9253 (21-05-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

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    SANA  CRITICA   

En derecho penal colombiano rige el sistema de  valoración  probatoria  conocido  como de persuasión racional, el cual permite  al  juzgador  dar a cada prueba el valor que estime conveniente conforme con los  principios  de  la  sana  crítica  que  están alimentados por las reglas de la  lógica,  la  experiencia  y  las ciencias auxiliares del derecho; de suerte que  una  vez promulgado su juicio valorativo se presumirá acertado y respetuoso del  orden  legal  mientras  no  se  demuestre que en su elaboración se incurrió en  manifiesto  error de lógica o que se desconoció en forma evidente regla alguna  de aquellas que informan la sana crítica.   

Proceso No. 9253  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION   PENAL           

Magistrado Ponente:  

Dr. CARLOS E. MEJIA ESCOBAR  

Aprobado Acta No. 74 (15-05-96)  

Santa  Fe  de Bogotá, D. C., mayo veintiuno  (21) de mil novecientos noventa y seis (1996).   

VISTOS  

                     Procede la  Sala  a  resolver  el  recurso  extraordinario  de  casación interpuesto por la  Procuradora  143 para asuntos penales de Pasto (Nariño), contra la sentencia de  noviembre  9  de  1993  proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior de ese  distrito  judicial, mediante la cual confirmó el fallo de primer grado donde se  absolvió  al  procesado  JAIRO EMILIO BURGOS ARTEAGA  del  cargo  de  acceso  carnal  violento    por    el    que    había    sido  acusado.   

                     El recurso  lo  concedió el Tribunal oportunamente, y la demanda de casación fue declarada  por  esta  Corporación  como  ajustada  a las formalidades legales. Obtenido el  concepto  del  Procurador Primero Delegado en lo Penal es pertinente resolver el  asunto.   

HECHOS  

                     El Juzgado  3o. Penal del Circuito de Pasto (Nariño) los sintetizó así::   

“Se  conoce  por  denuncia formulada por los  señores  LUIS  ANTONIO GUERRERO y BLANCA LEONOR MONCAYO que el día 16 de Julio  de  1989,  aproximadamente a las 9 de la noche, la menor MERY CONSTANZA GUERRERO  MONCAYO,  se  dirigía a comprar pan a una tienda cercana a su casa en el sector  de  Aranda,  comprensión  de  este municipio, cuando fue interceptada por JAIRO  EMILIO  BURGOS  ARTEAGA,  persona  que  a  viva fuerza la condujo hasta una casa  deshabitada    para   someterla   sexualmente   mediante   violencia   física.”   

           La  presuntta  víctima  tenía  para  la  época  de los hechos 15 años y medio de  edad.   

                                   

SINOPSIS PROCESAL  

                     

                    Con base en  la  denuncia,  la  ratificación  de  la misma y el reconocimiento médico legal  practicado  a  la  presunta víctima, el juzgado Veinte de Instrucción Criminal  de Pasto abrió la investigación el 3 de agosto de 1989.   

                        En  la  instrucción  fue  ampliado  el  dictamen  médico  legal y se vinculó mediante  injurada  al  sindicado a quien se le resolvió la situación jurídica el 27 de  agosto   de   1990,   imponiéndosele  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  con beneficio de libertad provisional.   

                           La  investigación  fue  cerrada  por  el  mismo  instructor el 17 de enero de 1991,  quien  la  calificó  el 7 de junio siguiente profiriendo resolución acusatoria  contra  JAIRO  EMILIO  BURGOS  ARTEGA  por  el delito de acceso carnal violento,  revocándole la libertad provisional.   

                     Apelada la  acusación  por  la defensa, el ad-quem la confirmó el 3 de septiembre de 1991,  pero  dispuso que el procesado continuara gozando de la libertad provisional que  le  había  sido concedida desde cuando se le impuso la medida de aseguramiento.   

                      El juicio  corrió  a  cargo  del Juzgado Tercero Penal del Circuito de Pasto, despacho que  profirió  sentencia  el  30  de  julio  de 1993 absolviendo al procesado BURGOS  ARTEAGA.   

                           La  representante   del   Ministerio  Público  apeló  el  anterior  fallo,  siendo  confirmado  por  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Pasto el 9 de noviembre  de 1993.           

                    Contra tal  decisión  de  segundo grado la misma Procuradora recurrió en casación, siendo  ese el orígen del actual pronunciamiento.   

LA DEMANDA DE CASACION  

                         La  Procuradora  143  en  lo  judicial para asuntos penales de Pasto, acusa el fallo  del  Tribunal  con fundamento en la causal primera de casación, cuerpo segundo,  “…  por haber incurrido los falladores de primera y segunda instancia en error  de  hecho  en  la  apreciación  del  concepto  pericial rendido por el Jefe del  Instituto  de  Medicina  Legal  de  Pasto, no haber apreciado de igual manera la  versión  de  la  ofendida MERY CONSTANZA GUERRERO MONCAYO, las declaraciones de  sus  padres LUIS ANTONIO GUERRERO y BLANCA LEONOR MONCAYO y las declaraciones de  DIOGENES  PONCE  y  OMAR BURGOS sobre el excelente comportamiento moral y social  de  la  ofendida; violando de manera indirecta los artículos 2, 23, 36, 61, 298  del  código  de  las  penas,  referentes  al  hecho  punible,  autoría,  dolo,  criterios   para   fijar   la   pena   y  la  tipificación  del  acceso  carnal  violento”.   

                                Seguidamente    y   bajo   el   título   de  sustentación de la causal, la demandante afirma que:   

“El  h.  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Pasto, incurre en el fallo recurrido en la causal primera, numeral  primero,  inciso  segundo  del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal,  por  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  por  cuanto los falladores  apreciaron  equivocadamente  el  dictamen  del  Jefe  del  Instituto de Medicina  Legal,  sin  darle  el  alcance  objetivo  que tenía; lo propio sucedió con la  versión  de  la ofendida, MERY CONSTANZA GUERRERO MONCAYO; las declaraciones de  sus  padres  Luis  Antonio  Guerrero  y Blanca Leonor Moncayo y de sus conocidos  Diógenes  Ponce  y  Omar  Burgos,  que  equivale  a  dejarlas  de  lado, a  ignorarlas, realizando un falso juicio de identidad.”   

                  Agrega que  según  el  reconocimiento  médico  legal practicado a la menor MERY CONSTANZA,  ésta  presentaba  equimosis  y  edema  con  escoriaciones múltiples en la zona  genital  y  paragenital  secundaria  a  acceso  carnal violento, lo cual pone en  evidencia  que el hecho de marras se cometió sin su consentimiento y, por ende,  el  acusado  debe  ser  condenado  por  ese  delito  contra  la libertad sexual.   

                     Cita el  salvamento  de  voto  del  Magistrado  disidente  para insistir en que un acceso  carnal  voluntario no deja las huellas de violencia consignadas en el mencionado  dictamen  pericial. Seguidamente define cada una de las expresiones empledas por  el   legista  para  concluir  que  se  ejecutó  violencia  sobre  la  víctima,  circunstancia  que  debe  mirarse  sin  importar  que  se trate de mujer virgen,  desflorada o pública.   

                    Respalda  sus  apreciaciones  en  el  tratadista  URIBE CUALLA y en el fallo de esta Corte  calendado   julio   26/90,   donde   se   hacen  algunas  precisiones  sobre  la  demostración  de  la  violencia.  Agrega que las experiencias sexuales  no  son  idénticas  para todas las personas ni les dejan las mismas huellas, razón  por  la  cual carece de sentido que el Tribunal haya puesto en duda la violencia  que   

se ejerció contra la víctima sólo porque  el  legista  nada  dijo  sobre  las  huellas  del posible sofocamiento, patadas,  mordeduras narrados por ella, ni de los rasguños al agresor.   

                    Respecto  al  tiempo  transcurrido entre el hecho y la denuncia, explica que los padres de  la  víctima  no  dudaron  en  acudir  a las autoridades, por eso inmediatamente  después  de  advertir la violación de su hija fueron al Instituto de Bienestar  Familiar  y  luego  a Medicina Legal, pero como personas prudentes y respetuosas  de  la  justicia  que  son,  sólo  procedieron  a  formular  la denuncia cuando  tuvieron en su poder la prueba pericial demostrativa del hecho.   

                     De otro  lado,  justifica  las  grandes  diferencias  en  que incurrieron los testigos al  calcular  la  hora de los hechos, sobre la base de que el tiempo cronológico no  es  igual  al  tiempo  sicológico,  siendo  ello así que se percibe más lento  cuando  se sufre y más rápido cuando se goza. Por ello, afirma, no se debe dar  tanta  trascendencia  a  esas  diferencias  de tiempo, ni mucho menos deducir de  ellas  ausencia  de  veracidad  en  los deponentes porque el cálculo del tiempo  depende  de  la  personalidad  de  quien  lo  realiza  y  de  sus circunstancias  anímicas, entre otros factores incidentes.   

                     Señala  que  el  procesado  fue indagado seis meses después de ocurrido el hecho cuando  ya  era  imposible  encontrarle  huellas  de  los  arañazos  que le propinó la  víctima  al resistirse a la agresión. Y que a pesar del esfuerzo de aquél por  desacreditar  la  moral  de  la  ofendida,  no  logró su cometido puesto que se  demostró  que  ella  llevaba  una  vida  honesta  y  no  mantenía  noviazgo ni  relación  afectiva  alguna  con su agresor, pues era sabedora de sus relaciones  extramaritales y de que era padre de varios hijos.    

                    Con base  en  lo  anterior,  solicita  a  la  Corte  casar  el fallo atacado y en su lugar  condenar  al  procesado  JAIRO  EMILIO  BURGOS  ARTEAGA  por el delito de acceso  carnal  violento,  cometido contra la libertad sexual de la menor MERY CONSTANZA  GUERRERO MONCAYO.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PUBLICO  

                   El señor  Procurador  Primero  Delegado  en  lo  Penal  considera  que la censura no está  llamada  a prosperar principalmente porque el impugnante no logró demostrar que  el  fallador  hubiese  alterado  el  contenido fáctico de la declaración de la  ofendida  MERY  CONSTANZA  y  del dictámen médico legal practicado a la misma,  como  tampoco  que  hubiese  ignorado los testimonios de sus padres LUIS ANTONIO  GUERRERO  Y  BLANCA  LEONOR  MONCAYO  y  de  sus conocidos DIOGENES PONCE Y OMAR  BURGOS,  los cuales dan cuenta del excelente comportamiento moral y social de la  víctima.   

                     Lo que  ocurre  es  que luego del análisis integral de la prueba testimonial y técnica  recaudada,  el  ad-quem,  compartiendo los planteamientos del fallador de primer  grado,  advirtió  la duda en relación con el acceso carnal violento atribuído  al   procesado   en   la   resolución   acusatoria,  debido  a  las  múltiples  inconsistencias  que  presenta  la  declaración  de  la supuesta ofendida y las  contradicciones  de  los  testigos  respecto  a la hora en que inició el suceso  delictivo,  la  duración  del  mismo  y  el  posterior  comportamiento  de MERY  CONSTANZA,  aspectos  que  aunados a la falta de demostración científica de la  violencia  física  que  se  dice  ejerció  el  procesado  sobre  la  víctima,  racionalmente  impiden  afirmar,  con la certeza requerida para condenar, que la  conducta  cometida  por  el  procesado  corresponde  a un caso típico de acceso  carnal violento.      

                   Agrega el  colaborador  Fiscal  que el dictamen pericial no es obligatorio para el Juez, ni  aún  en  materias  como  las  puramente  médicas, razón por la cual puede ser  desechado como ocurrió en el presente caso.   

                     De otro  lado,  desmiente  que  el  juzgador hubiere ignorado los testimonios de DIOGENES  PONCE  y  OMAR  BURGOS,  puesto que fueron analizados en la sentencia de primera  instancia  que,  como  se  sabe,  al  haber  sido  confirmada por el Tribunal se  integra con el fallo de segundo grado conformando una sola entidad.   

                                           Finalmente,  expresa que las discrepancias del casacionista con el  juzgador  obedecen a su distinta apreciación de las pruebas y, según reiterada  jurisprudencia  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  este tipo de críticas no  constituyen  errores  en  la evaluación de elementos de convicción y no pueden  tener  aceptación  en sede del recurso extraordinario de casación.     

                    Además,  dado  que  en  nuestra legislación rige el sistema probatorio denominado por la  doctrina  de apreciación racional de los medios de convicción, contrario al de  la  tarifa  legal,  es  por lo que los jueces deben valorar el acervo probatorio  conforme  a  los  principios  de  la  sana  crítica  y  sin que existan valores  preestablecidos para los diversos medios de prueba.   

                         En  conclusión, solicita a la Corte NO CASAR la sentencia impugnada.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

                                           Evidentemente  le  asiste razón a la Delegada cuando sostiene que  la  censura no puede prosperar, toda vez que la simple lectura del fallo permite  advertir  que  no se dió el error de hecho acusado por la demandante y que, por  el  contrario,  la  decisión tomada fue el producto del análisis probatorio en  el  que se dejaron consignados los motivos de incertidumbre que tuvo el Tribunal  a  la  hora  de  sentenciar  respecto  de la materialidad de la infracción y la  responsabilidad  del procesado, dudas que por no haber encontrado resueltas a lo  largo  del proceso irremediablemente le llevaban a la absolución del acusado en  aplicación  del  principio  jurídico del in dubio pro reo, mediante el cual se  materializó la presunción de inocencia.   

                  En efecto,  la  primera  causa  de incertidumbre consignada por el Tribunal se refiere a las  múltiples  contradicciones existentes respecto a la hora en que pudo ocurrir el  supuesto  ilícito, “pues la presunta ofendida habla de las 8:30 de la noche, no  obstante  que  otros declaran haberla visto después de las 9:00 hasta las 11:00  de  la  noche  en una casa en donde bailaban, mientras la testigo SARA SANTACRUZ  señala  las  6  o  6  y  30  de la tarde cuando MERY CONSTANZA GUERRERO MONCAYO  regresó  a  su  casa  llorando,  para  comunicarle  que  JAIRO BURGOS la había  violado….”,  “en  tanto  que  los  familiares  dicen haber encontrado a la  ofendida  y  al  procesado,  en  un  lote  abandonado,  a eso de la 1 y 45 de la  madrugada”.   

                  El segundo  motivo  de  duda  expresado  por el ad-quem dice relación con las discrepancias  advertidas  entre  los  testimonios de SUSANA LOPEZ y SARA SANTACRUZ, que restan  credibilidad   al  dicho  de  MERY  CONSTANZA  en  cuanto  a  la  continuidad  e  ininterrupción  con  que  se  ejecutó  el supuesto hecho delictivo, pues “ella  dice  que  la  agresión  se  inició  a  eso  de las ocho de la noche cuando el  procesado  en  forma  violenta la condujo a la huerta de una casa abandonada, en  donde  permaneció  hasta que fue encontrada por sus familiares a eso de la 1:45  de  la  madrugada.  No  se  explica  qué ocurrió en el transcurso de ese largo  período  de  tiempo,  esto es, si la acción delictiva se mantuvo o se repitió  con  esa característica de violencia a que se refiere la ofendida, si hubo o no  reacción,  o por qué causa no abandonó el lugar, cuando ciertamente lo que la  realidad  de  esos  aconteceres delictivos indica es que el agente, consumado el  hecho delictivo naturalmente huye…”.   

   

                                La incertidumbre del Tribunal se destacó como  más  profunda  al  analizar el testimonio del padre de la ofendida, señor LUIS  ANTONIO  GUERRERO,  quien refiriéndose al momento en que llegó al lugar de los  hechos  expresó  :  “..miré  al  sujeto  JAIRO  BURGOS que la tenía entre sus  brazos   a   mi   hija   MERY   CONSTANZA   para  que  no  fuera  a  la  casa  a  avisarnos..”.  Sobre el particular anotó el Tribunal:   

” Esta situación descarta la violencia y  más  bien  podría representar una escena romántica, o la exteriorización del  consentimiento  al  acto  sexual que se dice había tenido ocurrencia unas horas  antes.  Lo menos indicativo del estado en que fueron sorprendidos los sujetos de  este  caso  judicial  es,  sin  duda,  la  ausencia  de reacción de la supuesta  agredida…”       

                    

                    También  alimentó  dicha  incertidumbre  la  valoración que hizo del testimonio rendido  por SUSANA LOPEZ, tía de la presunta ofendida:   

“… quien parece llegó primero al lugar de  los  hechos,  encontrando a su sobrina sentada, llorando, y al sujeto agresor un  poco  más allá, en la misma posición en el lavadero. Y algo más, declara que  le  preguntó  que  qué  le  había  pasado  y  ella le dijo que nada. Entonces  resulta  lógica  la  pregunta: qué le impedía salir de ese lugar? Por qué en  presencia  de  su  tía no reaccionó en forma inmediata formulando los reclamos  que  el  caso  requería?   Además,  al  preguntársele  a esta testigo si  cuando  encontró  a  CONSTANZA  en  el  huerto  junto  a JAIRO BURGOS le había  observado  su  cuerpo  o  su  ropa  con sangre, contestó que su sobrina ‘tenía  puesta  una sudadera y la blusa también común y corriente, en la ropa no miré  nada,  lo  único que pude observar fue que se encontraba despeinada y llorando,  de nada más me dí cuenta’.”     

                    Por otra  parte,  los  actos  de  reacción  que dijo haber realizado MERY CONSTANZA y que  naturalmente  debían  presentarse ante una violación, a juicio del Tribunal no  son  convincentes,  toda  vez que el reconocimiento médico practicado a aquella  tres  o  cinco días después de los hechos no registró huellas de la patada ni  de  la  fuerte  opresión  de  su  garganta  y boca que dijo haberle impelido su  agresor para dominarla y evitar que gritara.   

                         En  relación con la versión dada por la ofendida el ad-quem señaló:   

“No se explica cómo, por lo menos, no pudo  recurrir  a  las  voces  de auxilio, ni que esta reacción fuera impedida por el  agresor  con tanta facilidad durante ese apreciable lapso, o que lo hiciera a la  vez  que  realizaba  los actos dirigidos a la consumación de la conducta, o que  ella  solamente  gritara  al escuchar la voz de sus familiares y no cuando antes  otras  personas  se  habían  acercado  al lugar. Tampoco es muy creíble que la  actividad  violenta  se  prolongara  por  espacio  de  dos  horas y media, y que  habiendo  resistencia física no quedara la mínima huella de ella…  Otro  aspecto   negativo   del   testimonio,  tiene  que  ver  con  el  comportamiento  subsiguiente  al  descubrimiento  de  los  hechos,  pues no se entiende cómo la  menor  no  fuera  a  la  casa  de  sus  padres sino a la de una tía -ni ello se  explica  por  el temor al castigo que suponía- si se consideraba víctima de un  ilícito,  y de alguna manera, así sea precaria, había formulado la acusación  ante  sus  familiares de quienes entonces era más bien lógico recibir un total  respaldo.  Tampoco  está  demostrado el destrozo de las prendas de vestir, pues  la  menor  dice  simplemente  que el agresor le bajó la sudadera, el short y el  interior,   que   se  puede   entender  como  un  proceder  normal.  En  la  afirmación  contraria  se  equivoca  el Fiscal, tanto como en la aceptación de  las  huellas  de  sangre que dice haber visto la testigo SARA SANTACRUZ a eso de  las  6  y  30  de  la  tarde,  cuando los hechos se realizaron después de las 8  p.m.   Las  mismas  manifestaciones  de  la  acción  a  que  se refiere la  acusación  de  la menor, dejan virtualmente por fuera su connotación violenta.  En  efecto,  la  amenaza  de  preñez  podía  tenerse como un medio eficaz para  doblegar  la  voluntad  de la víctima?. Entonces, a cambio de no ser embarazada  aceptó  la  relación  sexual? La lógica y la experiencia indican que el medio  normalmente  utilizado  es  la violencia física o moral….En la ampliación de  su  declaración da una respuesta no muy convincente a las afirmaciones de José  Luis  Tumal  y Javier Ordóñez, pues de todas maneras acepta que Jairo Burgos y  Omar  Burgos  el  día  de los hechos llegaron a su casa a tomar algunos tragos,  juntamente   con   José   Luis  Guevara,  circunstancia  que  antes  la  había  omitido.”.   

                    

                        Fue  entonces  con  fundamento  en  el  precedente análisis que el Tribunal admitió  tener  certeza  sobre  la  consumación  del  acceso  carnal entre la menor MERY  CONSTANZA  y JAIRO BURGOS la noche de marras, pero también expresó lo que para  la  Corporación era una razonable duda acerca del consentimiento de la supuesta  víctima  o  la  idoneidad  de  la  violencia  empleada por el presunto agresor,  circunstancia  que  le impidió calificar el hecho como delictivo, y de ahí que  hubiera absuelto al procesado.   

                    

                  Pues bien,  al  estudio realizado en las instancias se enfrenta ahora el criterio opuesto de  la  demandante  quien  pretende que la sentencia del Tribunal sea invalidada por  el hecho de no haber resultado acorde con su pensamiento.   

                   Se afirma  lo  anterior,  porque  la  recurrente  en  vez  de  orientar  su libelo hacia la  demostración  del  error de hecho por falso juicio de identidad que le atribuye  al  Tribunal  en  la  valoración  de  ciertas pruebas, se limitó a repetir con  pequeñas  variantes  su  alegato de apelación contra el fallo de primer grado,  exponiendo  su personal apreciación del material probatorio, pero sin acreditar  alteración  o distorsión alguna del contenido fáctico de las mismas por parte  del fallador.   

                      Queda  entonces  la  impresión  de  que  la  censura  más  bien se desarrolló por el  sendero  del error de derecho por falso juicio de convicción, situación que no  estaría  llamada  a prosperar, toda vez que en derecho penal colombiano rige el  sistema  de  valoración  probatoria  conocido  como de persuación racional, el  cual  permite  al  juzgador  dar  a  cada prueba el valor que estime conveniente  conforme  con  los principios de la sana crítica que están alimentados por las  reglas  de  la lógica, la experiencia y las ciencias auxiliares del derecho; de  suerte  que  una  vez  promulgado  su juicio valorativo se presumirá acertado y  respetuoso  del  orden  legal mientras no se demuestre que en su elaboración se  incurrió  en manifiesto error de lógica o que se desconoció en forma evidente  regla  alguna de aquellas que informan la sana crítica, circunstancia que no ha  ocurrido en el presente caso.   

                         En  conclusión,  no prospera el cargo.   

                                           Finalmente,  necesario  resulta  advertir que la manifestación de  la  demandante  según  la  cual  el  Tribunal  ignoró  o  dejó  de  lado  los  testimonios  de  los  progenitores de la presunta ofendida, así como los de sus  conocidos   DIOGENES  PONCE  y  OMAR  BURGOS,  constituye  la  formulación  tácita  de  un  cargo  distinto  al  anterior consistente en error de hecho por  falso  juicio de existencia por omisión de pruebas legalmente aducidas, el cual  ha  debido  presentarse  por  separado  y con caracter subsidiario según claras  previsiones   del   artículo   225  del  C.  de  P.P.,  habida  cuenta  que  su  fundamentación   excluye   la   del   cargo   por  falso  juicio  de  identidad  explícitamente  propuesto, pues es apenas obvio que si el juzgador ignoró esas  pruebas no pudo haberles negado “el alcance objetivo que tenían”.   

                    

                         No  obstante,  en  honor  a la verdad debe decirse que los testimonios supuestamente  ignorados  en  realidad  sí  fueron  tenidos  en cuenta y justipreciados por el  fallador  como puede observarse en la sentencia de primer grado que, tal como lo  señaló  el  señor  Procurador  Delegado, conforma con la de segunda instancia  una unidad inescindible para los efectos de la casación.   

                  En mérito  de   lo   expuesto,   LA   CORTE   SUPREMA   DE   JUSTICIA,   SALA  DE  CASACION  PENAL,   

RESUELVE:  

                    NO CASAR  LA  SENTENCIA  IMPUGNADA, de naturaleza, fecha y origen consignados en el cuerpo  de esta providencia.   

CUMPLASE.  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL            RICARDO  CALVETE RANGEL   

JORGE    CORDOBA    POVEDA                           CARLOS   AUGUSTO   GALVEZ  ARGOTE   

CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                     DIDIMO PAEZ VELANDIA   

NILSON    PINILLA   PINILLA                                        JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

     

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