8760 (07-02-95)

1995

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso  No.  8760            

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                    Magistrado Ponente   

                                                    Dr.CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR   

                                                    Aprobado Acta No. 08 (26-01-95)   

                                                    Santafé de Bogotá, D.C., siete (7) de febrero  de mil novecientos noventa y cinco (1995).   

                        V I S T O S   

                                                    Procede  la  Sala  a  resolver  el  recurso  de  casación   interpuesto  por  el  defensor  del  procesado  JORGE  ERNESTO  LEAL  MARTINEZ,  contra  la  sentencia  de  segundo  grado  proferida  por el Tribunal  Superior  de Ibagué, el seis de mayo de 1993, mediante la cual condenó a éste  a  la  pena principal de diez (10) años de prisión al hallarlo responsable del  homicidio  cometido  en la persona de Raúl Cardozo Parra, y lo absolvió por el  delito de porte ilegal de armas.   

                     El  Tribunal  concedió el recurso por auto de nueve de Junio de mil novecientos  noventa  y  tres,  en  tanto  que  esta Corporación declaró la correspondiente  demanda  como  ajustada  a las formalidades legales, mediante proveído de siete  de octubre del mismo año.   

                                  H   E   C  H  O  S   

                                                    Los    resumió    la    Procuraduría   así  :   

          “El  veinticinco  de  diciembre de mil novecientos noventa y uno en  horas  de  la  madrugada,  en  el  barrio  Sicomoro  del  Municipio  de  Melgar,  JORGE ERNESTO LEAL MARTINEZ  disparó  con  una  escopeta al señor Raúl Cardozo Prada, a consecuencia de lo  cual  falleció  posteriormente  en las instalaciones del Hospital San Rafael de  Girardot.   

         “Los  hechos se originaron cuando Carolina Cardozo, hermana del hoy  occiso,  puso  en  conocimiento  de éste y sus familiares, las amenazas que con  palabras  soeces  y  con  una  escopeta  le había hecho JORGE ERNESTO, quien le  salió al camino momentos en que ésta se dirigía a su casa”.   

         ACTUACION PROCESAL   

                     El colaborador Fiscal la sintetizó en los siguientes términos :   

          “Las   primeras  diligencias  fueron  adelantadas  por  el  Juzgado  Treinta  y  Dos  de  Instrucción Criminal del Tolima, quien declaró abierta la  investigación  por  auto  de diciembre veintiséis de mil novecientos noventa y  uno.   

          “El   sindicado  LEAL  MARTINEZ  fue  escuchado  en  diligencia  de  injurada,  luego de lo cual se le resolvió su situación jurídica por auto del  treinta  y  uno de diciembre del año en mención con medida de aseguramiento de  detención preventiva por el punible de tentativa de homicidio.   

          “Dentro  de  las  numerosas  diligencias  que  se  practicaron  con  posterioridad,  se  encuentra  el  acta  de  levantamiento del cadáver de Raúl  Cardozo Prada, practicado en el Hospital de San Rafael.   

          “La  investigación se declaró cerrada por auto del veintiséis de  febrero  de  mil novecientos noventa y dos y el mérito del sumario se calificó  en  proveído  del  quince de abril del mismo año con resolución acusatoria en  contra  de  JORGE  ERNESTO  LEAL MARTINEZ  como autor y responsable del delito de homicidio en Raúl Cardozo  Prada,  en  concurso material con el punible de porte ilegal de armas de defensa  personal.   

          “Las   diligencias   pasan  al  conocimiento  del  Juzgado  Primero  Superior  de  Espinal (Tolima), donde agotado el término para solicitar pruebas  ordena  la  práctica  de  algunas, para lo cual comisionó al Juzgado Treinta y  Cinco de Instrucción Criminal de Melgar.   

          “No  obstante,  con  la  entrada  en  vigencia  del  nuevo Estatuto  Procesal  Penal,  la  Unidad  Seccional  de  Fiscalía de esa localidad avoca el  conocimiento  del proceso por auto de julio primero de mil novecientos noventa y  dos.   

         “Con  posterioridad  a la práctica de algunas pruebas, llegan las  diligencias  al  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Melgar, el cual por auto  de  septiembre veintitrés dispuso la práctica de audiencia especial en la que,  una  vez  celebrada,  no llegó a ningún acuerdo, lo que motivó que el proceso  pasara  a  manos  del  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  del  Municipio en  mención.   

         “Luego  de  múltiples  contingencias  el  Juzgado de conocimiento  celebró  en  debida  forma  la  diligencia de audiencia pública, al cabo de la  cual    dictó    el   fallo   de   primer   grado   con   los   resultados   ya  conocidos.   

        “Apelado  el  fallo,  el  Tribunal  Superior de Ibagué revocó el  numeral  primero  de la sentencia de primera instancia en el sentido de absolver  al  procesado por el delito de porte ilegal de armas, modificó la pena impuesta  a  la  de  diez  (10)  años  de prisión y confirmó en todo lo demás el fallo  impugnado,    en    sentencia    que   ahora   es   motivo   de   este   recurso  extraordinario”.   

                  

                        LA DEMANDA   

                                                 Tres  cargos formula el censor, todos ellos al  amparo  de  la  causal  primera,  los dos primeros como principales y el último  como subsidiario.   

                        Primer  cargo : Se acusa  la  sentencia  como  violatoria en forma directa de la ley sustancial, por falta  de  aplicación del artículo 29, numeral 4o. del Código Penal,  en razón  de  que  no se le reconoció a su defendido la legítima defensa, pese a que las  pruebas  señalan  que  éste se vió precisado a hacer el disparo mortal por la  necesidad   de   defender  su  casa  de  habitación  y  la  integridad  de  las  personas   que  en  ella se encontraban, frente a la agresión violenta que  contra ellos ejercían los familiares del occiso.   

                     Para  demostrarlo  señala, en primer lugar, que Carolina Cardozo Prada, hermana  de  la  víctima,  fué  quien desató la ira de sus parientes al comentarles el  día  de  los  hechos  que antes de su llegada a la casa había sido víctima de  insultos  y  amenazas  de  parte  del  procesado quien cargó una escopeta en su  presencia.  Y  aunque  la veracidad de esa manifestación nunca se demostró, lo  cierto  fue  que  los  miembros  de la familia Cardozo se dirigieron en conjunto  hacia  la  casa  del procesado procediendo a lanzar contra ella palos y piedras,  al  tiempo  que  proferían  palabras en tono pugnaz y belicoso, lo que hizo que  éste reaccionara haciendo el disparo con el resultado conocido.   

                      

                     En  segundo  lugar,  expresa que su defendido aceptó ante las autoridades haber  realizado  el disparo letal pero sin dirección precisa y como medio desesperado  de  defensa  dadas  las circunstancias antes comentadas, lo que se corrobora con  la  apreciación  hecha  por  la  parte  civil, según la cual “….el procesado  sencillamente  disparó  como  un  energúmeno,  sin  controles  volitivos y sin  frenos morales de ninguna naturaleza..”.   

                     Y  finalmente,  señala  que  se  encuentra  probado por los testimonios de Mery  Polanía  Oyuela, Luciano Alberto Saravia Betancourt y Javier Sanabria Ortegón,  que  antes  del  disparo sí hubo insultos y que al haber acudido a las vías de  hecho,  los  miembros  de la familia Cardozo Prada violaron el artículo 183 del  Código Penal.   

                      Segundo  cargo.  Se  acusa  la  sentencia  del  Tribunal  como  violatoria en forma directa de la ley  sustancial,  por falta de aplicación del artículo 40, numeral 4o., del Código  Penal,  teniendo en cuenta que de las explicaciones dadas por el procesado, así  como  de  las demás pruebas allegadas, se deduce que éste jamás creyó que al  defender  su  casa  y  su  familia  de  la agresión violenta proveniente de los  Cardozo  Prada  el  día  de  los  hechos,  estuviera  violando  la  ley penal y  cometiendo un delito  contra la vida e integridad personal.   

           

                     Para  demostrarlo  refiere nuevamente que según lo acredita la abundante prueba  testimonial,  la  familia Cardozo Prada estaba agrediendo en forma violenta a la  familia  Leal  Martínez  que se encontraba refugiada en su casa y dado que cada  vez  la agresión se hacía más grave, su defendido hizo el disparo fatal desde  dentro  de  su  casa  y hacia afuera, aceptando haberlo hecho por considerar que  era  su  deber defender su casa y su familia, razón por la cual no creyó estar  cometiendo delito alguno.   

       

                     Tercer  cargo. De manera  subsidiaria,  se  acusa  la  sentencia  del  Tribunal  como violatoria de la ley  sustancial  por  falta  de  aplicación  del  artículo 30 del Código Penal, en  razón  de  que  pudo  existir  exceso  en  la legítima defensa por parte de su  defendido,  toda  vez  que  según  lo  demuestran  las  pruebas  recaudadas, la  agresión  de  los  Cardozo  Prada  a  los Leal Martínez se produjo con palos y  piedras,  en  tanto  que  el  procesado  reaccionó  en  defensa de su casa y su  familia    disparando    una    escopeta,   medio   que   podría   considerarse  desproporcionado,  dándose  así  el  exceso en la causal de justificación que  inexplicablemente dejó de aplicarse en el presente caso.   

    CONCEPTO DE LA DELEGADA Y  CONSIDERACIONES DE LA SALA   

                                                 Los  dos primeros cargos fueron propuestos con  carácter  de  principales  y  el  tercero  como  subsidiario,  con  el evidente  propósito  de  no  contrariar  la  técnica  del  recurso  extraordinario.  Sin  embargo,  como  acertadamente  lo  señala  la  Delegada,  dicha prevención del  demandante  no  es  suficiente  para  lograr  su  cometido, toda vez que los dos  cargos  principales  no  podían  formularse  simultáneamente con ese carácter  debido    a   que   sus   respectivas   fundamentaciones   se   excluyen   entre  sí.   

                     En  efecto,   al  alegarse  en  el  primer  cargo  falta de aplicación del  artículo  29-4  del  Código penal, se está reclamando el reconocimiento de la  legítima  defensa,  lo  cual  supone  aceptar  la  comisión  voluntaria  de la  conducta  típica  aunque  en  circunstancias  tales que la justifican.  En  tanto  que  al invocar en el segundo cargo  falta de aplicación   del  artículo 40-4 del mismo estatuto, se está reclamando el reconocimiento de  un  error  sobre  la antijuridicidad de la conducta, circunstancia que eximiría  de culpabilidad al agente.   

                     La  contradicción  radica en que la fundamentación del primer cargo   parte  de  la  base  de que la causal de justificación (legítima defensa) tuvo  real  existencia,  mientras que la del segundo implica que dicha justificante no  existió  en  realidad,  pero  el  agente  obró bajo el error de que sí había  tenido  ocurrencia y por virtud de ella se encontraba autorizado para cometer la  conducta típica.    

                     Evidenciada  la  anterior  falta  contra  la  técnica  propia  de  este recurso  extraordinario,  la Corte se abstendrá de pronunciarse de fondo respecto de los  dos  primeros  cargos  formulados  en  la  demanda,  ambos  como principales, de  conformidad  con  lo  previsto  en  el  inciso final del artículo 225 del C. de  P.P..    

                                                 La  exigencia  de  la norma no es gratuita. En  efecto,  Casación  es  un  recurso extraordinario cuyas exigencias técnicas se  originan  en  su  naturaleza especial y en los principios que lo orientan, tales  como  el  de  taxatividad, el de prioridad y el de limitación. Este último, si  bien  ha  venido  siendo  atenuado  por  la legislación en el sentido de que es  mayor  la  cobertura  actual  de  la Casación oficiosa (art. 228 C.P.P.), no ha  sido  objeto  de  dicha amplitud en lo que toca con la prohibición que tiene la  Corte   para   suplir   las  deficiencias  y  omisiones  argumentativas  o  para  determinar,   entre   dos   causales   excluyentes,   aquella   que  procedería  eventualmente.   

                                                 Si   la  impugnación  extraordinaria  está,  conforme  a dicha regla general, sujeta al principio dispositivo en cuanto a las  causales  y  a  su extensión, no resulta posible para la Sala escoger entre los  dos    cargos   incompatibles   uno,   en   detrimento   del   otro.           

                    

                                                      Situación  distinta  se  presenta  frente  al tercer cargo, que por haber sido formulado de  manera subsidiaria sí merece ser estudiado en profundidad.   

         

                                                 CARGO  TERCERO  .  Aquí  el  demandante  plantea  la  simple  posibilidad  de  que su defendido se  hubiera  excedido  en  la  defensa  debido  a  la  desproporción  de los medios  empleados,  en  la  medida  que  respondió  con  disparo  de  arma  de fuego la  agresión  que  se  le  hacía  con  palabras,  palos  y  piedras,  y  sobre tal  hipótesis  pretende  se  tenga  por  configurado  el  yerro  que le atribuye al  Tribunal,  consistente  en  no  haber  dado  aplicación  al  artículo  30  del  C.P..   

                                                 Olvida  el  recurrente,  sin  embargo,  que la  sentencia  contra  la que dirige el ataque se encuentra fundamentada en un serio  y  completo  análisis probatorio, que no logra desvirtuar, conforme al cual los  hechos  investigados sucedieron de manera tal que resulta claramente inadmisible  la  legítima  defensa  invocada,  así  se  le  dé  el  enfoque  de  excedida.  Recuérdese  que  el a -quo llegó a la conclusión, avalada por el Tribunal, de  que  antes  del  disparo no existió agresión que hubiera requerido una defensa  en  las  condiciones  que  actuó  el  inculpado,  basándose  en  el  siguiente  razonamiento:   

        “Si  los  Cardozo reaccionaron, lo hicieron a través de palabras,  lógico  que  ofensivas,  así  como  Nohemí  le  respondía o vociferaba, como  también  la  misma  Maritza  y  si  bien es cierto los primeros optaron por tal  comportamiento,  no  fue  simplmente  por  las viejas discordias reinantes entre  ellos,  sino porque JORGE ERNESTO momentos antes había ofendido a CAROLINA, tal  como  ésta  lo  adujo y aún la había amedrantado cuando hiciera el disparo al  aire,  afirmaciones  que  no  están  huérfanas  de comprobación, evoquemos el  dicho  de MERY DE POLANIA y MARIA CARLINA MOJICA GOMEZ, testigos excepcionales y  citados  por  las  partes,  que  en  una  forma  desprevenida   e imparcial  informan  lo  que  percibieron  según el momento en que estuvieron atentas, sus  versiones  en  conjunto  o aunadas nos dan una orientación cómo ocurrieron los  hechos,  la  primera  narra  el  primer  episodio  (antes  de  los hechos en que  resultara  Raúl  herído,  como  el  momento  mismo),  la  segunda  observó lo  acaecido  luego  de tal acontecer precisándonos las dos que no hubo lanzamiento  de piedra ni botella antes que RAUL resultara lesionado….”.   

                                                 Surge,  entonces,  como  evidencia  que  si el  ataque  de  los  Cardozo a los Leal Martínez fue únicamente verbal hasta antes  de  producirse  el  disparo  mortal,  el  procesado  no  tenía  ningún  motivo  jurídicamente  atendible  para  accionar su arma de fuego, pues aún en el caso  de  ser  injuriosas  las  expresiones  verbales lanzadas por los Cardozo, no era  posible  responder  a  esta perfilada agresión verbal mediante el empleo de una  actividad  tan  calificada  como  lo  fue  accionar  su  arma  de  fuego.  Ni la  reparación  ni  contención  del exceso verbal, que tenía cierta razón de ser  por  el  comportamiento  asumido  por  el  procesado  para con Carolina Cardozo,  podía adecuarse al medio de reacción empleado.     

                                                       Entonces,  lejos  de  obedecer a una legítima defensa, la conducta del procesado se exhibe  como  simple  ánimo  de causar una muerte y de imponer un modo de obrar ajeno a  toda  justificación, inclusive en su forma de excedida. La total proporción de  las  situaciones la hace plena, y su desequilibrio relativo, la lleva al terreno  de  la  excusa;  pero,  cuando  la  respuesta está totalmente por fuera de este  ámbito,   como   en   el  caso  examinado,  ya  debe  advertirse  una  integral  responsabilidad.   

                                                 Y   siendo  ello  así,  debe  rechazarse  el  planteamiento  de  que  trata  este acápite, pues sería contrario a la lógica  admitir  la  ocurrencia  de  un  exceso  respecto  de  lo  que  no  ha existido.   

                                                 No  prospera el cargo.         

                                                                            

                                    

                     En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION  PENAL,  acogiendo  el  concepto  del  Señor  Procurador  Tercero Delegado en lo  Penal,   

                      R E S U E L V E   

                      NO  CASAR  la  sentencia  impugnada  de  naturaleza,  fecha y origen señaladas en la parte  motiva de esta providencia.   

                        NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.   

NILSON    PINILLA   PINILLA                               RICARDO     CALVETE  RANGEL   

GUILLERMO    DUQUE    RUIZ                             CARLOS    E.    MEJIA  ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                     EDGAR SAAVEDRA ROJAS   

No firmo  

JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA             JORGE  ENRIQUE VALENCIA M.   

No firmo  

        CARLOS A. GORDILLO LOMBANA   

        Secretario   

     

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