15527(23-05-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 15527  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. HERMAN GALAN CASTELLANOS  

Aprobado Acta No. 074  

Bogotá  D.C. veintitrés (23) de mayo de dos  mil uno (2001)   

VISTOS  

Se  decide  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  contra la sentencia de junio 25 de 1998, por medio de la  cual   el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín  confirmó  integralmente,  la  condena  de  47  años de prisión impuesta a SERGIO EDUARDO  MORENO  PALACIO,  FARLEY  ALBERTO  SIERRA  y ARBEY DARIEN TORRES, por el Juzgado  Décimo  Sexto  Penal del Circuito de Medellín como coautores de los delitos de  homicidio  agravado,  hurto  calificado  y  agravado  y porte ilegal de armas de  fuego de defensa personal.   

Como  se  cuenta  con  el  concepto  de  la  Procuradora  Primera  Delegada para la Casación Penal, la Corte proveerá sobre  las demandas propuestas en nombre de los procesados.   

HECHOS  

En  la  ciudad  de  Medellín  el día 28 de  noviembre  de 1995 el ingeniero FEDERICO GIRALDO ARANGO salió de su apartamento  ubicado  en  la calle 49 No. 68-58 a eso de las 3:30 de la tarde, con una remesa  de  10.000  gramos  de oro y 2.000 gramos de plata, estimada en $146’000.000, colocada dentro de una valija  de  cuero, para trasladarse primero a la empresa “Consultores” ubicada en el  Centro  Comercial  Villanueva  con  el  fin de recibir los viáticos y el pasaje  aéreo  y  luego al aeropuerto, en compañía de María Cenelia Caicedo Palacio,  abordó  el  taxi  de  placas  TIP  183  conducido  por  LUIS  FERNANDO CASTAÑO  DUQUE.   

A las cuatro de la tarde, aproximadamente, se  dirigió  al  terminal  aéreo  por  la  vía  de  Santa Elena y a la altura del  kilómetro  tres  fue  alcanzado  por  dos motocicletas en las que viajaban tres  hombres  quienes  tras  intimidar  al  conductor del taxi con armas de fuego, lo  obligaron  a  detener  su  marcha.  Enseguida  uno  de  los intrusos despojó al  ingeniero  GIRALDO ARANGO del dinero y un teléfono celular y con las llaves del  carro  que  se  hizo entregar, abrió el maletero y sacó la valija de cuero que  contenía  la valiosa remesa. Se acercó hasta la ventanilla del automóvil y le  disparó  con  una  pistola  9  mm.  Disparó  tres  proyectiles en el rostro de  FEDERICO    GIRALDO   ARANGO   que   le   ocasionaron   la   muerte   en   forma  inmediata.   

Una   Patrulla   de   la   policía   que  ocasionalmente  había  instalado  un  retén  en  la  parte  alta  de “Buenos  Aires”,  un  kilómetros  después  del lugar de los hechos, capturó los tres  individuos  quienes  fueron  identificados  como SERGIO EDUARDO MORENO PALACIOS,  conductor    de    la    motocicleta    Suzuki   de   placa   CKG   –14,  ARBEY  DARIEN  TORRES  quien como  parrillero,  portaba una pistola marca Pietro Beretta calibre 9 mm ., número de  identificación  C84  211Z  y  FARLEY  ALBERTO SIERRA ACOSTA, quien conducía la  moto  marca  Yamaha  de  placa  DCV-22  portando  un revólver Llama, calibre 38  largo, número IM0049H.   

Los capturados fueron puestos a disposición  de  la  Fiscalía  que concurrió a la práctica de la diligencia de inspección  de cadáver.   

La  investigación  no  logró recuperar los  bienes  hurtados  a la víctima como tampoco la millonaria remesa de oro y plata  que portaba en la valija de cuero.   

ACTUACION    PROCESAL   

La Fiscalía 127 Seccional  adscrita  a  la  Unidad Tercera de Delitos contra la Vida de Medellín, mediante  resolución  de  noviembre 30 de 1995, decretó la apertura de investigación en  contra  de  SERGIO  EDUARDO MORENO PALACIO, FARLEY ALBERTO SIERRA ACOSTA y ARBEY  DARIEN  TORRES  con  base  en  las  diligencias  practicadas  por  la  Unidad de  Reacción Inmediata de esa seccional.   

Cumplidas las ritualidades procesales, se les  recibió  indagatoria  a  los  capturados  y  dentro  del  término legal se les  resolvió  la  situación  jurídica  con  medida de aseguramiento de detención  preventiva  por  los  delitos  de  homicidio  agravado,  en  concurso  con hurto  calificado   y   agravado   y   porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa  personal.    

Perfeccionada la instrucción el 29 de marzo  de  1996  se  declaró cerrada y el 17 de mayo siguiente se calificó el mérito  del  sumario con resolución de acusación contra los procesados por los delitos  por  los  cuales  se  les  resolvió  la  situación  jurídica (fl. 444 cdno 1)  .   

El  conocimiento de la causa fue asumido por  el  Juzgado  16  Penal del Circuito de Medellín el 31 de mayo de 1996, despacho  que  luego  de realizar la diligencia de audiencia pública, dictó sentencia el  9  de  febrero  de  1998,  mediante  la cual condenó a los procesados a la pena  principal  de 47 años de prisión por los delitos que se les imputó a lo largo  de la investigación.   

Al ser recurrida la anterior decisión por la  defensa  y  los  procesados Sierra Acosta y Darién Torres, el Tribunal Superior  de  Medellín en pronunciamiento de junio 25 de 1998, la confirmó integralmente  mediante  sentencia  contra  la  cual  se interpuso el recurso extraordinario de  casación que ocupa ahora la atención de la Sala.   

LAS  DEMANDAS   

Si  bien  las  demandas  fueron  presentadas  separadamente  en nombre de los procesados SERGIO EDUARDO MORENO, FARLEY ALBERTO  SIERRA  ACOSTA  y  ARBEY  DARIEN  TORRES  (fls.  823  y  980),  al guardar ellas  identidad  en la censura del fallo acusado como de las razones en que se fundan,  es procedente hacer única presentación de las mismas.   

Se  aduce  en  la demanda, como único cargo  apoyado  en  el  numeral  1°  cuerpo  segundo, del artículo 220 del Código de  Procedimiento  Penal, que la sentencia es indirectamente violatoria de una norma  de  derecho  sustancial,  debido a “error de hecho motivado en falso juicio de  identidad“   en   relación   con   la  apreciación  de  los  dictámenes  de  balística.   

Al  explicar  el  concepto  de la violación  sostiene  que  el  Tribunal  tergiversó  el  contenido  de  los  dictámenes de  balística  que  obran en el expediente, “teniendo en cuenta solo parte de los  mismos  y haciendo caso omiso de la otra parte”, pues fueron tres las pericias  que  se   realizaron  en  el proceso que fueron ampliadas a instancia de la  defensa.   

Al cotejar los diferentes experticios, acusa  a  los  falladores  de  no  advertir la diferencia que presentan cada uno de los  proyectiles  en  los  dictámenes  practicados,  omisión que condujo a un grave  error   de   hecho   en   la   apreciación   probatoria,   consistentes  en  la  tergiversación     de     los    resultados    de    las    pruebas    de   balística   

   

Así mismo, y al amparo de ese cargo, refiere  que  al  no  hallarse  los  elementos  hurtados en poder de sus patrocinados, se  presenta  un  indicio  de  trascendental  importancia  que  permite  concluir la  ausencia  de responsabilidad de éstos en los hechos investigados, circunstancia  que  no  fue  apreciada  por  los  falladores  de instancia, dándose un sentido  adverso  a  la  evidencia,  incurriéndose  en  error  de apreciación por falso  juicio de existencia.   

Concluye  que,  como  consecuencia  de  la  apreciación  indebida  de  la  prueba, distorsionando su contenido o creando el  ad-quem  falsamente  los  medios  de convicción, se violaron indirectamente los  artículos  247,  253  y  445  del Código de Procedimiento Penal. Por lo tanto,  solicita  casar  la sentencia que ha sido impugnada y dictar en reemplazo una de  carácter absolutoria para su patrocinados.    

CONCEPTO  DEL PROCURADOR  DELEGADO   

En  concepto  del  Ministerio  Público,  la  demanda  carece  de  vocación  de  prosperidad, porque presenta falla técnica,  consistente  en  que  la  casacionista  censura  la  sentencia  del Tribunal por  violación  indirecta  de  la ley sustancial, error de hecho por falso juicio de  identidad,  pero  en  su  desarrollo  y  conclusión  incurre en yerro técnico,  porque   confunde   el   planteamiento   inicial   de   ataque   con   el  falso  raciocinio.    

Explica,  entonces,  que  de acuerdo con las  últimas  posturas  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de  Justicia,  el  falso juicio de identidad surge cuando el juzgador al apreciar la  prueba,  distorsiona  su  expresión  fáctica,  poniéndola a decir lo que ella  materialmente  no  expresa.  En  tanto que, el falso raciocinio tiene ocurrencia  cuando  el  fallador,  en  el  proceso  de  fijar racionalmente el mérito de la  prueba,  se  aparta caprichosamente de las reglas de la sana crítica, aceptando  de este modo unos hechos que revelan una verdad procesal diferente.   

Agrega, que cuando se realizan reproches a la  evaluación  probatoria,  es  imprescindible  que  el demandante precise de qué  manera  el  juzgador  desconoció los principios que informan la sana crítica y  cómo  es  que  el  error judicial altera el fallo impugnado, teniendo en cuenta  para  ello,  la  valoración en conjunto del caudal probatorio. En consecuencia,  no  es  procedente   alegar la divergencia de criterio de la demandante con  el del sentenciador.   

Así  mismo,  señala  que  la  impugnación  confunde  la  crítica  porque sostiene que el fallador tergiversó el contenido  de  los  dictámenes  de  balística,  porque  tuvo en cuenta sólo parte de los  mismos  y  rechazó  otra,  pero  admite  que  sobre  éstos los funcionarios de  instancia  realizaron  una valoración en forma fragmentaria, transgrediendo los  postulados de la experiencia, la lógica y la ciencia.   

Al admitir que el cercenamiento de la prueba  eventualmente  puede conducir a un error de hecho por falso juicio de identidad,  señala  que para que tenga vocación de prosperidad, es necesario demostrar que  el  juzgador  a  causa de esta valoración fraccionada hizo decir a la prueba lo  que  objetivamente  no  dice,  y  además,  que  los  otros medios de prueba son  insuficientes   para  sostener  la  decisión  plasmada  en  el  fallo  acusado.   

Para  fortalecer  su  postura ideológica en  relación  con el imperativo de la demostración de los errores que se alegan en  la  demanda  de  casación, acude a conocidos pronunciamientos jurisprudenciales  que  por  pertinentes al caso, hace suyos, rematando el asunto con la sugerencia  de desestimar los argumentos de la censura.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.-  Comparte la Corte las observaciones del  Ministerio  Público,  alusivas  al incumplimiento por parte de la demandante de  sustanciales  requisitos para que la impugnación en sede de casación prospere,  pues  el  deber de la casacionista, después de ubicar la censura en el marco de  la  violación,  es  el  de  demostrar  con argumentos convincentes cuál fue el  error   manifiesto,   señalando   las  normas  vulneradas  y  estableciendo  su  incidencia  en  la  parte resolutiva de la sentencia recurrida. Las deficiencias  que  en  este  campo se presentan no pueden pasar inadvertidas para la Sala como  tampoco  pueden  remediarse de oficio, pues el principio de limitación que rige  este   recurso   ata   la   actividad   de   la   Corporación  al  contenido  y  desenvolvimiento  de  la demanda, sin que le sea dable complementarla o suplirla  en  sus  vacíos,  pues  de esta manera podría la Sala convertirse en el sujeto  procesal recurrente.   

En efecto, el actor imputa al sentenciador de  segundo  grado la violación indirecta de la ley sustancial, por error de hecho,  consistente  en  falso  juicio  de  identidad  cometido  en la valoración de la  prueba.  Empero,  al  desarrollar  el cargo lo confunde con el falso raciocinio,  por  tanto,  se  hace necesario evocar el criterio que  pacíficamente  la  Sala  ha  venido  acogiendo  en  torno  a  la contemplación  objetiva  y  al  juicio  de  valor  sobreviniente que el juzgador realiza de las  pruebas.   

2.-  La  jurisprudencia  de  la  Corte,  al  precisar  la  naturaleza  y  alcances  del  error  originado  en la apreciación  judicial  del  mérito  de  las pruebas, ha sido insistente en señalar que este  desacierto  puede  ser  de orden axiológico u objetivo. El primero es de hecho,  por  error  de  raciocinio  y  surge  cuando  en el proceso de evaluación de la  prueba  se vulneran las reglas aplicables del método de la persuasión racional  (lógica,  técnica,  ciencia).  El  segundo, error de hecho por falso juicio de  identidad,  relacionado  con el contenido material de la evidencia, que se gesta  en  la  contemplación  de  la  prueba,  por tergiversación o distorsión de su  expresión  literal,  al hacerle decir lo que en realidad no dice. Estos errores  de  hecho  por  afectar  de  manera  diferente  la prueba no pueden formularse y  desarrollarse bajo un mismo cargo.    

Esta Sala de la Corte refiriéndose al tema,  precisó:   

“1.  A manera de aclaración previa debe  decirse  que  los  errores derivados de la distorsión del contenido material de  una    determinada    prueba,   técnicamente   llamados   de   identidad,   son  sustancialmente  distintos  de  los  que  provienen  del  desconocimiento de las  reglas  de  la sana crítica en la valoración de su mérito persuasivo, o en la  construcción  de  las  inferencias  lógicas  de  contenido  probatorio, que la  reciente jurisprudencia de la Corte nomina de raciocinio.   

“El primero (de identidad), ha sido dicho  por  la  Sala,  se presenta cuando el juzgador, al apreciar un determinado medio  de  prueba,  distorsiona su contenido o expresión fáctica, porque lo adiciona,  cercena  o  altera,  poniéndolo  a  decir  lo  que materialmente no dice. Es de  carácter  esencialmente  objetivo,  contemplativo,  y  su demostración implica  hacer   evidentes   dos  aspectos:  1)  Que  los  fallos  apreciaron  la  prueba  contrariando  su texto o literalidad;  2) Que este desacierto condujo a una  decisión contraria a la ley.   

“El  segundo  (falso  raciocinio), surge  cuando  el  fallador,  en  el proceso de evaluación racional del mérito de las  pruebas,  o  en  la construcción de las inferencias lógicas obtenidas de ella,  se  aparta  caprichosamente  de  las  reglas de la sana crítica, declarando por  virtud  de  ese  yerro una verdad fáctica distinta de la que revela el proceso.  Se  diferencia  del  anterior por ser de valoración crítica, porque dentro del  proceso  lógico  de apreciación probatoria surge en un momento posterior al de  su  contemplación material, porque supone el respeto por su contenido fáctico,  y  porque su demostración impone acreditar no que los juzgadores distorsionaron  su  contenido, sino que se apartaron de las reglas de la sana crítica”. (M.P.  Dr. FERNANDO ARBOLEDA RIPOLL)   

3.-  Corresponde, entonces, al libelista la  demostración  del  falso  juicio  de  identidad, mediante la confrontación del  contenido  del  elemento  de  convicción  y  la  forma como fue asumido por los  juzgadores,  haciendo  evidente  y  de manera fundada el error del fallador y su  incidencia  en  la  violación  de  la ley sustancial (por exclusión evidente o  indebida aplicación).   

Por  ello,  es  atinado  para  alcanzar las  pretensiones  de  la demandante, que la censura comprenda todas las evidencias y  hechos  deducidos  de  éstas,  y  que indujeron al ad-quem a tomar la decisión  cuestionada  a través de este medio extraordinario de impugnación. Pues cuando  el   ataque  resulta  incompleto,  por  no  descalificarse  todos  los  aspectos  determinantes  en  la  providencia, a través de la causal y motivo de casación  que  corresponda,  resulta  inocuo  porque la solidez de los demás factores que  incidieron en el fallo impiden que éste se quiebre legalmente.   

4.-  No  obstante  advertir  la  Sala  las  falencias  técnicas  que  las demandas presentan y que fueron objeto de estudio  precedente  ha  de  manifestar  que no es cierto que los juzgadores de instancia  hubiesen  distorsionado,  tergiversado,  cercenado,  o agregado elementos que no  correspondan al contenido fáctico de la prueba pericial.   

Por el contrario, el examen de la prueba con  base  en los principios que informan la sana crítica conduce a las conclusiones  a  que  arribó  el  tribunal,  y  no  a las que de manera interesada sugiere la  demandante, como a continuación pasa a verse:   

4.1.-  Sostiene la libelista que: ”…los  experticios   realizados   a   los   ‘supuestos            proyectiles            incriminados’  por  funcionarios  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  y  del  Instituto  Nacional  de  Medicina Legal y  Ciencias  Forenses  Regional  Noroccidente, Medellín, son totalmente disímiles  tanto  en  la  caracterización  de  los  proyectiles  incriminados  como  en la  contundente     conclusión     de     que     no    presentan    muestras    de  sangre…”   

Compartiendo  la Sala el criterio que sobre  el  particular  aporta  el  Ministerio  Público,  encuentra necesario presentar  comparativamente   para   un  mejor  entendimiento  el  resultado  de  los  tres  dictámenes  de  balística  realizados  sobre  los  dos proyectiles encontrados  alojados  en  el  espaldar  del  cojín trasero del taxi en que se desplazaba el  occiso,  para  demostrar la identidad de los mismos cuya diferencia tan sólo se  ubica  en  el  plano del leguaje técnico empleado por uno y otro laboratorio de  criminalista.   

4..1.1.  CUADRO  COMPARATIVO DE LOS DICTAMENES   

CARACTERISTICAS             

DICTAMEN  D.A.S   

FECHA: 05 12 95  

FOLIO 103            

DICTAMEN D.A.S   

FECHA: 25 07 97  

FOLIO 716            

DICTAMEN MEDICINA L.. FECHA.: 29 07  97   

FOLIO 720  

PROYECTIL 1             

PROYECTIL 1             

PROYECTIL 1             

PROYECTIL 1  

TIPO            

   

BLINDADO            

   

BLINDADO            

   

CON RECUBRIMIENTO  

CALIBRE            

   

9 MM            

   

9MM            

   

9 X 19  

FORMA            

   

CILINDRO OJIVAL            

   

CILINDRO OJIVAL            

   

SEMICILINDRICO OJIVAL  

CONSTITUCION             

BLINDAJE  EN  LATON  Y  NUCLEO  DE  PLOMO             

BLINDAJE  EN  LATON  Y  NUCLEO  DE  PLOMO             

NUCLEO  DE PLOMO, RECUBRIMIENTO EN  FERROCOBRE  

PESO O MASA            

   

7.48 GRAMOS            

   

7.48 GRAMOS            

   

7.48 GRAMOS  

ESTRIAS             

6  VISIBLES  EN TODO EL CUERPO CON  SENTIDO DE  ROTACION DERECHA             

6  VISIBLES  EN TODO EL CUERPO CON  SENTIDO DE ROTACION DERECHO             

RAYADO  MACROSCOPICO  VISIBLE DE 6  ESTRIAS  Y  6  MACIZOS,  CON  SENTIDO  DE  ROTACION  HACIA  A  LA  DERECHA   

DEFORMACIONES             

GOLPE   EN   SU   NARIZ  Y  BASE             

GOLPE   EN   SU   NARIZ  Y  BASE             

ALTERACION  MORFOLOGIA  ORIGINAL.  DEPRESIONES Y APLANAMIENTO LATERAL  

IMPREGNACIONES            

   

SANGRE            

   

SANGRE            

   

NO SANGRE  

LONGITUD            

             

             

   

15 MILÍMETROS  

PROYECTIL 2             

PROYECTIL 2             

PROYECTIL 2             

PROYECTIL 2  

TIPO            

   

BLINDADO            

   

BLINDADO            

   

CON RECUBRIMIENTO   

CALIBRE             

9 MM             

9 MM             

9 X 19  

FORMA            

   

CILINDRO OJIVAL            

   

CILINDRO OJIVAL            

   

SEMICILINDRICO OJIVAL  

CONSTITUCIÓN            

BLINDAJE  LATON  Y NUCLEO DE PLOMO             

BLINDAJE   LATON   Y  NUCLEO  DE  PLOMO             

NUCLEO  DE  PLOMO RECUBRIMIENTO EN  FERROCOBRE  

PESO            

   

7.48 GRAMOS            

   

7.48 GRAMOS            

   

7.48 GRAMOS  

ESTRIAS             

SEIS  (6)  VISIBLES  EN  TODO  EL  CUERPO, CON SENTIDO DE ROTACION DERECHA.             

SEIS  (6)  VISIBLES  EN  TODO  EL  CUERPO, CON SENTIFDO DE ROTACION DERECHO             

RAYADO  MACROSCOPICO  VISIBLE DE 6  ESTRIAS Y 6 MACIZOS CON SENTIDO DE ROTACION HACIA LA DERECHA  

LONGITUD             

             

             

15 MILÍMETROS  

IMPREGNACIONES             

SANGRE             

SANGRE             

NO SANGRE  

DEFORMACIONES             

GOLPE LEVE EN SU CUERPO             

GOLPE   LEVE   EN   SU   CUERPO             

APLANAMIENTO LATERAL.  

4.1.2.-  El  calibre  está  dado  por  el  diámetro  y  la  longitud  interna  del  cañón  de un arma de fuego de ánima  estriada  y  puede  expresarse  en  milímetros,  centésimas  y  milésimas  de  pulgadas;  la  primera  medida  utilizada  en  el  sistema  forense  colombiano,  corresponde  al  diámetro  del  proyectil,  y  la  segunda  a la longitud de la  vainilla  de  tal  manera  que  en los dictámenes objeto de análisis, el D.A.S  calificó  el  calibre  con  base en el diámetro del proyectil (9 mm), en tanto  que  el  rendido  por  el  Instituto  Nacional  de  Medicina  Legal, refirió en  milímetros  el  mismo  patrón  de  medición, complementándolo con el segundo  factor  referido a la longitud de la vainilla, presentando el guarismo de “9 x  19”,   al   punto   que  se  encuentra  plena  identidad  en  los  dictámenes  confrontados,  desvirtuándose  de  esta  manera, la pretendida confusión de la  accionante.   

Obsérvese  que, en balística, el peso del  proyectil  contribuye  a  la  determinación  del  calibre  y  en  este caso, el  establecido  en  las pruebas periciales en mención es de 7.48 gramos según las  tablas  que para tales efectos se han establecido por balística correspondiendo  a     proyectiles    para    pistolas    9    mm.1   

4.1.3.-   Conforme   a   los   principios  científicos  que  informan  la  balística,  los  proyectiles  son esféricos o  cilíndricos;  estos  últimos se subdividen en circulares, ojivales, cónicos y  planos;  no  existen  proyectiles  “semicilíndricos” ese prefijo “semi”  hace  relación a la deformación externa del proyectil, que se presenta una vez  salido del arma al encontrar en su trayectoria un obstáculo.   

Significa  lo dicho que los dictámenes del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  (DAS)  y  del Instituto de Medicina  Legal   coinciden   en   calificar  la  forma  del  elemento  examinado  por  su  clasificación  genérica  y  la  modalidad  ojival,  sólo  que el concepto del  Instituto  de Medicina Legal añadió, como se dijo, la deformación externa, lo  cual  fue  puesto de presente en los tres dictámenes, como se colige del cuadro  comparativo.   

4.1.4.-  No  cabe  duda  que  los  expertos  precisaron  que  los  proyectiles  eran blindados. Se pregunta la Sala entonces,  cuál  fue  el  error  que  la  demandante  quiso  demostrar en la decisión del  Tribunal  en  la  constitución  del proyectil?  El argumento de la censora  simplemente   consistió   en  que  el  último  de  los  dictámenes  habla  de  recubrimiento  en  “ferrocobre”  mientras  que  los demás hacen alusión al  latón,  sin  entrar  a  hacer otro tipo de consideración o si el actor estimó  que    tales   afirmaciones   resultaban   incompatibles,   debió   sustentarlo  demostrativamente,   pues   no   es  suficiente  para  el  recurso  limitarse  a  mencionarlo simplemente.   

Lo anterior  se hace comprensible, dado  que,  al  abordar de fondo los conceptos de blindaje allí no se encuentra error  sustancial  que  haga  modificar la idoneidad que el ad-quem le reconoció a los  dictámenes para efectos de la decisión que adoptó.   

La  consideración que se viene haciendo se  sustenta  en  el  hecho  de  lo  que  los  expertos  en  la materia admiten como  blindaje,  una capa que recubre total o parcialmente el plomo, revestimiento que  se  logra  a  través de la mezcla o fusión de metales. En consecuencia, dentro  de  estas  aleaciones está el latón, producto de la mezcla de cobre y estaño;  hierro   con   cobre;   níquel   con   acero,   correspondiendo   la  acepción  “ferrocobre”  a  la utilizada por el Instituto de Medicina Legal que en nada  difiere al latón que describe el dictamen rendido por el D.A.S.   

4.1.5.- Así mismo, debe destacar la Corte,  como   argumento   que  fortalece  la  idoneidad  incriminatoria  de  la  prueba  cuestionada,   la   concordancia   entre  los  dictámenes  practicados  por  el  Departamento  Administrativo  de  Seguridad y el Instituto de Medicina Legal, en  relación  con  las  estrías, pues el D.A.S las describe: “Estrías: seis (6)  visibles  en  todo  el cuerpo del proyectil con sentido de rotación derecho”.  Mientras  que  el  Instituto  de Medicina Legal, sobre el mismo aspecto señala:  “Huella  dejada  por  Anima: presenta rayado macroscópico visible de seis (6)  estrías  y  seis  (6)  macizos,  con  sentido  de  rotación  hacia la derecha,  producido por arma de fuego con cañón de ánima estriada.”   

No  habiéndose realizado por la impugnante  esfuerzo  alguno para acreditar que el Tribunal desconoció la regla científica  en  el  proceso  de  valoración  que asumió a través de la sana crítica a la  prueba  que  se  viene  haciendo  referencia,  debe  concluirse que el reparo es  inaceptable por no haber sido demostrado.   

4.1.6.-  En  relación  con  la  discusión  suscitada  en  torno  al  hallazgo  de  rasgos  de  sangre  en  los dos primeros  dictámenes,  los  cuales se echan de menos en el practicado por el Instituto de  Medicina  Legal, que ha servido como sustento de la censura, comparte la Sala la  razonada   apreciación  del  Ministerio  Público,  expuesta  en  concepto  que  precede, del siguiente tenor:   

“En  verdad  el  examen  realizado a los  proyectiles  no  pierde  capacidad  probatoria por el hecho de que no se hubiera  encontrado  impregnaciones  de  sangre  en  el  último  peritaje  efectuado por  Medicina  Legal,  pues tal como lo dijo el Tribunal, es factor que incide en tal  resultado  el  transcurso  del tiempo y la manipulación de los proyectiles para  efectos  de  los  repetidos  cotejos, a lo que cabe agregar que las manchas eran  “escasas”,  “sin  poder  determinar  grupo  sanguíneo  ni  RH debido a la  escasa  muestra”,  según  lo  dijo en su testimonio el perito que efectúo el  primer  estudio (f. 702 vto. c.o. # 2), y si además se les añadieron reactivos  para  determinar  la  presencia y el origen de las manchas, todo ello pudo haber  influido  en  la desaparición de esas huellas, y por lo mismo no puede asumirse  que  hubo  error alguno por parte del juzgador en la valoración de dicha prueba  en  la  forma  que  lo  hizo.”  (fl.  18  concepto)   

4.2.–  Tampoco corresponde a la verdad, la  afirmación  de  la  recurrente  en el sentido de que el Tribunal no ponderó la  ausencia  de los bienes que transportaba el ingeniero GIRALDO ARANGO, pues de la  revisión  de  la  sentencia  atacada, se constata que efectivamente el Tribunal  Superior  abordó  con profundidad el tema, señalando que en manera alguna pone  en  duda que FEDERICO GIRALDO llevaba consigo la remesa de oro y plata y que fue  sustraída.  Análisis que soporta sobre el certificado hallado en la diligencia  de  inspección  de  cadáver autenticado por la Notaría Décima del Circulo de  Medellín,  a  nombre  de  FEDERICO  GIRALDO  ARANGO  y  que obra a folio 65 del  cuaderno  1,  y  con los testimonios de Fabiola Elena Rodríguez y Víctor José  López (fl. 802 cdno 3).   

5.- No le asiste razón al recurrente cuando  acusa  a  los  juzgadores de instancia de realizar un estudio fragmentario de la  prueba  pericial,  desechando  la  no coincidencia entre las vainillas y el arma  incautada,  pues  de  acuerdo con la sentencia del ad-quem fue analizada en todo  su  contenido,  sin que se advierta la pretendida fragmentación referida por la  censora.   

6.-  En consecuencia, comparte la Corte las  apreciaciones  del  Ministerio Público alusivas al incumplimiento por parte del  actor  de  sustanciales requisitos para que la impugnación en sede de casación  prospere,  pues  no  se  remite  a  duda las fallas de técnica, de lógica y la  falta  de  demostración del error denunciado, lo cual conduce irremediablemente  a la desestimación de la demanda.   

Atendidas  las  razones expuestas, la Corte  Suprema  de  Justicia,  en  Sala  de  Casación Penal, administrando Justicia en  nombre de la República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE  

NO  CASAR   la sentencia impugnada, de  fecha, origen y contenido consignados en esta providencia.   

CÓPIESE, DEVUÉLVASE Y CUMPLASE     

CARLOS  EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR   

No hay firma  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL                                            JORGE   E.   CORDOBA  POVEDA             

HERMAN   GALAN   CASTELLANOS                                                 CARLOS      A.     GALVEZ  ARGOTE   

JORGE   ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO                            EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO   

ALVARO   O.   PEREZ   PINZON                                          NILSON   PINILLA   PINILLA                                             No hay firma   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Balística  Forense,  Echeverry,  Pedro  Thelmo.  4  Edición  1990,  pag.  120.  Biblioteca Jurídica Dike     

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