13403(27-09-02)

2002

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 13403  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.  EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

Aprobado Acta  No. 116  

          Bogotá,  D.C.,  veintisiete  (27)  de  septiembre  de  dos mil dos  (2002).   

         Decide  la Corte sobre la cesación del  procedimiento,  por  prescripción de la acción penal, en la actuación seguida  contra  el  sindicado  ÁLVARO GÓMEZ MELO  como  autor  de  delito de peculado por apropiación, consolidada  como  consecuencia  de la aplicación retroactiva favorable de las disposiciones  correspondientes del nuevo Código Penal.   

ANTECEDENTES   

          1.   Dan  cuenta  los  autos  que con cargo al presupuesto del  municipio  de  Tuluá,  correspondiente  a  la  vigencia  fiscal  de  1991,  por  solicitud   del   entonces  Concejal  ÁLVARO  GÓMEZ  MELO,    se  asignó  un  auxilio de $1.500.000 con destino a la Asociación  Corazón  del  Valle, presidida por el mencionado servidor público y dedicada a  la  prestación  de  servicios  comunitarios.   Esta suma de acuerdo con la  versión  juramentada  de  Ana  María  González,  tesorera  de  la entidad, la  empleó  el  acusado  en  su  gran parte para cancelar  deudas personales y  adquirir  prendas  de  vestir,  de  manera  que  de  dicha  partida GÓMEZ  MELO  no pudo justificar entonces  la inversión de $1.442.409.oo.   

          2.   Con  fundamento  en  los  resultados  de  las diligencias  previas,  la  Fiscalía  32  Seccional  de  Tuluá  dispuso  la  apertura  de la  investigación  en  resolución  de  enero 5 de 1995, escuchó en indagatoria al  imputado  y  en  providencia  de  febrero  22 siguiente lo afectó con medida de  aseguramiento   de   detención   preventiva  por  el  delito  de  peculado  por  apropiación,      sustituida      allí     mismo     por     la     detención  domiciliaria.   

          Clausurado   el   sumario,   el  instructor  calificó  su  mérito  probatorio  en  resolución  de  febrero 12 de 1996, por medio de la cual elevó  acusación   en  contra  del  sindicado  GÓMEZ  MELO  como  autor  de  la  conducta  punible imputada en el  pronunciamiento  definitorio  de  la  situación  jurídica.  La apelación  presentada  contra  tal  pronunciamiento  se  declaró  desierta  el  4 de marzo  siguiente,  por  lo tanto, el pliego de cargo alcanzó firmeza el día 15 de los  mismos mes y año.   

          3.   El  Juzgado  6º  Penal  del  Circuito  de  Tuluá  adelantó  la  etapa  del  juicio y celebrada la audiencia  pública,  en  fallo  de noviembre 7 de 1996 le impuso al procesado GÓMEZ   MELO,  en  consonancia  con  la  resolución      enjuiciatoria,   la  pena  principal  de treinta (30) meses de prisión y multa de  cien  mil  pesos ($100.000). Al individualizar la sanción, el a quo prescindió  del  agravante  derivado  en  la  acusación  por razón de la cuantía, pues en  interpretación  analógica  del  artículo  372-1º del anterior Código Penal,  actualizó  la  prevista  a  su  vez  en  el   inciso 2º del artículo 133  ibídem.   

          El   Tribunal  Superior  de  Buga  en  sentencia  adoptada  por  mayoría  el  10  de marzo 1997 confirmó la de primer  grado  dictada  por  el  a  quo,  contra  la  cual  se interpuso la impugnación  extraordinaria.   

          CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

La Sala advierte que como consecuencia de la  obligada  aplicación  por favorabilidad de la Ley 190 de 1995, intermedia en la  represión  del  peculado  por  apropiación,  entre la vigente al momento de la  comisión  del  hecho  punible  y  la  que  rige  a  la  fecha, así como de las  modificaciones  introducidas  en  el  actual  estatuto punitivo a la manera como  debe  ser  computado  el  término  de  prescripción tratándose de los delitos  cometidos  por  servidor  público  en ejercicio de sus funciones, de su cargo o  con  ocasión de ellos, que también reclama vigencia retroactiva por virtud del  citado  principio,  se ha producido este fenómeno extintivo de la acción penal  en  relación  con  el  punible  por razón del cual se procede en las presentes  diligencias, como pasa a examinarse seguidamente.   

1.   El   peculado  por  apropiación  de  conformidad  con  los  preceptos  vigentes  para  la  época en que fue cometido  -artículos  133 del Código Penal, modificado por la  Ley   43   de  1982-,  en  cuantía  superior  a  los  quinientos  mil  pesos,  tenía  señalada  la  pena privativa de la libertad de  cuatro  (4)  a quince (15) años de prisión; sin embargo, no puede desconocerse  que  la  Ley  190  de 1995, que modificó las normas referidas y rigió hasta la  entrada  en  vigencia  del  actual  Código Penal, estableció una circunstancia  atenuante  cuando  el  valor  de  lo  apropiado  no  superara los cincuenta (50)  salarios  mínimos  legales  mensuales, evento en el que la pena establecida, de  seis  (6)  a  quince (15) años de prisión, debía ser morigerada de la mitad a  las tres cuartas partes.   

En  este  orden  de  ideas,  atendido de un  extremo   el   valor   de  la  defraudación  patrimonial  investigada,  cifrada  pericialmente  en  $1.442.409.oo (fs. 243 a  250,  cd.  1),  y  del  otro,  el valor del salario mínimo  legal  mensual  para  la época de los sucesos, fijado en $ 51.720, tendría que  predicarse  tal  atenuante  para  la  conducta  punible  imputada  al  sindicado  GÓMEZ   MELO,  pues  la  cuantía  del  ilícito  no  superó  los  $2.586.000,  correspondientes  a  los  cincuenta  (50)  salarios  mínimos  legales  mensuales.   En este orden de  ideas,  los  extremos  de  la  pena  oscilarían en concreto de dieciocho (18) a  noventa (90) meses de prisión.   

2.  Partiendo  de  tales  extremos  y  con  sujeción  a la interpretación de las normas referidas a la prescripción en el  anterior  estatuto  punitivo,  propugnada  con criterio de mayoría en esta Sala  tratándose   de   la   predicable  frente  a  los  delitos  de  responsabilidad  perpetrados  por  los  servidores públicos, tendría que colegirse que el lapso  para  la  configuración de dicho fenómeno extintivo de la acción penal, en la  etapa  del  juicio, se consideró que no podía ser inferior al mínimo de cinco  años  señalado  en  el artículo 80 incrementado a su vez en una tercera parte  al  tenor  del  artículo 82 ibídem, esto es, en definitiva, a seis (6) años y  ocho       (8)      meses      de      prisión1.   

            Lo     anterior     significa,   que   aplicadas  las  disposiciones  contenidas  en  la  normatividad  vigente  al  momento  de  la  consumación del delito (Decreto  100  de 1980), la acción penal  derivada   de   la  conducta  punible  a  la  cual  se  contraen  las  presentes  diligencias,  ponderado además el estado del proceso, prescribiría entonces en  el   término  atrás  determinado,  que  no  habría  transcurrido  desde  la  ejecutoria  de la resolución de acusación a la fecha,  pues tal eventualidad acaecería el 16 de noviembre de 2002.   

3.   No  obstante,  tal  panorama  se  modifica  sustancialmente  de cara al actual Código Penal, en cuanto prevé una  forma   distinta   de   contabilizar  el  lapso  de  prescripción,  reitera  la  Sala.   

En  efecto, al tenor del artículo 83 de la  Ley  599 de 2000, la acción penal prescribe en un tiempo igual al máximo de la  pena  fijada  en  la  ley,  si  fuere  privativa  de la libertad, determinada en  precedente   acápite   para   el  delito  imputado  al  sindicado  GÓMEZ  MELO  en  noventa  (90) meses de  prisión,  guarismo  aumentado  a  su vez en un tercio porque la infracción fue  cometida  por servidor público en ejercicio de sus funciones, de su cargo o con  ocasión  de  ellas,  de  donde  se  obtiene  un  total  de  ciento veinte (120)  meses.    

Ahora  bien, como al tenor del artículo 86  ibídem  la  prescripción  de la acción penal se interrumpe con la resolución  acusatoria  o  su equivalente debidamente ejecutoriada, fuerza colegir que desde  dicho  estadio,  empezó  a  correr  nuevamente  el término prescriptivo por un  tiempo  igual  a la mitad de los ciento veinte (120) meses atrás precisados, es  decir,   cinco   (5)   años,  que  se  habrían  agotado  el  16  de  marzo  de  2001.   

          3.   En  este orden de ideas, como el artículo 29 de la Carta  Política  que  encuentra  desarrollo  en  el  artículo  6º  del Código Penal  imponen  al  juzgador  la  aplicación  sin  excepciones  de  la ley permisiva o  favorable,  aun  cuando  sea  posterior,  en  el  caso  de autos el cómputo del  término  de  prescripción debe efectuarse con soporte en las previsiones de la  Ley  599  de  2000,  pues  tal  condición  se predica de ella a no dudarlo como  quedó esclarecido en precedencia.   

         Por   lo   colegido,   ninguna   actuación   diversa  a  la   declaratoria  de  la  prescripción resulta viable en el presente asunto, que la  Corte  procederá  a  declarar  ordenando  cesar todo procedimiento respecto del  encausado.   Consecuentemente, el funcionario de primer grado devolverá la  caución  prendaria  otorgada por el procesado GÓMEZ  MELO    en   el   curso   del   proceso    (fl.   285,   c.   1).   

         En  mérito  de  lo expuesto la Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación Penal   

RESUELVE   

         1. DECLARAR  prescrita  la  acción  penal en el presente proceso  adelantado  contra  ÁLVARO GÓMEZ MELO por   el   delito   de   peculado   por   apropiación.    En  consecuencia,  decretar  la  cesación  de  todo  procedimiento  por  razón del  mismo.   

         2.  El  Juzgado  a  quo  devolverá la  caución    prendaria    otorgada   por   el   sindicado   en   el   curso   del  proceso.   

        Notifíquese y cúmplase,   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL           JORGE E.  CÓRDOBA POVEDA   

HERMAN  GALÁN  CASTELLANOS            CARLOS A.  GÁLVEZ ARGOTE   

JORGE  ANÍBAL GÓMEZ GALLEGO             ÉDGAR  LOMBANA TRUJILLO   

CARLOS   E.  MEJÍA  ESCOBAR                               NILSON     PINILLA  PINILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  En  este  sentido,  entre  otras,  las  providencias de febrero 24 de 1998, M.P. Dr.  Juan  Manuel  Torres  Fresneda,  radicado  No. 11.081; 21 de septiembre de 1999,  M.P.  Dr. Fernando Arboleda Ripoll, radicado 11.361; y abril 3 de 2000, M.P. Dr.  Nilson Pinilla Pinilla, radicado 11.333.     

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