15352i

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 15352  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Nilson E. Pinilla Pinilla  

Aprobado Acta N°98  

Santafé  de Bogotá, D.C., seis (6) de julio  de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

ASUNTO:  

Se  procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  formulada  en representación del condenado JOSE  MESIAS DIAZ MORA.   

HECHOS:  

De  conformidad  con los fallos anexados a la  demanda,  se sabe que la Red de Solidaridad Social, adscrita a la Presidencia de  la  República, a través del Plan Nacional de Rehabilitación (PNR) celebró un  contrato   interadministrativo   de   cofinanciación   con  la  Asociación  de  Municipios  de  la  Cuenca  del Río Cucuana (Asocucuana), el 23 de diciembre de  1994,   para la implementación de un programa de desarrollo alternativo en  los   municipios   de   Ortega,   Roncesvalles   y  San  Antonio  (Tolima),  por  $179’700.000,  con aportes  de    la    asociación    por    $32’100.000  y  del PNR por $147’600.000.   

De   las  chequeras  de  Asocucuana  fueron  sustraídos  12 formatos de cheques y llenados por diversos valores, a nombre de  personas   ficticias,  falsificadas  firmas  autorizadas  y  los  sellos  de  la  asociación,  cobrados  al  Banco  Cafetero  de  Ibagué  y a la Caja Agraria de  Playarrica     y     pagados,     por     un     total     de    $64’195.375,   en   el  mes  de  julio  de  1995.   

ANTECEDENTES:  

En  primera y segunda instancia fue condenado  por  tales  hechos  el  Director  Ejecutivo de Asocucuana JOSE MESIAS DIAZ MORA,  como   responsable  de  los  concursos  de  peculado  y  falsedad  en  documento  privado.   

En  efecto,  el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de Ibagué, el 19 de julio de 1996, condenó a DIAZ MORA a 16 años de  prisión,  interdicción  de  derechos y funciones públicas  por 9 años y  multa   de   $64’195.375,  imponiéndole  además  la  obligación  concreta  de  indemnizar los perjuicios  ocasionados.  Decisión  apelada  y  confirmada  por el Tribunal Superior de ese  Distrito  Judicial,  el  31  de octubre de 1996. El condenado, por intermedio de  apoderado especial, solicita la revisión de la sentencia.   

LA DEMANDA:  

El  demandante  invoca  la causal tercera del  artículo   232   del  Código  de  Procedimiento  Penal,  al  suponer  que  con  posterioridad  a  la  condena  aparecieron pruebas demostrativas de la inocencia  del sentenciado JOSE MESIAS DIAZ MORA.   

En  lo  que  el actor denomina fundamentos de  hecho,   dice  que ejecutoriada la sentencia condenatoria, su poderdante se  enteró  de  la  existencia,  en  la  oficina  de Colpatria de Ibagué, “de la  constancia  sobre  la entrega que hiciera de un oficio solicitando el bloqueo de  la   cuenta  correspondiente  a  los  cheques  perdidos  o  sustraídos  a   ASOCUCUANA”   y  la  entidad  le  comunicó  el  27  de  agosto  de  1998  que  información  al respecto la suministra únicamente a las autoridades judiciales  y a la Superintendencia.   

Agrega que a  JOSE MESIAS DIAZ MORA se le  condenó  con  el  prurito  de  que  en  un  mismo día podía haber cobrado los  cheques  en  distintos  pueblos  del Tolima, pero el Ministerio del Transporte y  Velotax,  única  empresa  que  cubría  esos trayectos, según acreditación de  dicho  Ministerio,  certifican  sobre  la duración de recorridos y sitios a los  que  prestaba servicio. Con insuficiencia en el planteamiento, expresa que “si  los  juzgadores  se  hubiesen  tomado  esa  molestia”,  otra  habría  sido la  sentencia.   

Como “relación de pruebas”, el demandante  solicita  oficiar  a  la oficina mencionada de Colpatria para que especifique si  JOSE  MESIAS  DIAZ  MORA  fue  quien  acudió a pedir el “bloqueo de la cuenta  titular  de los títulos sustraídos y que dieron lugar a la investigación y la  sentencia”,   y  a  Velotax  Ltda.  con  el  fin  de  determinar  que,  “por  ejemplo”, se gastan más de 8 horas en ir de Playarrica a Ortega.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

La   demanda   de   revisión  debe  venir  acompañada  de  copia de las sentencias de primer y segundo grado, junto con la  constancia  de  ejecutoria,  además  de las pruebas demostrativas de los hechos  básicos  de  la causal invocada; esta última exigencia se encuentra consignada  en  el  numeral 4° del artículo 234 del  Código de Procedimiento Penal y  se  torna  aún  más  obligante  tratándose de la causal tercera de revisión,  fundada  en  el  advenimiento  de  nuevos  sucesos  o de pruebas no conocidas al  tiempo  de  los  debates,  que  establezcan  la  inocencia o inimputabilidad del  condenado.   

Las pruebas aportadas con la demanda resultan  indispensables,  para  que  la  Corte  se  forme  una idea inicial respecto a la  trascendencia,   seriedad   y  procedencia  de  la  acción  impetrada,  de  tal  modo   que  sin  esa  información  la  pretensión  del demandante resulta  vana.   

El   actor  anexa  a  la  demanda  algunos  documentos  con  los  que,  al  parecer,  pretende  acreditar  la  inocencia del  sentenciado.  Uno  de  ellos  es  la mencionada contestación de Colpatria a una  petición    del   condenado,  en  donde  no  se  accede  a  su  petición.   

Tal  documento  no  acredita  ni insinúa la  inocencia  de  JOSE  MESIAS  DIAZ  MORA,  sólo  que  su representante busca que  judicialmente  se  ordene  allegar  copia  y  constancia  de  recibo del escrito  firmado  por  su  poderdante,  en  donde  solicita  “el  bloqueo  de la cuenta  correspondiente   a   los   cheques  perdidos  o  sustraídos  a  ASOCUCUANA.”   

No hay necesidad de obtener judicialmente esa  prueba,  de cuestionable trascendencia, cuando copia de la solicitud en mención  ha  podido acompañarla el defensor a la demanda, pues si su representado fue el  signatario  podría  tener  en  su  poder el duplicado, en donde aparezca que el  original fue recibido por la entidad financiera.   

Los    otros    documentos   anexados  a la demanda hacen referencia al tiempo que suele emplear un bus entre  algunos  lugares del departamento del Tolima y la no adjudicación o cubrimiento  de  algunas  rutas.  Con ello el accionante pretende volver a demostrar  lo  alegado   en  las  instancias,  que  fue  materia  de  pronunciamiento  por  los  juzgadores,  en  cuanto  el  condenado  haya   acompañado  a  MARIA AMPARO  CABRERA  y  a GENTIL GARZON a que ellos cobraran cuatro cheques, dos en el Banco  Cafetero  de  Ibagué  y  otro  dos  en  la  Caja  Agraria  de Playarrica,   transportándose    en   un   campero   y   no   en   vehículos   de   servicio  público.   

Es  más,  el  Tribunal  expresa  que a JOSE  MESIAS  DIAZ MORA no se le endilga “la elaboración directa de las falsedades,  ni  …  su  presencia  física en las ventanillas de los bancos …”, sino su  participación  en algunos de los pasos dentro de la cadena defraudatoria,   que   condujo  a  la  realización  de  delitos  contra  la  fe  pública  y  la  administración pública.   

Tampoco  expresa  fundamentos  para  que  se  deduzca  que  los  documentos  anexos  permitan  establecer la inocencia de JOSE  MESIAS  DIAZ  MORA,   quien le manifestó a LUIS EDUARDO BONILLA HERNANDEZ,  “en  la  entrada  al  café  Xandú, que el sello se lo elaboraron en Cali”,  como se indica en el fallo de segundo grado.   

No   se   trata  de  acompañar  cualquier  “prueba”,  sino  aquéllas  nuevas  directamente  relacionadas con la causal  invocada,  que  permitan al menos vislumbrar el yerro judicial y, para el asunto  planteado, la posibilidad de la inocencia del condenado.   

No debe olvidarse que la revisión no es una  tercera  instancia,  ni tiene por finalidad revivir las controversias jurídicas  ni  los  debates  probatorios, sino corregir un error cuando evidentemente se ha  condenado  a  un  inocente, de conformidad con uno de los eventos consagrados en  la causal tercera.   

Pretender  la revisión de un proceso sin el  soporte  probatorio que permita colegir las presuntas novedades sobre los hechos  establecidos  durante los debates, es propósito inadmisible tratándose de esta  extraordinaria acción, frente al planteamiento ensayado.   

Estas   fallas   ostensibles  y  pretender  convertir  la  demanda en una simple tentativa de replanteamiento de alegaciones  y  sondeos probatorios, ponen en evidencia la ineptitud del pedimento y frustran  la  aspiración del libelista, quien incumplió con el indefectible requisito de  aportar   pruebas  en que apoyaría los hechos básicos de su petición, de  suyo intrascendente desde su enunciación.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

          R E S U E L V E:   

1°.-          RECONOCER  al  doctor  EDILBERTO PATIÑO  BRAVO  como  apoderado  de  JOSE  MESIAS  DIAZ MORA, en los términos y para los  efectos del poder conferido.   

2°.-    NO  ADMITIR  la demanda de revisión presentada en nombre  del sentenciado JOSE MESIAS DIAZ MORA   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                        RICARDO                     CALVETE  RANGEL                      

JORGE        E.        CORDOBA  POVEDA               CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO                  MARIO MANTILLA NOUGUES   

CARLOS  EDUARDO  MEJIA  ESCOBAR    NILSON   E.  PINILLA  PINILLA                       

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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