14903(13-06-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 14903  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. Carlos E. Mejía Escobar  

Aprobado  Acta No. 62  

Bogotá  D.C.,   trece   (13)   de    junio    de   dos   mil   dos   (2002).   

V   I   S   T   O   S    

Resuelve la Sala lo que en derecho corresponda  respecto  de  los  requisitos formales de la demanda de casación presentada por  el defensor del procesado LUIS HONORIO MEJIA MARULANDA.   

H  E  C  H O S    

La  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Medellín (Antioquia), los reconstruyó así:   

“Hasta un mes y medio antes a la ocurrencia  de   los  hechos  materia  de  juzgamiento,  veintitrés  de  noviembre  de  mil  novecientos  noventa y cinco (23-XI-95), LUIS HONORIO MEJIA MARULANDA y la joven  Luz  Mery  Ospina  Suaza  venían sosteniendo un informal concubinato en el cual  fue  procreada  una  niña.  Para la fecha en mención ya las relaciones, a  decir de ambos, se habían terminado.   

“Ese  día, a eso de las nueve de la noche,  Fabián  de  Jesús  Salavarrieta Cadavid, joven trabajador de la firma Postobon  que  por  su  oficio  –  repartidor  –   trabó amistad con Luz Mery Ospina  Suaza,  estaba  de visita, previa llamada telefónica, en el domicilio de ésta,  sito  en  la  calle  45AB  No.  11C  –  2,  barrio  Caunces  de  Oriente de esta  ciudad.   Se hallaba conversando en la sala cuando hizo su aparición MEJIA  MARULANDA,  el ex – amante de la dama, con otros dos sujetos apodados “Nene”  y  “Gallo”.   Ante  tal  actitud aquéllos se dirigieron inicialmente a  las  escalas  que  conducían  al  segundo  piso  del inmueble, pero hasta allí  fueron  seguidos  por  los  inoportunos  visitantes.   Estaban en ese sitio  cuando  de  improviso,  y  por  orden  de  LUIS  HONORIO,  el  individuo apodado  “Nene”  accionó,  a  corta distancia, varias veces, un arma de fuego contra  el  inerme  Salavarrieta  Cadavid.   Todo  indica  que  de  inmediato MEJIA  MARULANDA  tomó  el  arma  que  portaba “Gallo” y con ella “Remató” al  infortunado  visitante.   “LUIS  HONORIO,  dice  la  testigo  principal y  única,  recogió el arma del que no le sé el nombre y luego sentí que sonaron  más  disparos”.   Seis  impactos  en  total,  la  mayoría en la cabeza,  recibió la víctima.   

“No  contentos  con  lo anterior, y ante la  huida  apresurada  de la mujer, los agresores se dieron a destruir los bienes de  la  vivienda,  causando  graves  daños.  Luego se dirigieron al exterior e  incineraron  la motocicleta, marca Yamaha, DT 175, color gris, de placas CJE 09,  de propiedad de Salavarrieta Cadavid”.   

A  N  T  E  C  E  D  E  N  T  E S   

1.-            El  23 de noviembre de 1995 la Fiscalía  171  Delegada  de  la  Unidad  de  Reacción  Inmediata  de  Medellín  realizó  diligencia  de levantamiento de cadáver en la dirección anotada en los hechos,  del  occiso  Fabián  de  Jesús Salavarrieta Cadavid. En la misma diligencia se  recibió  testimonio  a  Luz  Mery  Ospina  Suaza, quien señaló a LUIS HONORIO  MEJIA  MARULANDA  y  a  alias  Nene  como  los responsables del homicidio,   Inmediatamente  se  practicaron diligencias de allanamiento en los domicilios de  los  imputados,  que  quedan  en  vecindad  del  lugar  de  los hechos, pero con  resultados negativos.   

2.-            El  2  de  febrero  de  1996  se ordenó  apertura  de  instrucción  y  la vinculación de LUIS HONORIO MEJIA MARULANDA y  Jhon  Arley  Acevedo  Gallego.  De  aquel  se recibió indagatoria y se definió  situación  jurídica el 21 de febrero de 1996 mediante imposición de medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva.   El  13 de junio de 1997 (folio  176)  se  calificó el mérito del sumario con resolución de acusación, la que  apelada  por  el defensor del acusado fue confirmada por una Fiscal de la Unidad  Delegada   ante  los  Tribunales  Superiores  de  los  Distritos  Judiciales  de  Medellín  y  Antioquia  mediante  la  suya  del  1  de  agosto  de  1997 (folio  200).   

3.-            El  Juzgado  3°  Penal  del Circuito de  Medellín  tramitó  la  fase de juzgamiento que culminó con la sentencia del 5  de  febrero de 1998 por medio de la cual condenó a LUIS HONORIO MEJIA MARULANDA  a  la  pena  principal  de  43  años  de prisión como autor responsable de los  delitos  de  homicidio  agravado,  daño en bien ajeno y porte ilegal de arma de  fuego de defensa personal.   

4.-             Por  apelación  que  interpusiera  el  defensor  del  procesado  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del Distrito  Judicial  de  Medellín conoció del fallo de primera instancia para confirmarlo  mediante el suyo del 6 de mayo de 1998.   

5.-            Contra el fallo del Tribunal se interpuso  recurso  extraordinario  de  casación por parte del defensor del procesado, que  se sustentó con la demanda que a continuación se sintetiza.   

L  A     D  E  M  A  N  D  A   

Se  presenta  con fundamento en el inciso 2°  del  artículo 220 del Código de Procedimiento Penal.  Enuncia la causal y  formula  el  cargo como “violación indirecta de la ley sustancial en error de  hecho por falso juicio de identidad”.   

Afirma  que  las  normas  violadas  son  los  artículos  254 y 294 del Código de Procedimiento Penal que señalaban la forma  como  debían  ser  apreciadas  las  pruebas  y  definía  los criterios para la  apreciación del testimonio, respectivamente.   

El desarrollo del cargo lo hace con fundamento  en  citas de tratadistas extranjeros. Desde esas opiniones analiza el testimonio  de  la  señora  Luz  Mery  Ospina  Suaza,  para concluir que “se sobrevaloró  tangencialmente  lo  vertido  en  la primera jurada desestimando lo dicho por la  misma  testigo  en eventos posteriores cuando no le asistían las circunstancias  eminentemente  psicológicas  como  el  temor,  el  odio,  la venganza y el amor  cuales  eran  las determinantes subjetivas que alienaron la declaración inicial  que  fundamenta  el  ad  quem  como  determinante  en  la reconstrucción de los  hechos,  es  pues  esta testiga única suceptible (sic) de una tacha probatoria,  para  lo  cual  el  fallador  desconociendo  precisas normas sobre la materia no  apreció   en   su   conjunto,   conforme   a   los   criterios   de   la   sana  crítica”.   

Cita  varios apartes de la declaración de la  testigo  y  de sus posteriores ampliaciones, para destacar contradicciones de su  relato  respecto  de  hechos  como  la  forma  de  ingreso de LUIS HONORIO MEJIA  MARULANDA  a  la vivienda de su ex compañera Luz Mery Ospina Suaza; la forma en  que  se encontraron los agresores con la víctima en esa misma residencia; sobre  la  forma como se inició la agresión; sobre cuál fue la actitud del procesado  LUIS  HONORIO;  y sobre “cuál fue el espacio temporal que transcurrió con la  presencia    de    los    tres    sujetos   que   ingresaron   a   la   vivienda  (…)”.   

El  censor  encuentra  contradicciones  que  califica  de  “evidentes”  y  concluye,  con  fundamento  en un aparte de la  ampliación  de  la  declaración  de  la testigo Luz Mery Ospina Suaza que ella  estaba  alienada por circunstancias de interés, pasión, dolor, odio o amor que  “constituyen  en  síntesis  la  tergiversación  retrospectiva de lo visto, o  escuchado  en  veces  en  desfavor  de  la  persona  que  en  su  momento quiere  comprometer”.   

De acuerdo a ello, al demandante le parece que  fundamentar  la  sentencia  en el testimonio de Luz Mery Ospina Suaza, sin tener  en  cuenta  la  capacidad psíquica que le asistía a la testigo, es contrario a  los  presupuestos  normativos,  pues  se  trata  de  un testimonio que carece de  credibilidad.     Esa    testigo,   dice   el   defensor,    por   sus  condiciones   mentales  de  ofuscación debe considerarse como una alienada  cuyo  dicho  no  puede  tenerse  en  cuenta.   Por  ello  solicita  que  se  “declare  que  la  sentencia  es  violatoria  por  vía  indirecta  de  la ley  sustancial  en  error  de hecho por falso juicio de identidad y por consiguiente  se modifique la condena”.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

1.-            La  demanda  debe  ser  rechazada por no  reunir  los requisitos del artículo 212 del Código de Procedimiento Penal (225  del  Código  derogado),  específicamente el ordinal 3° de tal norma  que  le  impone a quien recurre en casación la obligación de indicar en forma clara  y   precisa   los   fundamentos   del   ataque   y   las   normas   que   estime  infringidas.   

2.-            El  censor eligió la causal primera  cuerpo  segundo  para  dentro  de  ella  señalar  que  se  habría incurrido en  violación   indirecta  de  los   artículos  254  y  294  del  Código  de  Procedimiento  Penal  derogado  (238 y 277 respectivamente, del vigente), aunque  sin  señalar  exactamente  el concepto de la violación, ni por qué estima que  tales  disposiciones  son normas sustanciales.  Esto último, por cuanto la  Corte  ya  ha  señalado  en  otras  ocasiones  que  ese  tipo  de normas no son  sustanciales,  sino  mandatos  instrumentales que desarrollan el postulado de la  sana  crítica   y, por tanto, de ninguna manera disposiciones de carácter  material o sustancial.   

3.-            Elegida la causal primera cuerpo segundo  –  violación  indirecta  – el censor formuló dentro de ella un único cargo de  error  de  hecho  por falso juicio de identidad.  El yerro habría ocurrido  respecto  del  testimonio de la señora Luz Mery Ospina Suaza.  Sin embargo  y  a  pesar de la claridad en la enunciación de la causal y la formulación del  cargo,  tal  como  lo  exige  la  ley (artículo 212, ordinal 3° del Código de  Procedimiento  Penal),  el  censor  no cumple con los restantes requisitos. Esto  es, no indica de forma clara y precisa los fundamentos del ataque.   

4.-            La Corte ha señalado de manera reiterada  la  relativa  sencillez  de  la  sustentación  de  un  cargo de falso juicio de  identidad.   La  claridad  y  precisión  de los fundamentos del ataque que  exige  la  norma  procedimental, consiste en ser capaz de demostrar que el medio  probatorio  dice  una cosa y que el Juez le hizo decir una diferente.  Pero  para  llegar  a  esa  demostración, el cargo  exige que el censor tenga un  conocimiento  concreto  de  lo que significa un falso juicio de identidad.   Ese  tipo  de  error,  como  ha  insistido la Corte, es de naturaleza objetiva y  ocurre  en  la  etapa  de la aprehensión material que el Juez hace de la prueba  como  objeto  de conocimiento.  Esa es su esencia la de una tergiversación  de  su  identidad,  entendida  ésta como la característica propia de la prueba  que  la  hace ser lo que es y no otra cosa. Por contraste lo que el Juez hace al  incurrir  en el error es desidentificar el medio probatorio.  El testimonio  como  medio  probatorio  es  lo que el testigo dice.  Su ser es la versión  que  contiene,  en  la  concreta especificidad en que se relató.  Si en la  lectura  de  esa  versión se varía esa versión, se falsea su identidad.   En  tal  evento,  el relato aprehendido por el Juez es otro, uno  que no se  identifica  con  el  que  existe  en  el  expediente.  Por eso, la Corte ha  reiterado   que  la  demostración  se  obtiene  mediante  un  simple  ejercicio  comparativo  entre  lo  que  el  medio  probatorio dice y lo que el Juez la hizo  decir.   

5.-            Todo  ello es justamente lo que pasa por  alto  el defensor de LUIS HONORIO MEJIA MARULANDA.  Aunque formula un cargo  de  falso  juicio  de  identidad,  la  sustentación  que  hace  no  es  la  que  corresponde  a  ese  tipo de cargo.  Los fundamentos de la censura no ponen  de  presente  un  problema  de  apreciación  material  de  la  prueba, sino una  discusión   sobre   el  mérito  probatorio  que  el  Juez  le  asignó  a  esa  prueba.   Esto  es, que no plantea un problema objetivo, como corresponde a  la  naturaleza  del error predicado, sino uno de tipo subjetivo, como quiera que  tiene   origen  en  el  sujeto  (Juez)  de  la  proposición  valorativa  de  la  prueba.   

6.-            Pero  si se pasara por alto el requisito  formal  de  la “formulación del cargo” (ordinal 3° del artículo 212) y se  entendiera  que  el  censor  se refiere simple y llanamente a un error de hecho,  aún  así  la  demanda  también  debe  ser inadmitida. Tal conclusión resulta  clara  cuando  se advierte que el tipo de critica probatoria que hace el censor,  es  compatible  con  un  alegato  de  instancia,  pero  inadmisible  en  sede de  casación.  La presunción de legalidad y acierto de sentencias que han superado  el  control  de  las instancias, impone que el análisis probatorio en casación  no  sea  la  simple expresión de las opiniones estimativas del demandante, sino  el  señalamiento  claro  y  preciso  de  un  error  y de su trascendencia en la  producción del fallo.   

Nada  de  ello hace el censor. Del testimonio  transcribe  algunos  apartes y de ellos extrae sus conclusiones, pero no señala  por  qué  debe  preferirse  ese  análisis  en  desmedro  del  contenido  en el  fallo.   No señala ninguna infracción a las reglas de la sana crítica, o  problema  alguno  de  legalidad  o de tergiversación material de alguna prueba.  No,  simplemente  se  trata  de  una  disparidad  de  criterios  entre él y los  Juzgadores,   conflicto  que  está  resuelto  de  antemano  por  virtud  de  la  presunción de legalidad y acierto de la decisión que se ataca..   

A  juicio  del  censor  el  testimonio  de la  señora  Luz  Mery  Ospina Suaza no puede ser tenido como creíble por razón de  los  sentimientos  de odio que ella albergaba en contra del procesado.  Ese  supuesto  odio,  dice  que  surge  de la iniciación por parte de ella de nuevas  relaciones  sentimentales  que  determinaban  la  exclusión  de  la  que había  mantenido  con  el  acusado  y  con  quien tenía una hija en común.  Esas  afirmaciones  son  claramente  ejemplificables  de un alegato de instancia, pero  inaceptables   para  sustentar  una  demanda  de  casación.  No  hay  allí  el  señalamiento  concreto  de un error.  Se trata de un discurso que pretende  convencer  a  la  Corte de la conveniencia de preferir la estimación probatoria  que  el  censor  hace  de  un  testimonio  en  desmedro  de  la que hicieron los  Juzgadores.   Tal  posición  es inaceptable.  El recurso de casación  es  estrictamente  asertivo.   Se trata de demostrar no de convencer.   El  error  debe  existir  y ser trascendente. Esas situaciones deben demostrarse  bajo  condiciones  de suficiencia y necesidad.  Como ello no ocurrió en la  demanda   que   suscribe  el  defensor  de  LUIS  HONORIO  MEJIA  MARULANDA,  se  inadmitirá.   

En mérito de lo expuesto, La Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

PRIMERO:            INADMITIR la demanda de casación  presentada    por    el    defensor    del    procesado   LUIS   HONORIO   MEJIA  MARULANDA.   

SEGUNDO:            Declarar  desierto el recurso de  casación   concedido   por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Medellín.   

TERCERO:            Contra  la presente decisión no  procede recurso alguno. Devuélvase al Tribunal de origen.   

CUMPLASE             

ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                            JORGE E.  CORDOBA POVEDA   

HERMAN            GALAN  CASTELLANOS                          CARLOS A. GALVEZ ARGOTE   

JORGE         A.         GOMEZ  GALLEGO                                 EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS         E.        MEJIA  ESCOBAR                                     NILSON PINILLA PINILLA   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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