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1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 14281  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado ponente:   

                                Dr.    Carlos    Eduardo    Mejía  Escobar   

                            Aprobado Acta No. 146   

Santafé   de   Bogotá  D.C.,  septiembre  veintiocho (28) de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

Vistos:  

Examina  la  Sala si la demanda de casación  presentada  a  nombre  del  procesado  RUBEN  DARIO MONCADA CARDONA reúne en su  aspecto  formal  los requisitos a que se refiere el artículo 225 del Código de  Procedimiento Penal.   

Hechos y actuación procesal:  

Hacia  las  8  de la noche del 3 de julio de  1994  el  bus  afiliado  a  Transyumbo  identificado  con  las  placas VJ 7030 y  conducido   por  RUBEN  DARIO  MONCADA  CARMONA,  regresaba  del  Balneario  Las  Pirámides  en Zaragoza y se dirigía a Yumbo.  Repentinamente se salió de  la  carretera  y  se  estrelló,  resultando  heridos  varios de sus ocupantes y  muerto WILLIAM JIMENEZ PABON.   

El  conductor  fue  vinculado  al  proceso a  través  de  indagatoria,  detenido  preventivamente  el  12  de junio de 1996 y  acusado  por el cargo de homicidio culposo el 31 de enero de 1997.  Para la  investigación  de  los  hechos  contravencionales  de  lesiones  personales  se  dispuso  expedir copias del proceso con destino a la autoridad competente. (fol.  272).   

La   fase   del  juicio  le  correspondió  tramitarla  al  Juzgado  1º  Penal  del  Circuito  de  Tulúa  (Valle), el cual  decidió  absolver  al  encausado  el  22  de julio de 1997 (fol. 346).  La  apoderada  de  la  parte  civil  apeló  y  el Tribunal  Superior  de  Buga,  a  través  del fallo recurrido en  casación  –expedido el 20  de        octubre        siguiente—revocó  la absolución y condenó al procesado MONCADA CARMONA a la  pena  de  2  años de prisión, multa de $1.000.oo, suspensión de un año en el  ejercicio  de  la actividad de conducir automotores, interdicción de derechos y  funciones  públicas  por  2  años  y  al  pago solidario con Transyumbo de los  daños  causados  con  el delito, al encontrarlo responsable del cargo objeto de  la acusación.   

La demanda:  

El único cargo formulado por el casacionista  lo  apoyó  en  la  causal  1ª  de  casación,  al estimar que la sentencia del  Tribunal  violó  el  artículo  29  de  la Constitución Nacional, lo mismo que  varias  normas  del  Código  de  Comercio  (992,  1000,  y  13-3) y del Código  Nacional de Tránsito (1º y 179 del decreto 1809 de 1990).   

Señaló  como  vía  de  la  violación  la  indirecta  “…  por error de hecho en la apreciación de las pruebas al suponer  el  fallo,  la  existencia  material  de  una  prueba, de la cual no ha obtenido  certeza   para   el   sentido   de  su  sentencia.   Revisando  el  proceso  –agrega       el  demandante—  se  encuentra  que  tal  prueba no aparece en el informativo (viajar el occiso en el estribo de  la  puerta  del  bus  que  iba abierta sí, pero, porque instantes anteriores al  suceso,  el occiso la abrió manifestándole al conductor que tenía mucho calor  y  se  quería  refrescar, haciendo caso omiso de las advertencias hechas por el  conductor,  en  el  sentido  de  que  se  sentara  ya  que  había puestos donde  sentarse…”.   

Acto  seguido  aduce  como  aspectos  que se  tuvieron  en  cuenta en la sentencia y que “… hay que analizar para decidir la  controversia…”,  los siguientes:  “El estado de alicoramiento”, “la falla  técnica”  y  “el  exceso  de  velocidad”.   De  los  tres  dice  que no se  demostraron plenamente, por falta de prueba técnica o científica.   

Para el censor se dio por sentado en el fallo  que  la puerta del bus iba abierta durante todo el recorrido de regreso a Yumbo,  lo  cual  afectó  su  orientación,  “…  ya  que  fue condenatorio y debe ser  absolutorio  teniendo  en  cuenta  que  fue  la  propia víctima quien abrió la  puerta  para  refrescarse   de  una  manera  imprudente, terca, negligente,  imprevisible  e  irresponsable,  violando  con  su  actuar toda clase de reglas,  normas,  reglamentos  y  disciplinas  establecidas; argumentándole al conductor  tener  calor”.   En  ello hizo consistir “la apreciación irregular” de las  pruebas  “…  ya  que  se  parte de un supuesto aparente, más no fehaciente ni  certero  de  la  realidad…”,  siendo equivocado responsabilizar del hecho a su  representado,  cuando  fue  la  propia  víctima la que lo propició al insistir  “…  tercamente en viajar en el estribo de la puerta”.  Y, además, “no se  explica  la defensa como el Tribunal pretende que el señor Ruben Darío Moncada  IMPUSIERA SU AUTORIDAD, como conductor del bus…”.   

Con  la  actitud  asumida  por  la víctima,  agrega  el  recurrente,  desconoció las obligaciones que le correspondían como  “transportado”  y  en consecuencia no puede censurarse la conducta del procesado  ya  que “no pudo prever ni impedir el hecho, quedando demostrado que el daño es  el  efecto de hecho ajeno, como el hecho de la víctima, el hecho de un tercero,  lanzarse  instantes  antes  estando  el  vehículo  en movimiento cuando este se  deslizaba    por    el    zanjón,    con    las   funestas   consecuencias   ya  conocidas”.   

Su  solicitud  es,  entonces, que se case el  fallo impugnado y se profiera la sentencia de reemplazo.   

Consideraciones de la Sala:  

La   improcedencia   de   la   demanda  es  manifiesta.   Aunque  el  censor  se  refiere  en  un  comienzo a que en la  sentencia  se  supuso  la  existencia  de  una prueba, lo cual hace pensar en la  violación  indirecta de la ley sustancial, a lo que inmediatamente se dedica es  a  cuestionar  la  conclusión  de  la  sentencia, señalando que se carecía de  pruebas  que  condujeran  a  la  certeza  sobre  la  responsabilidad penal de su  representado.   Dice  que  aunque  es  cierto  que  al momento del hecho el  occiso  viajaba  en  el  estribo  de la puerta, eso obedeció a que él mismo la  abrió;  aunque  el  conductor  le dijo que se sentara no le hizo caso.  Se  trató, pues, de un acto imprudente de la propia víctima.   

Lo  precedente  muestra  la orientación del  demandante  a  discutir  la valoración probatoria realizada por el juzgador, la  cual  es  marginal  al recurso de casación (salvo cuando lo que se alega es que  se  desbordaron  los  postulados  de  la  sana  crítica)  y el resto de la  demanda   no   cambia   esa   observación  inicial.   Que  “el  estado  de  alicoramiento”,  “la  falla  técnica”  o  “el  exceso  de  velocidad” no fueron  debidamente  comprobados, o que el acusado no huyó del lugar de los hechos, son  afirmaciones  en  el  vacío  que  no  dicen  nada  sobre cuál fue el error del  juzgador.   Y aunque más adelante señala como equivocación de la segunda  instancia  el  “…dar  por  sentado con pasmosa certeza  que la puerta del  bus  iba abierta en todo el trayecto de retorno desde las Pirámides de Zaragoza  hasta   el   momento  del  suceso”,  aparte  de  su  afirmación  de  que  dicha  apreciación   fue   irregular   no   desarrolló   un   solo   argumento   para  demostrarla.   

En  conclusión,  a  lo  que  se  dedicó el  recurrente  fue  a  presentar su personal óptica de valoración de las pruebas,  olvidando  que  el  recurso  extraordinario  de  casación  no  es  una  tercera  instancia,  que la sentencia se presume cierta y ajustada a la Constitución y a  la  ley,  y  que para acceder al recurso de casación debe demostrarse el tipo y  sentido  de la violación que se alegue, lo mismo que su trascendencia.  Es  decir,  cómo  otra  hubiera  sido  la orientación del fallo de no haber tenido  ocurrencia la irregularidad.   

Es  claro,  entonces,  que  no  procede  la  admisión de la demanda.   

Por  lo  expuesto,  de  conformidad  con  el  artículo  226 del Código de Procedimiento Penal, la Sala de Casación Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

Resuelve:  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del procesado RUBEN DARIO MONCADA  CARDONA.   

2. Declarar desierto  el  recursos  y  devolver las  diligencias al Tribunal de origen.   

3.   Contra  la  presente   decisión   no   procede   recurso   alguno   (art.  197  del  C.  de  P.P.   

Cúmplase.  

JORGE ANIBAL GÓMEZ GALLEGO  

FERNANDO   ARBOLEDA   RIPOLL                                          JORGE E. CÓRDOBA POVEDA   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE                                 EDGAR      LOMBANA  TRUJILLO   

MARIO   MANTILLA   NOUGUÉS                                          CARLOS E. MEJÍA ESCOBAR   

ALVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                 NILSON      PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

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