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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 14289  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado ponente:   

                                Dr.    Carlos    Eduardo    Mejía  Escobar   

                            Aprobado Acta No.148   

Santafé   de   Bogotá  D.C.,  septiembre  veintinueve (29) de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

Vistos:  

Examina la Sala si las demandas de casación  presentadas  a  nombre  de  los procesados OSCAR ARTURO BETANCUR GIRALDO, MARTHA  ELENA  TABORDA  CASTAÑO  y  OMAR  DE JESUS GOMEZ RAMIREZ, reúnen en su aspecto  formal  los  requisitos  a  que  se  refiere  el  artículo  225  del Código de  Procedimiento Penal.   

Hechos y actuación procesal:  

Varios  individuos,  valiéndose de armas de  fuego  con  las  cuales  intimidaron  al  señor  EDUARDO  MOYANO  FERRO,  quien  conducía  el camión SU 0784 y llevaba como carga, en 179 cajas, 8.177 kilos de  poliéster  texturizado,  se  apoderaron del vehículo y de la mercancía.   Tuvo  ocurrencia el hecho hacia las 11 A.M. del 3 de septiembre de 1993 en Bello  (Antioquia).   El  chofer  estuvo en poder de los asaltantes hasta las 5 de  la  mañana  del  siguiente  día  y le fue devuelto el automotor, sin la carga.   

Con  sustento en informaciones recibidas por  la  Policía  se  lograron  recuperar  el  9  de  septiembre siguiente 122 cajas  hurtadas  en  una  bodega  del  Barrio  Guayabal  de  Medellín.   Allí se  procedió  a  capturar a OSCAR ARTURO BETANCUR GIRALDO, dueño del inmueble, y a  MARTHA  ELENA  TABORDA,  quien  se  encontraba con él.  Esta involucró de  inmediato  a  OMAR  DE JESUS GOMEZ RAMIREZ, su cónyuge, el cual fue aprehendido  después.   

Los mencionados fueron vinculados al proceso  mediante  indagatoria,  se les resolvió situación jurídica y la Fiscalía los  acusó  como  coautores  de  hurto  calificado  y agravado.  Por este mismo  cargo  el  Juzgado  2º  Penal  del Circuito de Bello los condenó a 27 meses de  prisión  y  la  decisión resultó confirmada por  el Tribunal Superior de  Medellín  a  través  de la sentencia recurrida en casación, expedida el 17 de  julio de 1997.   

Las demandas:  

El casacionista, en su condición de defensor  de los procesados, presentó en cada caso una demanda.    

La  primera  fue  a  nombre  de OSCAR ARTURO  BETANCUR  GIRALDO.   El  único  cargo  que  le realizó a la sentencia del  Tribunal  lo  apoyó en la causal 1ª de casación, por violación indirecta del  artículo  29  de la Constitución Nacional “…al violar la prueba…” y por lo  tanto la ley.   

Para   demostrar  el  ataque  procedió  a  transcribir   las   explicaciones   que  suministraron  los  procesados  en  sus  indagatorias,  las  que  a  su  parecer  resultaban sinceras. De acuerdo con las  mismas  OMAR  DE  JESUS  GOMEZ  compró  la  mercancía y su esposa MARTHA ELENA  TABORDA  se  la vendió a OSCAR BETANCUR GIRALDO, desconociendo absolutamente la  procedencia ilícita de la misma.   

A  renglón  seguido  el  censor,  luego  de  mencionar  el  artículo  294 del Código de Procedimiento Penal, afirma que las  instancias  no  hicieron “…un estudio serio y conciso de los criterios puestos  de  presente,  limitándose  a  una  aseveración en forma generalizada en donde  erró  en  su  estimación por desconocimiento de la sana crítica”.  Sobre  este  tema  cita  una  decisión  de  la  Sala  del  5  de agosto de 1997, luego  transcribe   el   artículo   254   del   Código   de   Procedimiento  Penal  y  concluye:   

“Con subjetivismos extremos, y omitiendo los  preceptos  y  principios  de  la  lógica  jurídica,  el  sentido  común  y la  experiencia  y  sin  realizar  un  examen  crítico  y  científico  del  acervo  probatorio,  con  cuya  aplicación  se  debe  arribar  a  conclusiones serias e  inequívocas,  en forma apriorística y sin fundamentación razonada del mérito  de  las  pruebas,  se  conculcó  la  ley,  dejando  de aplicar correctamente el  artículo  177  vigente para esa fecha y que consagra el punible de receptación  para  en  forma  incorrecta  (aplicar)  los  artículos 350, 351 numerales 6º y  1º  y 372 del C. Penal.   

“Epílogo  de  lo  que  se  ha expresado con  antecedencia,  es  que  el  Juzgado  de  instancia  y el ad quem, con violación  indirecta  de  las  normas  sustanciales citadas en el contexto de este escrito,  las  que se conculcaron en forma indirecta por error de hecho en la apreciación  probatoria”.   

Su solicitud es, en consecuencia, que se case  la    sentencia   impugnada   y   en   su   lugar   se   dicte   el   fallo   de  reemplazo.   

En  esencia,  las  demandas  restantes  son  similares  a  la  anterior.   En las mismas insiste el recurrente en que la  procesada  MARTHA  ELENA  TABORDA,  por encargo de su esposo,  quien había  adquirido   la   mercancía   de   buena   fe,  se  la  llevó  a  OSCAR  ARTURO  BETANCUR.   Su  conducta  por  lo tanto estuvo desprovista de dolo, sin que  pueda  ser  considerada  como  coautora  de hurto, “…dándose así el error de  hecho  de  identidad  por  tergiversación  o  distorsionamiento en el contenido  objetivo  o  meramente  material de la prueba que reposa en el proceso”, al cual  vuelve  a  hacer  referencia  en la demanda presentada a nombre de OMAR DE JESUS  GOMEZ.   

En los dos últimos libelos, adicionalmente,  la  conclusión  del  censor  es  idéntica  a  la  transcrita por la Sala de la  primera demanda.   

Consideraciones de la Sala:  

Resulta  inaceptable  pretender  acceder  al  recurso  de  casación  aduciendo  que se incurrió en un error en la sentencia,  pero  ofreciendo  como  único  fundamento  demostrativo  del  mismo  la  simple  afirmación  del  demandante.   En  realidad  eso fue lo que ocurrió en el  caso propuesto.     

Se  violó indirectamente la ley sustancial,  así  pueden  resumirse  las  demandas,  porque  el  Tribunal no le creyó a los  procesados.   Y  como  a  juicio  del  defensor eran creíbles, entonces se  desbordaron las reglas de la sana crítica.   

Cualquier tipo de error que se predique de la  sentencia  debe  demostrarse  y  ello  implica referirse a ella, a los términos  sobre  los  cuales  fue  estructurada.   Si  lo que se busca con el recurso  extraordinario  es  su  resquebrajamiento, cuando la vía escogida para atacarla  es  la  violación  indirecta  de  la  ley  por  error  de  hecho, éste se hace  indemostrable  desde  el  punto  de  vista lógico con un discurso marginal a la  construcción  probatoria  que  condujo  al  juzgador  a  la  conclusión que es  cuestionada.   El  casacionista  en  el  caso  de  examen actuó como si la  sentencia   no   existiera.   Le  bastó  mencionar  las  explicaciones  de  sus  representados,  reivindicarlas  como ciertas, decir que las pruebas allegadas al  proceso  no  conducían a la certeza de su responsabilidad penal por el cargo de  la  acusación  y  que  el  análisis  probatorio  del Tribunal fue superficial,  desconocedor   de   las   reglas   de   la   sana   crítica   y  por  lo  tanto  equivocado.   

Alegar como error de hecho la vulneración de  la  sana  crítica  supone  concretar el medio probatorio sobre el cual recayó,  los  alcances  irracionales o absurdos que el juzgador le atribuyó, la regla de  la  experiencia o el principio científico desconocido y la trascendencia de esa  equivocación  en  el fallo, es decir cómo otra habría sido su orientación si  el error no se hubiera presentado.    

Como nada de lo anterior hizo el casacionista  es  claro  que  no  demostró como le correspondía el supuesto error en el cual  incurrió  el  juzgador.   En  consecuencia,  incumplió  con  la exigencia  consignada  en  el  numeral  3º  del artículo 225 del Código de Procedimiento  Penal, por lo que las demandas que presentó serán inadmitidas.   

Por  lo  expuesto,  de  conformidad  con  el  artículo  226 del Código de Procedimiento Penal, la Sala de Casación Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

Resuelve:  

1.   INADMITIR  las  demandas  de  casación presentadas a nombre de los procesados OSCAR ARTURO  BETANCUR   GIRALDO,   MARTHA   ELENA   TABORDA   CASTAÑO   y   OMAR   DE  JESUS  GOMEZ.   

2. Declarar desierto  el  recursos  y  devolver las  diligencias al Tribunal de origen.   

3.   Contra  la  presente   decisión   no   procede   recurso   alguno   (art.  197  del  C.  de  P.P.   

Cúmplase.  

JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                           JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                  EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

MARIO    MANTILLA   NOUGUÉS                           CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN                   NILSON PINILLA PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

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