15569f

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 15569  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                                                      Magistrado Ponente:   

                                                      DR.DIDIMO PAEZ VELANDIA   

                                                      Aprobado Acta No.076   

                                                       Santafé  de Bogotá, D.C., veinticinco  (25) de mayo de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

          Se  pronuncia  la  Corte  sobre la procedencia del recurso de   casación     que     interpone    con    fundamento    en    el    tercer   inciso  del  artículo 218 del C. de P.P.  la  defensa del procesado  GESTEÓ  EVER  PELÁEZ  LOZANO, contra la sentencia dictada el  18  de   diciembre  de  1998  por  el Juzgado Primero Penal del Circuito de  Ibagué,  en  la  que,  por  revocación  de la de primera instancia se  le  condena por tentativa de extorsión.   

          A N T E C E D E N T E S   

          1.-  El  7  de  noviembre  de  1997  fue  entregado    al    ciudadano    Marco   Arnoldo  Rodríguez  en  su  casa de habitación situada en la  carrera  11 No. 14-05 de la ciudad de Ibagué un escrito en que se le exigía el  pago  de  tres millones de pesos con la amenaza, si no accedía, de dar muerte a  su  hijo  Sergio   Giovanny,  quien  con  su  esposa se hallaba secuestrado  presuntamente  por  un grupo subversivo.   El destinatario del escrito  puso  el  caso  en  conocimiento  del  D.  A.  S., institución que organizó un  operativo  de  seguimiento, logrando dar captura al sujeto PEDRO CÉSAR SÁNCHEZ  BURBANO  cuando  recibía el dinero demandado, quien manifestó que el artífice  de   la   delincuencia   era   un   compinche   suyo   de   nombre  EVER     ó     JOSE  HEVERTH  PELÁEZ  LOZANO,  al  que  posteriormente también se le dio captura.    

          2.-  El primer capturado se acogió a la  figura   de   la  sentencia  anticipada,   y  en  cuanto  al  segundo,  por  providencia  del  7 de abril de 1998 la Fiscalía de segunda instancia confirmó  la  resolución  de acusación que le fuera proferida como coautor del delito de  tentativa de extorsión.     

          3.-  Culminado el debate de la causa, el  Juzgado  Cuarto  Penal  Municipal  de Ibagué profirió sentencia absolutoria en  favor  de  Peláez   Lozano (fls. 343 y ss cd. ppl.),  pero inconforme  la  Fiscalía, su representante el 31 de julio de 1998 al notificarse, interpuso  el   recurso   de   apelación   anotando   debajo  de  su  firma  la  siguiente  leyenda:   “Apelo  el  fallo notificado y dentro  del  término  legal  sustentaré  el  recurso  por  escrito”  (fl. 362 cd.  ppl.).   

          4.-    Presentada   oportunamente   la  sustentación  (fls.366  á  370)  y surtido el trámite de rigor, mediante auto  del  31 de agosto (370 v.), el Juzgado concedió el recurso, del que conoció el  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito, que en discrepancia con el a quo, revocó  el fallo y condenó al procesado (fls. 376 y ss.).   

          5.-  Esta vez la inconformidad devino de  la   defensa,   que   manifestó   dentro   del   término  legal,  que  impugna  extraordinariamente   la  sentencia  de segundo grado, con fundamento legal  en el  tercer inciso del artículo 218 del C. de P.P..   

            6.-  En  el  escrito de solicitud de concesión del recurso   

condensa  sus razones así:  a).-   La  sentencia  de  segunda instancia fue proferida  “en un proceso afectado  de  una  muy  grave  irregularidad  sustancial”,  porque la advertencia del  fiscal  apelante,  de  que  sustentaría por escrito, fue consignada en la misma  anotación  de apelación, cuando esa advertencia debía haberla formulado en un  memorial  separado, de acuerdo a lo establecido en los artículos 196B y 214 del  C.  de  P.P.; por tanto, el Juzgado Primero Penal del Circuito de Ibagué debió  abstenerse    de   conocer   en   apelación   de   la   sentencia   de   primer  grado;     b).-    Se   incurrió   por   el   fallador   en  la,  precisa,   “irregular  elaboración de la prueba de indicios”,  que es  la  única  deducida  contra  el  procesado  y  fundamento  del  fallo, debido a  que    “no   se  dijo  …  cuál  era  la  prueba”    del  hecho  indicador;    tampoco  se  dijo   “cuál  era  en  concreto  el  hecho  desconocido  que  se  pretendía  probar”;  tampoco se dijo  “nada …  respecto  de  la  operación  lógica  indu-deductiva  … que debió haber sido  expuesta”;   igualmente,   “nada  se  dijo   sobre  la  regla  de  experiencia  elegida corroborar (sic) el hecho indicador, el hecho indicado y la  operación  indu-deductiva  …”,   omisiones  éstas  de las cuales colige  que     “muy   seguramente”   existan   “falsos  juicios  de  existencia,  de  legalidad  y  de  identidad  respecto  de la prueba de indicios  deducida  y  elaborada…”, con lo que considera, se infringió el artículo 246  del  C.  de  P.P.;  y,   finalmente,   c).-  Se hace necesario el  desarrollo  jurisprudencial  del  artículo 195 del C. de P.P.  que dispone  que  los recursos  ordinarios deben ser interpuestos por escrito, lo que en  criterio  del  peticionario, implica que, cuando se trata de sentencia,  el  apelante,  haya  sido  o no notificado personalmente, debe presentar un memorial  en  que indique “no solamente la interposición de cualquiera de estos medios de  impugnación  … además … si sustenta el recurso de apelación por escrito o  de   manera  oral”.    Además,  aunque  reconoce  que  el  desarrollo  jurisprudencial  respecto de la prueba de indicio ha sido notable, considera que  “falta  aún  por precisar cómo debe ser este medio de prueba cuando aparece en  el proceso … con el carácter de prueba única.”.   

         

         

          CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

          Falta  de  seriedad, por lo menos, es lo que vierte la solicitud de  concesión   del   recurso   extraordinario  excepcional  de  casación  que  se  estudia.   

          Si,  como  así  lo revela la actuación cumplida por el Juzgado de  primera  instancia  en  relación  con  la  notificación  de  la sentencia y su  apelación  por  el Fiscal, este funcionario suscribió el acto de notificación  y  de  su  puño  y  letra  enseguida  anotó  que apelaba y que sustentaría el  recurso  por  escrito dentro del término legal, como efectivamente lo hizo y en  base  a  lo  cual  se  concedió  el  recurso, bajo ningún punto de vista en el  ámbito  jurídico, se entiende que el profesional del derecho que se desempeña  como  defensor  del  procesado  pretenda generar una polémica  tendiente a  desgastar   inútilmente   la  administración  de  justicia  al  mantenerla  en  actividad  frente a una situación de fácil comprensión palmariamente resuelta  de manera correcta y a crear falsas expectativas en su patrocinado.   

          Si  bien  el  artículo  195 del C. de P.P.  establece que los  recursos   ordinarios  se  interpondrán  por  escrito,  salvo  disposición  en  contrario,  el  aparte  final  de  una norma posterior, el artículo 196-B   -que  también  menciona  el  peticionario-,  regulador de “la sustentación del  recurso  de  apelación  interpuesto  contra sentencia”,  establece que “la  manifestación  de  sustentación  oral  o  escrita  debe  hacerse al momento de  interponer  el  recurso”:   y  si en el caso presente, como se ha dicho, al  interponer  el  recurso  el  funcionario apelante manifestó que lo sustentaría  por  escrito y así lo hizo, lo único que dentro de la legalidad podía el Juez  a  quo,  era  concederlo,  abriendo  así  paso  a  la  competencia del superior  jerárquico para asumir el conocimiento del fallo.   

         No  se  abrogó  el  ad  quem  la competencia que estaba llamado a  ejercer,   sino   que   la   asumió   conforme   le   correspondía  y  era  su  deber.   

         La  claridad  de  los  preceptos  que  regulan la apelación de la  sentencia  y  su  sustentación  cuando  de  un  solo  apelante  que  expresa su  propósito  de sustentar por escrito se trata, no admite duda, y la intelección  de  ellos  no requiere especiales esfuerzos  dialécticos,  pues basta  que  se  precise  “en  el  momento  de  interponer el recurso” la manera como se  realizará  la  sustentación,   y  habiendo  procedido  así  el apelante,  fuerza  es  concluir  que  los  términos  de  la  solicitud descubren un simple  pretexto  del peticionario para prolongar el trámite procesal cuando afirma que  el  tema  requiere  desarrollo jurisprudencial a partir del artículo 195 del C.  de  P.P., cuando el caso concreto se halla regido por esta y otras disposiciones  concordantes,  como  son  los  artículos 196 B, parte final del primer inciso y  196-A,  que con precisión indican el procedimiento aplicable.   

         Pero  además  no  sobra advertir que ya la jurisprudencia de esta  Sala  se  ha  ocupado de interpretar la normatividad reguladora de la apelación  de  la  sentencia,  sentando  un  criterio  menos  pegado a la exégesis del que  algunos  profesionales  del  derecho han querido atribuir a la manifestación de  la  forma  en  que  se  llevará  a cabo la sustentación exigida por el último  aparte del primer inciso del artículo 196 B del C. de P.P..   

    Es así como en proveído  del 12 de noviembre de 1998, se dijo:      

         “La  cita normativa de soporte argumental para el señor defensor,  ciertamente  contempla  el  deber del apelante de manifestar si la sustentación  será  oral  o escrita;  mas, también es verdad, que el inciso tercero del  mismo  artículo  196-B  del C. de P. resta fuerza a ese imperativo en relación  con  la  manifestación  de  que  la  sustentación se hará por escrito y se la  concede  a  la que se pretenda realizar oralmente, al punto de que, en el evento  de  ser varios los apelantes, con uno solo de ellos que manifieste el propósito  de  apelar  en  forma  oral,  el  recurso debe concederse inmediatamente y no se  aplica  respecto  de los demás  -es de entenderse que se refiere a los que  manifestaron  que  sustentarían  por escrito-,  el procedimiento propio de  esta forma -artículo 196-A  C. de P.P.”.   

         Este  mismo  criterio fue ratificado con fecha 9 de abril del año  que transcurre:   

         “El  artículo 196-B del C. de P. P., incluido en el procedimiento  penal  con  la Ley 81 de 1993 aportó la novedad de la sustentación oral cuando  se  apela  la  sentencia, manteniendo la tradicional sustentación escrita, y si  bien  ordena  que  al momento de interponerse el recurso se diga por el apelante  de    qué    manera    va    a    sustentarlo,   establece    como  única  causa  que  enerva  los  traslados  previstos  en el  artículo  196-A  en  la  primera  instancia,   la manifestación de que la  sustentación  se  hará  en  forma  oral, caso en el  cual  el  recurso  se  concede  inmediatamente  y  no  se realizan los referidos  traslados.    De tal manera, la misma disposición permite interpretar  que  si  no  existe  advertencia  en tal sentido, los traslados deben llevarse a  cabo,  como  en  efecto  sucedió;   y  si  la sustentación se presenta en  oportunidad, debe concederse el recurso”.   

         Y renglones adelante:   

         “Si  el  apelante no expresó  cómo sustentaría el recurso,  no  podía el Juzgado declarar la deserción que reclama el defensor,  pues  esta   opera   solo   para   los   casos   en   que   la   sustentación  no  se  realiza.”   

         Forzoso  colegir  entonces  por  lo  atinente a la competencia del  juez  que  profirió  la  sentencia  de  segundo  grado, la falta de causa de la  solicitud en estudio.   

         Ahora  bien;   el peticionario, luego de extensas reflexiones  tendientes  a  poner  de  resalto la incursión del fallador de segundo grado en  errores  de  apreciación  de  la prueba de indicios que dice, fue la única que  sirvió  de  fundamento  a  la sentencia y asegurar que la estructuración de la  misma  estuvo  signada de  “falsos juicios de existencia, de legalidad y de  identidad”   con  transgresión  del  artículo  246  del C. de P.P.,   buscando  tardíamente   -pues  solo  ya finalizando su discurso incluye el  comentario-    estructurar  la  causal  especial  para  interponer  la  casación  del  tercer inciso del artículo 218 de ese estatuto, dice considerar  insuficiente  el desarrollo jurisprudencial  en relación con este medio de  prueba,  y  por  lo  tanto  merecedor  de  un nuevo pronunciamiento de carácter  jurisprudencial.   

         Ha  sido  constante  y  reiterado el criterio de la Corte sobre lo  taxativo  de  los  motivos  señalados  en  la  Ley  para conceder el recurso de  casación   excepcional   del  inciso  tercero  del  artículo  218  del  C.  de  P.P..   

         Así     se    pronunció    la    Corporación,    en    ocasión  anterior:   

         “El  carácter excepcional del recurso de casación contemplado en  el  tercer inciso del artículo 218 del C. de P.P. cobija de manera excluyente a  las  especiales  causales  por  las  cuales autoriza a la Corte a concederlo, no  pudiendo  ésta,  según  el  principio  de  limitación extender su potestad de  eventual  juez  extraordinario  a causales distintas de las autorizadas, sea que  se  presenten  por  el  recurrente  en  forma expresa o bajo argumentaciones que  igual  conducen  a esa falta de identidad”.  (auto 12 de noviembre de 1998,  Rad. 14.981, M.P.Dr. Páez Velandia).   

         Carentes  de  fundamento  los motivos básicos de la petición, no  se accederá a la solicitud.   

         En   mérito   la   CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

         NO  CONCEDER  el  recurso de casación  solicitado  contra  la  sentencia  dictada  el  18  de  diciembre de 1998 por el  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito de Ibagué, mediante la cual se condenó a  JOSE     EVER    PELÁEZ   LOZANO   por   el   delito   de   tentativa   de  extorsión.        En      firme,   DEVUELVASE  el expediente a la oficina  de  origen.   

         COPIESE, NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.   

                                                 JORGE ANIBAL  GOMEZ GALLEGO   

FERNANDO   E.ARBOLEDA  RIPOLL                               RICARDO     CALVETE  RANGEL   

JORGE  E. CORDOBA POVEDA                               CARLOS    A.    GALVEZ  ARGOTE   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                        CARLOS E. MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                                        NILSON PINILLA PINILLA   

                                                 PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

                                                               Secretaria                                      

    

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