado  40  Penal  del  Circuito de Bogotá, confirmatorio de la  condena  impuesta  a los citados procesados por el Juzgado 74 Penal Municipal de  la misma ciudad.   

ANTECEDENTES   

          1.   Arguyendo  irregularidades tales como, incongruencia de la  sentencia  con  la  acusación,  violación  a  las  reglas  que  determinan  la  competencia  y  menoscabo  al principio  de la unidad procesal, el defensor  de  los  procesados solicitó a la Corte se le concediera, por vía excepcional,  la  impugnación  extraordinaria,  toda  vez  que con las mentadas anomalías se  socavaron  las  formas propias del proceso penal al quebrantarse ostensiblemente  el mandato contenido en el Art. 29 superior.   

          En  efecto,  alegaba  el  libelista  que  si  bien  la acusación se  contrajo  al  delito  tipificado  en  el  Art.  336 del C. Penal, sin embargo la  condena  se profirió por las modalidades de lesiones personales “consagradas  en  los  artículos 336 (perturbación funcional) y 335  (perturbación  síquica)”,  con  lo  cual, amén de  sorprenderse  a  la  defensa  por  no  haber  podido controvertir los cargos, la  sentencia  resultó  ser  incongruente  con la acusación. Igualmente adujo como  irregularidad  sustancial  que  violenta las reglas del debido proceso, el hecho  de  que  un inspector de policía fuera el funcionario que decretara la apertura  de  la  investigación  y  oyera  en  descargos a los procesados, cuando es a la  Fiscalía  General de la Nación por intermedio de sus Delegados la entidad a la  que  por  atribución constitucional le corresponde ejercer tal función. Y, por  último  expuso  que  la  omisión  del  ente  instructor  por  no  vincular  al  averiguatorio  a  los  otros coautores de las lesiones infligidas a la víctima,  se   quiso  remediar  con  la  compulsación  de  copias,  situación  que  crea  desigualdad frente a quienes deben reparar los daños.   

          2.  La  Sala  al  pronunciarse  sobre  la  petición  del demandante  inadmitió  la  impugnación  extraordinaria mediante el auto que hoy se recurre  en  reposición,  por  no  hallar  satisfechos  los  requisitos  que permiten la  intervención  de  la  Corte  en sede de casación discrecional, al no lograr el  actor concretar la vulneración argüida.   

Si ni siquiera atinó el censor a precisar el  delito  por el cual se condenó a sus asistidos, se dijo en aquella oportunidad,  mal   podía    haberse   admitido  su  pretensión  en  relación  con  la  congruencia  reclamada  por  carecer de interés jurídico, habida cuenta que su  solicitud  apuntaba  en  perjuicio de la situación de los acusados en la medida  en  que  la  sanción a imponer por la conducta punible objeto de la acusación,  se  tornaba  más  gravosa  frente  a  la  que  se les dedujo en las instancias.  Tampoco  logró  especificar  de  qué  manera  en  el evento planteado como una  irregular  asunción  de  competencia por parte del funcionario que inicialmente  hubo  de  conocer  del  asunto,  dicho tramite trascendía a la nulidad, y menos  pudo  concretar  cómo  resultaba  conculcado el principio de la unidad procesal  por  la  falta  de  vinculación  a  la  investigación de los otros autores del  hecho,  siendo  que para subsanar tal omisión el sentenciador ordenó compulsar  las copias pertinentes.   

3.  Inconforme con la determinación que  viene   de   reseñarse,   pero   sin  argumentos  diferentes  a  los  que  como  sustentación  de  su  primigenio  escrito  tuvo  a  bien  exponer,  el defensor  interpuso  contra  la misma el recurso de reposición a fin de que se revoque la  citada     decisión    y   en   su   lugar   se   conceda   la   casación  impetrada.   

                

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Si   bien  el  recurso  de  reposición  tiene  por  objeto  que  el  funcionario  que  profirió la decisión atacada revise su propia determinación  y  establezca  los yerros o desaciertos en que pudo haber incurrido y así poder  corregirlos,   ya   sea   mediante  la  revocatoria  de  aquélla,  ora  con  su  aclaración,  adición o reforma, resulta claro que el propósito del recurrente  mal  puede  encaminarse  a  que  simplemente  se  reexamine  el punto materia de  controversia,  sin  aportar mayores y mejores elementos de juicio con los cuales  rebatir la posición adoptada en el proveído cuestionado.   

          En  el presente asunto nada diferente a lo ya argüido en su inicial  petición,  expone  el  libelista  para  mostrarle a la Corte la necesidad de su  intervención  por  la vía de la casación discrecional, como no sea develar su  propósito  de  lograr la extinción de la acción penal por el acaecimiento del  fenómeno  de  la  prescripción,  en  caso de accederse a la declaratoria de la  nulidad  impetrada respecto de la relación jurídico-procesal, pues, según sus  propias   palabras,  “no  es  ilógico  reclamar  el  restablecimiento  de  la  legalidad  del proceso si de ello deviene un beneficio  concreto       y       definitivo       para       el      condenado”.   

          No  obstante,  la ilegalidad que predica de la actuación reprochada  a  más  de  no  advertirse  por  parte  alguna,  ni siquiera sumariamente logra  evidenciar,  porque  como  se  dijera  en el auto recurrido, es tanta la pobreza  argumentativa  en  relación  con  las  irregularidades enunciadas que sin parar  mientes  en su falta de interés jurídico para plantear una de las la nulidades  invocadas,  pretende  una condena superior a la impuesta por el sentenciador con  tal  de  rendir tributo al principio de la congruencia, el cual en manera alguna  resulta  menoscabado  cuando  el grado de responsabilidad finalmente deducido en  la  sentencia,  aparece  degradado  frente  al  cargo imputado en la acusación,  valga  decir,  lesiones  personales  con  pérdida  funcional de un órgano, por  lesiones   personales   por  perturbación  funcional  y  síquica  permanentes,  aparejando ésta menor sanción que aquélla.   

          Que  los  yerros  en  los  cuales  se  origina la nulidad pretextada  “salta a la vista”, es el  criterio  que con su percepción particular e interesada del sustrato fáctico y  jurídico  que comporta la actuación, quiere hacer ver el censor, empero, fuera  de  reiterar  su  inicial  posición,  nada  hace  por  rebatir a través de una  confrontación  seria  y motivada de sus argumentos con los que se expusieron en  la  providencia  atacada,  la  que  la  Sala  asumió  en  el  auto recurrido en  relación  con  la  vulneración  a  las reglas de competencia y el quebranto al  principio  de  unidad  procesal  alegados, para así lograr convencer a la Corte  acerca     de     la     necesaria     revocatoria     de     aquella    primera  determinación.   

          Basta  con lo que viene de anotarse para colegir que la impugnación  propuesta  deviene  impróspera,  pues  el  reexamen del asunto planteado por el  recurrente  sólo  conduce  a  similar negativa a la ya adoptada en el proveído  reprochado.  Con una tal manera de  razonar, apenas sí consigue plasmar su  manifiesta   inconformidad   con   la  decisión  censurada,  se  insiste.    

         

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

         NO  REPONER el auto del veintidós (22) de  mayo  pasado, por cuyo medio se inadmitió la casación discrecional interpuesta  por  el  defensor  de  los  procesados  MAURICIO SOLER  RENDÓN  y  ALEJANDRO TORRES  MANRIQUE,  conforme a las motivaciones plasmadas en el  cuerpo de este proveído.   

COMUNÍQUESE    Y  CÚMPLASE   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                              JORGE    E.    CÓRDOBA  POVEDA   

No hay firma  

CARLOS   A.   GÁLVEZ  ARGOTE                            JORGE    ANÍBAL   GÓMEZ  GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                              CARLOS    E.    MEJÍA  ESCOBAR   

No  hay  firma                                                                                             No hay firma   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                 NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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