9146 (31-01-96)

1996

Asistente Jurídico Inteligente

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    INDAGATORIA   

El artículo 361 del Código de Procedimiento  Penal  consagra  a  favor  del sindicado el derecho a solicitar sin necesidad de  motivación  alguna,  cuantas  ampliaciones de indagatoria considere necesarias,  imponiéndole  al funcionario judicial el deber de recibirlas en el menor tiempo  posible.   

PROCESO No. 9146  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                    Magistrado Ponente   

                                       NILSON  PINILLA PINILLA   

                                                    Aprobado Acta No.12   

Santafé  de Bogotá D.C. treinta y uno (31)  de enero de mil novecientos noventa y seis (1996).   

          V I S T O S:   

Agotado el trámite respectivo, resolverá la  Corte  el  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  por el procesado  AVELINO  CARRANZA  MOLINA y su defensor, contra la sentencia de l7 de septiembre  de  l993  mediante  la cual el Tribunal Superior de Bucaramanga lo condenó a la  pena  principal  de l7 años de prisión, por hallarlo responsable del delito de  homicidio agravado en la persona de Luis Enrique Reátiga Barajas.   

          H E C H O S   

Así  los  relató  el  Tribunal  Superior  :   

                         “Al  municipio  de  Guaca, Provincia de Garcia Rovira, el día l0 de febrero del año  próximo  pasado  (1992)  arribó  una patrulla de contraguerrilla del Ejército  Nacional  al  mando  del  Sargento Caycedo y los Cabos Avelino Carranza Molina y  Eladio  Cordoba Gonzalez, quienes en las horas de la tarde pidieron permiso a su  inmediato  superior  jerárquico,  con el fin de desplazarse al casco urbano del  citado  municipio para realizar unas llamadas telefónicas. Concedido el permiso  los  Suboficiales  en  compañía  de los soldados Rodriguez y Rivera, asignados  como  escoltas,  se  dirigieron  a la oficina de Telecom y de allí a una tienda  donde  consumieron alicorantes, aproximadamente hasta las ocho de la noche en un  primer  momento,  por encontrar cerrada la citada oficina y posteriormente al no  encontrar  línea.  En  el  citado  establecimiento  se  encontraba ebrio, desde  tempranas  horas,el  labriego  LUIS  ENRIQUE  REATIGA  quien le manifestó a los  militares  su voluntad de partir a Venezuela por los problemas que afrontaba con  la  guerrilla,  asumiendo una conducta por su alicoramiento que los contertulios  calificaron de “molesta”.   

                  Lo cierto es  que  aproximadamente  a  las  ocho de la noche partieron del establecimiento los  militares  y  con  ellos  LUIS  ENRIQUE  REATIGA  quien apareció muerto al día  siguiente   como   consecuencia   de   varias   heridas   producidas   con  arma  cortopunzante”.   

         ACTUACION PROCESAL   

La investigación fue iniciada por el Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Guaca  y  continuada  por  el  Trece  de  Instrucción  Criminal,  que  luego de oír en indagatoria a los Suboficiales Avelino Carranza  Molina  y Eladio Córdoba González y los soldados Omar Hernando Rivera Romero y  Hernán  Rodríguez  González,  les definió su situación jurídica con medida  de    aseguramiento    de    detención    preventiva    por    el   delito   de  homicidio.   

Clausurado   el   ciclo   instructivo,  el  mencionado  Juzgado  de  Instrucción  Criminal calificó el mérito del sumario  con   resolución  de  acusación  en  contra  de  todos  los  sindicados  antes  mencionados,  como  coautores  de  homicidio  agravado  por  las  circunstancias  contempladas  en  los  ordinales  6° y 7° del artículo 324 del Código Penal,  esto  es,  con  sevicia  en  consideración  al número de heridas causadas a la  víctima  (23  cuchilladas) y por haberla colocado en situación de indefensión  o  aprovechándose  de  esa  situación; enjuiciamiento apelado por los soldados  acusados, quienes no sustentaron el recurso.   

El  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de  Málaga  (Santander),  al  que  correspondió  adelantar  la  etapa  del juicio,  después  de  vencido  el término de traslado para preparación de la audiencia  pública   (artículo  446  del  C.  de  P.P.)  ordenó  la  ampliación  de  la  declaración  del  Sargento  Mauricio  Eduardo Caycedo Villalobos, el avalúo de  los  daños  y perjuicios causados con el delito, designando perito avaluador, y  dispuso    allegar    los    antecedentes    penales    y   policivos   de   los  procesados.   

Los  soldados  sindicados  Rivera  Romero  y  Rodríguez  González  solicitaron  en  dos  oportunidades una entrevista con la  Juez  y celebrada ésta, la funcionaria judicial ordenó de inmediato oírlos en  ampliación  de  indagatoria,  diligencias  en  las  que  le  imputaron  al Cabo  Carranza  Molina  la  autoría del homicidio, ofreciendo un dramático relato de  la  forma  como  ultimó  a cuchilladas al indefenso campesino (Ver folios 325 y  ss. del c.No.1).   

Celebrada  audiencia  pública, dentro de la  cual  los  citados soldados repitieron sus acusaciones en presencia del acusado,  el   juzgado  del  conocimiento  puso  fin  a  la  instancia  condenando  a  los  Suboficiales  Avelino  Carranza  Molina  y  Eladio  Córdoba González a la pena  principal  de  l7  años  de  prisión,  cada  uno,  como coautores de homicidio  agravado,  a  la interdicción de derechos y funciones públicas por el lapso de  diez años y al pago en concreto de los perjuicios causados.   

En  la  misma  providencia  absolvió  a los  ex-soldados  Omar  Hernando  Rivera Romero y Hernán Rodríguez González de los  cargos formulados en la resolución de acusación.   

Apelado  el  fallo  por  el  defensor de los  condenados,  el  Tribunal  Superior  de Bucaramanga mediante sentencia objeto de  impugnación,  tomó las siguientes decisiones: confirmó la condena respecto al  procesado  Avelino  Carranza  Molina  y  la  revocó en cuanto a Eladio Córdoba  González  para  absolverlo; dejó en firme la absolución impartida en favor de  los  soldados  ya  mencionados, ordenó la compulsa de copias para investigar un  posible  delito  de  encubrimiento  por  parte  del  Cabo  Córdoba  González y  confirmó     “las     demás     determinaciones…     de    la    providencia  impugnada.”   

         DEMANDA DE CASACION   

En el marco de las causales tercera y primera  de   casación,   se   formulan  sendos  cargos  a  la  sentencia  impugnada,  a  saber:   

Primero   :-  Nulidad  del  juicio  por la comprobada existencia de  irregularidades  sustanciales,  que  desconocieron el debido proceso y afectaron  el derecho a la defensa del procesado.   

Afirma  el  demandante que la Juez Penal del  Circuito  de  Málaga,  en  forma  caprichosa  ordenó  el  recaudo  de  pruebas  encontrándose   vencidos   los  términos  para  decretarlas,  conforme  a  los  artículos  446  a  448 del C. de P.P., recepcionando el testimonio del Teniente  del  Ejército  Alvaro  Germán  Cristancho  Penagos  y  no  contenta  con ello,  recibió  de  manera  indebida  y  “a espaldas del defensor” las ampliaciones de  indagatoria  de  los  soldados  Omar Hernando Rivera Romero y Hernán Rodríguez  Gonzalez;  irregularidad ésta última que no puede considerarse convalidada por  el  hecho  de  que  los  nombrados  sindicados  hubiesen  repetido  su  versión  inculpatoria durante el desarrollo de la audiencia pública.   

Agrega  que  en  la  entrevista  “privada”  sostenida  con  los  nombrados  soldados,  la  juez no observó el procedimiento  indicado  en el artículo 39 del Decreto 2651 de l991 (que alude a la grabación  magnetofónica  de  audiencias  o diligencias) y refiriéndose al desarrollo del  plenario  critica que los defensores de los tan nombrados soldados entregaron un  escrito  sin  leerlo,  porque  la Juez “se dedicó a interrogar arduamente a los  procesados,  como  buscando evidenciar responsabilidad” sin permitirles cruce de  palabra  como  “si  se hubiese comprometido con estos si mantenían su posición  interesada de culpabilizar y responsabilizar” a su defendido.   

Reclama la nulidad de lo actuado a partir de  las  diligencias  cumplidas  con  posterioridad  al  1°  de  diciembre  de l992  (ampliaciones  de  indagatorias  y  testimonio  del Teniente Cristancho Penagos,  entre otras).   

Segundo   :  -Violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  errores  en  la  apreciación de las pruebas; reparo que el libelista fundamenta  en   la  circunstancia  de  haberse  tenido  como  soporte  de  la  condena  las  ampliaciones   de  indagatoria  de  los  soldados  Rivera  Romero  y  Rodríguez  González,  las  que a su juicio solo obedecen al interés de lograr su libertad  a toda costa.   

Arguye que no puede edificarse la sentencia  condenatoria  en  pruebas  tan  precarias  como  las  incriminaciones lanzadas a  ultima  hora  por  los  soldados  sindicados,  sin  que  exista prueba directa y  confiable  que  señale a su defendido como autor del homicidio dando a entender  que  la  responsabilidad  que  le  fue deducida se apoya “en rumores, sospechas,  chismes  e  informaciones  que hacen incurrir en un grave error de repercusiones  definitivas”.   

Enfatiza  en  la  ausencia  de  prueba  que  conduzca  a la certeza sobre la responsabilidad de su asistido pues la recaudada  en  autos,  ofrece  dudas  respecto  a  dicha  culpabilidad  por lo que en tales  condiciones  debió  reconocerse  en favor del procesado el beneficio consagrado  en   el   artículo   247  del  anterior  C.  de  P.P.,  hoy  445  de  la  nueva  codificación.   

        OPINION DEL MINISTERIO PUBLICO   

El señor Procurador Segundo Delegado en lo  Penal,  se  opone  a  las  pretensiones  del censor porque ninguno de los cargos  contra la sentencia impugnada amérita ser considerado.   

En cuanto al primer reproche afirma que las  irregularidades  denunciadas  por  el  demandante  carecen  de  la trascendencia  requerida  para  vulnerar  el debido proceso y conculcar el derecho a la defensa  porque  no  obstante  encontrarse  vencido  el  término  probatorio  del juicio  primaba  el  derecho  de  los soldados sindicados a ser oídos en ampliación de  indagatoria   de   acuerdo  a  lo  previsto  en  el  artículo  36l  del  C.  de  P.P.   

Respecto  al  segundo  reparo  expresa  que  adolece  de  insubsanables  fallas  de  orden  técnico  en  su  planteamiento y  fundamentación  constituyéndose en “un cúmulo de ideas inconexas y huérfanas  de   desarrollo”,  basadas  en  el  criterio  personal  del  impugnante  opuesto  radicalmente a las razonadas argumentaciones del fallador.   

        CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

Primer  Cargo  :-El  artículo  36l  del  Código  de Procedimiento  Penal  consagra  a  favor  del sindicado el derecho a solicitar sin necesidad de  motivación  alguna,  cuantas  ampliaciones de indagatoria considere necesarias,  imponiéndole  al  funcionario  judicial  el  deber  de  recibirlas  en el menor  término posible.   

Habiendo precluido en el presente caso, los  términos  para  decretar  y  practicar  pruebas  durante  el juicio, dos de los  cuatro  sindicados  por el delito de homicidio, solicitaron entrevistarse con la  juez   que  dirigia  el  proceso,  surgiendo  de  tal  entrevista  la  inmediata  ampliación  de  sus  indagatorias,  diligencias  a  través  de  las  cuales le  imputaron   al  Cabo  Carranza  Molina  la  autoría  única  del  delito;   sindicación   que   a   juicio  de  la  funcionaria  hacia  necesario  oír  en  declaración  al  Teniente  del  Ejército  Alvaro  Germán  Cristancho Penagos,  citado por ellos como testigo de referencia.   

La  Juez  Penal  del  Circuito  de Málaga,  después  de  escuchar  las  reveladoras acusaciones que llevaron a los soldados  sindicados  a  entrevistarse  con ella, consideró prudente recibir la inmediata  ampliación  de los elementos de prueba, sin parar mientes en que la oportunidad  formal  para  recaudarlos  había  precluido  o  que solo podrían ser acopiados  durante  la  audiencia  pública;  en  realidad,  se  sintió  avocada  a  hacer  prevalecer  una  prerrogativa  inherente  al  derecho  a  la defensa, como es la  contenida en la norma citada.   

Pudo tener en cuenta, además, que mientras  mas  pronto  allegara al proceso los cargos, mejores posibilidades surgían para  que  el  acusado y ahora recurrente Avelino Carranza Molina ejerciera, junto con  su defensor, el derecho a contradecirlos.   

En  el  evento, que esta Corte descarta, de  que  las ampliaciones vertidas por los nombrados cosindicados fuesen inválidas,  no  debe  perderse  de  vista  que  las mismas imputaciones fueron repetidas por  ellos  durante  el  plenario,  con  el  lleno  de  las formalidades legales y en  presencia  del  acusado y de su defensor, por lo que la irregularidad denunciada  por   el   impugnante   como   constitutiva   de  nulidad  sería  absolutamente  intrascendente  a  la  sentencia  de condena, como bien señala la Procuraduría  Delegada.    

Y  si  lo  que  se  proponía era atacar el  contenido  de tales diligencias, debió acogerse a causal de casación diferente  de la tercera, como ensayó en el segundo cargo.   

Por  lo  demás,  no  era  obligatorio  el  levantamiento  de  un  acta  de  la  entrevista  celebrada  entre  la juez y los  soldados  sindicados, ni mucho menos resultaba aplicable a ella las formalidades  del   artículo   39   del  decreto  265l  de  l99l,  normatividad  extraña  al  procedimiento  aplicable  al  caso,  debiéndose  agregar  que  las críticas al  comportamiento  asumido  por  otros  defensores  durante el debate publico, nada  tienen que ver con la defensa del procesado recurrente.   

Establecido entonces que las irregularidades  denunciadas  por  el censor no resquebrajaron los cimientos de la investigación  ni  del  juzgamiento,  ni  conculcaron el derecho  fundamental a la defensa  del    procesado    recurrente,    el    cargo    resulta   infundado   y   debe  desestimarse.   

No prospera la impugnación.  

Segundo  Cargo  :-El  actor no menciona la clase de error probatorio  supuestamente  cometido  por  el  Tribunal  Superior  para dar por demostrada la  responsabilidad  penal  de  su representado, omisión suficiente para desestimar  la censura.   

Se  limita  simplemente  a  descalificar la  prueba  de  cargo  proveniente  de  las  inculpaciones lanzadas por los soldados  sindicados  en  ampliación de sus indagatorias y durante la audiencia pública,  basado  en  apreciaciones  personales  y  subjetivas  como las de considerar que  tales  incriminaciones  son  inveraces  y  producto  del  deseo que los llevó a  descargar  la  autoría del hecho en otra persona, para liberarse éllos de toda  responsabilidad.   

Agrega   además,   sin   ninguna  razón  atendible,   que   el  fallo  de  condena  se  apoya  en  conjeturas  o  simples  suposiciones   de   los   juzgadores,   cuando  la  verdad  es  otra  totalmente  diferente.   

En  efecto,  el  Cabo Segundo del Ejército  Nacional  Avelino Carranza Molina fue declarado único responsable del homicidio  agravado  con  fundamento,  entre  otras  probanzas, en el dramático relato del  ex-soldado  Hernán  Rodríguez  González,  quien  liberado de su condición de  militar,  explicó  en detalle la forma como el citado Suboficial agarró por el  cuello  al  infortunado  labriego,  asestándole  múltiples  cuchilladas  hasta  dejarlo  exhausto,  procediendo luego a limpiarse las manos ensangrentadas en el  pasto.   

Al  día  siguiente  le  ordenó al soldado  limpiarle  el  uniforme  manchado  de  sangre, labor que cumplió por disciplina  militar,  dando  cuenta  que  el Cabo Carranza tenía en su poder un cuchillo de  cachas negras, el mismo que utilizó para ultimar al campesino.   

Rodríguez González, como su ex-compañero  el  soldado  Omar  Hernando Rivera Romero, justificaron su tardía delación por  el  entendible  temor  que los embargaba si llegaban a comprometer a su superior  jerárquico.   

Esta imputación no es prueba insular, como  parece   entenderlo  el  recurrente,  sino  incriminación  robustecida  con  la  concurrencia  de  plurales  hechos  indiciarios  tales como la salida del occiso  Luis  Enrique Reátiga Barajas en compañía de los militares, a eso de las ocho  de  la  noche,  de la cantina donde se encontraban ingiriendo licor; el hallazgo  de  su  cadáver al día siguiente en la ruta seguida por aquéllos; la tenencia  en  poder  del  Cabo  Carranza  Molina  de  un  arma  cortopunzante y el indicio  concerniente  a las manifestaciones posteriores al delito, como haberle envíado  una  carta  a  los soldados sindicados proponiéndoles sostenerse en su versión  inicial  de los hechos a fin de obtener un resultado favorable para todos (f.348  ibidem);  pruebas  que  valoradas  en su gravedad, coherencia y correspondencia,  siguiendo  en  ello las reglas de la sana crítica, arrojan absoluta certidumbre  sobre la responsabilidad penal del procesado recurrente.   

Respecto  a  dichos  indicios  nada dijo el  impugnante,  dejando  sin  adecuada  réplica  pruebas  que por su significativo  valor   de   convicción  son  suficientes  para  mantener  incólume  el  fallo  impugnado,  con  lo  que  el  yerro evaluativo endilgado al sentenciador se hace  aún mas intrascendente.   

El  beneficio  de la duda, apenas enunciado  por  el  censor,  se  torna  inane  cuando  el  juzgador, gozando de libertad de  criterio  en  la  valoración  de  las  pruebas,  ha  llegado a la convicción o  certeza sobre la responsabilidad del acusado.   

Las falencias reseñadas en la presentación  y sustento del cargo impiden que éste fructifique.   

No prospera la impugnación.  

        D E C I S I O N   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia en Sala de Casación Penal, de acuerdo con el Procurador Delegado y  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  ley,   

         R E S U E L V E   

NO CASAR  la  sentencia condenatoria objeto de impugnación.   

Cópiese  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen. Cúmplase.   

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                           RICARDO  CALVETE  RANGEL   

JORGE    CORDOBA    POVEDA                            WILLIAM  MONROY  VICTORIA   

                                                                                                               Conjuez   

CARLOS        E.        MEJIA  ESCOBAR              DIDIMO    PAEZ  VELANDIA                            

NILSON           PINILLA  PINILLA            JUAN MANUEL  TORRES FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

   

    

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