14929jul

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     Nº  14929   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

APROBADO ACTA No. 125  

Santa Fe de Bogotá, D. C., veinticuatro (24)  de julio del año dos mil (2000).   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Sala  sobre  el  aspecto  técnico – formal de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del ciudadano ROGER SUAREZ  REDONDO,  condenado  por  el  Juzgado  Unico Penal del Circuito de Ciénaga a 25  años  de  prisión  como  responsable  del  homicidio que tuvo como víctima al  señor  DAMASO  CAHUANA  MONTENEGRO,  fallo confirmado el 4 de noviembre de 1997  por el Tribunal Superior de Santa Marta.   

                 HECHOS   Y   ACTUACION   PROCESAL   

          En  la  primera  hora  de la madrugada del 2 de marzo de 1995, en el  municipio  de Pueblo Viejo, Magdalena, se suscitó una riña entre JULIO ANCHILA  y  JESUS  ECHEVERRIA  que  dio  lugar  a que los familiares de éste llegaran al  sitio  y  se  generara  una  pelea  en  la  que  perdió  la vida DAMASO CAHUANA  MONTENEGRO,  quien  fue  lesionado  con armas blancas por ROGER SUAREZ REDONDO y  ABIGAIL MEJIA.   

          El  mismo  día de los hechos, la Fiscalía 21 Seccional de Ciénaga  decretó  la  apertura  de instrucción y escuchó en indagatoria a NEFER ULISES  SUAREZ  REDONDO,  a  quien  le  dictó  medida  de  aseguramiento  de detención  preventiva  el  siguiente  día  9 y posteriormente, en mayo 23, precluyó en su  favor  la  investigación;  así  mismo ordenó el emplazamiento de ROGER SUAREZ  REDONDO  y  ABIGAIL  MEJIA NIEBLES para ser escuchados en indagatoria, a quienes  por auto de julio 21 de 1995 declaró personas ausentes.   

En septiembre 25 de 1995, la misma fiscalía  decretó  medida  de  aseguramiento de detención preventiva contra los señores  SUAREZ  y  MEJIA.  Clausurada la investigación, el 6 de marzo de 1996 profirió  resolución  de  acusación  en  contra  de  ambos  por  el  delito de homicidio  agravado.   

          El  defensor de SUAREZ REDONDO, quien fue capturado el 5 de marzo de  1996  y  desde  entonces  permanece  privado  de  libertad, interpuso recurso de  reposición  y  en subsidio de apelación. Resueltos ambos desfavorablemente, el  primero  el  29  de  marzo  y  el  segundo  el  6  de mayo de 1996, la Fiscalía  Seccional  remitió  la  actuación  al  Juzgado  Unico  Penal  del  Circuito de  Ciénaga para que se adelantara la etapa del juicio.   

          El  apoderado  de  SUAREZ solicitó la nulidad del proceso porque no  se  inició  investigación  contra  otro  imputado,  NAYIB  GARRIDO;  porque el  defensor   de  MEJIA  NIEBLES  no  solicitó  pruebas  ni  alegó  en  la  etapa  instructiva  y  porque  no  se  practicaron  las  pruebas  que  favorecían a su  representado,  petición  que  negó  el  juzgado  por  auto  de  agosto  15  de  1996.   

          Celebrada  la  audiencia pública el 30 de octubre de 1996, a la que  también  asistió  MEJIA  NIEBLES, capturado el 26 de septiembre, se condenó a  los  procesados  mediante  sentencia  de  noviembre  14  del  mismo  año en los  términos  que  se  dejaron consignados al inicio de esta providencia, sentencia  que  fuera  confirmada  en su integridad por el Tribunal Superior de Santa Marta  el 4 de noviembre de 1997.   

                               

          LA DEMANDA   

          En  un  singular escrito, integrado por tres diferentes textos en el  primero  de  los  cuales  cumple  los  requisitos  de  los  numerales  1 y 2 del  artículo  225  del  Código  de  Procedimiento  Penal  y  en los dos siguientes  formula  los  cargos, el defensor de ROGER SUAREZ REDONDO ataca la sentencia por  las siguientes razones:   

          Primer cargo.   

          Invoca  como  causal  “la  primera  del  artículo  220 de nuestro  estatuto   de   enjuiciamiento  criminal  inc.  2º”  por  violación  de  los  artículos  29  de  la  Constitución  Política  y  445  del  C.  de.   P.  P.   

          Sostiene  que  la  duda  surge  de  la  indagatoria  de NEFER SUAREZ  REDONDO,  quien  preguntado  por  las  personas que causaron la muerte de DAMASO  CAHUANA  MONTENEGRO  dice  que  fueron  ABIGAIL  MEJIA  y  ROGER SUAREZ; pero al  ratificársele  bajo  juramento,  en un acto incorrecto, ilegal y arbitrario, el  fiscal  instructor  responde  por  él y escribe en la respuesta “se ratificó  que  ABIGAIL  MEJIA  y  ROGER  SUAREZ ellos fueron los que le quitaron la vida a  DAMASO  CAHUANA”,  palabras  que  no fueron dichas por NEFER como se demuestra  con  la constancia final sobre la hora en que culminó la diligencia, 6:45 p.m.,  en  tanto  que  la  muerte  de  CAHUANA  se  produjo  después  de  las  7 de la  noche.   

          Tal  es  la  duda,  agrega,  que  el  propio  Tribunal  reconoce las  “dificultades  en  el  aspecto cognositivo-sustancial verbigracia ‘pues  a  pesar  del  inconveniente que  enfrenta  la  Sala’ (folio  14  de  la  sent.  de  segundo  grado  –cita que en realidad corresponde al folio 13-)”.   

Además,  estima  desacertado que el ad quem  deduzca  que  los procesados sean los autores del homicidio porque NEFER suponga  que  lo  son, por haber alcanzado a la víctima. Y aumenta la duda insalvable el  análisis  sesgado  de  esta  indagatoria,  pues  no  relaciona  el  Tribunal la  respuesta  anterior  con  la siguiente, que señala que MEJIA tenía un cuchillo  pero no le vio nada a su hermano ROGER.   

          Concluye  que  existe  violación indirecta de la ley sustancial por  errónea valoración de la prueba, debido a un error de hecho.   

          Segundo cargo.   

          El  demandante  aduce  la  causal  primera  del  artículo  220  del  estatuto  procesal “por falta de aplicación de la diminuente del artículo 60  del C. P.”, lo que significa violación directa de este precepto.   

          Manifiesta  que  está  probada  la  provocación  grave  e  injusta  ocasionada  por  la víctima, suficiente para alterar el ánimo de su defendido,  quien  actuó  con  ira  al  ver a su hermano herido y sentir él mismo el dolor  producido  por  los  golpes que recibió. Cita providencia de la Sala fechada el  10  de  abril  de 1997 sobre el estado de ira, y aunque concluye que se dejó de  aplicar  el  artículo 60 del Código Penal porque se ignoró el grave e injusto  comportamiento  de  Dámaso  Cahuana y de su hermano Andrés, a renglón seguido  añade  que  la  norma  no se violó por inaplicación pero que la omisión debe  repararse y enmendarse el yerro.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA               

          La  demanda  analizada  por la Corte es rechazada por las siguientes  razones:   

          Respecto del primer cargo.   

          1.  El  artículo  225  del  C.  de.  P.  P.  señala los requisitos  formales  que  debe  contener  toda  demanda  de  casación  para que proceda su  admisión,  uno  de los cuales, el previsto en el numeral 3º, hace referencia a  “la  enunciación  de la causal y la formulación del cargo indicando en forma  clara  y  precisa  sus  fundamentos  y  las  normas  que  el  demandante  estime  infringidas”.   

          No lo hizo el demandante.   

          2.  Si  la  causal escogida es la consagrada en la segunda parte del  numeral  1º  del  artículo 220 del C. de P. P., es decir, violación indirecta  de  la ley sustancial por cualquiera de las formas de error de hecho – dentro de  ellas  la  equivocada  valoración de la prueba-, como lo propone el demandante,  no  sólo  se  debe  demostrar  la  presencia  de  un  yerro  protuberante sino,  también,  entre  otras  cosas,   su  trascendencia  en  el  fallo  con tal  intensidad,  que  si  no  se  hubiera  presentado  el   equívoco,  la  decisión hubiese sido diferente.   

          Ni    lo    uno    ni    lo    otro    fue    comprobado    por   el  casacionista.   

          3.  En  la  misma hipótesis de transgresión, repítese, violación  indirecta  de la ley sustancial por error de hecho, es menester que el censor se  ubique  correcta  y  plenamente y  verifique a la Corte que la sentencia ha  infringido  la  normatividad sustancial por falso juicio de existencia,  en  cuanto  la  prueba  ha  sido  ignorada  ( falta de apreciación de la prueba ) o  supuesta  (  falsa  apreciación  de la misma ); o por falso juicio de identidad  porque  el  Juez ha desdibujado la dimensión objetiva de la prueba; o por falso  raciocinio,  debido  a  que  en  el  fallo se hacen afirmaciones equivocadas por  indebida  apreciación  de  los  elementos  componentes  de la sana crítica, es  decir, de la lógica, la ciencia o la experiencia.   

          El  censor  no  se  colocó  con nitidez y exactitud frente a una de  tales  eventualidades.  Dijo,  sí,  que  en  su  humilde opinión se trataba de  violación  indirecta  de  la ley sustancial “…por  una  errónea  valoración  de la prueba…”, pero se  abstuvo  de  enseñar por qué se refería a ello, así como de expresar cuál o  cuáles  principios  lógicos,  leyes  científicas  o  reglas de la experiencia  habían  sido mal interpretadas por el Juzgador. Por supuesto, al no haber hecho  lo   anterior,  tampoco  podía  arribar  a  la  consecuencia  elemental  de  la  demostración  del yerro,  es decir, a comprobar cuál o cuáles principios  lógicos,  leyes  científicas  o  reglas de la experiencia han debido ser   las utilizadas.   

          4.  La  lógica  de  la  casación también impone al proponente que  acude  a  la  violación  indirecta  de  la ley sustancial que demuestre de qué  manera  esa  afectación  “medio”  -el  yerro  sobre la prueba- determina la  vulneración  “fin”,  vale  decir,  la transgresión del derecho sustantivo,  porque  conduce a que éste  no se aplique, se aplique de manera indebida o  se  interprete  erróneamente.  Mejor dicho: el demandante debe constatar que el  error  sobre  la  prueba  lleva  al  error  sobre la normatividad sustancial, en  cualquiera   de   sus   modalidades:   falta  de  aplicación,  uso  indebido  o  interpretación equívoca.   

          Tampoco lo hizo.   

          5.  El  censor anunció en su imputación a la sentencia que habían  sido  violados  los  artículos 29 de la Constitución Nacional y 445 del C. de.  P.  P.  Pero  simplemente anunció porque no comprobó la violación ni el cómo  de  la  misma ni estableció la perfecta relación causal, de medio a fin, entre  la   ruptura   de   las   reglas  sobre  pruebas  y  la  infracción  de  normas  sustanciales.   

          Parece que como que quisiera perseguir la  duda. Sin embargo, mírese:   

          a)  Si  respecto  de  tal materia una demanda apunta a la violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  error  de  hecho,  el  actor  tiene que  evidenciar  que  la  sentencia ha ignorado la presencia en el expediente de duda  razonable  y  manifiesta,  partiendo  del material probatorio existente y que, a  pesar  de  ello, el juez,  en vez de reconocerla, condena con perjuicio del  procesado.   

          b)  Ahora  bien,  si  en la sentencia se expresa formalmente que hay  duda,  y  no  obstante se condena, impera el planteamiento de violación directa  de  la  ley  sustancial por falta de aplicación del artículo 445 del C. de. P.  P.   

          c)  E incluso hasta se podría pensar en otra hipótesis de trabajo:  asir  la  imputación  de  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,   del   error  de  derecho,   con  base  en que la sentencia reconoce la  existencia  de  la  duda  razonable  originada  en  el material probatorio y sin  embargo  el  juez deja de asignarle valor al fenómeno, es decir, se abstiene de  decir    que    concurre    en   el   proceso   la   certeza   sobre   la   duda  favorable.   

          El  actor  no  se ocupó ni demostró ninguna de las tres hipótesis  señaladas.  Se  limitó  a  requerir  un  fallo que reconociera el principio in  dubio  pro reo, sin más. Igual sucedió con el artículo 29 de la Constitución  Política. Lo mencionó y no desarrolló nada.   

          Pero,  además,  sus  propias  palabras  delatan la fragilidad de la  demanda:  primero  criticó   la  arbitrariedad  del  fiscal  por dejar una  constancia  falsa  en  el  sentido  de  que NEFER se ratificaba en su acusación  contra  ABIGAIL  y  ROGER de ser los autores del homicidio, y, después,  a  renglón  seguido,   le reprochó al Tribunal que hubiese aceptado el hecho  de  la  autoría  simplemente  porque  NEFER  lo  supuso.  Y no podría insinuar  siquiera   como   justificación  que  se  trata  de  distintos  apartes  de  la  indagatoria,  porque  ella constituye una unidad que debe ser valorada de manera  integral  no  sólo  respecto  de  sí  misma  sino también con relación a las  demás pruebas recaudadas en el proceso.   

          Ocurre  que  el  demandante, en lugar de indicar con precisión cada  uno  de  los  errores  en  que  a  su juicio incurrió el Tribunal y explicar su  incidencia  en  el  fallo condenatorio, simplemente expresa su inconformidad con  la  valoración  consignada  en  la  sentencia y presenta la suya propia, con el  propósito  de  edificar  en  una  visión parcelada de la realidad procesal, su  tesis del in dubio pro reo.   

          Esta  imputación  a  la  sentencia,  entonces,  carece  de  la gran  mayoría  de  las  exigencias  técnico  –  formales  que  deben acompañar a la  demanda de casación.   

          En cuanto al segundo cargo.   

          1.  Lo  esboza  con  radical ausencia de transparencia y rigor, vale  decir,  con  nítida  violación del numeral 3o. del artículo 225 del C. de. P.  P.  En efecto: al comienzo afirma que invoca como causal de casación la primera  del  artículo  220  del  C.  de.  P.  P.,  “…por falta de aplicación de la  diminuente  del artículo 60 del C. P. “; a mitad de camino, expresa que “Es  claro  que  de  la lectura del Fallo de Primero y Segundo grado se desprende que  los  Sentenciadores inaplicaron el artículo 60 del C. P…”; y al final dice:  “Si  bien  es  cierto  que la norma ( artículo 60 C. P. ), no ha sido violada  por  inaplicación”.  El  enunciado  de la causal y la formulación del cargo,  así, no han sido indicadas “… en forma clara y precisa”.   

         

          2.   Pero,   aún  si  la  presencia  de  un  lapsus  explicara  tal  incoherencia,  la  demanda también habría de ser rechazada porque, invocada la  violación  directa  y,  por  lo  tanto,  aceptados  los hechos y la valoración  probatoria  contenida  en el fallo, debía el casacionista demostrar que ésta y  aquellos,   en   la   forma   como   fueron   asumidos   por   el  sentenciador,  indefectiblemente   debían   conducir   a  la  aplicación  de  la  norma  cuyo  desconocimiento se reprocha. Y no lo hizo.   

          3.  Cuando  un  casacionista trabaja con fundamento en la violación  directa  de la ley sustancial, debe respetar los hechos y la prueba tal como los  ha  asumido  el  juzgador,  es  decir,  debe  desarrollar su labor sin someter a  discusión  el  análisis  hecho  por  los jueces. El autor de la demanda que se  estudia  superó los límites estrictos de la causal y dejó, entonces, de hacer  una propuesta exclusivamente de derecho. Estas son sus palabras:   

          “Está  probado  en  el  paginario  que  la  riña  fue provocada  injustamente  por  el  interfecto  y está probado, además, que no sólo fueron  palabras   u   ofensas   o  gestos  irritables,  sino  lesiones  a  NEFER  y  al  condenado”.   

          “Este  hecho  constituye una provocación grave, es decir, con la  suficiente  entidad  para  producir  una  alteración  de  animo  producto de un  comportamiento  ajeno.  La  ira suscitada al ver a su fraterno herido y el dolor  producido  a  mi  cliente  con  los  golpes  lo  llevaron  a  la  comisión  del  acaecimiento  contrario  a  derecho  lamentado  pero  sin  lugar a equivocación  actuó  dentro  de ese marco señalado por esa Honorable Corte en reciente fallo  de abril 10 de 1997…”.   

          “Es  claro que de la lectura del Fallo de Primero y Segundo grado  se  desprende  que  los  sentenciadores  inaplicaron  el  artículo  60 de C. P.  porque    ignoraron          la              existencia          del             grave            e              injusto           comportamiento        del             obitado  y  su hermano ANDRES CAHUANA, y  que  a  fin  de  cuentas  fue  los  que  lo  llevó  ( a ROGER ) a obrar bajo la  circunstancia apremiante de la Ira e intenso dolor”.   

          Estos  tres  numerales  son  suficientes para indicar que el segundo  cargo  hecho  en  la  demanda,  frente  a  la  ley, no cumple con los requisitos  pedidos por ésta.   

Consecuencia de las muchas observaciones que  merece  el escrito presentado por el defensor, es que tenga que ser rechazado y,  por  consiguiente,  declarado desierto el recurso interpuesto, de acuerdo con el  mandato del artículo 226 del C. de. P. P.   

                En mérito de lo expuesto,  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

          RESUELVE   

           Rechazar  in  límine  la  demanda  de  casación presentada por el defensor de ROGER DE JESUS  SUAREZ  REDONDO. En consecuencia, declarar desierto el recurso extraordinario de  casación interpuesto.   

                Contra esta providencia no  procede recurso alguno.   

          Cópiese     y  cúmplase   

EDGAR    LOMBANA  TRUJILLO   

No hay firma  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            JORGE E.  CORDOBA     POVEDA                               

CARLOS   A.   GALVEZ   ARGOTE                                                                                             JORGE A. GOMEZ GALLEGO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUES                                                                                    CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                       

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON                                NILSON      PINILLA  PINILLA                                                          

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

     

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