15619(15-05-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  15619   

          CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

                SALA      DE      CASACIÓN  PENAL   

         MAGISTRADO PONENTE:   

          HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

          APROBADO ACTA No.055   

          Bogotá,   D.C.,    quince   (15)  de  mayo  de  dos  mil  tres  (2003)   

          El Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Armenia    profirió    sentencia   anticipada   en   contra   de   ANA  MARÍA GUINAND ROBLEDO, condenándola  a  35  meses y 10 días de prisión, como autora del delito de hurto agravado en  concurso  homogéneo  y heterogéneo con falsedad en documento privado, conforme  a  los  artículos  349, 351-2, 372 -1 y 221 del C.P. anterior, interdicción de  derechos  y funciones públicas por un lapso igual al de la pena privativa de la  libertad, otorgándole la condena de ejecución condicional.   

          El   Tribunal  Superior  de  Armenia,  con  providencia  del  25  de  septiembre  de  1998,  al  resolver  el recurso de apelación interpuesto por el  Ministerio  Público  y  el  defensor  de la procesada, confirmó la providencia  impugnada  con  las  siguientes modificaciones: a) Impuso como pena privativa de  la  libertad  a ANA MARÍA GUINAND ROBLEDO  44  meses  y  20  días  de  prisión,  lapso  al cual aumentó la  interdicción  de derechos y funciones públicas, b) Le ordenó pagar a favor de  la  Cooperativa  de  Caficultores de Armenia Ltda., los perjuicios cometidos con  las  ilicitudes  por las cuales fue condenada, los que indexados equivalen a mil  ciento  treinta  y  un  millones  ciento  sesenta y siete mil cuatrocientos diez  pesos  ($  1.131.167.410),  c)  Revocó el subrogado penal otorgado y dispuso su  captura,  así  como  la  expedición  de  copias  para  investigar  los delitos  cometidos     por    GUINAND    ROBLEDO  como  ex  tesorera  de la Cooperativa de caficultores en períodos  diferentes  a  los  que  comprendieron  los  reatos  que  fueron  objeto de este  proceso,  los  cuales se consumaron entre febrero 23 de 1995 y abril 29 de 1997,  así  como  también  el  delito  de  enriquecimiento  ilícito  en que pudieron  incurrir los familiares de aquélla.     

                El  defensor  de  la  procesada  interpuso  recurso  de  casación  y  presentó  la  demanda  sobre  la  cual se  pronuncia ahora la Sala.   

        HECHOS   

ANA  MARÍA  GUINAND  ROBLEDO,  quien  ejerció  el  cargo  de  tesorera  de  la  Cooperativa  de  Caficultores  de  Armenia,  fue  denunciada  por  haber  cometido un concurso de  delitos  atentatorios  contra el patrimonio económico de la entidad en mención  y la Fe Pública.   

La revisión fiscal hecha a las cuentas de la  Cooperativa  de  Caficultores de Armenia, realizada por la Jefe del Departamento  Financiero  y la Revisora Fiscal de la entidad, en el período comprendido entre  febrero  de 1995 y el 29 de abril de 1997, según lo consideró la decisión del  Tribunal  (fl. 517), arrojó un faltante de la cuenta corriente número 08006859  – 6 del Banco Cafetero de  Armenia  por  un  valor  de  setecientos  treinta  y  tres millones, trescientos  cuarenta   y   cinco  mil,  cuatrocientos  treinta  pesos  ($733.345.430).    

La apropiación se puso de manifiesto cuando  el  15  de  abril  de  1997 la sindicada contabilizó mediante el comprobante de  ingreso   número   381   una   consignación   por  $500.000.000,  dineros  que  corresponden   al   faltante  encontrado  en  la  cuenta  y  que  no  ingresaron  efectivamente  al  patrimonio  de la Cooperativa de Caficultores a través de la  susodicha consignación en la cuenta del Banco Cafetero.   

Los procedimientos utilizados por la señora  GUINAND ROBLEDO para  apoderarse  de  los  dineros  fueron variados. Se apropió del  valor  de los cheques 0498239, 0510966, 0515774, 2647178, 0515719, de los saldos  de  caja  por  valor de $34.214.627, de un cheque girado a favor de GLORIA NELSY  PINO,  enmendó  un  cheque  por $20.000.000 agregando la frase “páguese a la  Cooperativa  de  Caficultores  de Armenia y/o Ana María Guinand Robledo” para  efectuar  su  cobro,  elaboró soportes para justificar operaciones pagadas y no  contabilizadas,   igualmente   hizo   traslados  de  fondos  de  cuentas  de  la  Cooperativa,  recursos que retiraba y justificaba con dineros que ingresaban por  pago  de  los  prestamos a usuarios del programa Confinacafé, consignó cheques  en  las  cuentas  de  su  esposo  JOSÉ  MIGUEL  VALENCIA, su señora madre y su  cuñado CARLOS ALBERTO.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          La  investigación penal fue asumida por  la  Fiscalía  Quinta  Seccional de la Unidad de Patrimonio con sede en Armenia,  recibiendo  entre  otras  pruebas, testimonios y análisis de expertos acerca de  la  actividad ilícita desplegada por ANA MARÍA   GUINAND  ROBLEDO  entre el mes de febrero de 1995 y el  29  de  abril de 1997, fecha ésta en la que se descubrió el ilícito. Oída en  indagatoria  y  resuelta  la situación jurídica mediante resolución del 29 de  agosto  de  1997  se  le impuso detención preventiva, medida que posteriormente  fue sustituida por detención domiciliaria.   

          Al improbarse por el Juzgado Quinto Penal  del  Circuito  el  acuerdo celebrado en audiencia especial por el procesado y la  Fiscalía  Quinta  Seccional,  las diligencias fueron reasignadas a la Fiscalía  Sexta  Seccional,  despacho  ante  el  cual  el  3  de junio de 1998 se realizó  audiencia  de  formulación de cargos para sentencia anticipada, en la que se le  imputó  a  la  inculpada  responsabilidad penal por el delito de hurto agravado  (349,   351-2   y   372  ibídem)  en  concurso  homogéneo,  al  apropiarse  de  $779.345.430  aprovechándose  de  la confianza depositada por los directivos de  la  Cooperativa, en concurso heterogéneo con el delito de falsedad en documento  privado  (artículo  221  del  C.P.),  al  haber modificado el tenor literal del  cheque  0515774 para su cobro. La señora ANA  MARÍA  GUINAND  ROBLEDO  aceptó la  responsabilidad  penal  respecto a estos delitos para efectos de la terminación  del proceso por la vía de la sentencia anticipada.    

          La causa fue tramitada y resuelta por el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Armenia,  desatándose la apelación  contra  la  sentencia  de  primera  instancia  por el Tribunal con sede en dicha  capital,    en   los   términos   de   que   ya   se   dio   cuenta   en   esta  providencia.   

          La  sentencia  de segundo grado es ahora  objeto  de  examen  en  razón  a  la  casación que interpuso el defensor de la  procesada.   

          LA  DEMANDA   

         Primer cargo.   

          Al  amparo  de  la  causal  primera  del  artículo   220   del   C.P.P.   sostiene  el  recurrente  que  el  ad   quem   aplicó   indebidamente   la  circunstancia  de  agravación  punitiva  prevista  en  el  ordinal  segundo del  artículo 351 del C.P.   

          El  Tribunal al dosificar la pena por el  delito  de  hurto partió de 14 meses, guarismo en el cual dos meses equivalen a  la  sexta  parte  por  la  agravante  del artículo 351 -2 del C.P. El yerro del  Tribunal  consistió  en  volver a deducir la misma circunstancia de agravación  específica  del  aprovechamiento de la confianza para incrementar la pena en 10  meses  para  un subtotal de 24 meses, violando el principio de non bis in ídem,  pues agravó la pena dos veces por el mismo hecho.   

          Llama  la  atención  el censor que para  volver  a  incrementar  la  pena inicial de 14 meses consideró la forma como se  cometió   el  delito  y  el  “haberse  aprovechado  de  la  confianza  de  la  cooperativa,  que  la  empleó por más de 23 años”, con lo cual la susodicha  circunstancia  fue  tenida  en  cuenta  para  integrar  la  adecuación  típica  agravando  específicamente  la  conducta  punible  (artículo  351 –  2)  como  para  agravar la pena como  circunstancia  genérica,  error  que  cerró la oportunidad a la incriminada de  acceder al subrogado de la condena de ejecución condicional.   

Segundo cargo.  

La  sentencia  del  Tribunal   vulneró  directamente  la ley sustancial al interpretar erróneamente el artículo 26 del  C.P.,  asignándole  en la graduación punitiva un alcance, efecto o sentido que  no tiene.   

El Tribunal, al aplicar el artículo 372 del  C.P.,  el que no es objeto de censura según lo advierte el recurrente, totaliza  una  pena de 32 meses. Luego, al hacer el aumento por el concurso de delitos por  cada  modalidad  efectúa  un  incremento, por los homogéneos 24 meses y por el  heterogéneo  11  meses,  para  un  total de 35 meses de incremento punitivo. El  error  del  Tribunal  fue hacer dos adiciones sucesivas con base en el artículo  26  del  C.P.,  distorsionando  el  alcance de esta disposición que autoriza un  solo  ajuste  punitivo  bajo  la  expresión hasta en otro tanto de la pena más  grave  elegida  para  efectos  del  concurso.  En  consecuencia,  al  agregar el  juzgador  los  35  meses  por  razón del concurso, excedió la sanción en tres  meses.   

El  comportamiento  de  la proceda ejecutado  entre   febrero   de   1995   y  abril  de  1997,  a  través  de  varios  actos  naturalísticos,  denota  la  configuración  del un delito continuado de hurto,  como  lo  puso de presente el Magistrado del Tribunal que salvó el voto. Agrega  luego  que,  en  últimas, estaríamos en un concurso heterogéneo y sucesivo de  un   delito  continuado  de  hurto  con  un  delito  de  falsedad  en  documento  privado.    

Si no se toma la conducta como un solo delito  sino  como  varias  acciones  e  infracciones a la ley penal, se genera el mismo  efecto  de  la  errada  aplicación de dos incrementos punitivos por el concurso  sucesivo, superando la barrera de “hasta en otro tanto”.   

Los  errores  denunciados  en  los  cargos  anteriores  le  impidieron  a  la  procesada  acceder a la condena de ejecución  condicional,  pues una dosificación de la pena sin los desaciertos cometidos en  el  fallo  de segundo grado implicaban una pena a imponer de 28 meses y 15 días  y  como la inculpada no requiere de tratamiento penitenciario, según se infiere  de  la  falta  de  antecedentes,  la  ausencia  de  violencia  o coacción en la  comisión  del  ilícito,  y la personalidad de ANA MARÍA GUINAND ROBLEDO, pues  no representa peligro para la comunidad.    

Tercer cargo.  

El Tribunal de Armenia violó directamente la  ley  penal  por  falta  de  aplicación  del artículo 9° del C.P., 15 y 88 del  C.P.P.,   que  recogen  los  principios  de  cosa  juzgada  y  unidad  procesal,  desatendidos  en  el numeral 4° de la parte resolutiva de la sentencia acusada.   

Los  delitos por los cuales fue condenada la  señora  GUINAND  ROBLEDO en  perjuicio  de  la Cooperativa de Caficultores de Armenia, fueron determinados en  su  cuantía  por  una  comisión de expertos en delitos económicos del C.T.I.,  hallándose  los  faltantes  entre el período del 29 de abril de 1995 y febrero  de  1997.  Por  vencimientos  de  término  la  citada  comisión no revisó los  asientos  contables  de  la  entidad  con  anterioridad al 29 de abril de 1995 y  desde  la  fecha  de  vinculación  de la procesada como tesorera, por lo que el  Tribunal ordenó investigar su conducta en ese período.   

La  nueva  investigación tiene identidad de  hecho  con  la  sentencia atacada en casación, la conducta fue ejecutada por la  misma  persona  con “finalidad única” y lesionando el mismo bien jurídico,  configurando  la  acción  un  delito  continuado,  por  lo que la decisión del  Tribunal desconoce el principio de cosa juzgada.   

Pretender  nueva  investigación  contra  supuestos  copartícipes, viola el principio de unidad procesal, según el cual,  en  una  sola  actuación  se debe investigar las conductas punibles, cualquiera  sea el número de autores o partícipes.   

Solicita  casar  la  sentencia  para  que se  restablezcan los principios de cosa juzgada y unidad procesal.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

               La Procuraduría Segunda Delegada  ante  la  corporación  sugiere  no  casar  el  fallo recurrido, con base en los  siguientes argumentos:   

             Primer cargo.   

          El Tribunal no incurrió en el yerro que  se  le  atribuye. La sistemática de los tipos penales aplicados en este caso en  materia  de dosimetría de la pena es diferente, la del artículo 351-2 del C.P.  para  agravar  específicamente  la conducta punible y la del artículo 67 ídem  para alinderar la aplicabilidad de los mínimos y máximos.   

         Segundo cargo.   

          La  pena  impuesta por el Tribunal en el  concurso  homogéneo  y  heterogéneo  de  delitos  por el que fue condenada ANA  MARÍA  GUINAND  ROBLEDO  está  dentro  de  los  límites  legalmente posibles,  conforme  al artículo 26 del C.P., sanción que examinada en su cuantificación  resulta   benéfica   a   los  intereses  de  la  procesada.                                

         Tercer cargo.   

          Es  elemental  que  cuando  una conducta  punible  ha  dejado  de  ser  investigada,  el funcionario en cumplimiento de su  deber  ordené las copias correspondientes con tal propósito, situación que en  este  caso  corresponde  a la decisión del Tribunal de Armenia, al disponer que  se  investiguen  hechos  que  corresponden a un intervalo contable del que no se  ocupó este proceso.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

                                       

         I. Cargo primero.   

                                        

         1.  Resulta  indispensable para el correspondiente análisis, entrar  a  precisar  la  dosificación  de la pena realizada en los fallos de instancia,  para    establecer   si   existe   el   yerro   que   se   denuncia  en  la  demanda.   

         1.1. Sentencia de primera instancia:   

         Sostuvo     el     a    quo,  con  base en lo dispuesto en los artículos 61 y 67 del C.P., que  por  tratarse  de  hechos  ejecutados  por una persona que ocupaba una posición  distinguida  en  la  sociedad,  en razón del cargo desempeñado, valiéndose de  una  preparación  anticipada,  procediendo  con tacto y prudencia (artículo 66  –    4   –  11 del C.P.), se debía partir de un  poco  más  del  mínimo  de la pena prevista para el delito de hurto, asumiendo  como  pena  básica  18  meses,  los que aumentó en tres meses por la agravante  específica   del   artículo   351   –  2  Id.  (la  sexta  parte),  sanción  a la que sumó nueve meses,  equivalentes  al  máximo  de la agravante prevista en el artículo 372 Ib. dada  la  cuantía de lo apropiado. Al resultado de los anteriores factores agregó 23  meses,  de  los  cuales  15  meses correspondían al concurso homogéneo (hurtos  agravados)   y   8   meses   al   heterogéneo   por   falsedad   en   documento  privado.     

                                      

         1.2. Sentencia de segunda instancia.   

         El  Tribunal de Armenia al resolver la apelación interpuesta por el  Ministerio  Público  y  el defensor de la procesada, impuso la pena haciendo el  siguiente    cómputo:                     

         Dosificó  la  pena  para  el  hurto  agravado (artículos 349 y 350  –   2   del  C.P.)  por  corresponder  al  delito  más  grave,  precisando  que  no  podía partirse del  mínimo  de  la  pena  prevista,  14 meses de prisión, sino de 24 meses, por la  concurrencia  de  circunstancias genéricas agravantes y atenuantes (forma de la  comisión  del  delito, la posición destacada de la inculpada en la sociedad de  Armenia  y la conducta anterior). Como los ilícitos contra la propiedad superan  el     monto     establecido     en     el     artículo     372    –  1  del  C.P., de conformidad con los  términos   de   la   sentencia   C   –  070  del  22  de  febrero  de  1996 de la Corte Constitucional, la  sanción  se  incrementó  en  8  meses  (la tercera parte). Este subtotal de 32  meses  se  adicionó  en  35  meses  por  razón del concurso de delitos, de los  cuales  24  meses  corresponden  al  concurso homogéneo (hurtos agravados) y 11  meses  por  el heterogéneo (falsedad en documento privado). Al total de pena de  67  meses  de  prisión  se  dedujo  la  tercera parte (22 meses y 10 días) por  haberse  acogido  la  procesada  a  la  terminación  del  proceso por sentencia  anticipada.      

         1.3. Violación del principio del non bis in ídem.   

         1.3.1. El censor  para   demostrar   la   aplicación  indebida  del  artículo  351  –  2 del C.P. anterior, sostiene que la  sentencia  acusada  partió  del mínimo de la pena prevista en el artículo 349  del  C.P,  un año de prisión, al que le aplicó un incremento de dos meses por  la  circunstancia  específica  de  agravación  del  artículo 351 –  2  ibídem. Bajo estos supuestos, se  afirma  en  la  demanda,  que  la  sentencia  viola el principio de non  bis  in  ídem  al  aumentar en diez  meses   la   pena,   invocando  dos  veces  como  fundamento  el  artículo  351  – 2 ídem.   

         La  anterior afirmación del demandante no corresponde objetivamente  al   contenido   del   fallo  impugnado,  sino  a  su  equivocada  e  incompleta  comprensión  de  la sentencia de segunda instancia, a la que además, el censor  le   asigna   un  alcance  que  no  corresponde  al  criterio  aplicado  por  el  ad quem.   

         El  Tribunal  ciertamente  señaló  que  el  delito  de  hurto y la  circunstancia   de  agravación  prevista  en  el  artículo  351  -2  del  C.P.  establecían  14  meses  de  prisión  como  pena mínima, entrando a explicar a  renglón  seguido  que  en  este  caso “no debe partirse del mínimo” por la  concurrencia  de  dos  circunstancias  genéricas  de  agravación  punitiva (la  preparación  ponderada  del  hecho  punible  y  la  posición distinguida de la  procesada  en  la  sociedad  por  el  cargo desempeñado) y una circunstancia de  atenuación   (su   buena   conducta  anterior),  concluyendo  que  “no  debe  partirse  del mínimo, se repite, sino de una sanción  mayor,  en  este  caso, diez meses”, monto en el cual  adicionó el extremo punitivo menor.   

              En consecuencia, los diez meses no  fueron  aumentados,  como  lo  entiende  el  censor,  por  haber  aprovechado la  procesada  la  confianza depositada por las directivas del Comité de Cafeteros,  supuesto  al  cual  se refiere el numeral segundo del artículo 351 –  2  del C.P., sino porque concurrían  circunstancias  genéricas de agravación y atenuación, y en estas condiciones,  conforme  a  lo  dispuesto  en  el  artículo 67 del C.P. anterior, no era dable  aplicar  el  mínimo  de  la  sanción del cual parte indebidamente la tesis del  recurrente.   

          Las   razones   expuestas   dejan  sin  fundamento  la  afirmación  del  casacionista, en el sentido de que el Tribunal  partió  del  guarismo  mínimo previsto en los tipos básico y subordinado para  la  dosificación  final  de  la  pena,  quedando  igualmente  sin  respaldo  la  aseveración  de  que  en  los  24  meses que estimó como sanción básica para  calcular  la  mayor  intensidad  de  la pena por la cuantía y los concursos, se  hubiese  aplicado  por  el  fallador  dos  veces  la  agravante  específica del  artículo  351  -2  del  C.P.,  ésta  última admitida por el procesado para el  delito  de  hurto  en  la  audiencia  de  formulación  de cargos para sentencia  anticipada.   

               1.3.2.  Otro  de los argumentos a los que acudió el censor para demostrar la violación  al   principio   de  non  bis  in  ídem,  consistió  en  que la pena se incrementó con base en el hecho de  haberse  aprovechado  la  procesada  de  la  confianza  depositada por los jefes  inmediatos  en  el  cargo  que  desempeñó  como  tesorera de la Cooperativa de  Caficultores,  supuesto  fáctico  que  se  dedujo  como circunstancia agravante  específica   del   delito   y   como  circunstancia  genérica  de  agravación  punitiva.   

         El Tribunal no incurrió en el desacierto  que  le  atribuye  el  recurrente,  pues luego de concretar la punibilidad en 44  meses  y  20  días de prisión, precisó que para llegar a esa conclusión tuvo  en  cuenta “la posición destacada de la señora ANA  MARÍA  GUINAND  ROBLEDO en la sociedad de Armenia, al  alto  cargo de confianza desempeñado por ella en la Cooperativa de Caficultores  de  Armenia  Ltda.  por  mas  de  cuatro  lustros,  a  la  forma  como planeó y  desarrolló  su actividad delictiva en detrimento del patrimonio de esa entidad,  prevalida  de  la confianza y poco control que sobre ella se ejercía, y en fin,  a  su  buena  conducta anterior, puesto que no hay constancias, en el expediente  de  que  hubiera  tenido  problemas  judiciales  anteriores”,  además  de  la  cuantía  de los delitos contra el patrimonio económico, el ordinal segundo del  artículo   351   del   C.P.   y   el  concurso  homogéneo  y  heterogéneo  de  delitos.   

          En  consecuencia,  la  providencia  de  segunda  instancia, para efectos de la dosificación de la pena, consideró, por  una  única  vez,  la  circunstancia  específica  de agravación para el delito  contra  el  patrimonio que le fue imputada y que fue admitida en la audiencia de  formulación  de  cargos  para  sentencia anticipada, consistente en el hecho de  haberse     aprovechado    ANA    MARÍA    GUINAND  ROBLEDO  de  la  confianza  depositada en ella por las  directivas  de  la  Cooperativa  de  Caficultores de Armenia Ltda. En tanto que,  como  circunstancias genéricas de agravación punitiva, se aplicaron las mismas  que  fueron invocadas en el fallo de primera instancia, esto es, la preparación  ponderada  del  hecho  punible  y la posición distinguida de la inculpada en la  sociedad  por  razón  de  cargo,  que corresponden a los numerales 4° y 11 del  artículo 66 del C.P. anterior.   

         Es cierto que en el párrafo trascrito se  hizo  alusión  a  los aspectos relacionados con las circunstancias genéricas y  especificas  que  agravan  la  punibilidad, pero los señalamientos que allí se  hacen  y  los  cómputos  hechos  por  el  juzgador para cuantificar la pena, no  registran  que  la  aplicación  del aprovechamiento de la confianza, se hubiere  contabilizado  dos  veces  en la modalidad y forma como lo sugiere el recurrente  en el cargo en comento.   

                   Bajo  los  parámetros  señalados  mal puede admitirse que los juzgadores hayan valorado doblemente los  mismos  supuestos  de  hecho  e  infringido  la  ley sustancial, pues una era la  circunstancia  de  agravación  específica  (el aprovechamiento de la confianza  deposita  en la inculpada) con incidencia en los extremos mínimos y máximos de  la  pena,  y  otros  los  factores  que  de  conformidad  con  el  artículo  66  – 4 y 11 del C.P. debían  tenerse  en  cuenta  para  la  graduación concreta de la misma dentro de dichos  parámetros   (preparación   ponderada   del   hecho  punible  y  la  posición  distinguida  de  ANA  MARÍA  GUINAND  en  la  sociedad  de Armenia por el cargo  desempeñado).   

                 Al  no  haber  demostrado  el  recurrente  el  yerro  atribuido  al  fallo  de segundo grado, el cargo debe ser  desestimado.   

        Segundo cargo.   

La  violación directa de la ley sustancial  se  apoya  en  la  interpretación  errónea  del artículo 26 del C.P., pues al  aumentar  en  35  meses la pena por el concurso de delitos, excedió la sanción  límite  de  “otro  tanto”  en  tres meses, dado que la pena básica elegida  para el hurto con los agravantes fue de 32 meses.    

                 La   punibilidad   base  para  determinar  la  pena  a  imponer definitivamente en los casos de concurrencia de  conductas  ilícitas  es la más grave (artículo 26 ibídem), aspecto éste que  no  se establece examinando simplemente los extremos punitivos mínimo y máximo  previstos  en  abstracto  en  los  respectivos  tipos  penales, sino mediante la  individualización  concreta  de  la  que  ha  de  aplicarse  en cada uno de los  delitos   en   concurso.   Determinados   los   topes  de  la  sanción,  habida  consideración  de  los  tipos básicos, especiales y subordinados concurrentes,  se  aplican  los incrementos con base en los artículos 61 y 67 del C.P. Es  con   respecto   a   ésta   pena   considerada   como  la  más  grave  y  así  individualizada,  sobre  la  que opera el incremento autorizado por el artículo  26  del  Código Penal, la por lo tanto no puede exceder el doble de la estimada  en  concreto  en el caso particular mediante el procedimiento indicado, ni puede  resultar  superior  a  la suma aritmética de las que hubieran correspondido, de  haberse  realizado el juzgamiento separadamente para las distintas infracciones,  ni  superar  los  40  años  de  prisión  de  que  trata  el inciso segundo del  artículo 31 de la Ley 599 de 2000.   

              En cuanto al alcance del artículo  26    del   decreto   100   de   1980,   la   Sala1, precisó:   

“En  materia  de  concurso  de  hechos  punibles,  (art.  26 del C.P.) la ley dispone que el condenado quedará sometido  a  la  disposición  que  establezca la pena más grave, aumentada hasta en otro  tanto.  Ello  implica  entonces,  que el fallador, de entre los varios ilícitos  concurrentes,  deba  seleccionar  cuál  fue  en  concreto  el hecho punible que  ameritaría  pena  mayor, y para éste efecto debe proceder a individualizar las  distintas  penas,  con  el  fin  de  escoger  la más gravosa y, posteriormente,  decidir  en  cuánto  la incrementa habida consideración del número de delitos  concursantes, su gravedad y sus modalidades específicas.   

“En ese ejercicio debe tener en cuenta no  solamente   que   la   pena   final   no  debe  exceder  el  doble  de  la   individualmente  considerada  como  más  grave,  sino además que ella no puede  resultar  superior  a  la  suma  aritmética  de  las que corresponderían en el  evento  de un juzgamiento separado de las distintas infracciones, ni de 60 años  de  prisión,  siguiendo  siempre,  en el proceso de dosificación individual de  cada  una de las penas, los criterios que sobre el particular ha venido sentando  la  Sala  en torno a los factores modificadores de los límites legales (menor y  mayor)  previstos  para  cada delito, y a las reglas que, a la luz del artículo  61  del  C.P.,  le  dan  un  margen de movilidad racional dentro de los límites  mínimo y máximo así deducidos.   

“Entendidas de ese modo las cosas, cuando  concurren  delitos  cuyas penas mínimas y máximas difieren,  la fijación  de  cuál  es  el  que  tiene establecida la sanción más grave no puede quedar  reducida  a  la  fórmula  de seleccionar el de pena mínima más severa o el de  mayor  pena  máxima.   El problema se debe resolver dosificando la pena de  cada   hecho   punible   en  el  caso  concreto  conforme  a  los  criterios  de  individualización  del  artículo  61  del  C.P.,  y  escogiendo  como punto de  partida  el  que  resulte con la mayor sanción;  es sobre ésta pena sobre  la  que  opera el incremento autorizado por el artículo 26 del Código Penal, y  su  mayor o menor intensidad depende del número de infracciones y de su mayor o  menor gravedad individualmente considerados.   .   

(…).  

“En    conclusión,   es   la   pena  individualizada  de  cada  uno  de  los  delitos  en  concurso  la que conduce a  determinar  la  base  de  construcción de la pena total a imponer, sin importar  para  el  caso  las sanciones mínimas y máximas previstas en abstracto por los  respectivos tipos penales.   

“Ahora  bien,  se repite, establecida la  pena  más  grave,  ésta  es  incrementable  hasta  en  otro tanto al tenor del  artículo  26  del  Código  Penal.  Pero el límite a la pena aplicable no  está  supeditado  al  máximo  del  hecho  punible  sometido a la sanción más  grave,  como  equivocadamente  lo  señala la defensa, sino a que no desborde la  suma  aritmética  de  las  penas  que  correspondan  a  los  respectivos hechos  punibles  en concurso, de conformidad con lo que  prescribe el artículo 28  del   mencionado   Código   y   a   que   nunca   supere   los   60   años  de  prisión.   

         En  esta  oportunidad,  los  delitos  que  integran  el  concurso lo  constituyen  los  delitos  de  hurto  agravado,  en  concurso  homogéneo,  y la  falsedad  en  documento  privado,  siendo  la  infracción  de mayor gravedad el  ilícito contra el patrimonio.   

           

         El  Tribunal,  al  individualizar  la  pena  para el delito de hurto  agravado   (artículo   349,   351   –2  y  372  del  decreto  100  de  1980)  la concretó en 32 meses de  prisión  y  por  razón  del  concurso  la aumentó en 35 meses más (24 por el  concurso  homogéneo  de  delitos contra la propiedad y 11 meses por el concurso  heterogéneo  por  el delito de falsedad en documento privado), para un total de  pena   a   imponer  de  67  meses  (sin  la  deducción  del  artículo  37  del  C.P.P.).   

          Habiendo  determinado  el  ad  quem  como delito de mayor gravedad el  ilícito   contra   el  patrimonio  económico  y  que  la  punibilidad  que  le  correspondía  era  de  32  meses de prisión, no podía el Tribunal incrementar  este  monto,  con base en el artículo 26 del C.P., sino en “otro tanto” (32  meses), para no rebasar el límite de su doble (64 meses).   

               En  este caso, se adicionaron 35  meses  por  razón  del  concurso,  arrojando  un  total de pena a imponer de 67  meses,  con  lo  cual  se  superó  efectivamente  en tres meses el tope máximo  permitido  por  la  ley  para  incrementar la pena para efectos de sancionar los  comportamientos  delictivos  concurrentes,  según  los  señalamientos  que  al  respecto ha venido haciendo la jurisprudencia de la Sala.   

                

                                                 Así  las  cosas,  es claro en el caso examinado, que la providencia  de  segunda  instancia,  al  incrementar  la  pena en el concurso, le asignó al  artículo  26  del  decreto  100  de  1980  un alcance que no correspondía a la  expresión  “otro tanto”, yerro que la Sala debe enmendar ajustando el fallo  a  la  legalidad,  para lo cual se debe por la Sala corregir el exceso en el que  incurrió  el  fallador  al  materializar  la  dosificación punitiva, la que se  hará  en  este  caso teniendo en cuenta además las precisiones que se hacen en  esta providencia en el capítulo de la casación oficiosa.   

                                                 En  los  términos  aludidos  se  casará  parcialmente la sentencia  recurrida.   

                                 Tercer  cargo.   

La  sentencia  del  Tribunal  de Armenia es  acusada  de  violar  directamente  la  ley penal por falta de aplicación de los  artículos  9°  del C.P., 15 y 88 del C.P.P., al disponer dicha corporación la  expedición  de  copias  para  investigar a ANA MARÍA  GUINAND   ROBLEDO   por   conductas   ejecutadas  con  anterioridad  al  mes  de febrero de 1995 y el presunto enriquecimiento ilícito  en que pudieron incurrir sus familiares.   

La investigación penal dispuesta en contra  de    ANA    MARÍA   GUINAND   ROBLEDO   comprende  conductas  respecto  de  los  cuales  las  autoridades  judiciales  no  han  hecho  pronunciamiento alguno, pues corresponden a acciones  desarrolladas  entre  la  fecha  de  su  vinculación al cargo de tesorera de la  Cooperativa   de   Caficultores    de   Armenia   y  el  mes  de  enero  de  1995.   

Las  conductas  punibles por las cuales fue  condenada  la  señora  GUINAND  ROBLEDO en   perjuicio  del  patrimonio  económico  de  la  Cooperativa  de  Caficultores  de  Armenia  y la fe pública, corresponden a ilícitos consumados  en  el  período  comprendido  entre  febrero  de 1995 y el 29 de abril de 1997.  Sobre  estos  hechos  la  decisión  del Tribunal de Armenia no ha dispuesto una  nueva  investigación, por lo que resulta infundado el reproche que se hace a la  decisión  del  ad  quem de  desconocer  los  principios de cosa juzgada y unidad procesal, pues no existe la  supuesta  identidad  fáctica  ni jurídica a la que alude el censor, resultando  oportuno  recordar  que  la imputación jurídica no se hizo a título de delito  continuado   como   lo   señala   de   manera   equivocada   en   el  cargo  el  recurrente.   

El casacionista censura el hecho de que la  investigación  se extienda a conductas delictivas de terceros o a establecer la  coparticipación  de  otras personas en los hechos, inconformidad que no amerita  examen  por  parte  de  la  Sala, pues el recurrente no tiene legitimación para  reclamar  a  nombre  de  personas distintas a la que judicialmente representa en  este  proceso, menos cuando de lo reprochado no se deriva jurídicamente ningún  beneficio  para  su  poderdante,  la  señora  GUINAND  ROBLEDO.   

El cargo no prospera.   

Casación oficiosa.  

Los  fallos  de instancia aplicaron la ley  vigente  al  hecho,  que  para  este  caso  corresponde  al decreto 100 de 1980,  código     que     preveía     en     su     artículo     66     –4  como  circunstancia de agravación  punitiva  la preparación ponderada del hecho punible, la   que no fue  recogida   por  la  ley  599  de  2000  en  su  artículo  58,  al  regular  las  circunstancias  de  mayor punibilidad. En estas condiciones y en ese aspecto, el  nuevo  código  penal  resulta  más  favorable  a  la  situación jurídica del  procesado,  razón  por  la  cual  se debe oficiosamente casar la sentencia para  deducir  el  incremento  en  la pena que por tal motivo se hizo en los fallos de  instancia.   

         En consecuencia, para retornar las cosas  a  su  ámbito  de  legalidad,  en  razón  a  la  aplicación  del principio de  favorabilidad  y  la  prosperidad  del  cargo  segundo  de  la demanda,  es  necesario   e   ineludible   ajustar   la  pena  impuesta  por  el  ad quem.   

         El  extremo punitivo mínimo de 14 meses  previsto  por  el  legislador  para  el delito de hurto, fue incrementado por el  Tribunal  en  10  meses, habida consideración de lo dispuesto en los artículos  61,  64,  66  y  67  del  C.P.,  la  forma  del  hecho  (naturaleza,  gravedad y  modalidades),  la  conducta  anterior  de  la  procesada y las circunstancias de  agravación  punitiva  previstas  en  los  numerales  4°  y 11 del artículo 66  ibídem.  Aunque  específicamente  no  se  cuantificó  la mayor intensidad por  razón  de la circunstancia que debe eliminarse por favorabilidad con la entrada  en  vigencia  de la nueva legislación penal, la Sala estima proporcional por el  número  y  magnitud  de los factores considerados para no partir del mínimo de  la  pena,  hacer  en  este caso una disminución de dos (2) meses, por lo que se  debe  partir  de 22 meses de prisión para hacer el aumento de una tercera parte  por  la  agravación  en  consideración a la cuantía del delito (artículo 372  del  C.P.),  equivalente  a  siete  (7)  meses  y  10  días,  quedando  la pena  individualizada  para  el  delito de mayor gravedad en  29 meses y 10 días  de prisión.   

          La   pena   por  razón  del  concurso  homogéneo  sucesivo  y  heterogéneo  con  el  delito  de falsedad en documento  privado,  como  quedó explicado al resolver el cargo segundo de la demanda, fue  incrementada  en tres (3) meses, desbordando el límite del “otro tanto” que  permite  el  artículo  26 del C.P., razón por la que la Sala para ajustar a la  legalidad  dicha  sanción y en consideración a la deducción que correspondía  hacer  por  el principio de favorabilidad, incrementa la pena del delito base en  un  tanto  igual  al  que  se  determinó  al individualizar la sanción para el  delito   de  mayor  gravedad,  soportando  esta  decisión  en  los  fundamentos  fácticos  y  probatorios que esgrimió el juzgador, los cuales no se modifican,  la  pena  entonces  será  de  58  meses  y  20  días. De este guarismo se debe  descontar  la  tercera parte (19 meses y 16 días) por razón de haberse acogido  ANA MARÍA GUINAND ROBLEDO a  la  terminación  del proceso por la vía de la sentencia anticipada, por lo que  finalmente  la  pena  principal  a  imponer  es  de treinta y nueve (39) meses y  cuatro  (4)  días,  lapso  al  cual  ha  de  reducirse  la  pena  accesoria  de  interdicción de derechos y funciones públicas.   

En mérito de lo expuesto la Corte Suprema  de  Justicia, en Sala de Casación Penal, administrando Justicia en nombre de la  República y por autoridad de la Ley,   

                                 

        RESUELVE   

                       CASAR  parcialmente  la  sentencia  proferida el 25 de septiembre de 1998  por  el  Tribunal Superior de Armenia en contra de ANA  MARÍA  GUINAND  ROBLEDO,  en  el sentido de imponerle  como  pena  privativa  de  la  libertad  treinta y nueve (39) meses y cuatro (4)  días  de  prisión  y, por un lapso igual, hacer extensiva la pena accesoria de  interdicción  de  derechos  y funciones públicas, por las razones expuestas en  la  parte  motiva  de  esta providencia, confirmando en todo lo demás la citada  providencia.   

               Cópiese, notifíquese, cúmplase  y devuélvase.   

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS   

  FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                           HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS              

  CARLOS  A.  GÁLVEZ  ARGOTE                                      JORGE  ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO               

  EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO                                            ÁLVARO  O.  PÉREZ   PINZÓN                                                             Comisión             de  servicio   

  MARINA   PULIDO  DE  BARÓN                                           JORGE  L.  QUINTERO  MILANÉS   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  C.S.J, Sent. Cas, Bogotá D.C., 7 de octubre de 1998,  Rdo. 10.987, Mag. Pon. Dr. Carlos Eduardo Mejía Escobar.     

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