12556(21-08-03)

2003

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 12556  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                                Magistrado Ponente:   

                                                                Dr. YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

                                                                Aprobado Acta # 95   

Bogotá  D.C.,  agosto veintiuno (21) de dos  mil tres (2003).   

VISTOS:  

Resuelve  la  Sala  el  recurso de casación  interpuesto  por  el  defensor del procesado LUIS ENRIQUE BELTRÁN RÍOS, contra  la  sentencia  de  enero  16  de  1995, mediante la cual el Tribunal Nacional lo  condenó  a 45 años y 3 meses de prisión, por los cargos de homicidio agravado  y porte ilegal de armas de fuego de defensa personal.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1. Hacia las 7:30 de  la  noche  del  21  de  septiembre  de 1992, cuando se disponía a ingresar a su  residencia  ubicada  en  la  carrera 2ª con la calle 1ª de Mariquita (Tolima),  varios  individuos  armados  secuestraron  al ingeniero Carlos José Lozano  Santoro.   Los   delincuentes,  después,  se  comunicaron  con  sus  familiares  exigiendo  por su liberación primero 3 millones de dólares y luego 50 millones  de pesos.   

El  20  de  mayo  de  1993  fue  hallado  su  cadáver,  con las manos atadas a la espalda, en las aguas del Río Guarinó, en  el  municipio  de  La  Victoria  (Caldas). De acuerdo con el Médico Forense que  practicó  la necropsia, su fallecimiento ocurrió aproximadamente 6 días antes  como consecuencia de varios disparos de arma de fuego.   

2. Al proceso fueron  vinculados  mediante indagatoria EXCELINO QUIROGA ARDILA, EXCELINO QUIROGA REYES  y  LUIS ENRIQUE BELTRÁN RÍOS, quienes fueron detenidos preventivamente el 2 de  julio  de  1993  y  acusados el 29 de abril de 1994 por la Fiscalía Regional de  Bogotá,  en calidad de coautores de secuestro extorsivo agravado (artículo 6º  del  decreto  2790  de  1990,  consagrado  como  norma  permanente por el 11 del  decreto  2266  de  1991,  con las agravantes 2 y 3 del artículo 270 del Código  Penal  de  1980)  y  homicidio  agravado (artículos 323 y 324-2/6/7 del Código  Penal  de  1980,  reformados por los artículos 29 y 30 de la ley 40 de 1993). A  BELTRÁN  RÍOS  se  le  imputó, además, el delito de porte ilegal de armas de  uso    privativo    de   las   fuerzas   militares.1   

3.  En el trámite  del  juicio,  mediante providencia del 2 de marzo de 1995, el Juzgado Regional a  cargo  del  proceso  declaró  extinguida  la acción penal respecto del acusado  EXCELINO  QUIROGA  ARDILA, por cuanto falleció en la Cárcel Nacional Modelo de  Bogotá   el   5   de  mayo  de  1994,  como  consecuencia  de  “insuficiencia  respiratoria   aguda   debido   a  edema  pulmonar  por  insuficiencia  cardiaca  congestiva”2.  Esta decisión fue consultada y el Tribunal Nacional la confirmó  el 24 de mayo siguiente.   

  El 15 de junio de 1995 los procesados  EXCELINO  QUIROGA  REYES  y  LUIS  ENRIQUE BELTRÁN RÍOS fueron condenados a 53  años   de   prisión,   multa  de  100  salarios  mínimos  legales  mensuales,  interdicción  de  derechos  y funciones públicos por el término de 10 años y  al  pago  de  los  perjuicios  causados  con  los  delitos,  al  ser encontrados  responsables  de  las  conductas punibles de homicidio agravado, en concurso con  el  secuestro  extorsivo  agravado  descrito en el artículo 1º de la ley 40 de  1993.  A  BELTRÁN  RÍOS se le impusieron 3 meses más de prisión por el cargo  de  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  de  defensa personal (artículo 1º del  decreto 3664 de 1986).   

4. Esa decisión fue  apelada  por procesados y defensores y el Tribunal Nacional, a través del fallo  recurrido en casación, adoptó las siguientes decisiones:   

    

* Anular  lo  actuado en relación con el delito de secuestro a partir  de la resolución de acusación.     

    

* Modificar  la  condena  impuesta a LUIS ENRIQUE BELTRÁN RÍOS en el  sentido  de  fijarle  la  pena de prisión en 45 años y 3 meses, al ser hallado  coautor  responsable  de  las  conductas  punibles de homicidio agravado y porte  ilegal de arma de fuego de defensa personal.     

    

* Fijar  el  monto de los perjuicios derivados del delito de homicidio  en la suma de $52.627.996.oo. Y,     

    

* Revocar  la  condena por el cargo de homicidio al procesado EXCELINO  QUIROGA REYES y, en su lugar, absolverlo.     

LA DEMANDA:  

1.     Primer  cargo.           

Dice  el  recurrente, al  amparo  de  la  causal  3ª  de  casación,  que como consecuencia de la nulidad  parcial  decretada  en  relación  con  el  delito  de  secuestro  extorsivo, el  Tribunal  Nacional  debió  abstenerse  de proferir sentencia por los delitos de  homicidio  y  porte  ilegal  de  armas,  porque  dichas conductas punibles no se  encontraban  atribuidas a la justicia regional. Al dictarla, entonces, incurrió  en  la irregularidad prevista en el numeral 1º del artículo 304 del Código de  Procedimiento  Penal,  razón  por  la  cual  se debe anular lo actuado desde la  resolución acusatoria, que es la petición que presenta.   

2.     Segundo  cargo.   

También es de nulidad y  hace  consistir el demandante la irregularidad sustancial denunciada en que a su  defendido,  al  ser  sometido  al  procedimiento  previsto  para  los delitos de  competencia  de  la  justicia regional, cuando por razón de las imputaciones de  homicidio  y  porte  de armas lo debía juzgar un Juez Penal del Circuito, se le  menoscabaron  sus garantías procesales “tales como la de no haber comparecido  a  la  audiencia  pública,  términos  más  amplios,  testigos  con  identidad  reservada, etc.”.   

Así  las  cosas,  se  transgredieron  las  formas  propias del juicio y con ello el artículo 29 de la  Constitución  Nacional,  razón  por  la  cual  se  debe  invalidar  el  fallo.   

CONCEPTO  DEL  PROCURADOR 1º DELEGADO EN LO  PENAL (E):   

Para  el  Delegado  los  dos  planteamientos  hechos  por el censor, “con apariencia de cargos de nulidad independientes”,  constituyen uno solo, que a su parecer no puede ser acogido.   

Se  refiere  a las razones que condujeron al  Tribunal  Nacional  a  declarar  la  nulidad  parcial  de  la  actuación,  a la  garantía  de  juez  natural prevista constitucionalmente y aduce que si bien es  cierto  el  delito  de  secuestro  en  el  presente caso se empezó a cometer en  vigencia  del  decreto  2790  de  1990  (con  sustento  en el cual se produjo la  acusación),   se  siguió  ejecutando  en  vigencia  de  la  ley  40  de  1993,  asistiéndole  razón  al  Tribunal  al sostener que el tipo objetivo que debía  seleccionarse era el correspondiente a ésta última normatividad.   

Ahora  bien,  aunque “existió una nulidad  parcial  en  cuanto  a la calificación del mérito sumarial en relación con el  delito  de  secuestro  que  se  dedujo  a  los  procesados,  este  hecho  no fue  propiamente  porque  se  hubiese descartado dicho delito, sino dada la necesidad  de  corregir  un  yerro  en  el  que  incurrieron  tanto el Fiscal que dictó la  resolución   de   acusación   como   el  fallador  de  primera  instancia.  En  consecuencia              –concluye—este  hecho  no constituye una pérdida de competencia por parte del Tribunal Nacional  que  obligara  a  remitir  el proceso al Juez del Circuito, y de contera afirmar  que  se caen obligatoriamente los postulados del recurrente en el sentido de que  la   actuación   del   ad   quem   estuviera   inmersa   en   una   causal   de  nulidad”.   

La solicitud del Procurador es, entonces, que  no se case al sentencia impugnada.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.   En  el  proceso  se  investigaron  y  juzgaron  conjuntamente  los  delitos  conexos  de  homicidio,  secuestro  extorsivo  y porte ilegal de armas de uso privativo de la  Fuerza  Pública.   Esto  significa, si se tiene en cuenta que los últimos  eran  competencia  de  los  Juzgados  Regionales  y  el  primero de los Juzgados  Penales  del  Circuito,  que  la  competencia  para  conocer  de  todos ellos le  correspondía  a  la  Justicia  Regional,  en concordancia con el inciso 2º del  artículo  89  del Código de Procedimiento Penal de 1991, que era la norma para  entonces  vigente.  Y  el  procedimiento a aplicar era el especial previsto para  los  casos  asignados  a  ella,  cuyas  características más destacadas eran la  protección  de  la  identidad de los funcionarios judiciales, la posibilidad de  reservar  la  identidad de testigos, algunos términos más amplios y juicio sin  audiencia pública.   

2.   Para  la  Sala   es   manifiesto   que  nada  irregular  sucedió  en  el  presente  caso.  Procediéndose  por  los  delitos  relacionados  es claro que la instrucción le  correspondía  adelantarla  a la Fiscalía Regional, que decidió acusar por dos  conductas  de competencia de los Jueces Regionales en virtud del factor objetivo  (secuestro  extorsivo y porte de armas de uso privativo de la Fuerza Pública) y  una  tercera  (el  homicidio),  también de su competencia por razón del factor  conexidad.    

El  juicio, como correspondía, lo adelantó  un  Juzgado Regional, que dictó sentencia condenatoria por homicidio, secuestro  extorsivo  y porte ilegal de arma de fuego de defensa personal.  Hasta este  punto   es  indiscutible  que  la  competencia  continuaba  determinada  por  la  conexidad,  que  el  Juez  Regional falló con facultad legal para hacerlo y que  los   recursos  de  apelación  interpuestos  contra  la  sentencia  de  primera  instancia  debía  resolverlos  el  Tribunal Nacional. Y sencillamente es lo que  sucedió.   

3. El hecho de que  la   segunda   instancia   haya   considerado    viable   uno  de  los  cuestionamientos      de       los       recurrentes      –atinente  a la errónea selección del  tipo   de   secuestro—  y  decidido  anular  lo  actuado  a  partir  de  la  resolución  de  acusación en  relación  con  ese  delito,  en  manera alguna significa que haya procedido sin  competencia  al  adoptar las restantes determinaciones de la sentencia impugnada  en  casación.   La  misma  la  seguía  derivando   de  la  conexidad  delictual,  cuyo rompimiento y consecuencias en el campo de la competencia sólo  pueden    entenderse    surtidas    a    partir   de   la   ejecutoria   de   la  decisión.   

Es claro, entonces, que en ningún momento el  Tribunal  Nacional  actuó  sin  competencia y que resulta equivocado pretender,  como  lo  hace  el  casacionista,   que  la declaración de nulidad parcial  relativa  a  la  conducta  punible  que  le  otorgaba  competencia tenga efectos  invalidatorios   de   la   totalidad   del   trámite,  cuando  es  transparente  –como      quedó  visto—   que    se  adelantó  con  respeto  pleno  del derecho fundamental de debido proceso legal,  que  para  el  caso  eran las normas de procedimiento previstas para los eventos  atribuidos   a   la   justicia   regional,  siendo  el  estudiado  de  ellos  en  consideración  a  que  al  menos  una  de  las  hipótesis delictivas era de su  competencia.   

Así las cosas, ninguno de los reproches del  censor   –que  han  sido  respondidos—   pueden  prosperar y, por lo tanto, no se casará la sentencia.   

4.  Se  declarará  prescrita  la  acción  penal  respecto  del  delito  de  porte ilegal de armas,  sancionado  con  pena  de  uno  (1)  a  cuatro (4) años de prisión en los  artículos  201  del  Código  Penal  de  1980  y  en  el  365  del  vigente. La  resolución  acusatoria  adquirió ejecutoria en junio de 1994, cumpliéndose el  término  de  prescripción,  que  era de 5 años en concordancia con la ley, en  1999.   

Por  razón  de  lo  anterior,  la  pena  de  prisión  que  debe  purgar  el  procesado  BELTRÁN  RÍOS es la de 45 años de  prisión,  que  es  el  resultado  de  restarle  a  la  impuesta por el Tribunal  Nacional  los  3  meses del incremento que se hizo en virtud del atentado contra  la seguridad pública.    

5. Debe señalar la  Corte,   para   finalizar,   que   la  eventual  aplicación  del  principio  de  favorabilidad  por  la entrada en vigencia de la ley 599 de 2000, es competencia  del Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad respectivo.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

1.   DECLARAR  PRESCRITA  la  acción  penal  en  relación  con el delito de porte ilegal de  arma  de  fuego de defensa personal y, en consecuencia, cesar el procedimiento a  favor del procesado LUIS ENRIQUE BELTRÁN RÍOS.   

2.  NO CASAR la  sentencia  recurrida,  expedida  por el Tribunal Nacional el16 de enero de 1995.   

3.  Declarar que la  pena  de  prisión  con  la  cual se sanciona al procesado LUIS ENRIQUE BELTRÁN  RÍOS  por  razón  del  delito  de  homicidio  agravado  es de cuarenta y cinco  (45)    años.    Los  demás   pronunciamientos  hechos  en  las  instancias quedan sin modificación.   

NOTIFÍQUESE   Y   CÚMPLASE.   

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

HERMAN           GALÁN  CASTELLANOS          CARLOS  AUGUSTO GÁLVEZ ARGOTE          

JORGE       ANÍBAL       GÓMEZ  GALLEGO                     ÉDGAR LOMBANA  TRUJILLO                       

Comisión de servicio  

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN                    MARINA      PULIDO      DE     BARÓN          

                                                                                                      Impedida   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                       MAURO SOLARTE PORTILLA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  .  Folios 47, 49, 51, 67 y 344.   

2  .  Folio 573.     

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