11268abr

2000

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso N° 11268  

                                                            

                            CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

                                             SALA DE CASACION PENAL   

                                     Magistrado Ponente:   

                                     Dr. EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

                                     Aprobado Acta No. 058   

          Santa  Fe  de  Bogotá,  D.C.,  once  (11)  de  abril  del  dos mil  (2000).   

         

          Decide  la Corte el recurso extraordinario de casación interpuesto  por  el  defensor  de JULIO RAFAEL BORELLY MIER contra la sentencia de agosto 10  de  1995,  mediante  la cual el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa  Fe  de  Bogotá condenó a dicho procesado a 60 meses de prisión como autor del  delito de peculado por apropiación.   

ANTECEDENTES  

          1.-   Para  el  año  de  1986  la Caja Nacional de Previsión  Social  -CAJANAL-  era la accionista mayoritaria (con el 94%) de la “Previsora  S.A.   Compañía   de   Seguros”,  Sociedad  de  Economía  Mixta  del  orden  nacional.   

          El  doctor  JULIO  RAFAEL BORELLY MIER, un veterano político de la  Costa  Atlántica, fue nombrado director de CAJANAL el 16 de septiembre de 1986,  siendo  conveniente advertir que el mismo resultó elegido como senador suplente  del  Departamento  del  Atlántico  para  el  período constitucional 1986-1990,  cargo  del  cual  tomó posesión el 1o. de noviembre de 1989, habiendo asistido  al Senado hasta diciembre 16 de dicho año.   

          Según  el  artículo  2o.  de la ley 57 de 1964 y el artículo 1o.  del  decreto ley 1566 de 1982, los dividendos o utilidades que CAJANAL reciba de  La   Previsora  “tendrán  como  destinación  específica  la  ejecución  de  programas  y obras sociales que tengan relación directa con el bienestar de los  pensionados de la Caja Nacional de Previsión Social”.   

          En  Asamblea  de  Accionistas de la “Previsora S.A. Compañía de  Seguros”  celebrada  el  31  de  marzo  de  1986  se  aprobó  el  proyecto de  distribución  de  utilidades correspondientes al año de 1985 asignándose como  donación  a  la  Clínica Santa Rosa de Lima -perteneciente a CAJANAL-, la suma  de  200  millones  de  pesos,  los  cuales  serían manejados por la “Sociedad  Fiduciaria  La  Previsora Ltda., pero en Asamblea Extraordinaria celebrada el 29  de  diciembre de 1986, el ya gerente de CAJANAL, Borelly Mier, argumentó que la  Costa  Atlántica  carecía  de un “centro neurológico” eficaz, propuso que  se  cambiara  el  destino  que a la donación de 200 millones de pesos se había  dado  en  la  Asamblea  de  marzo 31, y que se destinara esa suma así:  30  millones  para  la adquisición de drogas, 30 millones para obras de adecuación  del  Instituto  Neurológico  del  Caribe,  en  Barranquilla, “y el resto para  dotación”.  Este Instituto era una entidad de carácter privado sin ánimo de  lucro.  Tal proposición fue aprobada.   

          En  Asambleas  posteriores  se  revocaron  la  mayoría  de  dichas  destinaciones     y     se     demostró     que    sólo    $    26’226.861.41   habían   logrado   ser  realmente  recibidos  por  el  mencionado  Instituto  Neurológico  y que fueron  invertidos   en   adquisición   de   máquinas,  equipos  en  general  y  otros  objetos.   

          A  dicha  Asamblea  de  diciembre 29 asistieron, además de Borelly  Mier,   Santiago   Pardo   Ramírez,   Director   de  Impuestos  Nacionales  -en  representación  del Ministerio de Hacienda y Crédito Público-, Rafael Eduardo  Arbeláez  Bejarano,  Presidente  de  “La Previsora”, Alfonso Figueroa Meluk  -en  representación  del  Ministerio  de Salud-, José Libardo Bueno Castañeda  -revisor  fiscal  de  la  firma accionista “Prat Maruch & Mitchel”-, Ana  Patricia  Franco  Duque  -en representación del I.C.T.-, Luis Morales Gómez -a  nombre  propio  como  accionista-, Mauricio Cárdenas Lesmes -en representación  de  la  Superintendencia  Bancaria-  y  María  Isabel  Aramburo  Restrepo, como  secretaria de la Asamblea.   

          2.-   El  1o. de marzo de 1988 el doctor Saúl Flórez Enciso,  representante  legal de “Asociación Projusticia”, denunció esos hechos, el  Juzgado  Primero  de  Instrucción  Criminal  de  Santa  Fe  de  Bogotá  abrió  investigación  y  oyó  en  indagatoria  a  todos los imputados, es decir a los  mencionados  asistentes  a la Asamblea, salvo a María Isabel Aramburo Restrepo,  quien  finalmente  fue  declarada  persona  ausente.  De una u otra manera,  dichos  sindicados  negaron haber actuado de mala fe y sostuvieron que no vieron  irregularidad  ninguna  en  la  proposición  de  Borelly  Mier,  quien también  arguyó total falta de dolo (fls. 218 y ss. cdno. No. 1).   

          Practicadas  otras  pruebas  y  decidida la situación jurídica de  los  sindicados  mediante  resoluciones que se abstuvieron de proferir medida de  aseguramiento,  la  investigación  fue clausurada y se calificó la primera vez  con  reapertura  de  investigación,  a fin de perfeccionar la misma (fls. 351 y  ss.).   Practicadas  otras  pruebas, se cerró nuevamente y por segunda vez  se  calificó  el sumario, profiriendo el Juzgado 45 de Instrucción Criminal de  Santa  Fe  de  Bogotá resolución de marzo 19 de 1992 (fl. 379 cdno. No. 2), en  la cual tomó las siguientes determinaciones:   

          -Acusó  a  Borelly  Mier y a Arbeláez Bejarano como coautores del  delito de peculado por apropiación (art. 133 C.P.).   

          -Acusó  a  Santiago  Pardo  Ramírez,  Alfonso Figueroa Meluk, Ana  Patricia  Franco  y  a  Mauricio  Cárdenas  Lesmes,  como  cómplices  de dicho  delito.   

          -Acusó  a  José Libardo Bueno Castañeda y a Luis Morales Gómez,  como cómplices de “peculado por extensión”.   

          -Cesó   procedimiento   con  respecto  a  María  Isabel  Aramburo  Restrepo.   

          3.-    Ese   proveído   fue   recurrido   en   reposición  y  -subsidiariamente-  en  apelación.   El  Juzgado no repuso y concedió las  apelaciones  (fl.  142 cdno. No. 3), y la Fiscalía Delegada ante el Tribunal de  Santa  Fe  de  Bogotá  le  impartió  total  confirmación mediante resolución  fechada el 14 de octubre de 1992 (fl. 231 cdno. No. 4).   

          4.-   El  Juzgado 17 Penal del Circuito de Santa Fe de Bogotá  practicó  varias  pruebas  (cdno.  No.  5), celebró audiencia pública (fl. 29  cdno.  No.  6),  y mediante sentencia de junio 12 de 1995 (fl. 174-6) condenó a  Borelly  Mier  a  60  meses  de  prisión  por  el delito materia de acusación,  absolviendo  del  mismo a todos los demás procesados, con respecto a los cuales  sustentó  que  no  existía  plena  prueba  de  que actuaron dolosamente.   Acerca  de  los enjuiciados como cómplices de peculado por extensión, basó la  absolución  en que resulta imposible que alguien sea cómplice de un delito que  carece  de  autor,  recordando  que  aquí  nadie  fue acusado en esa calidad de  peculado por extensión.   

          El  defensor  del  condenado  Borelly  Mier apeló dicho fallo y el  Tribunal,  mediante el suyo que es objeto de la impugnación extraordinaria (fl.  116 cdno. Trib.) lo confirmó.   

LA DEMANDA  

          Causal segunda   

          Sin  citar  norma  alguna  dice  el  casacionista  que la sentencia  impugnada   “no   está  en  consonancia  con  los  cargos  formulados  en  la  resolución  de  acusación”  (fl. 170 cdno. Trib.), ya que en ésta se afirma  que  el  procesado  BORELLY  MIER,  como Director General de la Caja Nacional de  Previsión  “no  empleó  los  dividendos  de  Cajanal  en  beneficio  de  los  pensionados  ni  en  obras  sociales  de  la  Caja, sino que los dedicó a pagar  diversas  sumas de dinero a varias entidades, “por un total de $325.000.000.oo  más  la  suma  de  doscientos  cincuenta y seis millones novecientos quince mil  cuatrocientos    veintisiete    pesos    con    cuarenta    y   siete   centavos  ($256.915.427.47)”,  pero  que  “en  la sentencia de primera instancia no se  mencionan  esos  beneficiarios  ni  el  monto  de los supuestos perjuicios”, y  precisa a folio 172:   

          “La  diferencia consiste en que mientras que en la resolución de  acusación  se  afirma  que  BORELLY  MIER invirtió en el pago de donaciones la  suma  de  $581.915.427.47 a las distintas entidades que enumera, en la sentencia  condenatoria  se sostiene que BORELLY MIER le entregó al Instituto Neurológico  del    Caribe    varias  cantidades  de  dinero  en  cuantía de $26.266.861.41, lo cual resulta inexacto  por  cuanto  en la providencia de primera instancia que confirmó la Sala Penal,  se  sostiene  que  dicha  cantidad  se empleó para comprarle a terceros algunos  implementos con destino al Instituto Neurológico del Caribe.   

          “En  todo  caso no se recaudó ninguna prueba para establecer que  BORELLY  MIER  hizo  los  pagos  en  cuantía de $581.915.427.47 de que habla la  resolución   de   acusación.   Tampoco  se  produjo  prueba  alguna  para  establecer  que  BORELLY  MIER  le entregó al Instituto Neurológico del Caribe  ninguna  cantidad  de dinero, ya que lo que se afirma en la sentencia de primera  instancia  es  que  se le compraron a terceros algunos materiales con destino al  Instituto Neurológico del Caribe”.   

         

          Concluye  entonces  que ello “conduce al pleno establecimiento de  que la causal segunda de casación queda plenamente demostrada”.   

          Causal tercera   

          “En  la tramitación del proceso contra Julio Rafael Borelly Mier  se  incurrieron  (sic)  no  sólo  en  graves  irregularidades  sustanciales que  afectaron  el  debido  proceso,  sino  que se violó el derecho de defensa”, y  agrega el censor:   

          “En  el  auto de proceder se afirma que Julio Rafael BORELLY MIER  le  entregó  al  Instituto  Neurológico del Caribe la suma de $200.000.000.oo,  monto  total  de  la  donación  que le hizo la Asamblea General de Socios de la  Previsora  S.  A.,  Compañía  de  Seguros.   Sin  embargo, ninguna prueba  recaudó el proceso demostrativa (sic) de ese aserto.   

         “En  el auto de proceder no se le formuló a Julio Rafael BORELLY  MIER  el  cargo  de  que hubiera pagado a varias personas naturales o jurídicas  sendas  cantidades  de  dinero para la adquisición de enseres para el Instituto  Neurológico  del  Caribe,  en  cuantía  total  de $26.266.861.41, pero a Julio  Rafael   BORELLY   MIER   se   le   condenó  como  si  hubiera  cometido  tales  hechos.   

         “La  donación  de  los  $200.000.000.oo  de  pesos  en favor del  Instituto  Neurológico  del  Caribe  fue  revocada,  y  tal cantidad como otras  similares   fueron    destinadas   a  la  Caja  Nacional  de  Previsión  Social,  pero  la  sentencia  condenatoria desconoció la existencia de esa prueba.   

         “La  Caja Nacional de Previsión Social negoció con la Simens la  adquisición  de  un  escanógrafo,  con  destino  al Instituto Neurológico del  Caribe  pero  el  Ministerio  de  Salud  prohibió  la  introducción  de nuevos  escanógrafos  a  Colombia.   La Caja Nacional de Previsión Social acordó  con  la  Siemens que la cantidad de dinero que se le había entregado como abono  al  precio  del  escanógrafo  mencionado  se le devolviera a Cajanal en equipos  para  dedicarlos  al uso de los pensionados.  Esta prueba también la pasó  en  silencio  la  sentencia, y por tal razón fue condenado Julio Rafael BORELLY  MIER.   

         “En  consecuencia,  se  violó  el  artículo  247 del Código de  Procedimiento  Penal,  y   se  dictó  sentencia  condenatoria en contra de  Julio  Rafael  BORELLY  MIER,  sin  que el proceso hubiera recaudado las pruebas  indispensables  para  demostrar  el  hecho  imputado  como  lo  es  el delito de  peculado   por   apropiación,   o  se  desconoció  la  existencia  de  pruebas  demostrativas   de   la   inocencia   del   procesado   Julio   Rafael   BORELLY  MIER.   

         “También   se  violó  el  artículo 29 de la Constitución  Política  de  1991 en cuanto ordena que todo proceso debe tramitarse cumpliendo  las  reglas  del debido proceso a (sic) sea las normas procesales sobre pruebas,  traslados    y    términos”    (fls.    173    y  174).   

          Pide   entonces   que   se  case  el  fallo  y  se  absuelva  a  su  defendido.   

          Varios  días después el casacionista presenta un escrito mediante  el  cual  “aclara”  la demanda de casación (fl. 176) y dice al respecto que  según  la  sentencia  el delito de peculado lo cometió el acusado en diciembre  29  de  1986,  fecha  para  la  cual  -según  certificación que adjunta- éste  “había  sido  elegido  Senador  de  la  República  por  la  circunscripción  electoral  del  departamento del Atlántico para el período de 1986 a 1990, que  se  posesionó  del  cargo de Senador suplente el primero de noviembre de 1989 y  asistió   como   tal   hasta   el   16   de  diciembre   de  1989”  (fl.  177).   

          En  consecuencia -dice- y de conformidad con el artículo 235 de la  Constitución  Política,  la  competencia para juzgarlo radicaba exclusivamente  en  la Corte Suprema de Justicia, e insiste en que este segundo escrito “sirve  para    aclarar  la  causal  tercera  que  invoqué  en  la demanda de  casación” (fl. 178).   

CONCEPTO DE LA PROCURADURIA  

          Nulidad   

          El  señor  Procurador Primero Delegado en lo Penal advierte que el  casacionista  yerra  al  alegar dentro de un mismo cargo la nulidad por falta de  competencia,  por  violación  al  derecho  de  defensa y por atentado al debido  proceso,  lo  cual constituye “desaciertos técnicos que dan al traste con las  pretensiones”  (fl.  11),  pues  tales reparos debió hacerlos separadamente y  con  la sustentación correspondiente, además de que “en el desarrollo de las  nulidades,  el  libelista  retoma  argumentos  expuestos  en  el  primer  cargo,  (inconsonancia  en  los  cargos)  y  además  entremezcla, yerros propios de ser  presentados  a  través  de  la  causal  primera  -cuerpo segundo- de casación,  cuando  echa  de  menos  pruebas  que  en  su  parecer  obran en el proceso y el  juzgador  omitió  tener  en cuenta, concretamente, el reintegro en equipos, que  efectuara  la  firma Siemens, respecto al importe dado en dinero, como abono por  la  adquisición  del  escanógrafo  con  destino  al Instituto Neurológico del  Caribe.   Como  también  el  hecho  de  que,  no  se tuvo en cuenta que la  donación  de los $200.000.000 en favor del mencionado Instituto fuera revocada,  “y  tal  cantidad como otras similares fueron destinadas a la Caja Nacional de  Previsión  Social”, sin embargo, esta prueba no fue considerada” (fls. 13 y  14).   

          Sin perjuicio de lo dicho conceptúa:   

          1.-   Con  relación  a la falta de competencia para juzgar al  procesado,  cita  los  artículos  186, 235 de la Carta Política, 6o. de la ley  5a.  de  1992,  y  anota  que “para cuando Borelly Mier, consumó el delito de  Peculado  por  Apropiación,  ostentaba  el  cargo  de  senador,  por haber sido  elegido  como  senador  suplente, para el período constitucional 1986-1990, por  la  circunscripción  electoral  del  departamento  del  Atlántico”  (fls. 16  infra. y 17), y agrega:   

         “Pero,  como  quiera y como claramente se advierte, que el delito  por  el  que  se  procede  -Peculado  por  Apropiación-  no  se  desarrolló en  relación  con  las  funciones  desempeñadas por el ex-senador (sic), sino como  Director  de  la  Caja  Nacional  de  Previsión,  actividad totalmente ajena al  cumplimiento   de   funciones   congresionales,   no   le   asiste   razón   al  impugnante.   

         “En  consecuencia,  en  este  caso,  no  se dan los supuestos del  fuero   integral   establecido   por   la   Constitución   Nacional   para  los  parlamentarios  y  por  tanto  la Corte carecería de competencia para avocar el  conocimiento  del  proceso,  como  lo  pretende  el  censor,  lo que conlleva la  desestimación del cargo”.   

          2.-   En  cuanto  la  violación  al  derecho  de defensa y al  debido  proceso,  no  son  ciertas  las  afirmaciones  del  censor  de que no se  instruyó  lo  pertinente para “establecer el destino dado a los $200.000.000,  que  donara  la  Previsora  S.A.,  Compañía  de Seguros (sociedad de economía  mixta)  a la Caja Nacional de Previsión”, pues a tal efecto se allegó prueba  testimonial  y  documental, como también se practicaron inspecciones judiciales  en  el Hospital Universitario de Barranquilla y en el Instituto Neurológico del  Caribe,  “pruebas  con  las cuales se estableció que en tales entidades no se  habían  ubicado las sumas de dinero, que se dijera fueran donadas para ellas”  (fl.  18), obteniéndose igualmente respuesta de la Junta Directiva del Hospital  Neurológico  de  Barranquilla  en el sentido de que “la compañía de Seguros  La  Previsora, realizó contrato con el arquitecto Carlos Acevedo por la suma de  $15.711.535.28  (aún no completamente pagados ni ejecutados) en orden a adecuar  la  planta  física  de la Fundación Instituto Neurológico; al igual que de un  contrato  de  la  citada  Previsora  S.A.  con  la  compañía  Siemens, para la  adquisición   de   equipos  -entre  ellos  un  escanógrafo-  por  la  suma  de  $283.902.300.oo,    cantidad    que   no   fuera   recibida   por   ese   centro  hospitalario.   Igualmente  se  aclaró  que  en la referida entidad, si se  recibieron  camillas, mesas de examen, tensiómetros, equipos de órganos de los  sentidos  y  vitrinas  todo  por  un  valor  de $4.661.798 (fl. 409 del C.O. No.  1).   También  se  allegaron  fotocopias  de los extractos bancarios de la  Fundación  Instituto  Neurológico del Caribe “NEUROCARIBE”, para los años  1987  y  1988, en los cuales se puede apreciar que en (sic) sus saldos nunca han  llegado a superar el millón ($1.000.000)”.   

          Que  también “se allegó la documentación correspondiente a los  contratos  de fiducia celebrados entre La Previsora S.A. compañía de Seguros y  La  Fiduciaria  la  Previsora  S.A.,  relacionados con la administración de las  donaciones  aportadas  a  la Caja Nacional de Previsión (Cajanal) -que tuvieron  como  base  el  (sic)  celebrado  el 29 de diciembre de 1986, cuyo objeto fue la  administración,  inversión y destinación de los recursos a la terminación de  la  construcción y dotación de la FUNDACION INSTITUTO NEUROLOGICO DEL CARIBE y  a  la  adquisición  de drogas y medicamentos para la CAJA NACIONAL DE PREVISION  SOCIAL-  (fl.  61  y ss. del C.O. No. 2)- así como los documentos demostrativos  de  las  transacciones  comerciales  efectuadas  en  su desarrollo, (contratos y  subcontratos  -con  base  en  la  fiducia-  los que sirvieron de fundamento a la  perito   contable,   para  determinar  entre  otras  conclusiones  que:   A  Neurocaribe,   se   le   destinó   sólo   la   suma  de                    $26.266.861.41,  del  total que se había  acordado   en   donación,  y   las  negociaciones,  entidades  y  personas  involucradas   en   los   contratos   efectuados  a  favor  del  Instituto   Neurológico” (fl. 19), y añade a folio 20:   

         “Ahora,  si bien en la Resolución de Acusación, no se concretó  y   en   particular   lo  relacionado  con  los  dineros  donados  al  Instituto  Neurológico  del  Caribe,  como se dejara establecido en $26.266.861.41, porque  el  instructor  tomó  integralmente  la suma de $581.915.427.47, girados por la  Previsora  S.A.  Compañía  de  Seguros  a la Previsora -Fiduciaria S.A., y que  engloban  contratos  fiduciarios  entre  estas  dos  entidades,  así  como  los  subcontratos  realizados  por  la Fiduciaria, con base en los contratos, ello no  sirve  para  desconocer  como lo pretende el censor los cargos y responsabilidad  que  le  corresponde  al Director de la Caja Nacional de Previsión, Dr. Borelly  Mier.   

         “Como  resultado  final  de  la  investigación se determinó que  sólo  $26.266.861.41,  de  los dineros donados por la Previsora S.A. Compañía  de  Seguros, fueron apropiados ilegalmente, por haber sido donados a una entidad  de  carácter  particular,  como  lo  es  la  Fundación  Instituto Neurológico  -Neurocaribe  y  por tal cantidad, se condenó a Borelly Mier, al pago de daños  y  perjuicios  de  orden material, adicionados en el interés legal del 6%, para  un total definitivo de $33.621.581”.   

          Concluye      entonces      que      “los     cargos     resultan  inaceptables”.   

          Causal segunda   

          Con  apoyo  en apartes de la resolución acusatoria que transcribe,  la Delegada precisa a folios 21 y 22:   

         “No  se  puede  coadyuvar,  las  pretensiones  formuladas  por el  censor,  en  cuanto  a que a su defendido se le condenó por unos cargos, que no  se  le  endilgaron en la Resolución de Acusación, no, por el contrario si bien  no  se precisó en concreto para la fecha de la acusación (19 de marzo de 1992)  el  monto de lo apropiado, también lo es que la suma de dinero que en donación  se  le  había  entregado  por  parte  de  la  Previsora  Fiduciaria a favor del  Instituto  Neurológico,  se  encontraba incluida, como el cargo central, por la  ilegal  donación  a un ente privado en cuantía de $26.266.861.41, egresos, que  aparecen  discriminados  por  pagos  de  subcontratos  con  personas naturales y  jurídicas,  tal  y  como  obra a los folios 72, 82, 85, 102, 105, 108 y 124 del  C.O.  No. 2 y con su identificación y cuantía se relacionan a su vez por parte  de  la  perito  contable  en  el  experticio  (sic)  a folio 231 ibídem, lo que  constituye  como  se  reitera  un Peculado por Apropiación a favor de terceros,  que  nada tenían que ver con la Caja Nacional de Previsión, mucho menos con el  bienestar    de    los    pensionados    del    ente    prestacional”.   

          Recuerda  cómo  en la diligencia de audiencia pública el defensor  del  procesado  controvirtió dichos cargos y finaliza haciendo ver cómo dentro  de  esta  causal 2a. de casación el demandante introduce alegaciones propias de  la  causal  3a.  de  nulidad,  al  reclamar  que  no  se  allegaron pruebas para  establecer  que  el  procesado  hizo  unos pagos por $581.915.427.47 y que “le  entregó  al  Instituto  Neurológico  ninguna  cantidad  de  dinero” (sic fl.  24).   

          Pide, en consecuencia, que no se case el fallo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Segundo cargo:  nulidad   

          Si  prosperara  este  cargo que con base en la causal 3a. (art. 220  C.P.P.)  hace el casacionista luego de aducir la “causal segunda”, el examen  de  esta  última  devendría  impertinente,  pues sobre un proceso nulo no cabe  examinar  si  por  falta  de consonancia entre la acusación y el fallo, procede  sentencia  de  remplazo  en  armonía  con  aquélla.   De  ahí  que  este  principio  de prioridad exija plantear y decidir en primer término dicha causal  3a.   

          Pues bien:   

          Afirma  el actor que aparte de que “ninguna prueba se recaudó”  para  la  afirmación  del  fallador en el sentido de que el procesado donó los  $200.000.000  al Instituto Neurológico del Caribe, en “el auto de proceder”  (fl.  173)  no  se  le  imputó  a  Borelly  Mier  haber  donado $26’266.861.41  al  nombrado  Instituto,  “pero  a  Julio  Rafael  Borelly  Mier se le condenó como si hubiera cometido  tales  hechos”,  a  más  de  que  la  sentencia  “desconoció”  que “la  donación  de  los  $200.000.000  en favor del Instituto Neurológico del Caribe  fue revocada” (id.).   

          De  entrada  debe  anotar  la  Sala que tales alegaciones de que se  condenó  al  acusado  sin  pruebas  y  de  que  se ignoró la revocatoria de la  donación,  se  exhiben del ámbito propio de la causal 1a. de casación, cuerpo  2o.:   violación  indirecta  de la ley sustancial (art. 133 C.P.) debida a  yerros  de  hecho  en  cuanto  al  material  probatorio.   Aparecen,  pues,  indebidamente  alegadas  como sustento de las violaciones al debido proceso y al  derecho  de  defensa,  con  las  cuales  enuncia  el  censor el fundamento de la  nulidad.   

          Tan   cierto   será   lo   anterior   que,  luego  de  hacer  unas  apreciaciones  sobre  los  hechos concluye el demandante que “en consecuencia,  se  violó  el  artículo 247 del Código de Procedimiento Penal, y que (sic) se  dictó  sentencia  condenatoria  en contra de Julio Rafael BORELLY MIER, sin que  el      proceso      hubiera      recaudado     las     pruebas     indispensables  para  demostrar  el hecho  imputado,  como  lo  es el delito de peculado por apropiación, o se desconoció  la  existencia  de  pruebas  demostrativas de la inocencia del procesado” (fl.  174, se subraya).   

          Es  más:   al  ni  siquiera  mencionar  las pruebas que en su  sentir  se dejaron de practicar, ni tampoco hacerlo con respecto a dónde radica  la  violación  al  derecho de defensa (por cierto el casacionista ha sido desde  el  comienzo  del proceso el defensor de Borelly Mier), de verdad que este cargo  de  nulidad  se exhibe apenas  enunciado    en   dichos   dos   motivos,  aparte  de  que,  como  se  vio,  se  le trató de sustentar con  argumentos propios de otra causal.   

          Con  respecto  a  la  “aclaración” de la causal 3a. de nulidad  acabada   de   examinar   (que,   lejos   de   serlo,   se   exhibe   como   una  “complementación”,  merecedora  incluso  de un cargo aparte) y que atañe a  la  falta  de  competencia  para juzgar a Borelly Mier, por ser éste -estima el  censor-  senador de la República cuando cometió el hecho, débese replicar que  el  acusado  sólo  se desempeñó como senador suplente por la circunscripción  electoral  del Departamento del Atlántico desde el 1o. de noviembre hasta el 16  de  diciembre,  de  1989,  (fl. 179 cdno. Corte), es decir que para la fecha del  peculado  por  apropiación  objeto  de  la sentencia impugnada -diciembre 29 de  1986-  él  no  ejercía dicho cargo, sino el de Director de la Caja Nacional de  Previsión  Social,  evidencia  que,  de suyo, lo excluye del fuero que para los  congresistas  posteriormente  consagró  la  Carta  Política  de  1991  en  sus  artículos  186  y  235-3.  No era, pues, esta Corte Suprema de Justicia la  competente  para  juzgarlo,  sino  los  jueces  ordinarios,  como  efectivamente  ocurrió.   

          Dicha    objetividad    hace   que   este   cargo   tampoco   salga  avante.   

          Ese   cúmulo  de  falencias,  entonces,  arriban  al  rechazo  del  cargo.   

          Primer  cargo:  causal segunda            

          Como  dicha  causal  se  da  “cuando  la  sentencia  no  esté en  consonancia  con los  cargos  formulados  en  la resolución  de  acusación”,  es imprescindible recordar qué dicen al respecto dichas dos  decisiones.  En el proveído acusatorio se lee:   

         “…más  bien  por  el  contrario  se destinó por parte del Dr.  BORELLY  a  otros  rubros  como  fueron  los  destinados  en la Asamblea General  Ordinaria  de Accionistas celebrada el 31 de Marzo de 1.987 (Fol. 325 1er Org.),  y folio 327, así: (fol 112)   

1.).-  FUNDACION  INSTITUTO NEUROLOGICO DEL  CARIBE   

         LA                              SUMA                             DE  ……………………………………………………………                                   $250’000.000   

         LIGA           LUCHA           CONTRA           EL           CANCER  …………………………           $               10’000.000   

         EJERCITO  NACIONAL  PRIMERA  DIVISION ……………..                                   $       2’000.000   

         MUNICIPIOS  DE  RIONEGRO  Y SIMATOCA ………………                                   $       3‘000.000   

         OFICINA   AYUDA   ALEMAN   ENFERMOS   DE   LEPRA   ….                                   $       2’000.000   

         CORPORACION   HOGARES   CREA   COLOMBIA   ………….                                   $       2’000.000   

         FUNDACION    FRANCISCO    DE   PAULA   SANTANDER   ….             $   18’000.000   

         HOSPITAL    UNIVERSITARIO   DE   BARRANQUILLA   …….             $   38’000.000   

                                                                                                                         ________________                                                                                                 TOTAL  ……….           $325’000.000                     

         “estos   TRESCIENTOS   VEINTICINCO   MILLONES  más  la  SUMA  DE  DOSCIENTOS  CINCUENTA  Y  SEIS  MILLONES  NOVECIENTOS QUINCE MIL CUATROCIENTOS +  VEINTISIETE  PESOS  CON  CUARENTA  Y  SIETE  CENTAVOS  (Fol.  27 2o Or.), fueron  manejados  por  la  FIDUCIARIA  DE LA PREVISORA S.A., previa orden de gastos del  Dr.  BORELLY  MIER” (fls. 404 infra. y 405 cdno. No.  2), y agregó:   

         “De  este  modo las cosas y comprobado como se efectuó por parte  del  Despacho  en  las Diligencias de Inspección Judicial practicados (sic) por  este  Juzgado  a  las  Instalaciones  del  Instituto Neurológico del Caribe, en  donde  se  estableció  que  dichas  sumas de dinero jamás llegaron allí, como  tampoco  llegaron  al Hospital Universitario de Barranquilla, nos hacen colegir,  que  dichos  (sic)  dineros  se  les  dió  un  manejo  diferente  al que debía  destinarse  de  acuerdo  con la Ley, ignorándose desde luego el paradero de los  mismos,  es por ello que el Dr. JULIO RAFAEL BORELLY MIER, deberá responder por  el    delito   de   PECULADO   POR   APROPIACION   en   calidad   de   AUTOR   y  RESPONSABLE” (id.).   

          En  la  sentencia  de  primera  instancia  se dijo sobre dicho tema  (fls.190 y 191 cdno. No. 6):   

         “Nótese  cómo  a  folios  72,  82,  85, 102, 105, 108 y 124 del  cuaderno  original  No.  2,  obran  diversos  comprobantes de egreso de sumas de  dinero  giradas  a favor de personas naturales y jurídicas particulares como el  señor  Carlos  Acevedo  Juliao ($9.335.622.17), Angel Enrique García González  (en  dos  ocasiones  la  suma  de  $121.803.12),  Hijos  de  Enrique  Roca Ltda.  ($1.914.236),   Proquimed  Ltda.  ($2.722.500)  y  Agroindustrial  Andina  Ltda.  ($11.785.080);  todo  lo  anterior,  por  concepto  de  obras de adecuación del  Instituto  Neurológico  del  Caribe,  interventoría  de las mismas y compra de  equipos  quirúrgicos y médicos tales como camillas, divanes, vitrinas, equipos  para  órganos de los sentidos, encubadoras (sic), autoclaves, etc., con destino  a la misma institución.   

         “Es  de  anotar,  se  encuentra debidamente acreditado dentro del  proceso  el  recibo  por  parte  del  Instituto Neurológico del Caribe de tales  equipos  mediante  las  correspondientes  actas que obran a folios 103 y 112 del  cuaderno  original  No.  2; e igualmente, no hay prueba de que tales dineros y/o  equipos  hayan  sido  devueltos  por  las  personas  naturales  y jurídicas con  quienes  se  realizaron  los  respectivos  contratos  de  obra, interventoría y  compra.   

         “Así  las  cosas,  emerge  con  suma  claridad  y  sin  lugar  a  equívocos,  que  contrario   a lo  argüido  por  los   defensores   de   los  inculpados,  hubo  apropiación,  -aunque  no  de  la  totalidad  del dinero objeto de las donaciones-, sí de una  parte  del  mismo, pues la verdad sea dicha, mediante acuerdos posteriores de la  Asamblea  de accionistas, la mayoría de los dineros fueron cambiados nuevamente  de   destinación  y  a  través  de  sucesivos  contratos  de  fiducia,  fueron  utilizados  en  beneficio  de la Caja Nacional de Previsión, lo cual obviamente  no  constituye apropiación en favor de terceros”, y  se agregó a folio 195:   

         “En   relación   con   el  Doctor  Julio  Rafael  Borelly  Mier,  observamos,  la  propuesta de variar la destinación de los dineros inicialmente  donados  a  la Caja Nacional de Previsión en Asamblea No. 22 del 31 de Marzo de  1986  partió  de él, argumentando que la costa atlántica, -región de la cual  es  oriundo-, carecía de un centro neurológico, resultando muy gravoso para la  Caja  Nacional de Previsión atender a los pacientes que requerían servicios de  tal  tipo,  pues  debían  ser  remitidos  a  Bogotá.   Que  el  Instituto  Neurológico  del  Caribe,  fundación sin ánimo de lucro, podría prestar este  servicio  no  sólo  a la Caja, sino también a personas de escasos recursos, si  fuera dotado para tal efecto.   

         “Así   las   cosas,   observamos   que   efectivamente   en   el  comportamiento     del     Doctor     Borelly  Mier existió una intención clara y consciente encaminada  a beneficiar a una entidad,  que  si  bien  es  cierto,  prestaba  sin  ánimo  de  lucro  un  beneficio a la  comunidad,   era   eminentemente   de   carácter  privado;  teniendo  el  claro  conocimiento  de  la  irregularidad  de  tal comportamiento; pues nótese, en la  misma  reunión  dejó constancia de que a pesar de la inconveniencia de que las  utilidades   producidas   por   La   Previsora  se  utilizaran  para  gastos  de  “funcionamiento”  como  era la compra de drogas, se veía precisado a acudir  a  éstos  dineros  ante  “la urgencia de ésta y la ausencia de otras fuentes  inmediatas     a     las    cuales    pudiera    acudir    para    salvar    tal  emergencia”.   

          Y  el  Tribunal,  al  desatar  la  apelación  contra  dicho fallo,  examinó  en  primer  término  la nulidad solicitada por el defensor de Borelly  Mier  (repítese  que es el mismo casacionista) con base en que a éste se   le  estaba  condenando  por un hecho diverso al que fue materia de acusación, y  dijo entonces:   

         “No  es cierto que se esté condenando al señor Borelly Mier por  un  hecho  distinto al que se le endilgó en la resolución de acusación.   Lo  que  ha  sucedido es que de acuerdo con el dictamen pericial esas cifras que  menciona  el  mismo  defensor  fueron  las  que  en  últimas  fueron a parar al  Instituto  Neurológico  del  Caribe,  ya  que  en  relación con el resto de la  donación,  según el acta 25 “la Asamblea aprobó por unanimidad el cambio de  destinación  de  la  donación que inicialmente se había asignado al Instituto  Neurológico  del  Caribe  a  fin  de que dicha donación sea otorgada a la Caja  Nacional  de  Previsión  Social…”,  es  decir  que  se  revocó la ilícita  donación,  sin  que  pudiera recuperarse lo ya pagado, que es justamente lo que  debe  pagar  el  señor  Borelly  por  el hecho ilícito que se le endilga, vale  decir,  la suma de $33.621.581.  Es decir, no ha existido ni violación del  derecho  de  defensa,  ni  comprobada existencia de irregularidades sustanciales  que  afecten  el  debido proceso y por ende la supuesta nulidad propuesta por el  señor  defensor  no  existe,  no  se ha presentado”  (fl. 122 cdno. Trib.).   

          Confirmó  en todo lo demás el fallo apelado, haciéndose énfasis  en  que,  con  apoyo en el peritaje que obra a folio 225 del cuaderno número 2,  fue  correcto  precisar  que  el  acusado  sólo  debía responder en calidad de  peculado  por  apropiación, de los $26’266.861.41    que    destinó   al   Instituto   Neurológico   del  Caribe.   

         

          Incluso  el  censor carecería de interés para invocar esta causal  segunda  de  casación,  pues,  como  se  anotó,  deja  ver  que se acusó a su  defendido  de  haberse  apropiado de una suma de dinero bastante mayor a la cual  por  la  que  fue finalmente condenado, según la cuantía  identificada en  el párrafo anterior.   

          Lo  que  ocurrió,  repítese,  fue  que  el  fallador,  cumpliendo  rigurosamente  con  su  función,  precisó  los  términos  de  la  acusación,  recordó  cómo  la  mayoría  de  destinaciones hechas en la Asamblea del 29 de  diciembre  habían  sido  revocadas,  y  cómo  finalmente  la que realmente fue  objeto  de  apropiación  fue  la  referida  suma de algo más de 26 millones de  pesos.   

          Así  las  cosas,  los fallos de instancia (ambos forman una unidad  jurídica,  en  todo  lo  que  al ad quem no disienta expresamente del a quo) no  están  de  ninguna  manera  en desarmonía con la acusación, premisa que torna  impróspero este cargo.   

          Finalmente,  se  exhiben del todo impertinentes las alegaciones que  dentro  de  esta  causal  de “inconsonancia” hace el casacionista sobre unas  pruebas  (no  dice  cuáles)  que se dejaron de practicar para establecer que el  acusado  “hizo  los  pagos  de  $581.915.427.47 de que habla la resolución de  acusación”  (fl.  172)  y  entregó  al  Instituto  Neurológico  del  Caribe  “ninguna  cantidad  de dinero”, alegaciones ambas que, con las exigencias de  rigor  que  no  observa el actor (incidencia de las pruebas, etc.), tendrían su  escenario propio en la causal 3a. de nulidad.   

          La   demanda  no  prospera  y  el  fallo  en  consecuencia,  no  se  casará.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación   Penal,   de   acuerdo  con  el  concepto  del  Ministerio  Público,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  de  Colombia   por  autoridad de al ley,   

         

RESUELVE  

          NO  CASAR  el fallo impugnado.   

          Cópiese,  comuníquese  y devuélvase al Tribunal de origen.   Cúmplase.   

EDGAR LOMBANA TRUJILLO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                                          JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUES                                                           CARLOS E.  MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PEREZ  PINZON                                          NILSON E. PINILLA PINILLA   

No hay firma  

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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