13499 (08-10-97)

1997

Asistente Jurídico Inteligente

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    TERMINO-Prórroga   

4               Claro debe  quedar  que  los actos procesales de las partes deben cumplirse en los términos  y  oportunidades  señalados  por  la  ley,  o en su defecto por el juez, siendo  perentorios,  con  excepción  de la prórroga contemplada en  el artículo  172  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  mediante  decisión  que  toma  el  funcionario judicial que conoce de la actuación.   

PROCESO  No. 13499            

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado Ponente   

         Dr. JORGE E. CORDOBA POVEDA   

         Aprobado      acta     N� 120   

         (octubre 7/97)   

Santafé  de  Bogotá,  D.C.,  ocho  (8)  de  octubre de mil novecientos noventa y siete (1997).   

         V I S T O S   

Resuelve   la  Corte  lo  que  en  derecho  corresponda,  respecto  al  trámite dado a la demanda de casación presentada a  nombre    del    procesado    WILSON   NUNIL   VERA  PERILLA.   

         A N T E C E D E N T E S   

1.  El Juzgado Promiscuo del Circuito de  Monterrey  (Casanare),  mediante  sentencia  del 16 de mayo de 1996, condenó al  acusado  Wilson  Nunil Vera Perilla a la pena principal de 25 años y 6 meses de  prisión  y a las accesorias de rigor, como autor del delito de homicidio simple  en la persona de Nilsa Enit Gómez Fernández.   

2. El Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Santa  Rosa de Viterbo, al conocer del recurso de apelación interpuesto por  el  defensor  contra  el  fallo  de  primera  instancia,  por sentencia del 9 de  octubre del mismo año, lo confirmó en lo fundamental.   

3.   Interpuesto  por  el  acusado  el  recurso  extraordinario  de  casación, el mismo fue concedido el 10 de abril de  1997, auto que fue notificado por estado el 16 de abril siguiente.   

Teniendo  en  cuenta  la  ejecutoria  de  la  mencionada  decisión,  el  término  de  traslado  para  la presentación de la  correspondiente  demanda,  empezó  a  correr  el  día  22 de dicho mes y año,  venciéndose el 5 de junio siguiente.   

Mediante memorial presentado el 26 de mayo de  1997,  el procesado solicitó la prórroga del término para la presentación de  la  demanda, petición que fue denegada por el Tribunal, con auto del 5 de junio  de  dicho  año,  providencia  que  cobró  ejecutoria el día 27 del mismo mes.   

El defensor público del procesado presentó  la  demanda  de  casación  el  17  de junio de 1997, a las ocho y treinta de la  mañana.   

Al  folio  72 del cuaderno del Tribunal obra  constancia secretarial que textualmente reza:   

         “El  término de traslado al recurrente en casación, se suspendió  desde  mayo 27/97 hasta junio 24/97, se reanuda a las 8 a.m.- de hoy veinticinco  (25)  de  junio  de  mil novecientos noventa y siete (1997), vence a las 6 p.m.-  del día 7 de julio de 1997”.   

         CONSIDERACIONES DE LA CORTE   

1.-   Claro  debe  quedar que los actos  procesales  de  las  partes  deben  cumplirse  en  los términos y oportunidades  señalados  por  la  ley,  o  en su defecto por el juez, siendo perentorios, con  excepción  de la prórroga contemplada en  el artículo 172 del Código de  Procedimiento  Penal,  mediante  decisión  que toma el funcionario judicial que  conoce de la actuación.   

Ahora  bien,  debe advertirse que de acuerdo  con  lo  dispuesto  por el artículo 186 ibidem, la providencia que decide sobre  la  prórroga  es de sustanciación, de inmediato cumplimiento, y contra ella no  procede recurso alguno.   

Lo  anterior  tiene  como  finalidad  que el  término  que  transcurre no se vea afectado ni suspendido por el trámite de la  solicitud  de  prórroga,  pues  de  lo  contrario se prestaría para burlar los  plazos  con  que  cuentan  los  sujetos  procesales,  además de que resultaría  ilógico  que  la  prórroga  negada  por el funcionario judicial fuese de hecho  concedida  por  las  notificaciones irregulares y por la suspensión secretarial  de   los   mismos,   mientras   cobra   ejecutoria   la   decisión  en  que  se  deniega.   

Sobre  el  respeto  que  se debe tener a los  términos, ha dicho la Corte:   

         “La   Sala   en  varias  oportunidad  ha  aclarado,  siguiendo  los  lineamientos  de  la  normatividad  vigente,  que  los términos son de riguroso  cumplimiento  y que no puede dejarse su aplicación al arbitrio de los empleados  o  funcionarios  judiciales.  Si  tal  cosa  se  permitiera,  desaparecería  la  seguridad  jurídica  que  de  ellos  dimana,  quedando  sujeto el proceso a las  interpretaciones  caprichosas  de  quienes  en  un  momento dado deben darles su  curso en las actuaciones encomendadas.   

         “Desde  su  entrada  en  vigencia, la ley debe cumplirse sin que se  acepten  excusas  sobre  su  poco o ningún conocimiento. En lo que se refiere a  los  términos  en sí, su conteo aritmético es el que prima sin que haya lugar  a  elucubraciones  de  ninguna  especie. Y si alguna duda quedare respecto de su  aplicación  en  determinado  evento por oscuridad de la norma que lo contempla,  la  luz  la  brinda la jurisprudencia que, en este supuesto, ha sido múltiple y  suficiente  para  solucionar  cualquier problema que pudiere presentarse”. (auto  del 25 de julio de 1994. Rad. Nº 9418).   

Así  las  cosas,  como  quiera  que en este  asunto  no  operó  la  prórroga  solicitada,  la  demanda  de casación debió  presentarse,  a  más tardar, el 5 de junio de 1997, fecha en la cual se venció  el término de los treinta días, señalado para el efecto.   

Por  lo tanto, la constancia secretarial en  precedencia  transcrita  no  podía  habilitar  los  términos referidos, lo que  indica  que  dicha  demanda  fue  presentada  extemporáneamente  por haber sido  entregada el 17 de junio del mencionado año.   

En razón de la extemporaneidad del libelo,  el recurso extraordinario de casación será declarado desierto.   

Por lo brevemente expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

         R E S U E L V E   

DECLARAR DESIERTO  el   recurso   extraordinario   de   casación   interpuesto  por  el  procesado  WILSON  NUNIL VERA PERILLA,  contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de  Santa  Rosa  de  Viterbo,  de  conformidad con lo expuesto en la parte motiva de  este proveído.   

Contra esta decisión no cabe recurso alguno  (art. 197 del C. de P.P.).   

Devuélvase     al    Tribunal    de  origen.   

Comuníquese y cúmplase.  

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ ARGOTE            FERNANDO  E.    ARBOLEDA    RIPOLL                  

RICARDO    CALVETE   RANGEL                                        JORGE    E.    CORDOBA    POVEDA                        

JORGE  ANIBAL  GOMEZ  GALLEGO                            MARIO     MANTILLA  NOUGUÉS   

CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                                        DIDIMO      PAEZ      VELANDIA                                           

JUAN  MANUEL  TORRES  FRESNEDA                              PATRICIA     SALAZAR  CUELLAR   

                                                                                                    Secretaria   

     

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