15547fe1

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 15547  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                                  Aprobado acta No. 14    

                                                  Magistrado Ponente :   

                                                  Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL      

Santa  Fe  de Bogotá, D. C., dos de febrero  del año dos mil.   

Se  pronuncia la Corte sobre la solicitud de  Nulidad  presentada  dentro  del  término  establecido por el artículo 446 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  por el procesado doctor ELVER ARANGO CORREA,  Representante  a  la  Cámara  en  la  actualidad,  contra  quien  la  Fiscalía  profirió  resolución  acusatoria  por  el  concurso  homogéneo  y sucesivo de  delitos de peculado por apropiación.   

Antecedentes.-   

1.-  Por denuncia presentada por EDGAR PRADO  ESCOBAR,  se  puso en conocimiento de la jurisdicción presuntas irregularidades  cometidas  en  el manejo presupuestal del Municipio de Palmira (Valle), para los  años  1991  y  1992,  relacionadas  con el otorgamiento a entidades privadas de  auxilios  con  cargo al erario, contrariando lo previsto por el artículo 355 de  la Constitución Nacional. (fls. 1 y ss. cno. 1).   

2.-  Por  auto proferido el tres de junio de  mil  novecientos  noventa  y dos, el JUZGADO DIECINUEVE DE INSTRUCCIÓN CRIMINAL  AMBULANTE  (con  sede  en Cali), abrió investigación y ordenó la vinculación  mediante  indagatoria  entre  otros  del  Dr.  ELVER ARANGO CORREA, quien por la  época  de  los  hechos  ostentaba  la  condición  de Concejal del Municipio de  Palmira  (fls. 100 y ss. cno. 1).   

3.-  Por providencia proferida el veintiocho  de  enero  de  mil  novecientos  noventa  y  tres, la Fiscalía Seccional Ciento  Treinta  y  Ocho,  a  donde  pasaron  las  diligencias,  definió  la situación  jurídica,  entre otros de este procesado, absteniéndose de imponerle medida de  aseguramiento (fls. 597 y ss-1).   

4.- En resolución proferida el 8 de febrero  de  1995  por  las  Fiscalías  28  y  55  de  la  Unidad  de  Delitos contra la  Administración  Pública con sede en la ciudad de Cali, SE DECRETO EL CIERRE DE  LA INVESTIGACIÓN (fl. 273-4).   

5.-   Mediante  proveído  de  doce  de  septiembre  de  mil novecientos noventa y cinco, la Fiscalía 49 de la Unidad de  Delitos  contra la Administración Pública, calificó el mérito probatorio del  sumario  con  resolución  acusatoria contra ELVER ARANGO CORREA, JAIME MOSQUERA  HERRERA,  JAIRO CHAPARRO, GUSTAVO CATAÑO MORALES, LUIS ALFONSO CASTILLO BEDOYA,  LUIS  FRANCISCO  PINILLA,  MIGUEL  HUGO  ABADIA  AVILA  y  JOSE  ALVARO MOSQUERA  BOLAÑOS,  como  cómplices  de  los  delitos  de  peculado  ”ejecutados  en el marco preciso e inequívoco  trazado en el comentado acuerdo 042 del 91”.   

Respecto  de  ELVER  ARANGO CORREA, decretó  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  le concedió la libertad  provisional y le prohibió salir del país.   

Y,  en  relación  con RUBY TABARES CALERO y  FRANCISCO DIEGO CADENA ANTIA, precluyó la instrucción.   

También,  ordenó  compulsar  copias  “a  efectos  de  investigar  por  separado  la  real  destinación  y  ejecución de  auxilios  decretados  y  pagados  en  favor  de  la  Asociación Popular Nuestra  Señora  del  Palmar”,  de la entidad CORSESPAL, y la Asociación Palmirana de  Bienestar Social(fls. 411 y ss-4).   

6.-  Al  momento de notificarse el procesado  ELVER  ARANGO CORREA manifestó “solicito reposición” (fl. 444-4); en tanto  que,  aún  dentro  del  término  de  ejecutoria,  su  defensor  decidió   “presentar   el   libelo   de   sustentación   del   recurso  de  apelación,  oportunamente  interpuesto  por mi defendido al notificársele la resolución de  acusación”;  al  tiempo que otros sujetos procesales manifestaron su deseo de  recurrir en apelación.   

7.- En memorial presentado el 28 de noviembre  de  1995  el  defensor del procesado GUSTAVO CATAÑO MORALES desiste del recurso  de  apelación  interpuesto  y  acompaña  constancia  en  el  sentido de que su  asistido  fue elegido Representante a la Cámara para el período constitucional  1994-1998, tomando posesión el 20 de julio de 1994.   

Advierte, en consecuencia, que en virtud del  fuero  especial  consagrado en el artículo 235-3 de la Constitución Política,  y  a  partir  de  la  posesión  como  Representante a la Cámara,  toda la  actuación  adelantada  por  la  Fiscalía  General  debe ser declarada nula por  falta de competencia (fls. 610 y ss.-4).   

    

8.-  Por  resolución  proferida  el  13  de  diciembre   de  1995,  la  Fiscalía  89  Especializada  en  Delitos  Contra  la  Administración   Pública,   decidió   CONCEDER   el   recurso  de  apelación  interpuesto  por  los defensores de LUIS ALFONSO CASTILLO, LUIS EDUARDO MENDOZA,  ELVER  ARANGO  CORREA,  JOSE  ALVARO  MOSQUERA  BOLAÑOS  y  MIGUEL  HUGO ABADIA  AVILA.   

En  referencia  al desistimiento del recurso  interpuesto,  presentado  por  el  defensor de GUSTAVO CATAÑO MORA, decretó la  ruptura  de  la unidad procesal y ordenó remitir el diligenciamiento a la Corte  Suprema    atendiendo    la    condición    de    congresista   del   sindicado  (fls.680-4).   

9.-  Por resolución proferida el veintiocho  de  diciembre  de mil novecientos noventa y cinco, la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  Superior  de  Cali,  consideró  que  el  Fiscal  de primera instancia  “debió  pronunciarse,  mediante decisión interlocutoria, sobre la viabilidad  o  no  de declarar la anulación“ reclamada por el defensor de GUSTAVO CATAÑO  MORALES,  lo  cual  a  su modo de ver impide pronunciarse sobre los recursos. De  otra  parte,  sostiene,  “el señor Fiscal hizo alusión al desistimiento pero  no lo aceptó expresamente, como lo demanda la ley procesal“.   

“Se  observa además, que al momento de la  notificación,  el  sindicado  ELVER  ARANGO CORREA” solicitó reposición que  jamás  fue  sustentada,  ni  tampoco  se  emitió providencia alguna negando su  trámite.  Y  el defensor, por su parte,  presentó un memorial con el cual  perseguía  sustentar el recurso de apelación interpuesto por el procesado, sin  tomar  en cuenta que la impugnación del sindicado se orientó por el recurso de  reposición,  “cuestión  ésta que no fue dilucidada en primera instancia”,  según se afirmó.   

Del  mismo  modo, LUIS FRANCISCO PINILLA, al  momento  de  notificarse  de  la  resolución  acusatoria  interpuso  recurso de  apelación  que  no  sustentó,  impugnación que ha debido declararse desierta.  Por  esto,  se abstuvo de conocer de los recursos de apelación impetrados (fls.  687 y ss.4).   

10.- El 16 de enero de 1996, la Fiscalía 89  de  la Unidad de Delitos contra la Administración Pública,  se abstuvo de  pronunciarse  sobre  la  nulidad  impetrada  por  el defensor de GUSTAVO CATAÑO  MORALES,   por  considerar  que  dicho  pronunciamiento  debe  hacerlo  el  juez  competente, en este caso la Corte Suprema.   

Aceptó  el  desistimiento  de la apelación  presentada por el defensor de CATAÑO MORALES.   

Concedió en el efecto suspensivo el recurso  de  apelación  interpuesto  por los defensores de LUIS E. MENDOZA, LUIS ALFONSO  CASTILLO  y  LUIS  F. PINILLA, y los sindicados MIGUEL HUGO ABADIA y JOSE ALVARO  MOSQUERA.   

Dijo  no  declarar  desierto  el  recurso de  apelación  interpuesto  por LUIS FRANCISCO PINILLA, en virtud a que su defensor  lo sustentó en oportunidad legal.   

Se  abstuvo  de  conceder  el  recurso  de  apelación  a  que  alude  y sustenta el defensor de ELVER ARANGO CORREA y no lo  declaró  desierto  por  no  haber  sido interpuesto en término, según expuso.   

Argumentó   al   respecto   el   acusador  “No   ocurrió   igual  cosa  con  el  escrito  de  ‘sustentación   del  recurso  de  apelación’  que  presentara  el  doctor  JESUS MARIA COBO ARIZABALETA en representación del  acriminado  doctor ELVER ARANGO CORREA, habida cuenta de que éste en el Acto de  Notificación    de    la    Resolución   Acusatoria   solicitó   ‘reposición’,  impugnación que como lo advera el  Superior   jamás  fue  sustentada,  luego  al  no  presentarse  escrito  alguno  -motivado  exponiendo  las  razones  de hecho y de derecho-, por sustracción de  materia  no  se  le  imprimió  trámite  alguno, pues, no se dio ninguna de las  circunstancias  señaladas  en  los  incisos uno (1) y dos (2) del artículo 200  del  C. de P. P. (Modificado por el art.) 28 Ley 81 /93). De  consiguiente,  ABSTIENESE  este  Despacho  de  conceder el Recurso de Apelación al que alude y  sustenta  el  doctor  COBO ARIZABALETA no declarándolo desierto, dado que en el  término  de  ejecutoria  formal  de  la  resolución  no fue interpuesto por su  prohijado,   resultando   por  ende  improcedente”.   

Y,   finalmente,  ordenó  el  envío  del  diligenciamiento  al  superior  “para  efectos  de que se desaten los recursos  interpuestos”. (fls. 698 y ss.-4).   

11.- La Fiscalía Delegada ante el Tribunal,  por  resolución  de  veinticinco  de  enero  de mil novecientos noventa y seis,  devolvió  nuevamente  el  proceso  a  la primera instancia  “para que se  proceda  como  se  indicó  en  la  resolución  interlocutoria No. 120 de 28 de  diciembre  de  1995, incluyendo lo de declarar desierto el recurso de apelación  interpuesto  por  el  sindicado  LUIS  FRANCISCO  PINILLA, porque el Dr. ARMANDO  VIZCAINO,  defensor  principal,  sustentó  su  propio  recurso  de  apelación,  interpuesto  al  momento de la notificación personal, mas no el de aquél, pues  a  pesar  de  considerarse  como  una  unidad por los intereses comunes, son dos  sujetos procesales con iguales derechos”  (fls. 702-4).   

12.-  Por resolución proferida el 31 de  enero  de  1996, la Fiscalía 89 de la Unidad Especializada en Delitos contra la  Administración   Pública,   declaró   desierto   el   recurso  de  apelación  interpuesto  por  el sindicado LUIS FRANCISCO PINILLA, por no haberlo sustentado  en  los  términos  legales  y  ordenó  el  envío  del expediente a la segunda  instancia (fls. 712 cno. 4).   

13.- Por escrito presentado el 19 de febrero  de  1996  ante  la  Fiscalía  de  primera  instancia, el procesado ELVER ARANGO  CORREA  solicita  la NULIDAD de la providencia proferida el 16 de enero de 1996,  por:  a)  no  haber  declarado  desierto  el  recurso de reposición interpuesto  contra  la  providencia  calificatoria;  b)  negar  el  recurso de apelación en  providencia  que  no  notificó,  debiendo  haberlo  hecho  como  lo  ordena  el  artículo  186 del C. de P. P; y,  c) revocar de oficio la decisión que ya  había tomado de conceder el recurso de apelación.   

También solicitó declarar la nulidad de la  providencia  calificatoria, por considerar que en ella no  fueron evaluados  los  medios  de  prueba  que  aportó  al  proceso “y, la mayoría ni siquiera  fueron  indicados  lo cual constituye una violación al derecho de defensa y una  irregularidad sustancial que afecta el debido proceso”.   

Dicho  proveído también  quebranta la  unidad  procesal por haber vinculado únicamente a ocho Concejales, de los trece  necesarios  para  integrar  el quórum; viola igualmente el derecho de defensa y  afecta  el  debido  proceso  al  ordenar  compulsar  copias  para investigar por  separado  la  real destinación y ejecución de auxilios decretados y pagados en  favor  de  la  Asociación  Popular  Nuestra  Señora del Palmar, motivada en el  hecho  de  que  su tesorero es el doctor ARANGO CORREA, (Pg. 6 de la Resolución  de  Acusación)  y con el fin de establecer la eventual apropiación indebida de  auxilios.   

Sostiene  que  la  determinación  que tilda  ilegal,  está fundamentada en una prueba ilegal e inconstitucional, dado que la  constancia  que  aparece  a  folio 43 del cuaderno no. 1,  fue expedida por  una  funcionaria  que  carecía  de facultad certificadora; dicho documento hace  alusión  a la junta directiva de la entidad para el mes de abril de 1988,   sin  informar  si quienes figuran como sus integrantes tomaron o no posesión de  sus  cargos.  Además,  tal medio de prueba fue contradicho con la diligencia de  injurada   y   con   documentos   que  acreditan  lo  contrario,  “presentados  oportunamente,  circunstancia  ésta  que  ni  siquiera  fue  mencionada  en  su  providencia, haciendo nugatoria mi defensa”.   

En  esencia,  prosigue, en la providencia se  ordena  iniciar  otra  investigación  por  los  mismos  hechos  objeto  de este  proceso.   

Por  último,  agrega  que en la resolución  acusatoria  se  afirma  que el procesado aceptó  haber aprobado el Acuerdo  42  de  1991,  cuando  solo  admitió haber participado en los debates por haber  asistido   a   las   sesiones   del   Concejo   Municipal    (fls.   733  y  ss.).       

14.-  En resolución de sustanciación  proferida  el  23  de  febrero  de 1996, la Fiscalía 89 de la Unidad de Delitos  contra  la  Administración  Pública,  “referente  a  la petición de nulidad  invocada  por  el inculpado doctor ELVER ARANGO CORREA debe destacarse que éste  pedimento  surge  en  oportunidad  extemporánea,  debiéndose  aplicar aquí el  principio  de derecho procesal de la preclusión, el cual no permite a esta hora  entrar   a   desatar  cuantas  peticiones  de  justicia  presenten  los  sujetos  procesales,  pues  de  lo  que  se  trata  es de la corrección de algunos actos  irregulares  precisados  por  la  segunda  instancia,  previos  a la decisión o  pronunciamiento  suyo  por  vía  de la apelación de la resolución acusatoria.  Siendo  ello  así,  ABSTIENESE  este  Despacho  de  dar  curso  a  la petición  invocada” (fls. 737-4).   

15.- Por auto interlocutorio proferido el 23  de  febrero  de 1996, la Fiscalía de primera instancia, NEGO LA DECLARATORIA DE  NULIDAD  impetrada  por  el  defensor  de  GUSTAVO  CATAÑO  MORALES (fls. 738 y  ss.-4).   

16.-  Luego  de  otra  incidencia  procesal  advertida  por  la segunda instancia (fls. 763-4),  finalmente el 9 de mayo  de  1997  la  Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Cali,  resolvió  la  segunda  instancia de la providencia calificatoria del  sumario así (fl. 798):   

    

1. Confirmar  la resolución acusatoria proferida contra LUIS EDUARDO  MENDOZA GARCIA.     

    

1. Confirmar  la  resolución de acusación contra MIGUEL HUGO ABADIA  AVILA,  LUIS  ALFONSO  CASTILLO  BEDOYA,  LUIS  FRANCISCO  PINILLA y JOSE ALVARO  MOSQUERA  BOLAÑOS,  modificando el proceso de adecuación típica en el sentido  de   que  deben  responder  como  coautores  de  los  delitos  de  peculado  por  apropiación,  en  concurso  material  homogéneo  y  sucesivo, conforme al tipo  penal de que trata el 133 del C.P. y artículo 26 ejusdem.     

    

1. MODIFICAR   el  cargo  formulado  a  ELVER  ARANGO  CORREA,  JAIME  MOSQUERA  HERRERA,  JAIRO  CHAPARRO  Y GUSTAVO CATAÑO MORALES, en el sentido de  que  deben responder como coautores de los delitos de peculado por apropiación,  en  concurso material, homogéneo y sucesivo, de conformidad con los arts. 133 y  26 del Código penal.     

    

1. Compulsar  copias  para la investigación de los Concejales CAMILO  BUSTAMANTE  ALVAREZ, JOSE LAUREANO GOMEZ SOTO, LIBARDO LOPEZ RODRIGUEZ, HUMBERTO  LOPEZ  y  EDUARDO  RODRIGUEZ  CRISPIN  “personas  que  no  han sido procesadas  habiendo  actuado  al  igual  que  los demás concejales, en las sesiones en las  cuales  se  decretaron  los  auxilios  en  vigencia  de  la  nueva Constitución  Nacional”.     

Dijo  entonces  la  Fiscalía  de  segunda  instancia:   

“Los cargos por peculado por apropiación,  contenidos  en  la  providencia calificatoria, hacen referencia, entonces, a los  auxilios  contenidos  en  el  Acuerdo No. 042 de noviembre 29 de 1991, por medio  del  cual se expidió el presupuesto de ingresos y egresos del municipio para la  vigencia  fiscal  de  1992  y  se  dictaron  otras  disposiciones, por parte del  Concejo  Municipal  de  Palmira,  auxilios  que  como  es de lógica, en su gran  mayoría  se  pagaron  en  vigencia  de la nueva carta constitucional, para cuyo  efecto     el     alcalde     expidió    múltiples    actos    administrativos  (resoluciones).   

“Es asunto axiomático que el Concejo del  Municipio  de Palmira expidió el Acuerdo No. 042, contentivo del presupuesto de  ingresos  y  egresos  para  la  vigencia  fiscal de 1992 y allí bajo el código  9110-04  se  incluyó para la alcaldía municipal el rubro de “auxilios”, el  que  a  su vez se subdividió en 16 numerales discriminativos de las entidades a  las  cuales  estos  se  adjudicarían  y  los  montos límites correspondientes,  sumando  una  cuantía  total  de  ciento  ochenta  y  nueve millones doscientos  sesenta  mil  pesos ( $ 189.260.000.oo). En efecto, se señalaron los siguientes  auxilios, con indicación de los valores que se citan:   

4.-   AUXILIOS                                                                                  189.260   

01    Auxilios Educativos, Utiles  Escolares y   

        Material  didáctico                                                                        10.000   

02    Auxilio    Fomento   Cultural   y  Efemérides                                          10.000   

03    Auxilio   Fomento,   Deportes   y  Actividades   

      Cívicas                                                                                            10.000   

04 Auxilios Varios para entidades sin ánimo  de lucro   

y   personas   de   escasos   recursos  económicos                                         8.000   

05     Emergencias,     Calamidades  Públicas   

      y   Prevención   de  catástrofes                                                               5.000   

06       Reforestación      Hoya  Hidrográfica                                                     3.000   

07      Auxilio      Junta      de  Deportes                                                               12.000   

08     Auxilio     Casa     de     la  Cultura                                                             12.000   

09  Auxilio  Leprosos  Palmiranos  Agua  de  Dios                                         360   

10     Auxilio     Cabildos    Verdes  (Funcionamiento)                                       2.400   

11    Bomberos    Corregimiento    de  Rozo                                                    2.000   

12  Univalle-Palmira                                                                            30.000   

13  Recrear                                                                                           24.000   

14       Comité       Derechos  Humanos                                                                 500   

15            Bomberos  Palmira                                                                          60.000   

16     Auxilios     Catedral     de  Palmira                                                           1.000   

“Establecido este rubro presupuestal para  la  dependencia  de  la  Alcaldía  Municipal,  el  señor Alcalde de la época,  Abogado   LUIS  EDUARDO  MENDOZA  GARCIA,  emitió  pluralidad  de  resoluciones  asignando   auxilios   a   diferentes   instituciones   y   personas  naturales,  resaltándose,  entre  otros,  LA  PARROQUIA  NUESTRA  SEÑORA DE LOURDES, JUNTA  DEFENSORA  DE  LOS  ANIMALES,  JUNTA  COMUNAL  VEREDA LOS PILES, LICEO FEMENINO,  DEFENSA  CIVIL  DE  PALMIRA,  CHAOLIN  TSU  KEMPO y/o MARIA EDILIA JAIMES, JUNTA  COMUNAL  VEREDA  EL  ARENILLO, GRUPO No. 2 COMPARTIR DE LA CORPORACION 3ª EDAD,  CLUB  DEPORTIVO  NUEVA  VIDA,  PARROQUIA  SAN  PEDRO  Y SAN PABLO, INSPECCION DE  POLICIA  BOLO  LA  ITALIA,  FUNDACION  UNIVERSIDAD  DEL  VALLE  -SEDE  PALMIRA-,  CORPORACION     PALMIRANA    PARA    LA    RECREACION    POPULAR    ‘RECREAR’, CUERPO DE BOMBEROS VOLUNTARIOS DE  PALMIRA,  JUNTA  MUNICIPAL DE DEPORTES, JUNTA DE ACCION COMUNAL CORREGIMIENTO DE  GUAYABAL,  ASOCIACION  SORDOS  DE PALMIRA, JUNTA DE ACCION COMUNAL CORREGIMIENTO  DE  ANAIME,  VOLUNTARIAS  VICENTINAS  DE  LA  CARIDAD, CAMARA JUNIOR DE COLOMBIA  -CAPITULO  PALMASECA-, CLUB DE LEONES DE PALMIRA CENTRO MONARCA, JUNTA DE ACCION  COMUNAL  BRISAS  DEL  BOLO, CRUZ ROJA COLOMBIANA, JUNTA DE ACCION COMUNAL BARRIO  SESQUICENTENARIO,  JUNTA DE ACCION COMUNAL DEL BARRIO LAS DELICIAS, COLJUCIVALLE  CAPITULO  DE PALMIRA, SANATORIO DE AGUA DE DIOS, CENTRO DOCENTE JOSE MARIA VIVAS  BALCAZAR,  JUNTA  DE  ACCION  COMUNAL  URBANIZACION LOS SAMANES, JUNTA DE ACCION  COMUNAL  DE  LA  VEREDA  LA  NEVERA,  JUNTA  DE  ACCION COMUNAL BARRIO SAN JOSE,  FUNDACION  PARA  EL  MINUSVALIDO  PALMIRANO  JUNFUNDMIPAL,  CASA  DE  LA CULTURA  RICARDO  NIETO DE PALMIRA, ESCUELA NACIONAL DEL DEPORTE, UNIVERSIDAD DEL QUINDIO  CREARD  BUGA, UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA, SECCIONAL DE MANIZALES, JUNTA DE  ACCION COMUNAL DEL CORREGIMIENTO DE ZAMORANO”.   

“Debe  connotarse que aunque en los actos  administrativos   se   señalaban   como   beneficiarias   a  las  instituciones  relacionadas,  muchos  de  los  auxilios  eran  destinados,  según  las  partes  resolutivas  de los mismos, directamente a personas naturales, de tal manera que  aquellas  eran  simplemente  utilizadas  como  puentes  para  que  el dinero del  municipio  llegara  a  éstos.  La  palabra  “a  favor”  que  precede  a  la  institución  aparentemente  beneficiada  con  el  auxilio,  no era más que una  manera               de              disfrazar              la              real  destinación”.           

“Pueden   citarse   como  ejemplos  los  siguientes:  Mediante  resolución  No.  070  se  concedió un auxilio mensual a  favor  del  SANATORIO  DE AGUA DE DIOS DE CUNDINAMARCA, por valor de treinta mil  pesos,  con  destino  a los señores JOSE DIDIER MARIN HERRERA y BETSABE SANCHEZ  AGRINO,  por  ser  oriundos  del  municipio  de  Palmira  y por estar recibiendo  asistencia médica en ese centro. . . “   

“.   .  .  Los  ejemplos  citados  -con  fundamento  en  la prueba documental- dejan clara constancia de que los auxilios  decretados  y  pagados se hacían aparecer como girados a favor de instituciones  o  corporaciones,  pero  realmente  beneficiaban  a personas naturales. En otras  palabras:  las  instituciones  no  recibían ningún beneficio sino las personas  naturales  indicadas  en  las  resoluciones.  La prueba documental, los plurales  testimonios,  incluso  de los mismos beneficiados y las propias exégesis de los  sindicados,    constituyen   evidencia   irrefutable   del   aserto.   Cualquier  disquisición al respecto es simple batología”.   

“Lo cierto y probado, desde otra óptica,  es  que  tanto  el  decreto  como  el  pago  de auxilios en vigencia de la Nueva  Constitución  Nacional, en franca opugnación con el artículo 355 de la Carta,  son  aspectos tan apodícticamente establecidos que nadie los ha puesto en duda.  Las argumentaciones defensivas son de otros matices”.   

   

17.-  El juicio correspondió tramitarlo al  Juzgado  Primero  Penal del Circuito de Palmira (fl. 879-4), en donde se corrió  el traslado previsto por el artículo 446 del C. de P.P..   

18.-  En escrito presentado el 28 de agosto  de  1997,  a  más  de  algunas  pretensiones probatorias, dice el procesado Dr.  ELVER ARANGO CORREA:   

“Como quiera que el Ad quem no estudió mi  caso  por  ‘no haberse  sustentado           la           apelación           oportunamente’  (afirmación  errada  porque  la  apelación   sí  se  sustentó  oportunamente  como  puede  verificarse  en  el  expediente)  y  el a-quo se abstuvo de dar trámite a mis peticiones de nulidad,  considero  que siguen vigentes las peticiones que formulara a folios 2919, 2920,  2921  y 2922, ante la fragilidad jurídica del auto que aparece a folio 2923 del  que  sería  conveniente  examinar,  como causal diferente o hecho posterior que  viola  mi  derecho a la defensa y afecta el debido proceso, si se notificó o no  correctamente” (fls. 881 y ss-4).   

19.- Posteriormente, por escrito presentado  el 29 de agosto, solicitó el recaudo de otras pruebas (fl. 888).   

               

20.-  Vencido  el término de traslado (fl.  895),  por  auto  proferido el 27 de noviembre de 1997, el Juzgado se pronunció  sobre  las  pruebas  solicitadas  ordenando el recaudo de algunas, al tiempo que  negó  otras,   sin  referirse  a  la solicitud de nulidad formulada por el  procesado Dr.  ELVER ARANGO CORREA (fls. 897-4).   

21.-  Por auto proferido el 18 de diciembre  de  1998,  el  juzgado  fijó fecha para llevar a cabo la audiencia pública, el  día 29 de enero “del año en curso” (sic) (fl. 400).   

22.-  Ante  la  manifestación hecha por el  defensor,  en  el  sentido  de  que el doctor ELVER ARANGO CORREA desde el 20 de  julio  de 1998 se desempeña como Representante a la Cámara, por auto proferido  el  1º  de  febrero de 1999, el Juzgado de conocimiento ordena compulsar copias  del  expediente  para  enviarlo  a  la Sala de Casación Penal de la Corte, juez  natural de los miembros del congreso. (fl. 428).   

23.-  Por auto de doce de marzo de 1999, la  Corte  ordenó  devolver  el  diligenciamiento  al  juzgado  de  origen para que  procediera  a   la  actualización  del  expediente  (fls.  4  y  ss.  cno.  Corte).   

24.-  Por  auto  de  abril  21  de 1999, se  ordenó  comunicar  al  Procurador  Delegado  y al defensor del procesado que el  referido  proceso  se  encuentra  en  esta  Corporación.  Además,  se  dispuso  acreditar  la  condición  de  congresista  del  implicado  y la conversión del  título   de  depósito  judicial  presentado  por  éste  (fl.  9  y  ss.  cno.  Corte).   

25.-   A  folios  16  y  ss.-  obran  las  constancias  del  Congreso  sobre que el Dr. ELVER ARANGO CORREA tomó posesión  del  cargo  el  20  de  julio  de  1998  y  es  miembro de la Comisión Séptima  Constitucional Permanente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Por  ostentar  el  Dr.  ARANGO  CORREA  la  condición  de  congresista, la Corte es competente para juzgarlo por los hechos  punibles  que  se le imputen, conforme lo dispone el artículo 235-3 de la Carta  Política.   

El recuento procesal hecho en el acápite de  antecedentes  de este proveído, en orden a destacar que contra el doctor ARANGO  CORREA  la  Fiscalía  profirió  resolución  de  acusación  por  el  concurso  homogéneo  y  sucesivo  de  delitos de peculado, por hechos acaecidos cuando se  desempeñaba  como  Concejal  del Municipio de Palmira, y cuya calificación del  mérito  probatorio  del  sumario  se  produjo en época anterior a su posesión  como  miembro  del  Congreso de la República, con lo cual se establece que para  la  fecha  del  citado  pronunciamiento  la  Corte  carecía de competencia para  conocer  del  presente asunto, la cual, estaba radicada en  la Fiscalía, a  tenor del artículo 67 del C. de P. P.   

Es  de advertirse, además, que la referida  resolución  de  acusación se encuentra ejecutoriada, dado que respecto de ella  se  surtió  el  pronunciamiento  de  la  segunda  instancia,  para resolver los  recursos  que,  habiendo sido interpuestos en oportunidad, fueron concedidos por  la Fiscalía encargada de la instrucción del proceso.   

Por  tanto, según la etapa procesal por la  que  atraviesa  la  actuación,  el  paso  siguiente  en el rito debería ser el  señalamiento  de  la  fecha  y hora para llevar a cabo la vista pública, si no  fuera  porque  se  observa  que  el  Juzgado,  hasta  ahora  a cargo del juicio,  respecto  del  Dr. Arango, omitió pronunciarse sobre la solicitud de nulidad de  lo  actuado,  por  él  elevada,  siendo pertinente, entonces, que  la  Corte  entre a resolver el punto antes de continuar con la etapa subsiguiente en  el  rito,  a  fin  de,  si  es  del caso, purgar  el trámite de eventuales  irregularidades  que  puedan  viciarlo,  y mantener incólume el debido proceso,  conforme   lo   establece   el    artículo   13   del   Estatuto  Procesal  Penal.      

Durante   el  término  previsto  por  el  artículo  446  del  Código  de Procedimiento Penal, junto con sus pretensiones  probatorias  para  el  juicio,  las cuales ya fueron resueltas, el doctor ARANGO  CORREA  reclama  la  invalidación  de  lo  actuado por transgresión del debido  proceso  y  el  derecho  de defensa, aduciendo que la Fiscalía Delegada ante el  Tribunal   Superior   del   Distrito  Judicial  de  Cali  no  estudió  su  caso  ‘por   no   haberse  sustentado           la           apelación           oportunamente’,  y porque la Fiscalía de primera  instancia  no  dio  trámite a su petición de nulidad presentada en escrito que  corre  a folios 733 y ss.-4, petición ésta, fundada en considerar irregular la  falta   de   vinculación   de    otras   personas  que  pudieren  resultar  comprometidas  en  el  hecho  materia  de  investigación,   pues con dicha  omisión  a  su  criterio  se  quebró  la  unidad procesal; también, que en la  providencia  calificatoria el organismo acusador no evaluó los medios de prueba  por  él  aportados;  y,  finalmente,  que  el  derecho de defensa se afectó al  ordenar  la  expedición  de  copias  para investigar separadamente el destino y  ejecución   de   auxilios  otorgados  a  la  Asociación  Nuestra  Señora  del  Palmar.    

En respuesta a lo planteado, ha de comenzar  por  decir  la Corte, que el ordenamiento procesal penal vigente, contrario a la  regulación  mantenida  en  estatutos  anteriores, se ocupa del tema relacionado  con  los  motivos  de  invalidación  de  los  actos procesales, reconociendo la  operancia   de  los  principios  de  taxatividad,  protección,  convalidación,  trascendencia y residualidad.   

De  acuerdo con ellos, solamente es posible  alegar  las  nulidades  expresamente previstas en la ley (taxatividad); no puede  invocarlas  el  sujeto  procesal  que  con  su  conducta  haya  dado  lugar a la  configuración  del  motivo  invalidatorio, salvo el caso de ausencia de defensa  técnica,  (protección);  aunque  se  configure  la  irregularidad,  ella puede  convalidarse  con  el consentimiento expreso o tácito del sujeto perjudicado, a  condición  de  ser  observadas  las  garantías fundamentales (convalidación);  quien   alegue   la  nulidad  está  en  la  obligación  de  acreditar  que  la  irregularidad  sustancial  afecta las garantías constitucionales de los sujetos  procesales  o  desconoce  las  bases  fundamentales  de  la  instrucción y/o el  juzgamiento  (trascendencia);  y,  además, que no existe otro remedio procesal,  distinto   de   la   nulidad,   para   subsanar   el   yerro   que  se  advierte  (residualidad).               

         

En  este  caso,  de  una parte, en el mismo  memorial  en  el que se solicita el recaudo de pruebas durante el juicio -con lo  cual  se  da  a  entender  que  el  trámite hasta ese momento llevado a cabo no  ofrece  motivo  de  invalidación  alguno,  pues  no tendría sentido ejercer la  controversia  probatoria  en  un  juicio cuya constitución se halla afectada de  irregularidades  sustanciales-,  sugiere  al mismo tiempo (ya que la invocación  no  es  expresa),  que  el  trámite  surtido con posterioridad a la providencia  calificatoria de primera instancia, igualmente adolece de nulidad.   

Y,   de   otra,  refiere  indistintamente  violaciones  al  debido  proceso  y  el  derecho de defensa,  sin ubicar la  protesta  en  uno de estos dos motivos específicos de invalidación, los cuales  ameritan  concreción  y  demostración  autónoma,  en  razón a corresponder a  motivos de invalidación normativamente diferenciados.   

En   este   sentido,   repetidamente   la  jurisprudencia  ha  dado  en  sostener que cuando se aduce violación del debido  proceso,  se debe comprobar la existencia de irregularidad sustancial que afecte  la  estructura  del sistema  que lo inspira. Por ejemplo; falta de apertura  de   investigación,  no  vinculación  del  procesado,  no  definición  de  la  situación   jurídica   o   ausencia   de   la   decisión   de  cierre  de  la  investigación;   desconocimiento  de  la etapa de investigación y/o   de  juzgamiento; dentro del juicio: de la fase probatoria y/o de debate oral; de  formulación  de  cargos  o  sentencia,  o la posibilidad de recurrir en segunda  instancia.   

En  cuanto hace a la violación del derecho  de  defensa,  ha  sido  dicho  asimismo,  que  es  de  cargo  de quien la alegue  determinar  la  actuación  que  estima  lesiva  de  esta garantía fundamental,  indicar  las  normas  que  fueron  violadas,  y dejar establecido cómo el vicio  repercute negativamente en la validez del rito llevado a cabo.   

En el aludido memorial, al afirmarse que la  Fiscalía  de  segunda instancia no estudió el caso por no haberse concedido el  recurso  de  apelación  que  se  dice  oportunamente  fue interpuesto contra la  resolución  acusatoria, se da en suponer que el motivo invalidatorio aducido es  la  violación  del debido proceso por haberse negado la posibilidad de acudir a  una  segunda  instancia.  No  obstante  este enunciado, se incumple el derrotero  ampliamente  trazado por la jurisprudencia y la doctrina en orden a demostrar la  configuración  del  motivo  de  nulidad propuesto, pues de un lado, el supuesto  fáctico  de  que  se  parte  no  tiene  correspondencia en la actuación, y, de  otro,   aún en el evento de que ello hubiere sido acreditado en el sentido  de  haberse  negado  el  derecho  a una segunda instancia, la propuesta falla en  cuanto  hace  al  cumplimiento de los principios de trascendencia y residualidad  ya vistos.   

Si bien es cierto en la referida providencia  la  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal no se ocupó expresamente de responder  cada  uno  de  los  planteamientos  expuestos  en  favor  del doctor ARANGO, por  considerar   superado  el  asunto  referente  a  la  oportunidad y forma de  interposición  de la apelación, también lo es que en ejercicio de la facultad  de  revisión  integral   de la providencia calificatoria que por virtud de  la  apelación la ley otorga a la segunda instancia, introdujo modificaciones al  pliego  enjuiciatorio  proferido  en  la  primera, aclarando que el doctor   ARANGO  CORREA  debería   responder  en  juicio  criminal como coautor del  concurso  homogéneo  y sucesivo de delitos de peculado por apropiación, en vez  de  la  complicidad  que  por  el  mismo  delito  le  había sido imputada en la  calificación  del  mérito  probatorio  del  sumario realizada por la Fiscalía  Seccional,  lo  cual  es  indicativo  de que respecto de este procesado sí hubo  pronunciamiento  en  la segunda instancia,  y demuestra que ningún asidero  posee la tesis que propugne por sostener lo contrario.   

Esta  amplia  facultad revisora radicada en  cabeza  de  los  funcionarios  de  segunda instancia,  ha sido dicho por la  jurisprudencia,  no  encuentra  limitación  en  la  prohibición constitucional  de    la   reforma   peyorativa,   pues  “las  previsiones  de la Carta Política y del Código de Procedimiento penal sobre la  prohibición  de  agravación  en  perjuicio  del  procesado cuando es el único  recurrente   sólo   se   refieren   a   las  sentencias,  jamás  a  los  autos  interlocutorios  así  contengan  éstos  la  resolución acusatoria”  (Sent.  Cas.  Nov. 23/94. M. P. Dr. DIDIMO PAEZ VELANDIA Rad.  8950).   

Y si no hubo una respuesta concreta respecto  de  los  motivos de inconformidad expuestos en favor del Dr. Arango Correa, ello  obedeció  entre  otras  cosas a la contradicción en que se observa incurrieron  procesado  y  defensor  al  ejercitar  los  instrumentos  para  controvertir las  decisiones  judiciales lo cual determinó la ausencia de pronunciamiento expreso  en    la    segunda   instancia,   que   ahora   se   aduce   como   motivo   de  anulación.   

     

Podría  decirse  válidamente  que en este  caso  se incumple el principio de protección que orienta las nulidades, pues la  actuación  evidencia  que  con su conducta,  quien ahora alega el vicio, y  del  mismo modo quien ejerce la defensa técnica, pudieron haber dado lugar a la  producción  de  la  actuación  que se tilda de irregular, ya que en el acto de  notificación  de  la  resolución acusatoria el procesado manifestó interponer  el  recurso  de reposición; y, el defensor, por su parte, sin aclarar el punto,  dijo  sustentar el recurso de apelación interpuesto por su cliente, con lo cual  no  se hizo otra cosa que dejar en la indefinición el mecanismo de impugnación  a   que  se  pretendía  acudir.           

Y,  si bien de conformidad con lo dispuesto  por  el  artículo  137  del  Código  de Procedimiento Penal, “cuando existan  peticiones  contradictorias  entre  el  sindicado  y  su defensor, prevalecerán  éstas  últimas”,  en  cuyo  acatamiento  la  Fiscalía ha debido tramitar el  recurso   de   apelación,   y   que   al  no  hacerse  de  modo  expreso,  como  correspondería  en  respeto  por  las  pretensiones  de  prevalencia de la  defensa  técnica,  se  incurrió en irritualidad, es lo cierto que la garantía  de  acceder a la segunda instancia, independientemente del sentido adverso de la  decisión,   se  mantuvo  incólume, dado precisamente que, como ya ha sido  visto,  hubo  pronunciamiento  expreso  sobre  la  forma de participación en el  delito  por  cuya  realización  se acusa al doctor ARANGO CORREA, lo que indica  que sí se estudió el caso.   

Adicional a esto, aún en el supuesto de que  pudiera   reconocerse   relevancia  a  la  situación  expuesta  por  el  Doctor  Arango,   es decir que no se le resolvió el recurso de apelación oportuna  y  legalmente  interpuesto contra la providencia calificatoria, no tendría ello  ninguna  incidencia en la validez del proceso que en la actualidad se surte ante  la  Corte, toda vez que ni aún que procediere declarar la nulidad de lo actuado  a  partir  del  auto  que  negó  el  recurso  de  alzada  contra la resolución  acusatoria  emitida  en  primera instancia, para en su lugar concederlo, una tal  irritualidad  no  podría  ser  corregida, pues, al haber cambiado la naturaleza  del  proceso,  y  obligadamente tener que adecuarse al especialmente establecido  para  el  juzgamiento  de los altos dignatarios del Estado, por virtud del fuero  constitucional  que  los  cobija,  e “implicando el  trámite  foral un juzgamiento en única instancia por parte del órgano límite  de  la jurisdicción ordinaria” el sistema no tiene  establecido   en   una  autoridad  superior  la  competencia  para  revisar  las  providencias  que  en  ejercicio  del  mandato  constitucional  adopte la Corte,  conforme  ha sido precisado por la jurisprudencia (Auto Unica Inst. Julio 17/98.  R. 9736).   

En este orden, es de reiterarse lo expuesto  por  esta  Corporación   en relación al trámite a seguir en los procesos  contra  los  miembros del congreso, pues por razón del fuero constitucional que  los   ampara    “desde   el  momento  de  su  posesión,  la  disciplina  del proceso es aquella que rige para los asuntos que  adelanta  la  Corte  Suprema  de  Justicia  en  ejercicio  de  sus  funciones de  investigación   y  Juzgamiento.  Esto  es,  proceso  inquisitivo  y  de  única  instancia”  y  destacando  al  tiempo, que ante el  hecho  de  la posesión como congresista, y estando en curso un proceso iniciado  con  antelación  a  ella,  “en tal situación, la  Corte  no  puede  hacer otra cosa que asumir el  asunto en el estado en que  lo  encuentra  y  amoldarlo al rito que compone el debido proceso de los asuntos  que  aquí se tramitan, sin que pueda desconocer todos aquellos actos procesales  que  ocurrieron  antes  de  su conocimiento, en tanto hayan sido adelantados con  competencia”  (Auto  Unica Inst. Sept. 29/99. Rad.  15608) .       

Otra  de las razones que se exponen en aras  de  lograr  la  prosperidad  de la pretensión invalidatoria, consiste en aducir  que  la  fiscalía  no  dio  trámite  a  la  solicitud  de  nulidad  “ante la  fragilidad  jurídica  del  auto  que  aparece  a  folio  2923  del  que  sería  conveniente  examinar,  como  causal  diferente  o  hecho posterior que viola mi  derecho  a  la  defensa  y  afecta  el  debido  proceso,  si  se  notificó o no  correctamente”,  con  lo que, en primer lugar, se da a entender que la nulidad  se  pide  por no compartir el contenido y fundamento de la decisión, caso en el  cual  es el recurso, no la nulidad, el instrumento adecuado que el procedimiento  establece para su controversia.   

Y,  en  segundo término, se sugiere que la  pretensión  anulatoria  se  formula  por la forma como la citada providencia se  puso  en  conocimiento  de  los sujetos intervinientes, sin tomar en cuenta que,  salvo  contadas  excepciones,  la  ley  no tiene establecida formalidad especial  para  dar a conocer las decisiones adoptadas mediante  autos o resoluciones  de   sustanciación,   como   la   que   fue   tomada   en  la  providencia  que  menciona.   

Con  todo,  ha  de  decir  la  Corte que la  Fiscalía  de  primera  instancia  sí  se pronunció sobre la nulidad invocada,  sólo  que  en  términos  que  el  peticionario no comparte. No otra cosa ha de  entenderse  cuando  en  la  resolución  proferida  el 23 de febrero de 1996, la  Fiscalía  89  de  la  Unidad  de  Delitos  contra  la  Administración Pública  precisó  que:  “referente a la petición de nulidad invocada por el inculpado  doctor  ELVER  ARANGO  CORREA  debe  destacarse  que  éste  pedimento  surge en  oportunidad  extemporánea,  debiéndose  aplicar  aquí el principio de derecho  procesal  de  la  preclusión,  el  cual no permite a esta hora entrar a desatar  cuantas  peticiones de justicia presenten los sujetos procesales, pues de lo que  se  trata  es  de  la corrección de algunos actos irregulares precisados por la  segunda  instancia, previos a la decisión o pronunciamiento suyo por vía de la  apelación  de  la  resolución  acusatoria.  Siendo  ello así, ABSTIENESE este  Despacho  de  dar  curso  a la petición invocada” (fls. 737-4),  lo cual  descarta  de  antemano  la  afirmación  de  no  haberse  dado  respuesta  a  la  pretensión,   y,   de   contera,   la   transgresión   a   la   garantía  que  denuncia.   

Y dado que la pregonada nulidad también se  funda  en  el  hecho de que los funcionarios de instrucción hubieren otorgado a  los  medios  de  convicción  allegados  al  informativo  un  mérito probatorio  distinto  al  que aspiraba les fuera reconocido cuando los adujo, al respecto es  de  resaltarse  que  ello precisamente es consecuencia de la función valorativa  asignada  por  la  ley  a  los  juzgadores  y  propia de la labor de administrar  justicia,  con  lo  cual,  por  supuesto,  no  se  incurre  en ningún motivo de  invalidación  de  los que el estatuto procesal prevé. No obstante esto, merece  ser  destacado  que la actuación subsiguiente es una nueva oportunidad procesal  que  la  ley  confiere  a  las  partes para ejercer el derecho a la controversia  probatoria y jurídica.         

     

Al  cuestionamiento  hecho  por   no  haberse  vinculado  durante  la  instrucción  a  otras  personas  que  pudieran  resultar  comprometidas  en  el  hecho  materia  de  investigación, ha de darse  respuesta,  de  una parte, que la responsabilidad en materia penal es personal e  individual,  y,  de  otra, que en el proceso figura la decisión del acusador de  primer   grado   relativa  a  la  orden  de  expedir  copias  para  la  eventual  investigación  de  algunos funcionarios, cuya conducta la fiscalía instructora  relaciona  con  el  hecho materia de averiguación, pero aún no vinculados  al  proceso,  con lo cual desaparece la inquietud que en ese sentido se postula.   

Y,  en cuanto tiene que ver con el reproche  por  haberse dispuesto adelantar por separado la averiguación penal relacionada  con  los  auxilios  destinados  a  la  Asociación  Popular  Nuestra Señora del  Palmar,  es de decirse que el mismo carece de fundamento, pues en la providencia  calificatoria   se   delimitó  el  aspecto  fáctico  del  pronunciamiento,  al  circunscribirlo  a lo relacionado con la aprobación por el Concejo Municipal de  Palmira  del  Acuerdo  42  de 1991, no a la distribución o pago de auxilios con  cargo  a  vigencias  fiscales  anteriores  o  posteriores  y,  en  el evento que  menciona  el  libelista, el auxilio otorgado lo fue en desarrollo del Acuerdo 12  expedido  en  el  mes  de diciembre de 1990, respecto del cual si se observó la  posibilidad  de  haberse  realizado  algún  tipo  penal,  resultaba  imperativo  disponer  la expedición de copias, en aplicación del artículo 25 del C. de P.  P. como así fue decidido.   

Así las cosas, al quedar descartado que la  irregularidad  que  se  persigue  denunciar afecta garantías constitucionales o  desconoce  las bases fundamentales de la instrucción o el juzgamiento,  no  queda  más  opción  que denegar la pretensión invalidatoria presentada por el  procesado Doctor ELVER ARANGO CORREA.   

En  firme  esta  determinación,  deberán  volver   las   diligencias   al  Despacho  para  proveer  sobre  el  trámite  a  seguir.   

           

En  mérito  de  lo  expuesto, LA   CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   SALA  DE  CASACION  PENAL,   

RESUELVE:  

PRIMERO. DENEGAR  LA NULIDAD solicitada por el procesado doctor ELVER ARANGO CORREA.   

SEGUNDO.  EN  FIRME  esta determinación, vuelvan las diligencias al Despacho para disponer la  actuación a seguir.   

      

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL              JORGE        E.        CORDOBA  POVEDA          

CARLOS        A,        GALVEZ  ARGOTE                EDGAR LOMBANA TRUJILLO      

MARIO           MANTILLA  NOUGUES                CARLOS E. MEJIA ESCOBAR       

ALVARO        O.        PEREZ  PINZON                    NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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