13004(16-05-01)

2001

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso Nº 13004  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado ponente:   

                                Dr.    Carlos    Eduardo    Mejía  Escobar   

                            Aprobado Acta #70   

Bogotá D.C., mayo dieciséis (16) de dos mil  uno (2001).   

Vistos:  

Resuelve  la  Sala los recursos de casación  interpuestos  por  el  Agente  del  Ministerio  Público  y  por el defensor del  procesado  GILDARDO  POLO  MILLAN  contra  la  sentencia  de  agosto 23 de 1996,  mediante  la cual el Tribunal Superior de Cundinamarca confirmó la condena a 32  meses  de  prisión que por infracción al inciso 1º del artículo 33 de la ley  30    de   1986   le   impuso   el   Juzgado   1º   Penal   del   Circuito   de  Fusagasugá.   

Hechos y actuación procesal:  

El la mañana del 16 de marzo de 1996, en el  municipio  de  Cabrera  (Cundinamarca), GILDARDO POLO MILLAN fue sorprendido por  miembros  del  Ejército  Nacional  llevando  en su poder 1.593,95 gramos (1.669  cc.)  de una sustancia líquida (látex) en la que se encontraron alcaloides del  opio,   según   dictamen   de   Medicina   Legal   obrante   a   folio  82  del  expediente.   

El  mencionado  fue  vinculado  al  proceso  mediante  indagatoria  y  una  vez  resuelta  su  situación jurídica solicitó  sentencia  anticipada.  El 31 de mayo de 1996 aceptó ser responsable de la  infracción  prevista  en  el  inciso  1º del artículo 33 de la ley 30 de 1986  y   el  12  de  junio  siguiente  el  Juzgado  1º  Penal  del  Circuito de  Fusagasugá   dictó  sentencia.   Determinó  condenarlo  a  32  meses  de  prisión,  interdicción  de derechos y funciones públicas por el mismo lapso y  multa  de  $947.500.oo.   Mediante  la  sentencia recurrida en casación la  segunda  instancia, al resolver la apelación interpuesta por la defensa, impuso  como  multa  $1.421.250.oo  y  confirmó en lo demás la decisión de la primera  instancia.    

Las demandas:  

    

1. La presentada por el defensor.     

Formula   dos  cargos.   En  el  primero señala que el Tribunal, al  aumentar  la  multa, infringió el artículo 31 de la Constitución Nacional, en  consideración  a  que  agravó  la situación de su representado al aumentar la  pena de multa, cuando se trababa de apelante único.    

La  segunda censura  hace  relación  a la transgresión del artículo 68 del Código Penal.  Su  defendido  tenía  derecho  a la condena condicional y no se le concedió.   No  es  “una  avezada mula”, la sustancia se le incautó en una zona rural y  “no es precursor” sino víctima del narcotráfico.   

    

1. Demanda del Procurador 17 en lo Judicial Penal.     

Sustenta  el  único cargo que propone en la  causal  3ª  de  casación, en concordancia con el numeral 1º del artículo 304  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   A  su  parecer  los  funcionarios  encargados  de  adelantar  la  actuación  eran un Fiscal y un Juez Regional, en  concordancia   con  los  artículos  71  y  126  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

El  cargo que se le imputó al procesado fue  el  de  transportar  o  llevar consigo 1.593,95 gramos de látex de amapola y en  relación  con los derivados de ésta, según dijo la Sala en la providencia del  24  de  junio  de  1994  (M.P.  Dr. Dídimo Páez Velandia), la competencia para  conocer  del asunto estaba atribuida a la justicia regional.  “Claramente  la    Sala   de   Casación   Penal   –dice     el    Procurador—ha  indicado  como  el  legislador  para  establecer  la competencia  cuando  se trata de amapola o su látex tuvo únicamente en cuenta la naturaleza  de la sustancia, sin interesar la cantidad”.   

Así   las   cosas,   como   la  sustancia  transportada  por  el  sindicado  era  un  alcaloide  del  opio,  derivado de la  amapola,  correspondía a la Fiscalía Regional adelantar el sumario y a un Juez  Regional  el  adelantamiento  del  juicio,  con independencia de la cantidad del  alcaloide.   Como  esto no sucedió, sino que un Fiscal Seccional y un Juez  Penal  del  Circuito  realizaron la actuación, debe declararse la nulidad de lo  actuado  a  partir  de  la  audiencia  de  aceptación  de  cargos,  concluye el  recurrente.   

Concepto  del  Procurador 2º Delegada en lo  Penal:   

Lo   rindió   siguiendo   el   orden   de  presentación de las demandas.   

          Primera demanda.   

          Cargo 1º.   

A  pesar de las deficiencias técnicas en su  formulación,  precisó  el  Agente  del  Ministerio  Público  que  no presenta  inconveniente  deducir  que  el  censor  planteó  violación  directa de la ley  sustancial  y que la hizo consistir en la transgresión de la prohibición de la  reforma  en  peor,  al  incrementar  el  ad  quen  la  pena de multa impuesta al  procesado.   Sobre  el particular recuerda el Procurador la posición de la  Sala  y la de la Corte Constitucional, indicando que comparte la de esta última  Corporación  en  cuanto  no  debe operar ningún tipo de excepción frente a la  prohibición constitucional.   

Independientemente de lo precedente, aduce el  Delegado  que  el Tribunal realizó un errado ajuste de legalidad.  Si bien  es  cierto   10  salarios  mínimos legales era el límite menor de pena de  multa  previsto  en  la disposición  ($1.421.250.oo),  la  imposición en la 1ª instancia de $947.500.oo  –sin   la   motivación  suficiente—fue en virtud de  la  reducción  de  la  tercera  parte,  derivada del acogimiento a la sentencia  anticipada  por  parte  del  sindicado.   La  pena impuesta por el Juzgado,  entonces,  equivalía  a  los  parámetros  legales  y  el  Tribunal  no  podía  agravarla.    La   solicitud   del  Procurador  es,  por  lo  tanto,  casar  parcialmente  el  fallo  dejando  vigente  la  multa  que  había determinado la  primera instancia.   

          Cargo 2º.   

Esta censura, dice el concepto, presenta unos  defectos   técnicos  insalvables  en  su  formulación.   No  señaló  el  demandante  la  causal  de  casación  ni  el sentido de la violación de la ley  sustancial,  aunque  la  poca  fundamentación  aportada envuelve una discusión  fáctica  enmarcable  dentro  de la órbita de la violación indirecta de la ley  sustancial.   Y  aceptando que así fue, ningún error propuso el censor ni  demostró  con fundamentos serios que a favor de su representado concurrían los  requisitos  para  hacerse  acreedor  a  la  condena  condicional,  por lo que la  improsperidad del ataque es evidente.   

          Sobre    la    demanda    del    Procurador    Delegado    ante   el  Tribunal.   

A  criterio  del  Delegado  la  misma  debe  prosperar.   Dice  que la competencia para conocer del presente caso era de  la   denominada   justicia   regional,   transcribe   un   aparte  del  sustento  jurisprudencial  invocado  por  el  casacionista y concluye solicitando casar la  sentencia  y  declarar la nulidad de todo lo actuado por la Fiscalía Seccional,  aunque  no  desde  la  diligencia  de  aceptación  de  cargos como lo pidió el  impugnante.   Dicha  nulidad  es  según  el  concepto absoluta e involucra  todos  los  actos  procesales,  desde  la  decisión  del  19  de marzo de 1996,  mediante   el   cual   el   instructor   “avocó   el   conocimiento   de  las  sumarias”.   

Consideraciones de la Sala:  

En  atención  a  las  consecuencias  que se  darían  de  llegar  a  prosperar  los cargos propuestos por los demandantes, es  claro  que  el  único  que  retrotraería  el  proceso sería el de nulidad por  incompetencia  del  funcionario  judicial.   Los  formulados por la defensa  implicarían  una  modificación  del fallo, posible únicamente a condición de  que  el  proceso haya sido legal.  Como es lógico, entonces, procederá la  Corte  en  primer  lugar  a examinar la censura propuesta por la Procuraduría y  únicamente  en  caso de que  no prospere se asumirá el estudio de la otra  demanda.   

De conformidad con la providencia de la Sala  de  junio  24  de  1994, que trae a colación el funcionario recurrente y que se  ratifica  en  esta  oportunidad, en la fijación de la competencia en materia de  conductas  asociadas  al  tráfico  de  drogas el legislador ha tenido en cuenta  para  asignarla  a  la justicia ordinaria o a la especial, entre otros factores,  la naturaleza de la sustancia y su cantidad.   

El  artículo  9º  de  la  ley  81 de 1993,  modificatorio  del  71  del  Código  de  Procedimiento  Penal, que era la norma  aplicable  al  presente  caso,  le  otorgó  a los Jueces Regionales en sus tres  primeros  numerales  competencia  para  el  conocimiento  de  algunas  conductas  descritas  en  la  ley  30  de  1986.   Y  tomando  en  cuenta los factores  indicados  estableció  en los ordinales 1º y 2º unas cantidades de sustancias  específicas  a  partir  de las cuales dicha justicia especial debía conocer de  los  delitos previstos en los artículos 32, 33 y 34 de la ley aludida.  No  fueron  mencionados  allí ni la amapola ni sus derivados, a los que únicamente  se   vino   a   hacer   referencia   en   el  numeral  3º,  en  los  siguientes  términos:   

“Artículo     71.     Competencia  de  los jueces Regionales. Los  Jueces Regionales conocen:   

“3.  De  los  delitos  descritos  en  los  artículos  35,  39,  43 y 44 de la ley 30 de 1986 y de  los  que  se  deriven  del  cultivo, producción, procesamiento, conservación o  venta   de   la   amapola   o   su   látex   o   de   la   heroína”.   

Es muy claro que esta última disposición en  forma  alguna  condicionó la competencia de los Jueces Regionales a la cantidad  de  la  sustancia,  sino  al hecho exclusivo de su naturaleza, es decir a que se  tratara de una derivada de la amapola.   

Aunque es verdad que la norma no se refirió  a  “portar”  o  “llevar  consigo”  la  sustancia,  es manifiesto que tal  acción  se  deriva  lógicamente del cultivo, producción o procesamiento de la  amapola  y  en  esa  medida  se  trataba de una conducta cuyo juzgamiento estaba  atribuido  a  la  justicia  regional,  sin que exista ninguna razón para que el  legislador   haya   dejado   por   fuera   de  dicha  competencia  ese  tipo  de  comportamiento.     Lo    que    tiene    claro   la   Corte   –como  se  dijo  en  la  jurisprudencia  citada— es que frente a la  amapola  y  su  látex,  de  donde  es obtenida la heroína, se reprime desde su  cultivo  hasta  su  venta  y  dado el enorme daño social ligado a su consumo el  legislador  optó  por  asignar  a la justicia especial el conocimiento de dicho  tipo  de  casos,  sin importar para nada la cantidad de la sustancia  en la  fijación de tal competencia.   

El  artículo  5º  de  la  ley 504 de 1999,  modificatorio  del 71 del Código de Procedimiento Penal, afianza la conclusión  anterior.   El  mismo,  ante  el desaparecimiento de la denominada Justicia  Regional,  le  asignó  a  los  Jueces Penales del Circuito Especializados en su  numeral  11  el  conocimiento  de  los delitos “…que se deriven del cultivo,  producción  procesamiento,  conservación  o  venta  de la heroína en cantidad  igual  o  superior  a  250 gramos o de la amapola o su látex”.  Que esta  norma  (reproducida  por  el  numeral 11 del artículo 5º transitorio de la ley  600   de  2000)  establezca  la  cantidad  de  sustancia  como  factor  para  la  determinación  de  competencia, no hace otra cosa que enfatizar el hecho de que  la  ley  81  de  1993, al no establecer ninguna, simplemente fijaba en cabeza de  los  Jueces  Regionales la competencia para conocer de todos los comportamientos  ligados   al   cultivo   de   la   amapola,   hasta   su   venta  y  la  de  sus  derivados.   

Si  se  tiene  en  cuenta  que  el procesado  GILDARDO  POLO  MILLAN fue sorprendido con 1.593,95 gramos de látex de amapola,  es  claro  que  el proceso en la instrucción debió haberlo tramitado un Fiscal  Regional  y en el juicio un Juzgado Regional.  Al no ser de dicha manera se  incurrió  en la causal de nulidad prevista en el artículo 304-1 del Código de  Procedimiento   Penal,   frente  a  la  cual  no  existe  otro  remedio  que  la  invalidación    de   la   actuación   en   atención   a   su   carácter   de  insubsanable.   

Se  casará el fallo, entonces, de acuerdo a  como  lo solicitan los Procuradores Delegados ante el Tribunal y la Corte.   Y  la invalidación será, inclusive, desde la orden de celebrar la audiencia de  aceptación  de  cargos,  dispuesta por el Fiscal 13 Seccional de Fusagasugá al  finalizar   la   ampliación   de   indagatoria  de  POLO  MILLAN  (fl.  101  c.  principal).   Dicha  determinación,  en  cuanto acto de preparación de la  calificación  del  sumario  (el  cual tiene lugar en la respectiva audiencia en  virtud  de la equivalencia legal prevista en el artículo 37 B-2 del C. de P.P.)  supone  la  competencia  del  Fiscal  instructor,  de  la cual carecía el   Delegado ante el Juez Penal del Circuito del municipio anotado.   

No  existe  ninguna razón para acceder a la  invalidación  de  toda  la  actuación,  que fue lo que solicitó el Procurador  Delegado  en  su  concepto.   Uno  de  los fines de la investigación es el  esclarecimiento  de  los  hechos  y  naturalmente  la determinación de si se ha  infringido  o no la ley penal, por lo que los actos de instrucción orientados a  esa  finalidad  se consideran válidos ante la eventualidad de que como producto  de  los  mismos  se  genere  una  conclusión de cambio de competencia.  La  jurisprudencia  de  la  Sala  ha sido reiterada al respecto y ha considerado que  sólo  es  viable  extender  el vicio de incompetencia al auto de apertura de la  instrucción  en  casos de fuero por razón del cargo, en atención a que en los  mismos  el  privilegio  se  deriva  de una circunstancia puramente objetiva, que  como  tal  se  puede  advertir  antes de la iniciación del proceso.1   

Se   aclara   que  la  orden  de  libertad  provisional  adoptada por la Corte a favor del procesado por pena cumplida queda  incólume,  en  el  entendido  de que el tiempo que pasó privado de la libertad  correspondería   al   que  merecería  como  pena  en  el  evento  de  resultar  condenado.   

Como   consecuencia   de   la  nulidad  se  dispondrá,   finalmente,   remitir   el   expediente  al  Fiscal  Especializado  respectivo  y  por  sustracción de materia, como se advirtió en su momento, no  se considerará la demanda presentada por la defensa.   

En  virtud  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

Resuelve:  

1.   CASAR   la  sentencia  recurrida, expedida por el Tribunal Superior de Cundinamarca el 23 de  agosto de 1996.   

2.  DECLARAR  la  nulidad  de  la  actuación,  por incompetencia, a partir del auto de mayo 31 de  1996,  mediante  el  cual  el  Fiscal  13  Seccional  de  Fusagasugá dispuso la  celebración de audiencia de aceptación de cargos.   

3.  REMITIR  el  expediente  para lo pertinente con destino al Fiscal Especializado Delegado ante  el  Juez  Penal  del  Circuito  Especializado  con competencia territorial en el  municipio de Cabrera (Cundinamarca).   

Notifíquese   y   cúmplase.   

CARLOS EDUARDO MEJIA ESCOBAR  

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                              JORGE E. CORDOBA POVEDA   

HERMAN           GALAN  CASTELLANOS           CARLOS  AUGUSTO GALVEZ ARGOTE         

JORGE       ANIBAL       GOMEZ  GALLEGO                     EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

ALVARO       ORLANDO       PEREZ  PINZON                         NILSON PINILLA PINILLA   

        Salvamento    de  voto   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1  .  Cfr.  Sentencia  de  la  Sala  del 18 de septiembre de 1996. Radicación 9.9.96.  M.P. Dr. Fernando Arboleda Ripoll.     

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