13706(27-09-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 13706  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.  EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta  No.  116  

          Bogotá,  D.C.,  veintisiete  (27)  de  septiembre  de  dos mil dos  (2002).   

         Decide  la Corte sobre la cesación del  procedimiento,  por  prescripción de la acción penal, en la actuación seguida  contra  los  sindicados MANUEL HERNÁN NAVARRO NAVARRO  y  JOSÉ  FERNANDO MONTOYA  GRAJALES  como  coautores  de  delito de peculado por  apropiación  en  concurso  homogéneo, situación consolidada como consecuencia  de  la  aplicación  retroactiva favorable de las disposiciones correspondientes  del nuevo Código Penal.   

ANTECEDENTES   

         1.  Los hechos que dieron origen a  la  investigación  fueron  relatados por el Tribunal Superior de Pereira en los  siguientes términos:   

“El  señor  HERNAN  NAVARRO  NAVARRO  fue  elegido  Alcalde  Popular  del  municipio  de  Santuario  (Risaralda), cargo que  desempeñó  durante  todo  el período. Su secretario de Gobierno era el señor  JOSE  FERNANDO  MONTOYA  GRAJALES,  a  quien  habían sido asignadas actividades  propias y las funciones de control interno de la Alcaldía.   

“El  señor HUBER ANTONIO MEJIA GIL, puso  en  conocimiento  de  la  Jurisdicción un hecho que a más de insólito podría  ser  catalogado  como  grotesco:  Laboraba  al  servicio  del  Alcalde, quien le  cancelaba  la  cantidad de veinticinco mil pesos semanales. Para el cumplimiento  de  determinadas obras, debía contratar otros trabajadores a quienes él debía  pagarles,  igualmente, el salario mínimo. Terminada la obra, firmaba una cuenta  de  cobro  por  una  cantidad significativamente mayor a sus sueldos y el de sus  compañeros  de  labores;  cobraba  el  cheque  que  era girado a su nombre y le  hacía  entrega  del  excedente  al  señor  Alcalde,  acción que ejecutaba por  intermedio  del señor Secretario de Gobierno quien era el encargado del control  interno de esa dependencia.   

“La  Fiscalía,  debe  reconocerse,  fue  acuciosa:  logró  allegar  al  expediente las órdenes de trabajo, las de pago,  los  cheques  y  toda la documentación tendiente a corroborar las aseveraciones  hechas  por  el  señor  Mejía Gil, coligiéndose de ella que las apropiaciones  superaron los ocho millones de pesos (8.000.000.oo).”   

          2.    Con   fundamento   en  las  diligencias  previas  llevadas a cabo, la Fiscalía 9ª Delegada ante los Jueces  Penales  del  Circuito  de  Pereira inició la investigación, de manera que una  vez  clausurada  la  misma,  en  providencia  de  enero  16  de  1996  profirió  resolución    acusatoria    en    contra   de   los   sindicados   JOSÉ   FERNANDO   MONTOYA   GRAJALES  y  MANUEL    HERNÁN    NAVARRO    NAVARRO  como  coautores  del  delito  de  peculado  por  apropiación  en  concurso  homogéneo.   Esta  decisión fue confirmada el 29 de febrero del  mismo  año  por la Fiscalía 4ª Delegada ante el Tribunal Superior, al desatar  el recurso de apelación contra ella interpuesto.   

          3.   El  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Santuario  asumió  la  etapa de la causa y celebrada la audiencia  pública,  con  fecha  noviembre  25  de  1996  dictó  la  sentencia de primera  instancia  en  la  que  condenó  a  los  mencionados  procesados  a  las  penas  principales  de cincuenta y seis (56) meses de prisión y multa de cuatrocientos  mil  pesos  ($400.000),  como autores del delito de peculado por apropiación en  concurso material y homogéneo.   

         En  virtud de la apelación interpuesta  por  los  acusados  y  sus defensores el Tribunal Superior de Pereira revisó el  pronunciamiento  del  a  quo,  y en fallo de mayo 22 de 1997 lo confirmó con la  modificación  en  el  sentido condenar a los procesados, en forma solidaria, al  pago  de  los  perjuicios  causados con la infracción que tasó en la suma de $  8.002.464.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

La Sala advierte que como consecuencia de la  obligada  aplicación  por favorabilidad de la Ley 190 de 1995, intermedia en la  represión  del  peculado  por  apropiación,  entre la vigente al momento de la  comisión  del  hecho  punible  y  la  que  rige  a  la  fecha, así como de las  modificaciones  introducidas  en  el  actual  estatuto punitivo a la manera como  debe  ser  computado  el  término  de  prescripción tratándose de los delitos  cometidos  por  servidor  público  en ejercicio de sus funciones, de su cargo o  con  ocasión de ellos, que también reclama vigencia retroactiva por virtud del  citado  principio,  se ha producido este fenómeno extintivo de la acción penal  en  relación  con  los  hechos  punibles  por razón del cual se procede en las  presentes diligencias, conforme pasa a examinarse seguidamente.   

1.   El   peculado  por  apropiación  de  conformidad  con  los  preceptos  vigentes  para  la  época en que fue cometido  -artículos  133 del Código Penal, modificado por la  Ley   43   de  1982-,  en  cuantía  superior  a  los  quinientos  mil  pesos,  tenía  señalada  la  pena privativa de la libertad de  cuatro  (4)  a quince (15) años de prisión; sin embargo, no puede desconocerse  que  la  Ley  190  de 1995, que modificó las normas referidas y rigió hasta la  entrada  en  vigencia  del  actual  Código Penal, estableció una circunstancia  atenuante  cuando  el  valor  de  lo  apropiado  no  superara los cincuenta (50)  salarios  mínimos  legales  mensuales, evento en el que la pena establecida, de  seis  (6)  a  quince (15) años de prisión, debía ser morigerada de la mitad a  las tres cuartas partes.   

En  este  orden  de  ideas,  atendido de un  extremo   el   monto   de  cada  una  de  las  17  defraudaciones  patrimoniales  investigadas,  que  determinaron  la  acusación  erigida  por  igual número de  ilícitos  en  concurso material y homogéneo (f. 416,  cd.  1),  y  del  otro,  el valor del salario mínimo  legal  mensual  para  la  época de los sucesos, fijado en $98.700, tendría que  predicarse  tal atenuante para las conductas punibles imputadas a los sindicados  NAVARRO    NAVARRO    y  MONTOYA  GRAJALES, pues la  cuantía  de  ninguno  de  esos delitos  superó la suma de $4.935.000, que  corresponde  a  los cincuenta (50) salarios mínimos legales mensuales.  En  este  orden  de  ideas,  los  límites  de  la pena respecto de cada una de esas  conductas  punibles  objeto del juzgamiento oscilarían en concreto de dieciocho  (18) a noventa (90) meses de prisión.   

2.  Partiendo  de  tales  extremos  y  con  sujeción  a la interpretación de las normas referidas a la prescripción en el  anterior  estatuto  punitivo,  propugnada  con criterio de mayoría en esta Sala  tratándose   de   la   predicable  frente  a  los  delitos  de  responsabilidad  perpetrados  por  los  servidores públicos, tendría que colegirse que el lapso  para  la  configuración de dicho fenómeno extintivo de la acción penal, en la  etapa  del  juicio, se consideró que no podía ser inferior al mínimo de cinco  años  señalado  en  el artículo 80 incrementado a su vez en una tercera parte  al  tenor  del  artículo 82 ibídem, esto es, en definitiva, a seis (6) años y  ocho       (8)      meses      de      prisión1.   

            Lo     anterior     significa,   que   aplicadas  las  disposiciones  contenidas  en  la  normatividad  vigente  al  momento  de  la  consumación del delito (Decreto  100  de 1980), la acción penal  derivada  de  las  conductas  punibles  a  las  cuales se contraen las presentes  diligencias,  ponderado además el estado del proceso, prescribiría entonces en  el   término  atrás  determinado,  que  no  habría  transcurrido  desde  la  ejecutoria  de la resolución de acusación a la fecha,  pues  tal  eventualidad  acaecería  con  apego al ordenamiento en cita el 30 de  octubre de 2002.   

3.   No  obstante,  tal  panorama  se  modifica  sustancialmente  de cara al actual Código Penal, en cuanto prevé una  forma   distinta   de   contabilizar  el  lapso  de  prescripción,  reitera  la  Sala.   

En  efecto, al tenor del artículo 83 de la  Ley  599 de 2000, la acción penal prescribe en un tiempo igual al máximo de la  pena  fijada  en  la  ley,  si  fuere  privativa  de la libertad, determinada en  precedente  acápite  para  los  delitos imputados a los sindicados NAVARRO    NAVARRO    y   MONTOYA  GRAJALES  en noventa (90) meses  de  prisión, guarismo aumentado a su vez en un tercio porque la infracción fue  cometida  por servidor público en ejercicio de sus funciones, de su cargo o con  ocasión  de  ellas,  de  donde  se  obtiene  un  total  de  ciento veinte (120)  meses.    

Ahora  bien, como al tenor del artículo 86  ibídem  la  prescripción  de la acción penal se interrumpe con la resolución  acusatoria  o  su equivalente debidamente ejecutoriada, fuerza colegir que desde  dicho  estadio,  empezó  a  correr  nuevamente  el término prescriptivo por un  tiempo  igual  a la mitad de los ciento veinte (120) meses atrás precisados, es  decir,   cinco  (5)  años,  que  se  habrían  agotado  el  30  de  febrero  de  2001.   

          3.   Así  las  cosas,  como  el  artículo  29  de  la Carta  Política  que  encuentra  desarrollo  en  el  artículo  6º  del Código Penal  imponen  al  juzgador  la  aplicación  sin  excepciones  de  la ley permisiva o  favorable,  aun  cuando  sea  posterior,  en  el  caso  de autos el cómputo del  término  de  prescripción debe efectuarse con soporte en las previsiones de la  Ley  599  de  2000,  pues  tal  condición  se predica de ella a no dudarlo como  quedó esclarecido en precedencia.   

         Por   lo   colegido,   ninguna   actuación   diversa  a  la   declaratoria  de  la  prescripción resulta viable en el presente asunto, que la  Corte  procederá  a  declarar ordenando cesar todo procedimiento a favor de los  encausados,  respecto  del  concurso  de  hechos  punibles  investigado en estas  diligencias.   

         En  mérito  de  lo expuesto la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal   

RESUELVE   

               DECLARAR       prescrita  la  acción  penal  en  el  presente proceso adelantado  contra  MANUEL  HERNÁN NAVARRO NAVARRO y   JOSÉ  FERNANDO  MONTOYA  GRAJALES  por  el  delito  de  peculado  por  apropiación  en  concurso  material y homogéneo.  En consecuencia, decretar la cesación de  todo procedimiento por razón de los mismos.   

        Notifíquese   y   devuélvase   al   Tribunal   de  origen.   Cúmplase,   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL           JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS            CARLOS A.  GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO             ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS   E.  MEJÍA  ESCOBAR                               NILSON     PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  En  este  sentido,  entre  otras,  las  providencias de febrero 24 de 1998, M.P. Dr.  Juan  Manuel  Torres  Fresneda,  radicado  No. 11.081; 21 de septiembre de 1999,  M.P.  Dr. Fernando Arboleda Ripoll, radicado 11.361; y abril 3 de 2000, M.P. Dr.  Nilson Pinilla Pinilla, radicado 11.333.     

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