13835d

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 13835  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

          Magistrado Ponente:   

          DR. EDGAR LOMBANA TRUJILLO   

         Aprobado Acta No. 34   

         Santa  Fe   de  Bogotá  D.C.,  diez  (10)  de  marzo  de  mil  novecientos noventa y nueve (1999).   

VISTOS  

Se  decide  sobre  la  admisibilidad  de la  demanda  de  casación   presentada  a  nombre del sentenciado MIGUEL  ANTONIO  RICO  RUBIANO, contra la  sentencia  del  4 de julio de l.997, por medio de la cual  el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Santa  Fe  de  Bogotá,  confirma  en  su  integridad  la  condena  que  le  fuera  impuesta,  por  el Juzgado 60 Penal del  Circuito  de   la   misma  ciudad, como coautor del delito de peculado  por extensión en la modalidad de apropiación.   

HECHOS  

                                  El  Concejal  GUILLERMO MORALES  JIMENEZ,   adjudicó   a   finales   del  mes   de  febrero  de  l.991,  un  auxilio   Distrital  correspondiente  a la vigencia de l.990, a la Junta de  Acción  Comunal  del  Barrio  San  Vicente  Ferrer,  en  cuantía de un millón  quinientos  mil  pesos  ($1.500.000,oo),  con  destino a la pavimentación de la  bomba  de  Cocinol,  de  propiedad  de  la Junta de Acción Comunal del referido  barrio.   

                                 Dicho auxilio se hizo efectivo el  29  de octubre de l.991 por las Directivas de la Junta de Acción Comunal, entre  las  cuales  se  hallaba  el  señor  MIGUEL ANTONIO RICO RUBIANO, en calidad de  Presidente,  quien  se  apersonó  de  los  trámites   y  giró  el 1º de  noviembre  de  l.991, a JOAQUIN ANTONIO BONILLA MOJICA, la totalidad del auxilio  por  intermedio  de  la tesorera, mediante cheque de gerencia del Banco Popular,  aparentando  que  el  beneficiario sería el encargado  de ejecutar la obra  para  la cual  se había destinado, cuando la finalidad real era cancelarle  una deuda anterior de carácter personal.   

                                            ANTECEDENTES   

A  la  investigación,  fueron  vinculados  mediante  indagatoria:  MIGUEL  ANTONIO  RICO  RUBIANO,  JOAQUIN ANTONIO BONILLA  MOJICA,  AURA  LILIA  ROMERO  DE  GAVIRIA  y MANUEL ALFONSO LOPEZ JIMENEZ y  su  situación  jurídica  resuelta el 19 de enero de  l.994;  para  los  dos  primeros,   con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  por  el  punible  de  peculado  por  extensión  en  la  modalidad  de  apropiación,  absteniéndose de proferir similar medida para los  dos  restantes.  En  posterior  resolución del  11 de febrero de l.994, el  Fiscal  instructor   revocó  el  numeral  1  del  anterior  proveído para  conceder   a   los  sindicados  RICO  RUBIANO  y  BONILLA  MOJICA,  la  libertad  provisional, previa caución prendaria.   

Ante la manifestación del procesado BONILLA  MOJICA  de  acogerse   a  la  sentencia  anticipada,   se  dispuso  en  resolución  de  marzo  7 de l.994, la ruptura de la unidad procesal, por lo que  la  actuación  siguió su curso respecto de los demás procesados, hasta que en  pronunciamiento  del  17  de agosto de l.995, la Fiscalía, calificó el mérito  sumarial  acusando  formalmente   al   procesado  MIGUEL  ANTONIO RICO  RUBIANO,  como autor del punible  establecido en la decisión que resolvió  su  situación  jurídica  y  decretando  la  preclusión  en favor de AURA  LILIA ROMERO DE GAVIRIA y MANUEL ALFONSO LOPEZ.   

La causa estuvo a cargo del  Juzgado 60  Penal  del  Circuito  de  Santa  Fe de Bogotá, que en decisión del  27 de  febrero  de l.997 condenó al procesado RICO RUBIANO a  la    pena    principal    de   un   (1)   año   de   prisión   y   multa   de  $1.000,oo,    y   a   la   accesoria    de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por un lapso igual al de la  pena  principal,  y al pago de perjuicios morales y materiales concediéndole el  subrogado  penal  de  la  condena  de  ejecución condicional, previo el pago de  caución  prendaria.  Apelada esta decisión por la defensa, resultó confirmada  en  su  integridad  por  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior el 4 de julio de  l.997.   

El fallo de segunda instancia fue recurrido  en  casación  por el defensor de RICO RUBIANO, quien oportunamente hizo entrega  de la correspondiente demanda.   

LA DEMANDA  

El  censor  plantea  cuatro  cargos  por la  causal  primera,  inciso  segundo del artículo 220 del Código de Procedimiento  Penal,  por  errores  de  hecho  generados  en  falsos juicios de identidad y de  existencia,  que  de  no haberse cometido por el Tribunal, lo hubieran llevado a  la  conclusión  de  que  el  procesado  MIGUEL  ANTONIO  RICO RUBIANO no actuó  dolosamente  (artículo  133  del  Código  Penal),  sino  que fue imprudente al  contratar  verbalmente  con  el  señor  JOAQUIN BONILLA y por haberle entregado  todo  el  dinero  en  un  solo  contado,  lo  que  condujo  a  éste  último  a  apropiarse   de dineros oficiales, por lo que el accionar de MIGUEL ANTONIO  RICO  RUBIANO  correspondería  al tipo penal consagrado en el artículo 137 del  Código Penal. Los cargos los desarrolla de la siguiente manera:   

PRIMER CARGO  

Lo  hace consistir en un error de hecho por  falso  juicio  de  existencia porque el Tribunal no tuvo en cuenta que el actuar  dentro  del  proceso  de  JOAQUIN ANTONIO BONILLA MOJICA, fue el producto de una  retaliación  motivada  por  la  denuncia  penal  que  en su contra instauró el  señor  MIGUEL  RICO  y  por  esta razón, solamente  después de que   éste  lo denuncia es que  decide inventar lo de la deuda y con antelación  argumentaba  que  el dinero del que se había apropiado lo había regalado a los  pobres en pequeñas sumas.   

SEGUNDO CARGO  

Esta  acusación apunta a un error de hecho  por  falso  juicio  de existencia  porque el sentenciador no tuvo en cuenta  que  existía   plena  prueba en el proceso  de que jamás existió el  pretendido  préstamo  por  parte del señor BONILLA, y para probarlo transcribe  apartes  de  las declaraciones rendidas por GONZALO BAEZ DELGADO, Vicepresidente  de  la  Junta  de  Acción Comunal del Barrio San Vicente Ferrer y de AURA LILIA  ROMERO  DE   GAVIRIA,  Tesorera de la misma Junta, donde informan que en un  comienzo  BONILLA  les  dijo  que la plata o parte de ella la había distribuido  entre  los pobres y solo cuando RICO denunció a BONILLA y doña AURA le exigió  el  dinero,  argumentó  que no lo devolvía porque MIGUEL RICO  se lo  debía.   

Además,     BONILLA    en    su  indagatoria   dice  que  le  prestó  a  RICO $700.000,oo y éste le debía  pagar   $50.000,oo   por   intereses,   para   un   total   de   $750.000,oo   e  inexplicablemente  a  renglón  seguido  asegura  que  en  cuestión de ocho (8)  días   la  deuda  ascendió a un millón y medio de pesos ($1.500.000,oo),  siendo  casualmente  esta  cifra igual al valor del auxilio. Agrega  que el  día   que  recibió  el cheque delante de la señora AURA ROMERO, entregó  las  letras  que  respaldaban el referido préstamo, partidas en 4 pedazos, pero  no  les  tomó  fotocopia y  doña AURA no menciona  lo de las letras,  por  lo  que concluye  el actor que  esto se debe a que no existieron.   

También  afirma BONILLA que RODOLFO VARGAS  CASTRO  le  prestó  parte  del  dinero  que le facilitó en préstamo al señor  RICO,  pero  al  declarar  VARGAS  CASTRO  surgen  serias contradicciones que no  fueron  analizadas  por el Tribunal, porque éste asegura que el  préstamo  fue   de  $750.000,oo   más $50.000,oo de intereses, para un total de  $800.000,oo,  es  decir  menciona    cantidades  diferentes a las  que  precisa  BONILLA   y  asegura  que  la  letra  que respaldaba  el  préstamo  se  la  devolvió  a  este  último  el  9  de diciembre de l.991. Se  pregunta  el  impugnante  que  en  esas  condiciones,  cómo  pudo BONILLA   romperla  delante de doña AURA, el 1º de noviembre de l.991?   

Concluye  que  todo  lo anterior “fue una  patraña”  para  hacer  condenar  a  MIGUEL  RICO,  en la cual cayeron la  Fiscalía y los sentenciadores.    

TERCER CARGO  

Invoca un error de hecho por falso juicio  de  identidad  por  tergiversación  de  la  declaración  de AURA LILIA ROMERO,  porque  atendiendo  lo expresado  por GONZALO BAEZ DELGADO en el sentido de  que  el  señor  BONILLA   le  presentó  a  doña  AURA la Tesorera,   facturas  ya  canceladas  de materiales para la obra y le sugirió que las   sentara  en el libro que él se encargaba de los trámites para obtener el paz y  salvo  que  exigen  en  la  Contraloría  Distrital,  el  Fiscal  instructor  le  preguntó  a  doña  AURA:  “Díganos…,si  es cierto o no que el Sr. JOAQUIN  ANTONIO   BONILLA   MOJICA…presentó  una  serie  de  facturas  canceladas  de  materiales  para  la supuesta obra diciéndole a Ud. que sentara eso en el libro  que  él  se  encargaría  de  sacar  el  paz  y salvo que exige la Contraloría  Distrital”  y  ella  respondió:  “Referente a las facturas es cierto que el  Sr.   Presidente   me  dijo  que  sentara esas facturas  al libro  para  reclamar  el  paz  y  salvo…”.  La  mención  que   hace  en esta  respuesta  al  Presidente  de  la  Junta de Acción Comunal MIGUEL ANTONIO RICO,  pudo  ser  un  error  de quien mecanografió la diligencia, porque  se  estaba  refiriendo  a  JOAQUIN  ANTONIO  BONILLA,  lo  que perjudicó al acusado  porque  desde  ese  momento  se  empezó  a  sostener  que  RICO venía actuando  dolosamente  al  tratar de hacer sentar unas facturas que no correspondían a la  verdad.   De   haber    tenido  en  cuenta  el  ad-quem   la  anterior  situación,  otra hubiera sido la suerte del señor MIGUEL ANTONIO  RICO al  desatarse el recurso.   

CUARTO CARGO  

Plantea  un error de hecho por falso juicio  de  existencia,  al  no  tener  en  cuenta el Tribunal  los presupuestos de  inversión  presentados   el  10  de  abril  de l.991, suscritos por MIGUEL  ANTONIO  RICO,  AURA DE GAVIRIA y ALFONSO LOPEZ,  como miembros de la Junta  de  Acción  Comunal,  demostrativos  de que esta Junta si estaba enterada de la  tramitación  del  auxilio;  tampoco  el  que  la  señora  AURA  como  Tesorera  hubiera   recibido  la  partida  asignada a la Junta de la cual ella era su  Tesorera  y  el que existía la declaración del señor GONZALO BAEZ DELGADO que  demuestra  que  por  lo  menos verbalmente hubo un contrato de obra entre RICO y  BONILLA   para  que  este  último  se encargara de la pavimentación de la  bomba  comunal  conforme  al  auxilio  que  en  su  totalidad  le fue entregado,  ratificada por doña AURA.   

Finalmente señala que de no haber incurrido  el   fallador   en  los  anteriores  errores  su  defendido   hubiera  sido  condenado    como   autor   responsable  del  delito  de  peculado  culposo  (artículo  137  del  Código Penal). Pide en consecuencia de la Corte  que  case  la  sentencia y dicte  en su lugar el fallo de reemplazo.     

CONSIDERACIONES  

                                   

                    La demanda  sometida  a  consideración  de  la  sala  cumple  apenas  parcialmente  con las  exigencias  formales  que  inicialmente  impone  el artículo 225 del Código de  Procedimiento  Penal, en cuanto incluye una identificación plena de los sujetos  procesales,  la  sentencia  objeto  del recurso extraordinario y la síntesis de  los  hechos  y  la actuación procesal.             

                              No  obstante,  no  ocurre  igual con los imperativos esenciales del recurso, que  son  aquellos  que,  en estricto sentido, conciernen a un recurso rogado como es  el  de  casación,   porque  si  bien  el actor escoge la causal primera de  casación  en  su  cuerpo  segundo,  esto  es, la violación indirecta de la ley  sustancial  cuyo  desarrollo  impone  como  deber  del  censor  demostrar que el  fallador   incurrió  en  un  error  sobre  el  contenido  material  de  la  prueba,   lo  que  aquí se constituye en fundamento de la censura no   pasa  de  ser  un   alegato  general,  donde  las  razones  que soportan la  invocación  de  los cuatro cargos que propone,  apenas traducen una simple  inconformidad   con  la  credibilidad  otorgada a los medios de convicción  que  se  allegaron  al  proceso,  para  lo  cual antepone  sus propias  valoraciones  y  conclusiones,  sin  precisar  de  qué manera el Tribunal   violó las reglas de la sana crítica .   

.  

                                  Ello  ocurre,  particularizando  cada  situación,   cuando  en  el  primer  cargo  acusa un falso juicio de  existencia  por omisión, mas no precisa  cuál fue la prueba o el medio de  convicción   omitido   o   dejado   de  valorar,  limitándose  a  exponer  una  apreciación  personal  donde califica el comportamiento de JOAQUIN ANTONIO  BONILLA  como  “el  producto  de una retaliación porque el Sr. MIGUEL RICO lo  denunció  ante  las autoridades penales“, opinión del  libelista que se  aleja  del supuesto escogido en el ataque.   

                                    Igual  comentario  merece  la  segunda  censura,  pues  anunciando  un  error  de  hecho  por  falso  juicio de  existencia,  pues  al decir que éste consistió en dar por probado un préstamo  que  no  había ocurrido, cita precisamente testimonios que estaban afirmando el  crédito,  solo  que  para  decir  que  por  sus  contradicciones, no han debido  merecer  credibilidad.  Con ello renuncia a probar el falso juicio de existencia  y  en su lugar se ubica en un falso juicio de convicción, sin precaver que este  error  de derecho no es predicable del testimonio, por no tratarse de una prueba  tarifada, sino sujeta al examen de la sana crítica.    

                                  En cuanto atañe al  tercer  reparo  que  se  plantea  por error de hecho por falso juicio de identidad, debe  decirse  que  el  demandante  no  le  precisa  a  la  Corte  en qué consiste la  tergiversación  o  distorsión  objetiva  de  la  declaración rendida por AURA  LILIA  ROMERO  DE  GAVIRIA,  limitándose  a  resaltar   que  al decir esta  señora   que el Presidente de la Junta le sugirió   que sentara  en  el libro unas facturas canceladas de materiales para reclamar el paz y salvo  “pudo  haber un error del  mecanógrafo” porque ella en su respuesta se  estaba  refiriendo  a  BONILLA y no a RICO que era el Presidente de la Junta. Un  tal  reparo  se  muestra  notoriamente  especulativo y por lo mismo impropio del  recurso   extraordinario   donde   lo  que  se  debe  probar  es  el  error  del  sentenciador,   aspecto   que  abandona  el  censor  sin  comprobar  tampoco  la  existencia  real  de  un  defecto  en  el  recaudo de la prueba (que de haberlo,  integraría   un   error   de   derecho   por  falso  juicio  de  legalidad,  no  alegado).   

                      Frente al  cuarto  cargo,  si bien objetivamente el censor recurre de nuevo al falso juicio  de  existencia por omisión, tampoco  entra a precisar cuáles fueron   los  elementos  de  juicio  que  dejó  de  valorar  el sentenciador, y cuál su  trascendencia  como  era su deber, creyendo equivocadamente  que con aludir  a  la  existencia  de  un  presupuesto  de  inversión, y a las declaraciones de  GONZALO  BAEZ  DELGADO  y  AURA  DE  GAVIRIA,  según  las  cuales  la  junta de  acción  comunal  estaría  enterada  del  auxilio  y  de  la celebración de un  contrato  verbal  entre  RICO  y  BONILLA  completó la formación jurídica del  cargo,  cuando  lo  cierto  es  que  omite  cotejar  cómo  dicho  documento fue  efectivamente   olvidado  en  las  consideraciones  de la sentencia y sobre  todo,  en  qué  consistía  el  contrato  verbal  celebrado   entre RICO y  BONILLA,  y cómo éste incidía para desvirtuar y hacer cambiar el sentido a la  sentencia.   

                                  Sobre los cuatro reproches ha de  agregar  la  Sala  que el actor en  todos omite una revaluación probatoria  con  inclusión  de  la prueba ignorada o con exclusión de la prueba supuesta o  tergiversada,  para  con  fundamento  en  ella,  mostrar  que  las  conclusiones  habrían  sido  distintas  de no haberse  incurrido en el error denunciado,  puesto  que  no  solo  se trata  de poner al descubierto posibles yerros de  apreciación     probatoria,     sino    de    acreditar    también     su  trascendencia   o  incidencia  en  la parte resolutiva del fallo, es decir,  que  de haber existido, otras muy distintas hubiesen sido las conclusiones   y decisión del juzgador.   

                                  Así  las cosas, y sin que a la  Corte  le  sea permitido complementar o corregir los términos de la demanda, ni  resolver  al margen de la misma (art.228 C.P.P.), no queda otro camino  que  inadmitir la demanda y declarar desierta la impugnación.   

                                  En  mérito  de lo expuesto, la  Corte Suprema de Justicia,  en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

PRIMERO:          RECHAZAR      IN  LIMINE la demanda de casación propuesta a nombre del  sentenciado    MIGUEL    ANTONIO    RICO   RUBIANO,  y   

SEGUNDO:   DECLARAR   DESIERTO   el  recurso extraordinario propuesto en este proceso.   

                                   

                                  Contra  esta  decisión no cabe  recurso   alguno,   atendiendo   los   artículos  197  y  226  del  Código  de  Procedimiento  Penal.  En  consecuencia,  cópiese  y devuélvase   al  Tribunal de origen.   

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL                             RICARDO  CALVETE  RANGEL   

JORGE   E.   CORDOBA   POVEDA              CARLOS  AUGUSTO   GALVEZ   ARGOTE                  

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO            CARLOS E.  MEJIA ESCOBAR             

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                            NILSON    ELIAS   PINILLA  PINILLA                                     

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria  

    

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